(Expansión, 02-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Producto Interior Bruto creció en 2025 un 2,8% gracias al tirón del consumo y la inversión

Así lo refleja el avance de la Contabilidad Nacional difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que pone de manifiesto una desaceleración del crecimiento económico en 2025. La economía española avanzó siete décimas menos que el año anterior, cuando el PIB creció un 3,5%. En términos nominales, el producto interior bruto alcanzó en 2025 los 1.685.783 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,7% respecto a 2024. El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, subrayó que se trata de un crecimiento "robusto, apoyado en el consumo y la inversión". "Hemos cerrado el año con un crecimiento del 2,8%, a la cabeza de las economías avanzadas y prácticamente duplicando el ritmo de la zona euro", señaló en un vídeo difundido por su departamento. Aunque el avance del PIB se moderó en el conjunto del año, la actividad económica cobró impulso en el último trimestre, con un crecimiento del 0,8%, dos décimas más que en el trimestre anterior. Este repunte estuvo impulsado por la demanda interna, que contribuyó con un punto al crecimiento trimestral, mientras que el sector exterior tuvo un efecto negativo de dos décimas en el tramo final del año. Desde el punto de vista de la demanda, el consumo final de los hogares aumentó un 1% y el de las Administraciones Públicas un 0,1%. La formación bruta de capital creció un 1,7%. Las exportaciones de bienes y servicios avanzaron un 0,8% intertrimestral, lo que supone un incremento de 1,5 puntos respecto al tercer trimestre, mientras que las importaciones aumentaron un 1,4%, una décima más que en el trimestre precedente. Por el lado de la oferta, todos los grandes sectores registraron crecimientos. La industria avanzó un 0,3% entre octubre y diciembre; la construcción se incrementó un 2,1%, cuatro décimas más que en el trimestre anterior; y los servicios mantuvieron un ritmo similar al previo, con un crecimiento del 0,8%. La agricultura, por su parte, aumentó un 0,2%, un punto más que en el trimestre anterior. En términos interanuales, el PIB creció un 2,6% en el cuarto trimestre, una décima menos que en el trimestre previo y la tasa más baja en dos años, concretamente desde finales de 2023. La demanda interna aportó 3,6 puntos al crecimiento interanual, mientras que la demanda externa restó un punto. El consumo final aumentó un 2,9% interanual, una décima más que en el trimestre anterior: el gasto de los hogares se aceleró hasta el 3,3% y el de las Administraciones Públicas alcanzó el 1,7%. La formación bruta de capital creció un 6,5%, aunque con una desaceleración de 1,7 puntos respecto al trimestre previo. Las exportaciones de bienes y servicios avanzaron un 3,5% interanual, siete décimas más que en el tercer trimestre, mientras que las importaciones aumentaron un 6,9%, dos décimas por encima del periodo anterior. Por sectores de actividad, la industria registró un crecimiento del 2,8%, la construcción del 7,2%, los servicios del 2,8% y la agricultura del 1,3%.

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(El País, 02-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Diferentes estudios muestran que hasta ahora las empresas americanas absorben el alza de costes

