(El País, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los Gobiernos y bancos centrales del G-7 tomarán “las medidas necesarias” para estabilizar el mercado energético

Los ministros de Finanzas y Energía del G-7, junto con los bancos centrales de sus países miembros -Estados Unidos, Japón, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia-, advirtieron este lunes que están preparados para tomar las medidas que sean necesarias con el fin de garantizar la estabilidad de los precios y reforzar la solidez del mercado energético ante el encarecimiento del petróleo provocado por la crisis en Oriente Próximo. Los responsables económicos de estas siete grandes economías se reunieron por videoconferencia para analizar las consecuencias globales del conflicto. Se trata del tercer encuentro desde el inicio de la guerra en Irán, aunque en esta ocasión también participaron los bancos centrales. La reunión fue impulsada por Francia, que ostenta la presidencia del grupo, y contó además con la presencia de representantes de la Agencia Internacional de la Energía, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE. Según fuentes del Ministerio de Economía francés, se trató de un encuentro excepcional tanto por la gravedad de la situación como por el elevado número de participantes. Tras más de dos horas y media de debate, no se anunciaron medidas concretas, pero sí se insistió en la necesidad de actuar de forma coordinada para proteger la estabilidad del mercado energético y reducir el impacto de la crisis tanto en la economía global como en los consumidores. En el comunicado final, los bancos centrales subrayaron que sus decisiones seguirán guiándose por la evolución de los datos económicos, y no por factores políticos, y que vigilarán de cerca cómo las tensiones en los precios de la energía influyen en la inflación. Desde el Gobierno francés destacan la importancia de su participación en un contexto marcado por la incertidumbre. Ya el pasado 9 de marzo, el ministro francés de Economía, Roland Lescure, había señalado que el G-7 estaba dispuesto a recurrir a sus reservas estratégicas de petróleo si fuera necesario, aunque entonces consideró que no era el momento de hacerlo. El cierre del estrecho de Ormuz, una vía clave entre Irán y Omán por la que transita una parte esencial del suministro mundial de petróleo y gas, ha provocado un fuerte aumento de los precios del crudo. Este escenario ha generado una de las mayores tensiones recientes en el mercado energético, según la Agencia Internacional de la Energía. Ante el temor a una escasez, el precio del barril ha superado los 100 dólares por primera vez desde el inicio de la guerra en Ucrania, ya que por este paso circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Hace dos semanas, la Agencia Internacional de la Energía acordó liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas con el objetivo de calmar a los mercados y contener la escalada de precios. Se trata de una medida excepcional, adoptada en contadas ocasiones, que según fuentes francesas ha contribuido a estabilizar la situación. En su declaración, el G-7 respalda todas las acciones necesarias para asegurar el suministro de petróleo y gas, y contempla también medidas para gestionar la demanda en función de las circunstancias de cada país, con el fin de aliviar la presión sobre los mercados. Asimismo, pide a los Estados que eviten imponer restricciones injustificadas a la exportación de hidrocarburos.

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(El País, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco de España ganó 234 millones en 2025 tras dos años sin beneficios