Los aranceles suelen ser descritos por muchos economistas críticos como un impuesto que un país acaba imponiéndose a sí mismo, con efectos similares a los de la inflación. La ofensiva arancelaria impulsada por Donald Trump en abril de 2025, el denominado "Día de la Liberación", ha confirmado en buena medida esa idea. Diversos estudios sobre su impacto a lo largo de 2025, así como los análisis del Fondo Monetario Internacional, coinciden en que el coste de los gravámenes sobre las importaciones ha recaído mayoritariamente en Estados Unidos, ya sea a través de una reducción de los márgenes de las empresas que comercializan esos productos o mediante un encarecimiento de los precios finales para los consumidores. No obstante, los efectos indirectos o a medio plazo todavía podrían manifestarse. En aquel anuncio solemne desde la Casa Blanca, Trump proclamó que el 2 de abril de 2025 pasaría a la historia como el día en que la industria estadounidense renacía y el país recuperaba su destino económico. Sin embargo, gran parte de esas promesas no se materializaron. Las tarifas anunciadas, exhibidas en dos grandes paneles, terminaron siendo rebajadas o directamente suspendidas, en buena medida por la reacción negativa de los mercados financieros. La venta masiva de deuda pública estadounidense elevó los rendimientos de los bonos y encareció la financiación de una deuda ya muy abultada. Este factor explica en parte por qué el impacto de los aranceles estadounidenses -que aun así alcanzaron niveles no vistos desde 1932- no provocó el terremoto económico global que muchos anticipaban. En aquel momento, Trump anunció un arancel mínimo del 10%, con incrementos para los países con los que Estados Unidos mantenía mayores déficits comerciales. Para la Unión Europea, por ejemplo, la tasa prevista era del 20%. Tras meses de negociaciones, Washington y Bruselas cerraron en verano un acuerdo que fijó un arancel del 15% para la mayoría de productos europeos, dejando fuera sectores como el aeronáutico y determinados productos químicos y agrícolas. A ello se sumó la capacidad de adaptación de las empresas, que ajustaron sus cadenas de suministro para reducir el impacto. Un estudio del Center for Economic Policy Research publicado en enero muestra que entre abril y agosto se aceleró el desvío del comercio exterior estadounidense hacia otros socios, especialmente México y Canadá, según los datos de importaciones del US Census Bureau. Este reajuste del comercio internacional coincide con la evaluación del FMI. El arancel medio efectivo terminó situándose en el 18,5%, por debajo de las previsiones iniciales, mientras que el sector privado reconfiguró sus cadenas de suministro y el comercio mundial continuó mostrando fortaleza. El economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, señaló recientemente que los datos evidencian que el coste de los aranceles lo ha asumido Estados Unidos y que, en la práctica, funcionan como un impuesto interno. Otros estudios refuerzan esta conclusión. El instituto alemán Kiel Institute estima que los importadores estadounidenses absorbieron el 96% del coste de los aranceles, frente al 4% asumido por los exportadores extranjeros. Este análisis se basa en el seguimiento de 25 millones de operaciones comerciales por valor de cuatro billones de dólares entre abril y agosto, y calcula que los ingresos aduaneros aumentaron en unos 200.000 millones de dólares en 2025, sufragados casi íntegramente por agentes estadounidenses. Un trabajo elaborado por economistas de Harvard y de la Universidad de Chicago subraya la diferencia entre los aranceles anunciados y los finalmente aplicados, en gran parte debido a las exenciones introducidas por Washington, como en el caso de los semiconductores. El estudio concluye que alrededor del 94% del coste de los aranceles recayó sobre empresas estadounidenses, un porcentaje superior al observado durante la guerra comercial con China en 2018 y 2019, cuando fue del 80%. China ilustra bien la reorientación del comercio: su peso en las exportaciones estadounidenses pasó del 22% a finales de 2017 al 12% en 2024 y al 8% en septiembre de 2025. Pese a las distorsiones comerciales, la economía mundial ha seguido avanzando. Políticas fiscales y monetarias claramente expansivas, junto con la inversión tecnológica, han permitido mantener un crecimiento global cercano al 3%. Estados Unidos, impulsado especialmente por el auge de la inteligencia artificial, se perfila además como una de las economías más dinámicas de cara a 2026. Miguel Otero, investigador principal de Economía Política Internacional del Real Instituto Elcano, advierte de que los efectos de este tipo de medidas tardan en trasladarse plenamente a la economía real. Señala que a corto plazo el impacto puede ser limitado, como ocurrió con el Brexit, pero que las consecuencias sobre la inversión y la confianza son evidentes, en un contexto de elevada incertidumbre y sin que se haya producido la reindustrialización prometida. El desenlace de esta política arancelaria aún no está cerrado. Las tarifas se encuentran ahora bajo revisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que debe decidir si la Administración Trump podía ampararse en la Ley de Emergencia de 1977 para imponerlas. Se trata de una decisión de gran calado para la economía del país. A corto plazo, la reacción de los mercados ya es conocida, pero el consenso entre los economistas llama a la cautela: los aranceles han supuesto un freno que ha sido compensado por otros factores y cuyos efectos a medio plazo todavía están por materializarse.