El Banco de España cerró 2025 con beneficios tras dos años en los que no logró resultados positivos. No obstante, estas ganancias se deben a las provisiones realizadas por la propia institución, que ascendieron a 541 millones de euros y permitieron evitar pérdidas de 307 millones. Gracias a ello, el resultado final fue de 234 millones, cantidad que se transferirá íntegramente al Tesoro Público. Desde 2023, cuando por primera vez no obtuvo beneficios, el organismo se enfrenta al mismo problema que otros bancos centrales: paga más por los depósitos de las entidades financieras de lo que ingresa por los activos de deuda que mantiene. En ese año tuvo que destinar 6.612 millones en provisiones para evitar pérdidas, cifra que aumentó a 7.549 millones en 2024. Aun así, contaba con suficientes reservas acumuladas en ejercicios anteriores -que alcanzaban los 33.000 millones en 2022- para absorber ese impacto. En 2025 también fue necesario recurrir a provisiones, aunque en menor medida. Según el supervisor, esto se explica por la reducción de los gastos por intereses asociados a los depósitos bancarios, debido tanto a la menor liquidez como a la caída de los tipos aplicados. En concreto, estos costes se redujeron en 3.588 millones, pasando de -8.036 millones a -4.448 millones, gracias a que el tipo medio bajó del 3,45% en 2024 al 2,07% en 2025 y a que las entidades depositaron menos excedentes. La bajada de los tipos oficiales iniciada por el Banco Central Europeo en junio de 2024, que se prolongó durante un año hasta situarlos del 4% al 2%, ha sido clave para mejorar la situación financiera del Banco de España. Según la institución, este cambio permitió recuperar márgenes positivos y volver a obtener beneficios. En cuanto a otros aspectos de las cuentas, los gastos de personal aumentaron en 25 millones, hasta alcanzar los 378 millones, mientras que los costes de producción de billetes descendieron de 68 a 61 millones. Por el lado de los ingresos, la cartera propia en euros y en divisas generó 3.038 millones, procedentes principalmente de activos de renta fija en distintas monedas, como dólares estadounidenses, libras esterlinas, dólares canadienses y renminbis. Además, las operaciones de intercambio de divisas aportaron 166 millones en intereses, especialmente en transacciones con yenes frente al dólar. También destaca la evolución del valor de las reservas de oro. Aunque el Banco de España mantiene más de nueve millones de onzas, igual que el año anterior, su valor aumentó en 10.484 millones de euros debido a la subida del precio del oro en los mercados. Al cierre de 2025, estas reservas estaban valoradas en 33.219 millones de euros, aunque esa cifra sería aún mayor con los precios actuales, que se acercan a los 4.000 euros por onza.

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(La Vanguardia, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Consumo avisa a 13 inmobiliarias y que la prórroga de los alquileres es obligatoria

El Ministerio de Consumo ha remitido este lunes una carta a 13 inmobiliarias y fondos de inversión para comunicarles que deberán ampliar de forma obligatoria los contratos de alquiler de aquellos inquilinos cuyos contratos finalicen entre el 22 de marzo de 2026 y el 31 de diciembre de 2027, siempre que estos lo soliciten. Estas empresas gestionan en conjunto más de 100.000 viviendas en alquiler en España, según ha indicado el departamento dirigido por Pablo Bustinduy. La comunicación, enviada por el director general de Consumo, informa sobre la aprobación del real decreto ley con medidas urgentes en materia de vivienda, adoptado como respuesta al impacto económico de la guerra en Oriente Próximo. Este texto, aprobado el 20 de marzo en el Consejo de Ministros, incluye dos medidas principales para aliviar la presión sobre el mercado del alquiler: por un lado, la extensión de los contratos próximos a vencer y, por otro, un límite del 2% en la actualización anual de las rentas. El documento detalla el funcionamiento de esta prórroga extraordinaria para viviendas habituales. Los inquilinos podrán alargar su contrato hasta un máximo de dos años adicionales sin incremento del precio, siempre que la fecha de finalización esté comprendida entre el 22 de marzo de 2026, cuando entró en vigor la norma, y el 31 de diciembre de 2027. Según el ministerio, esto supone un nuevo derecho para los arrendatarios, que deberán solicitarlo, y que obligará a los propietarios a aceptarlo manteniendo las condiciones vigentes. Estas medidas afectan directamente al mercado del alquiler de vivienda habitual, ámbito en el que operan las empresas destinatarias de la carta. Consumo les ha pedido que actúen con diligencia para aplicar correctamente la norma y que adapten sus procedimientos internos para cumplirla de inmediato, aunque persisten dudas sobre su alcance real. El decreto fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 21 de marzo y entró en vigor al día siguiente, pero necesita ser convalidado por el Congreso en un plazo máximo de un mes para mantenerse vigente. Esto ha generado incertidumbre sobre qué ocurriría con los contratos acogidos a esta prórroga si finalmente la medida no es ratificada, algo que podría suceder dado que actualmente cuenta con la oposición de varios grupos parlamentarios. De hecho, el Gobierno optó por separar este decreto del resto del paquete de ayudas económicas relacionadas con la guerra, a petición de su socio minoritario, ante la falta de apoyos suficientes para garantizar su aprobación en el Parlamento. El resto de medidas, valoradas en 5.000 millones de euros, se centra en paliar el encarecimiento de la energía provocado por el conflicto, e incluye principalmente rebajas fiscales en electricidad y carburantes, y ya ha sido aprobado por las Cortes. Según estimaciones de Consumo, la prórroga de los alquileres podría afectar a cerca de un millón de hogares en España, donde viven unos 2,7 millones de personas. Este cálculo se basa en contratos firmados entre 2021 y 2022 que ahora estarían próximos a expirar, aunque no incluye aquellos que ya se hayan extinguido antes de tiempo ni algunos casos específicos fuera del ámbito de aplicación de la norma.