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(El Economista, 02-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los beneficiarios del bono social eléctrico pagarán hasta un 46% más en su factura de la luz

A finales de diciembre, cerca de 1,7 millones de hogares en situación de vulnerabilidad recibieron con alivio la aprobación en el Consejo de Ministros del real decreto-ley que prorrogaba durante todo 2026 las medidas del denominado escudo social. En el ámbito energético, la norma aseguraba el suministro de electricidad y agua y mantenía los descuentos vigentes del bono social eléctrico, del 42,5% para los consumidores vulnerables y del 57,5% para los vulnerables severos. Sin embargo, el rechazo del Pleno del Congreso el pasado martes, con los votos contrarios de PP, Vox y Junts, ha devuelto a estas familias al escenario previo, marcado por una mayor incertidumbre y un notable encarecimiento de sus recibos. El aumento de la factura se explica porque, al no prorrogarse los descuentos actuales, estos regresan a los niveles establecidos tras el fin de la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania: un 35% para los consumidores vulnerables y un 50% para los vulnerables severos. Esto supone una reducción de 7,5 y 15 puntos porcentuales, respectivamente, frente a lo que contemplaba la propuesta que finalmente no salió adelante. De acuerdo con las estimaciones de Papernest, esta rebaja en las ayudas se traducirá, para un hogar tipo -con una potencia contratada de 4 kW y un consumo mensual de 290 kWh-, en un incremento del recibo de la luz del 30% en el caso de los vulnerables y del 46% para los vulnerables severos. Aunque la prórroga decayó en el Congreso junto al resto del decreto ómnibus, el Ejecutivo aún dispone de margen para recuperarla si opta por separar esta medida del conjunto y logra los apoyos parlamentarios necesarios para sacarla adelante. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el año 2025 cerró con 1.752.902 beneficiarios del bono social eléctrico. De ellos, el 47% correspondía a consumidores vulnerables (813.442), el 52% a vulnerables severos (904.700) y el 0,45% a hogares en riesgo de exclusión social (7.760). En los últimos años, los descuentos asociados al bono social han experimentado importantes cambios en función del contexto económico. Inicialmente fijados en el 25% y el 40%, se elevaron hasta el 65% y el 80% como parte de la respuesta del Gobierno a la crisis energética, junto a medidas como la llamada Excepción Ibérica. En el verano de 2024 se inició un retorno gradual a niveles más habituales, situándolos en el 35% y el 40%. No obstante, durante las Navidades de ese mismo año se decidió ampliar temporalmente la protección: el descuento para los consumidores vulnerables se estableció en el 50% durante el primer semestre, en el 42,5% en la segunda mitad del año y en el 35% a partir de 2026. Un esquema similar se aplicó a los vulnerables severos, que disfrutaron de rebajas del 65% en el primer semestre, del 57,5% en el segundo y del 50% desde 2026.

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(Cinco Días, 30-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El capital privado se abre a trabajar con el fondo soberano de España: “Es una magnífica idea para el país”

La captación de nuevos fondos se ha convertido en uno de los principales retos para el capital privado a escala global, hasta el punto de que 2025 se perfila como el peor año desde el inicio de la pandemia en 2020. Sin embargo, España ha seguido una trayectoria distinta. En el mercado nacional, la recaudación alcanzó cerca de 4.200 millones de euros, el mejor dato de la serie histórica, pese a registrar un descenso del 8% respecto a 2024. Al mismo tiempo, la inversión se mantuvo prácticamente estable, en torno a los 6.400 millones de euros, según las cifras presentadas este jueves por SpainCap. En este contexto, el director general de la asociación, José Zudaire, ha mostrado su disposición a colaborar con el fondo soberano anunciado por el Gobierno. El capital privado continúa ganando peso en la economía española. Durante el último ejercicio se contabilizaron 828 operaciones y una capacidad inversora próxima a los 8.000 millones de euros, según se expuso en la rueda de prensa de SpainCap. La presidenta de la entidad, Elena Rico, destacó que el sector se ha consolidado en España con un volumen estable, a diferencia de otros mercados más maduros que han sufrido un mayor deterioro. A su juicio, el ecosistema español ha demostrado una notable resistencia. En 2025, la inversión total del capital privado en España ascendió a 6.403 millones de euros, lo que supone un ligero incremento del 1,8% respecto al año anterior. De esa cifra, 4.672 millones correspondieron a operaciones de private equity -dirigidas a empresas ya consolidadas, independientemente de su tamaño-, mientras que 1.731 millones se destinaron a venture capital, enfocado en compañías en fases iniciales de desarrollo. Por su parte, las desinversiones alcanzaron los 3.740 millones de euros, un 2% más que el año anterior. La principal vía de salida fue la venta a inversores industriales, que concentró el 56,4% de las operaciones, seguida por la venta a otros fondos de capital privado, con un 20%. Aunque a nivel internacional se observa una mayor dificultad para cerrar operaciones de salida, desde SpainCap subrayan que en el mercado español la situación ha sido más favorable. En relación con el fondo soberano anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el director general de la asociación lo calificó como "una excelente iniciativa para el país" y expresó la disposición del sector a colaborar. Este vehículo contará inicialmente con 10.500 millones de euros, con la previsión de alcanzar los 120.000 millones una vez incorpore capital privado. Desde SpainCap reiteraron su apoyo a este tipo de proyectos basados en la colaboración público-privada. "Respaldamos todas las iniciativas que apuestan por este modelo, porque es la mejor forma de construir un sector sólido y sostenible", señaló Zudaire, aunque también advirtió de que será necesario analizar en detalle cómo se articula el fondo y de qué manera se canalizarán los recursos.

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(Expansión, 30-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las ventas de los comercios aumentan un 4,1% en 2025, su mayor alza en diez años

El comercio minorista cerró 2025 con un incremento medio de las ventas del 4,1%, el mayor registrado desde 2015, según los datos difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con este resultado, el sector encadena cinco años consecutivos de crecimiento tras el fuerte desplome sufrido en 2020 a causa de la pandemia. Si se eliminan los efectos estacionales y de calendario, la facturación aumentó un 4,3% en el conjunto del año. En diciembre, las ventas del comercio al por menor avanzaron un 4,7% en términos interanuales, ocho décimas más que en noviembre, lo que permitió sumar 18 meses seguidos de incrementos. No obstante, en la serie corregida, el crecimiento se moderó al 2,9%, la tasa más baja desde enero de 2025. En comparación mensual, y una vez descontados los efectos estacionales, las ventas retrocedieron un 0,8%, el mayor descenso desde enero del mismo año. El empleo también evolucionó al alza. La ocupación en el sector aumentó un 1,4% de media en 2025, encadenando cinco años consecutivos de crecimiento, aunque con una intensidad menor que en 2024 y 2023. De hecho, este avance es el más moderado desde 2021, cuando el empleo creció un 0,7%. Por territorios, todas las comunidades autónomas registraron incrementos en las ventas respecto a 2024. Murcia lideró el crecimiento con un 5,4%, seguida del País Vasco (5,3%) y Castilla-La Mancha (5,2%). En las ciudades autónomas, Ceuta destacó con un aumento del 6,9% y Melilla con un 5,5%. En cuanto al empleo, la ocupación creció en todas las regiones salvo en el País Vasco, donde se mantuvo estable. Los mayores aumentos se produjeron en Navarra (+2,3%), Baleares y Cataluña (+2,2% en ambos casos), Castilla-La Mancha (+1,7%) y Canarias (+1,6%). En Ceuta, el empleo avanzó un 2%, mientras que en Melilla lo hizo un 1,3%. Por tipo de establecimiento, las grandes cadenas fueron las que más incrementaron sus ventas en 2025, con un alza del 6,6%, seguidas del comercio electrónico (+4,7%), los comercios unilocalizados (+3%), las pequeñas cadenas (+2%) y las grandes superficies (+1,2%). Atendiendo al tipo de producto, las ventas de artículos alimentarios crecieron un 3,8% en el conjunto del año, mientras que las de productos no alimentarios avanzaron un 4,7%. Dentro de este grupo, destacaron los aumentos en equipamiento del hogar (+5,7%), equipamiento personal (+5,5%) y productos de salud (+3,9%). Si se excluyen las estaciones de servicio, el comercio minorista elevó sus ventas un 4% en 2025. Por su parte, las estaciones de servicio registraron un incremento del 4,6%. En lo relativo al empleo por formatos comerciales, todas las modalidades registraron aumentos. Las grandes cadenas lideraron la creación de puestos de trabajo (+3,2%), seguidas de las grandes superficies (+1,3%), los comercios unilocalizados (+0,6%) y las pequeñas cadenas (+0,3%). En las estaciones de servicio, la ocupación creció un 0,8% de media durante el año.