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(Cinco Días, 30-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La inflación se dispara al 3,3% en marzo por la subida de los combustibles

Los hogares en España ya están notando en su bolsillo las consecuencias del conflicto en Irán. En marzo, la inflación se elevó hasta el 3,3%, según el dato adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este aumento, de un punto respecto a febrero, es el mayor desde mayo de 2022 y refleja directamente el encarecimiento de los carburantes en las últimas semanas. Con ello, el índice alcanza su nivel más alto desde junio de 2024. El fuerte incremento del precio de los combustibles, impulsado por la subida del petróleo en los mercados internacionales, se combina con otros factores. Entre ellos, el llamado "efecto base" en la electricidad, ya que en marzo del año pasado los precios bajaron notablemente gracias a una mayor producción hidroeléctrica por las lluvias. Aunque el alza del crudo ha intensificado esta tendencia, el peso creciente de las energías renovables en España ha ayudado a contener el impacto, evitando que el encarecimiento del gas natural se traduzca en un repunte aún mayor de la factura eléctrica. Aun así, la energía se consolida como el principal motor del aumento de precios. De hecho, la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos frescos- se mantuvo estable en el 2,7%, lo que indica que el repunte general responde principalmente a factores energéticos. El año 2026 se preveía como un periodo de moderación de la inflación, acercándose al objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo. Sin embargo, la escalada del conflicto a finales de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta de este último, alteró completamente las previsiones. Organismos como la OCDE ya sitúan la inflación media en torno al 3% para este año, siempre que la guerra no se prolongue. Los expertos advierten de que la presión sobre los precios podría mantenerse en los próximos meses. Además, el impacto sobre las familias es aún mayor si se tiene en cuenta el aumento del euríbor, que ronda el 3%, encareciendo las hipotecas variables. Este comportamiento anticipa posibles subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo para contener la inflación y evitar una espiral de aumentos de precios y salarios. El repunte inflacionista tiene múltiples efectos: reduce la capacidad de consumo de los hogares y puede frenar el crecimiento económico. Para amortiguar el golpe, el Gobierno ha aplicado rebajas fiscales sobre la energía, que podrían suponer un ahorro medio de unos 90 euros hasta junio al repostar combustible, aunque los precios siguen condicionados por la evolución internacional. Todo ello ocurre en un contexto económico que, hasta ahora, era favorable para España, con un crecimiento sólido y una tasa de paro por debajo del 10%. No obstante, la nueva crisis introduce incertidumbre en un escenario global ya tensionado por conflictos previos. Aunque la inflación actual está lejos de los niveles cercanos al 11% alcanzados al inicio de la guerra en Ucrania, existen nuevos riesgos. Entre ellos, la posibilidad de que los trabajadores reclamen subidas salariales tras la reciente experiencia inflacionista, lo que podría alimentar un ciclo de aumentos de precios. Además, preocupa que el encarecimiento de la energía se traslade a otros sectores, generando efectos en cadena. No solo aumentan los costes de transporte, sino también los de producción en ámbitos menos evidentes. Por ejemplo, el suministro de helio -clave para la fabricación de microchips- podría verse afectado por las tensiones en el estrecho de Ormuz, encareciendo productos tecnológicos de uso cotidiano. En definitiva, el impacto económico del conflicto aún está por definirse completamente, y su evolución dependerá en gran medida de la duración e intensidad de la crisis internacional.