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(El Confidencial, 30-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Supremo ya obliga a la banca a pagar triple costas cuando da la razón al consumidor

Los bancos tendrán que asumir un coste mucho mayor cuando decidan agotar todas las vías judiciales y finalmente pierdan el litigio frente a sus clientes. El Tribunal Supremo ya ha comenzado a aplicar su nueva doctrina sobre costas procesales en un caso que afecta a Abanca, al condenar a Novo Banco en un procedimiento iniciado por un antiguo cliente de Banco Espírito Santo por la cláusula suelo de su hipoteca. Además, la sentencia introduce un cambio relevante en la jurisprudencia existente. El alto tribunal está poniendo en práctica el criterio que fijó en diciembre, según el cual las entidades financieras deben hacerse cargo de las costas judiciales tanto de la primera como de la segunda instancia. Además, cuando el recurso de apelación presentado por el banco solo prospera parcialmente, la entidad debe pagar la mitad de los gastos de defensa del consumidor, ya que este se ha visto obligado a impugnar la validez de cláusulas abusivas y finalmente la resolución le da la razón, aunque sea de forma parcial. Este criterio se refleja en la sentencia número 1892/2025, a la que ha tenido acceso este medio. En ella, los magistrados Ignacio Sancho, Rafael Sarazá y Pedro José Vela estiman el recurso de un antiguo cliente de Banco Espírito Santo frente a Novo Banco por la cláusula suelo de su préstamo hipotecario. Cabe recordar que la filial española de Novo Banco fue adquirida por Abanca en 2021. El fallo llega tras analizar un recurso de casación presentado por el consumidor, representado por el despacho Legalsha. El Supremo decide estimar parcialmente los recursos tanto del cliente como de Novo Banco España y deja sin efecto la sentencia dictada el 14 de marzo de 2019 por el Juzgado de Primera Instancia número 14 bis de Vigo. Como consecuencia, ordena devolver al afectado las cantidades abonadas de más desde el 3 de agosto de 2014 por la aplicación de la cláusula suelo. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) había establecido que, conforme a las condiciones del rescate de Banco Espírito Santo en 2014 por el Banco de Portugal, Novo Banco no debía asumir reclamaciones derivadas de cláusulas abusivas anteriores a esa fecha. Esta interpretación había llevado a los tribunales españoles a desestimar muchas demandas de clientes, incluso en casos en los que la jurisprudencia general era favorable al consumidor, como ocurre con las cláusulas suelo. La nueva sentencia del Supremo resulta especialmente relevante por dos motivos. Por un lado, consolida la aplicación de la doctrina de las "triples costas" contra la entidad financiera. Por otro, modifica el criterio anterior respecto a Novo Banco, al considerar que sí debe devolver las cantidades cobradas indebidamente a partir de 2014 cuando se aplicó una cláusula suelo que impedía beneficiarse de la bajada del euríbor, que llegó a situarse en negativo durante varios años. "Hasta ahora, los clientes no recuperaban nada y Novo Banco quedaba exento de pagar. Este cambio supone un giro importante y abre la puerta a nuevas reclamaciones", explica José Feijóo, abogado procesalista de Legalsha, firma que ha llevado el caso y logrado la resolución favorable para el consumidor.

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(El Periódico, 30-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La inflación vive su mayor caída en 10 meses y se modera al 2,4% en enero

La inflación ha comenzado el año dando un nuevo paso hacia la normalización. En enero, el índice de precios se situó en el 2,4%, según el avance publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La tasa interanual se redujo en cinco décimas respecto a diciembre, el mayor descenso registrado desde marzo del año pasado. Esta moderación permite además estrechar de forma notable la diferencia con el resto de países europeos, que hasta ahora rondaba el punto porcentual, un factor clave para la competitividad de las empresas españolas. El principal motor de esta desaceleración ha sido la evolución de los precios energéticos. Aunque habrá que esperar a los datos detallados del INE, el Instituto Complutense de Análisis Económicos (ICAE) apunta a descensos tanto en la electricidad como en los carburantes, en contraste con las fuertes subidas registradas hace un año. Desde el Ministerio de Economía destacan que "la inflación continúa moderándose en línea con el objetivo del Banco Central Europeo de mantenerla cerca del 2%", lo que permite a los hogares recuperar parte de su poder adquisitivo. No ocurre lo mismo con la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos no elaborados-, que se mantuvo sin cambios en enero en el 2,6%, encadenando así tres meses consecutivos en ese nivel. Tras cerrar 2025 con una inflación media del 2,7%, la más elevada entre las grandes economías de la eurozona, España intenta ahora combinar un fuerte crecimiento económico con una evolución más contenida de los precios. Hasta ahora, el encarecimiento de los servicios y el mal comportamiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas habían retrasado ese proceso de normalización, aunque el dato de enero apunta a una mejora. De cara a los próximos meses, uno de los factores que podría contribuir a seguir reduciendo la inflación es la debilidad del dólar frente al euro. La depreciación de la moneda estadounidense, que se encuentra en mínimos de cuatro años, abarata las importaciones de energía, especialmente gas y petróleo, lo que podría trasladarse a menores costes para los consumidores si la tendencia se mantiene. La energía continúa siendo un elemento clave. Aunque el gas natural ha subido cerca de un 50% en el último mes y medio en el mercado europeo TTF, su precio -en torno a los 40 euros por megavatio hora- sigue por debajo del registrado hace un año, cuando superaba los 50 euros. Algo similar ocurre con el petróleo: aunque es casi un 14% más caro que a comienzos de año, su cotización es un 10% inferior a la de hace doce meses, lo que contribuye a moderar la inflación interanual. Este dato llega en un contexto de estabilidad en los tipos de interés, que se mantienen en el 2%. El Banco Central Europeo no ha realizado cambios en las últimas cuatro reuniones y no se esperan movimientos a corto plazo. La política monetaria, por tanto, no actuará de momento como palanca adicional para contener los precios en España, ya que la inflación media de la eurozona se sitúa en el 1,9%, cerca del objetivo del 2% que marca el BCE, cuyas decisiones se basan en el conjunto del área y no en situaciones nacionales concretas.

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(Cinco Días, 29-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Trump asegura que no le preocupa la caída del dólar: “Va muy bien, miren los negocios que estamos haciendo”