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(El País, 30-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco de España prevé que el PIB crezca al 2,3% este año gracias al alivio del plan anticrisis

En apenas un mes, elaborar previsiones económicas se ha vuelto especialmente complejo y arriesgado. La causa principal es la guerra en Irán, que ha generado un nivel de incertidumbre tan elevado -y con tanto potencial de alterar el escenario- que resulta difícil ofrecer estimaciones firmes para lo que resta de 2026. El Banco de España calcula que la economía española crecerá un 2,3% este año y un 1,7% en 2027, lo que supone una ligera mejora respecto a sus previsiones de diciembre. Sin embargo, introduce un matiz importante: sin las medidas anticrisis aprobadas recientemente, el crecimiento habría sido del 2%, y en ausencia del conflicto alcanzaría el 2,4%. Además, advierte de que el impacto podría ser mayor si la guerra se prolonga, reduciendo el avance del PIB hasta el 2,2% o incluso el 1,9%, dependiendo de la evolución de los precios energéticos. Algo similar ocurre con la inflación. Aunque ya se esperaba cierta presión al alza por el buen comportamiento de la economía y el consumo, el encarecimiento de la energía provocado por el conflicto ha elevado las previsiones. El Banco de España sitúa ahora la inflación media en el 3% para este año -tras el 3,3% registrado en marzo-, frente al 2,7% de 2025. Sin las ayudas gubernamentales, los precios habrían sido aún más altos. Para 2027, se prevé una moderación hasta el 2,5%, aunque todavía por encima del objetivo del Banco Central Europeo. No obstante, si la situación se agrava, la inflación podría alcanzar niveles mucho más elevados, llegando incluso al 5,9%. El organismo subraya que el impacto económico del conflicto va más allá de la energía. El bloqueo del estrecho de Ormuz no solo afecta al suministro de petróleo y gas, sino también a otros productos clave como fertilizantes o semiconductores, lo que reaviva las tensiones inflacionistas y recuerda a la crisis derivada de la guerra en Ucrania. A ello se suma un contexto marcado por una gran volatilidad e incertidumbre, que dificulta aún más la elaboración de previsiones. El Banco de España tuvo que revisar rápidamente sus cálculos tras el estallido del conflicto. Antes de finales de febrero, estimaba un crecimiento del 2,4% para 2026, apoyado en la fortaleza del empleo y del consumo. Sin embargo, la guerra obligó a rebajar estas cifras, aunque posteriormente se ajustaron de nuevo tras la aprobación del paquete de ayudas del Gobierno, valorado en unos 5.000 millones de euros. Estas medidas, que incluyen rebajas fiscales en la energía y ayudas directas, han permitido amortiguar parcialmente el impacto, recuperando parte del crecimiento previsto. Así, en un escenario central -con el petróleo en torno a los 80 dólares por barril-, la economía crecería un 2,3% y la inflación se situaría en el 3%. Si los precios energéticos suben más de lo esperado -por ejemplo, con el petróleo cerca de los 119 dólares y el gas en torno a los 87 euros por megavatio hora-, el crecimiento se reduciría al 2,2% y la inflación aumentaría hasta el 3,9%. En este caso, el avance económico en 2027 sería más moderado, del 1,5%, con una inflación cercana al 2%. En el escenario más negativo, que contempla un fuerte encarecimiento del petróleo hasta los 145 dólares y del gas hasta los 106 euros por megavatio hora, el crecimiento sería aún más débil: un 1,9% en 2026 y un 1,1% en 2027. Al mismo tiempo, los precios subirían con fuerza, alcanzando un 5,9% este año y un 3,2% el siguiente. En definitiva, la evolución económica dependerá en gran medida de la duración e intensidad del conflicto, que ha introducido un elevado grado de incertidumbre en las perspectivas tanto de crecimiento como de inflación.

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(Expansión, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Sánchez sitúa la economía en el centro al elevar a Cuerpo a vicepresidente primero

El presidente ha designado al ministro de Economía, Comercio y Empresa como responsable de coordinar al resto de ministros del área económica dentro de la Comisión Delegada, situando su departamento como eje clave en la fase final de la legislatura. Pedro Sánchez volvió a reforzar el papel central de la economía en su Gobierno al nombrar vicepresidente primero a Carlos Cuerpo, titular de Economía, en sustitución de María Jesús Montero. Con este cambio, el presidente reduce el peso político en la cúpula del Ejecutivo y apuesta por un perfil más técnico -independiente y sin afiliación al PSOE- para afrontar el último tramo de una legislatura a la que le queda aproximadamente un año. Sánchez elogió a Cuerpo, al que definió como uno de los economistas y servidores públicos más destacados del país, subrayando su trayectoria como doctor en Economía y técnico comercial del Estado, con experiencia en instituciones como la Autoridad Fiscal, el Tesoro y organismos europeos. Asimismo, destacó su labor al frente del Ministerio y expresó su confianza en su desempeño como vicepresidente primero. Por su parte, María Jesús Montero dejó el Consejo de Ministros tras haber sido vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, además de número dos del PSOE, para centrarse en su candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía. Su salida se aceleró tras el anuncio del adelanto electoral en la comunidad para el 17 de mayo. En los días previos se había especulado con la posibilidad de que Cuerpo asumiera también la cartera de Hacienda, unificando ambos ministerios como en etapas pasadas. Sin embargo, Sánchez optó por mantenerlos separados y nombró a Arcadi España como nuevo ministro de Hacienda, quien hasta ahora ocupaba la Secretaría de Estado de Política Territorial. Aun así, Cuerpo asume el liderazgo económico dentro del Ejecutivo, presidiendo la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, donde se coordina la política económica del Gobierno y ante la que rendirán cuentas varios ministros clave. Además, ejercerá como sustituto de Sánchez al frente del Consejo de Ministros en caso de ausencia. Este nombramiento también le sitúa por delante de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con quien ha mantenido desacuerdos en cuestiones como el control horario o la reducción de la jornada laboral. Cuerpo asumió la cartera de Economía en diciembre de 2023 tras la salida de Nadia Calviño hacia el Banco Europeo de Inversiones, aunque no fue entonces nombrado vicepresidente. Ahora, Sánchez recupera la fórmula de apoyarse en un perfil técnico para la vicepresidencia económica. De momento, el presidente limita los cambios en el Gobierno a estos nombramientos, con la intención de afrontar el camino hacia las elecciones de 2027 poniendo la economía en el centro, especialmente tras resultados adversos en recientes elecciones autonómicas. El estilo discreto de Cuerpo busca poner en valor la evolución económica del país, que ha liderado el crecimiento en Europa con un aumento del PIB del 2,8% el pasado año y previsiones superiores al 2% para el actual. No obstante, deberá gestionar la desaceleración económica sin perder de vista el objetivo de alcanzar el pleno empleo. Entre sus retos inmediatos se encuentran la gestión de la crisis energética e inflacionaria derivada de tensiones internacionales, así como la ejecución de los fondos europeos Next Generation antes de que finalice el plazo en agosto. Posteriormente, deberá evitar el impacto negativo que podría suponer el fin de estas ayudas para la economía.

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(Cinco Días, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La perspectiva de más inflación lleva el tipo de interés de la deuda española al nivel más alto desde 2023

La creciente incertidumbre sobre la posibilidad de un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, que podría aliviar la tensión en los mercados energéticos, ha provocado este jueves una nueva subida del precio del petróleo y caídas en las Bolsas. Tres días después de que Washington calificara como "productivas" sus conversaciones con Teherán, la respuesta iraní sigue siendo negativa. El país ha rechazado abiertamente la propuesta estadounidense de 15 puntos, transmitida a través de Pakistán, y ha insistido en su reivindicación de soberanía sobre el estrecho de Ormuz. Aunque no descarta futuras negociaciones, su postura inicial es firme. Con el control de este paso estratégico, Irán mantiene en vilo a la economía mundial casi un mes después del inicio de la ofensiva conjunta con Israel, que aspiraba a ser breve. En los mercados bursátiles predomina la cautela más que el pánico, aunque persiste el riesgo de episodios de volatilidad como el vivido a comienzos de semana. El Ibex 35 caía en torno a un 1,25% a mediodía, menos que en la jornada anterior, mientras que el precio del petróleo se sitúa cerca de los 108 dólares, unos 10 por debajo del nivel previo al anuncio de tregua de Donald Trump, aunque con una subida cercana al 5% en el día. Por su parte, los futuros de Wall Street anticipan descensos próximos al 1%. La preocupación es mayor en los mercados de deuda pública, donde la perspectiva de un conflicto prolongado está generando fuertes tensiones. La rentabilidad del bono español a diez años sube hasta el 3,57%, su nivel más alto desde 2023, tras avanzar 10 puntos básicos. En Alemania, el interés supera el 3%, alcanzando máximos desde 2011, mientras que en Estados Unidos se sitúa en el 4,38%, niveles similares a los del pasado verano. El temor a una mayor inflación, junto con la expectativa de subidas de tipos, está llevando a los inversores a exigir mayores rendimientos. Desde el banco suizo Julius Baer, el responsable de inversiones Yves Monzon recuerda que "para detener una guerra hacen falta dos partes" y advierte de que Estados Unidos no puede poner fin al conflicto de forma unilateral. Además, considera que cada día sin una escalada militar refuerza la posición negociadora de Irán. La entidad apunta que los recientes ataques a infraestructuras energéticas marcan un punto de inflexión y adopta una postura neutral respecto a la renta variable, con tendencia a volverse más prudente. En este contexto, recomienda aprovechar las subidas para vender en lugar de comprar en las caídas. El temor a un repunte de la inflación por el encarecimiento de la energía ha llevado a los mercados a descartar bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal este año, lo que ha impulsado al dólar. Aunque en un primer momento se contemplaron posibles subidas adicionales de tipos en Estados Unidos, estas expectativas se han moderado. En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, dejó abierta la puerta a nuevas subidas de tipos si el conflicto eleva de forma sostenida la inflación en la eurozona. Según explicó, si el impacto supone una desviación significativa respecto al objetivo, podría ser necesario un ajuste de la política monetaria. Por su parte, los analistas de ING señalan que, aunque el mercado valora positivamente los intentos de Estados Unidos por alcanzar un acuerdo, la falta de avances concretos mantiene intactas las previsiones de dos o tres subidas de tipos por parte del BCE este año. Incluso para abril, estiman una probabilidad del 60% de un incremento. En este escenario, el factor determinante sigue siendo el precio del petróleo, que apenas ha variado desde principios de semana. Aunque las noticias generan cierta volatilidad, los inversores evitan reaccionar a cada rumor, conscientes de la fragilidad de la situación y del riesgo de una nueva escalada, especialmente ante la firmeza mostrada por Irán.

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(El País, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La OCDE calcula que la inflación en España subirá al 3% en 2026 por la guerra en Irán

El conflicto en Irán ya está pasando factura a las previsiones económicas de España. La OCDE, en sus últimas Perspectivas Económicas Provisionales, estima que el PIB español crecerá un 2,1% en 2026, una décima menos de lo previsto en diciembre. Asimismo, revisa al alza la inflación, que alcanzaría una media del 3%, siete décimas más. De cara a 2027, el crecimiento también se reduce ligeramente hasta el 1,7%, mientras que la inflación bajaría al 2,2%, cerca del objetivo del Banco Central Europeo, aunque aún cuatro décimas por encima de la previsión anterior. Por el momento, el organismo no contempla un impacto tan severo como el provocado por la guerra de Ucrania, cuando los precios se dispararon con mayor intensidad. En comparación con otras economías europeas, España presenta una evolución más favorable: el recorte de una décima en su crecimiento para 2026 contrasta con las dos décimas que perderán países como Alemania, Francia e Italia, ninguno de los cuales superará el 1% de crecimiento. En conjunto, la zona euro crecerá un 0,8%, cuatro décimas menos de lo estimado previamente, debido principalmente al encarecimiento de la energía. Para 2027, el avance será del 1,2%, impulsado en parte por el aumento del gasto en defensa. A escala global, la OCDE mantiene sus previsiones de crecimiento en el 2,9%, con un leve descenso hasta el 3% en 2027. El mayor impacto del conflicto se concentra en la inflación: en las economías avanzadas alcanzará el 4%, 1,2 puntos más que en cálculos anteriores, y se moderará al 2,7% en 2027. Esto sugiere que el organismo considera el efecto como transitorio, aunque advierte de que un conflicto prolongado podría empeorar significativamente el escenario. De hecho, alerta de que interrupciones persistentes en las exportaciones de Oriente Próximo podrían elevar aún más los precios energéticos, agravar la escasez de materias primas y frenar el crecimiento. En este contexto, Estados Unidos resulta relativamente beneficiado, con una revisión al alza de tres décimas en su crecimiento hasta el 2%, gracias a su papel como gran exportador de petróleo y gas. Las previsiones de la OCDE dependen de que los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes comiencen a moderarse a partir de mediados de 2026, algo que todavía genera incertidumbre. Desde la última actualización, el barril de Brent ha subido alrededor de un 40% y el gas europeo de referencia (TTF) un 60%. Además, la institución advierte de posibles tensiones adicionales en el suministro, agravadas por los bajos niveles de reservas de gas en Europa. El encarecimiento energético está vinculado, en gran medida, al bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que ha alterado los flujos de crudo, derivados y gas natural licuado a escala global. Ante este escenario, la OCDE señala que los bancos centrales deberán mantenerse vigilantes y no descarta ajustes en la política monetaria si aumentan las presiones inflacionistas o se deteriora el mercado laboral. En esta línea, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha asegurado que la institución está preparada para subir los tipos de interés en cualquier momento si fuera necesario. Para mitigar el impacto económico, el organismo recomienda aplicar medidas selectivas dirigidas a los hogares más vulnerables y a empresas viables, recordando que el margen fiscal es limitado y que debe preservarse la sostenibilidad de la deuda pública. Finalmente, la OCDE advierte de otros riesgos adicionales, como una posible menor rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial, que podría provocar una reevaluación del riesgo en los mercados financieros y afectar negativamente a la demanda privada, dado el creciente peso de estas compañías en la inversión global.

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(El País, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El INE confirma que la economía española creció un 2,8% en 2025, el doble que la zona euro

La economía española mantuvo en 2025 un crecimiento muy superior al de la mayoría de países europeos. El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que el PIB aumentó un 2,8%, el doble que en la zona euro, impulsado principalmente por el consumo y la inversión, que siguen siendo los motores clave de la actividad. Aunque esta cifra es inferior al 3,5% registrado en 2024, consolida a España como la economía avanzada con mayor crecimiento en los dos últimos años. El final del ejercicio fue especialmente dinámico. En el cuarto trimestre, el PIB avanzó un 0,8%, el mejor dato del año, gracias sobre todo al empuje de la demanda interna, que aportó nueve décimas, mientras que el sector exterior restó una. A lo largo del año, el ritmo fue ganando intensidad con ciertos altibajos: crecimiento del 0,5% en el primer trimestre, 0,7% en el segundo y 0,6% en el tercero. En conjunto, el buen comportamiento de la demanda nacional compensó con creces la debilidad del sector exterior, especialmente gracias al consumo de los hogares, que creció un 3,3% apoyado en la creación de más de medio millón de empleos. Según Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, este patrón contrasta con el estancamiento de otras economías europeas y responde a características propias del modelo español. Destaca el peso del consumo y de la inversión en construcción, clave también para afrontar la crisis de vivienda, frente a un sector exterior que resta crecimiento por el escaso avance de las exportaciones y el aumento de las importaciones. En este sentido, España está absorbiendo parte de las exportaciones de países como China que antes se dirigían a Estados Unidos, lo que ha contribuido a que el déficit comercial aumente más de un 40% en 2025. Pese a ello, el crecimiento registrado proporciona una base sólida para 2026. El Ministerio de Economía sitúa el punto de partida en un avance del 1,1%, con previsiones iniciales por encima del 2%. Sin embargo, la guerra en Irán ha introducido un elevado grado de incertidumbre que podría alterar estas estimaciones, especialmente por el impacto del encarecimiento energético. Las economías europeas, muy dependientes del gas y el petróleo, ya han visto revisadas a la baja sus previsiones. España podría verse parcialmente protegida gracias a su mayor peso de las energías renovables, aunque no queda al margen del aumento del precio del crudo. En cuanto al balance de 2025, destacan los buenos resultados de la inversión en bienes de equipo, que creció un 7,4%, y de la construcción, con un aumento del 5,2%, en un contexto de dificultades de acceso a la vivienda. Además, el sector exterior ha ganado diversificación: las exportaciones de servicios no turísticos -como informática, consultoría, ingeniería o telecomunicaciones- aumentaron un 11,1%, reflejando una progresiva modernización del tejido productivo. El mercado laboral también mostró una evolución positiva. La tasa de paro descendió por debajo del 10% por primera vez en 17 años, dejando de ser España el país con mayor desempleo de la Unión Europea. A ello se sumó un incremento de la productividad por hora trabajada del 0,7%. Desde la caída provocada por la pandemia en 2020, la economía española encadena cinco años de crecimiento sólido, con aumentos del PIB superiores al 2% en cada ejercicio. Antes del estallido del conflicto en Oriente Próximo, se esperaba mantener esta tendencia en 2026. A finales de abril, el INE publicará el avance del primer trimestre, que permitirá evaluar el impacto inicial de la actual crisis energética sobre la actividad.

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(El Economista, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los "Bizum europeos" eligen Madrid para establecer su sede corporativa

El proyecto para crear un gran sistema europeo de pagos entra en una etapa clave tras los avances logrados en la interoperabilidad entre distintas soluciones nacionales. La sociedad que actuará como núcleo de los futuros "Bizum europeos" y liderará este desarrollo tendrá su sede en Madrid, un paso relevante que sitúa a España en una posición central dentro de una de las iniciativas más estratégicas del sector financiero en Europa y refuerza su papel en el ámbito de los pagos digitales. La elección de la capital española no es casual. Entre los sistemas nacionales existentes, Bizum lidera en número de usuarios, con más de 31 millones de clientes, lo que representa cerca de una quinta parte del total. Según explicó Fernando Rodríguez, responsable de expansión internacional de la plataforma, esta decisión supone el primer gran acuerdo entre los socios del proyecto y marca el punto de partida para su construcción conjunta. Desde Bizum señalan, no obstante, que el proceso aún está en una fase inicial y que quedan por cerrar importantes aspectos legales y acuerdos entre las partes, lo que hace prever un desarrollo largo y complejo. Aun así, destacan que España reúne condiciones favorables para albergar la sede, tanto por la madurez de su mercado como por cuestiones de eficiencia de costes. La creación de esta nueva entidad, que comenzará a operar en los próximos meses, es el resultado de un trabajo previo centrado en conectar diferentes plataformas nacionales. El origen de esta colaboración se encuentra en la alianza EuroPA, que integró inicialmente a España, Andorra, Italia y Portugal, y a la que posteriormente se sumaron sistemas de Polonia, Eslovaquia y países nórdicos. Paralelamente, otras iniciativas como Wero han ido desarrollándose en distintos países europeos. Esta primera fase permitió demostrar que es posible realizar pagos entre usuarios de diferentes redes, aunque también evidenció las limitaciones de un modelo basado en acuerdos bilaterales. Por ello, los impulsores del proyecto decidieron avanzar hacia una estructura más integrada que garantice la autonomía europea en pagos y reduzca la dependencia de grandes operadores internacionales. El objetivo ahora es construir una infraestructura común que funcione como un "puente" entre todas las plataformas, facilitando su conexión y permitiendo una interoperabilidad completa. La nueva compañía será la encargada de coordinar este desarrollo, integrar a los distintos países participantes -ya son 12 de la UE más Noruega- y asegurar una evolución coherente del sistema. Actualmente, los socios trabajan en el acuerdo que regulará la relación entre accionistas, un documento clave para definir la gobernanza, la propiedad y la toma de decisiones. Además, uno de los próximos pasos será designar al equipo directivo, especialmente al consejero delegado que liderará el proyecto y se encargará de convertir su estrategia en una realidad operativa. Esta iniciativa cuenta con un amplio respaldo del sector bancario europeo, que la considera fundamental para reducir la fragmentación del mercado y fortalecer la autonomía estratégica frente a competidores globales. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas y rápidos cambios tecnológicos, los pagos se han convertido en un elemento clave para el posicionamiento de Europa. En cuanto a su desarrollo, el plan contempla comenzar con los servicios más sencillos, como los pagos entre particulares, y posteriormente ampliar su alcance a ámbitos más complejos como el comercio electrónico o los pagos en comercios físicos, que podrían estar plenamente operativos entre finales de 2027 y comienzos de 2028.

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