En los últimos días, los analistas han empezado a mostrar inquietud por la pérdida de valor del dólar. La divisa estadounidense ha sufrido una intensa venta por parte de los inversores, lo que la ha llevado a situarse en su nivel más bajo de los últimos cuatro años. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, resta importancia a este movimiento, pese a las posibles consecuencias para la mayor economía del mundo. "Fíjense en el valor del dólar. Fíjense en el negocio que estamos haciendo. El dólar está muy bien", declaró en un acto en Des Moines, capital de Iowa, donde defendió la buena marcha de la economía. Sus palabras contribuyeron a acelerar las ventas y profundizar la caída de la moneda, que ya se cambia a 1,20 dólares por euro, encareciendo las importaciones para EE UU y abaratándolas para Europa. El dólar se ha depreciado un 1,3% frente a otras divisas relevantes, alcanzando su nivel más bajo desde marzo de 2022 y acumulando un descenso del 2,6% desde comienzos de 2026, según datos de Bloomberg. Entre los factores que explican esta caída figuran la imprevisibilidad de la política exterior estadounidense -como el intento de anexionarse Groenlandia contra la voluntad de sus aliados-, la respuesta unitaria de la Unión Europea, el elevado endeudamiento público, el descontrol del déficit y las tensiones en torno al yen japonés, que podrían forzar una intervención coordinada de los bancos centrales para evitar mayores desequilibrios. A ello se suma la incertidumbre generada por la política comercial de Trump, que ha vuelto a amenazar con imponer aranceles a socios estratégicos -esta semana advirtió de tasas del 100% a Canadá si estrecha lazos comerciales con China-, así como la falta de claridad sobre su política fiscal, marcada por la denominada Ley Grande y Bonita, que introduce fuertes rebajas impositivas para las empresas. Todo ello ha llevado a muchos inversores a reducir su exposición al dólar, favoreciendo a monedas como el euro, que ronda los 1,20 dólares, o la libra esterlina, que ha alcanzado los 1,38 dólares. En paralelo, el yen se ha debilitado hasta las 153 unidades por dólar, mientras que el oro se mantiene cerca de máximos históricos, aproximándose a los 5.100 dólares por onza. Según Paul Donovan, analista de UBS, se especula con una posible intervención coordinada para sostener el yen, al tiempo que el deterioro de la posición internacional de Estados Unidos y ciertos acontecimientos internos están erosionando algunos de los pilares que sustentan el papel del dólar como moneda de reserva global. Otro factor clave detrás de la debilidad del billete verde es la preocupación por la presión de la Casa Blanca sobre la Reserva Federal. Desde su regreso al poder, Trump ha intensificado sus ataques contra el presidente del banco central, Jerome Powell, instándole a bajar los tipos de interés con mayor contundencia o a abandonar el cargo. El mercado teme que una pérdida de independencia de la Fed acabe derivando en tensiones inflacionarias a medio plazo. "Los ataques renovados contra la autonomía de la Reserva Federal están pesando sobre el dólar", señala Thomas Hempell, analista de Generali AM. A ello se suma, añade, la creciente desconfianza hacia Estados Unidos como socio geopolítico, alimentada por episodios como la amenaza de anexionar Groenlandia. Aunque el dólar sigue estando caro en términos reales, una nueva bajada de tipos por parte de la Fed podría reducir aún más el atractivo de los activos estadounidenses. La caída del dólar resulta especialmente llamativa porque se ha producido a pesar del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y de la expectativa de que la Reserva Federal pause pronto los recortes de tipos, factores que tradicionalmente habrían apoyado a la moneda. Pese a este contexto, Trump se muestra despreocupado. Desde hace tiempo defiende la conveniencia de un dólar más débil para impulsar las exportaciones y mejorar la competitividad de la industria estadounidense, además de contribuir a reducir el déficit comercial. Incluso ha llegado a sugerir que podría influir directamente en su cotización: "Podría hacer que subiera o bajara como un yoyó". El presidente volvió a cargar contra países como China y Japón, a los que acusa de manipular sus monedas para ganar ventaja comercial. "Siempre querían devaluar el yen o el yuan. Eso dificulta competir", afirmó, añadiendo que, pese a todo, Estados Unidos había mantenido históricamente un dólar fuerte. Desde una perspectiva más estructural, Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l'Échiquier, recuerda que desde mediados de los años noventa la deuda estadounidense se convirtió en el principal activo de reserva mundial, desplazando al oro. Este cambio se vio favorecido, en parte, por la reducción de las reservas de oro de los bancos centrales europeos con la llegada del euro. Sin embargo, señala Artaz, gran parte de esa deuda está hoy en manos de inversores extranjeros, especialmente de China y Japón, mientras que el oro ha vuelto a ganar protagonismo, alcanzando máximos históricos cercanos a los 5.000 dólares por onza. "Si se tienen en cuenta todos los factores, el dólar sigue siendo el principal activo de reserva mundial, aunque el oro pueda disputarle ese papel", concluye. No obstante, advierte de que el mercado de deuda estadounidense podría convertirse en un nuevo foco de tensiones geopolíticas, lo que daría aún más protagonismo al metal precioso en el sistema financiero internacional.

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(Cinco Días, 29-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La FED mantiene los tipos sin cambios en el 3,5%

La Reserva Federal ha comenzado el año optando por una pausa en la bajada de los tipos de interés, en una decisión que contrasta con los deseos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El banco central mantiene el precio del dinero en el rango comprendido entre el 3,5% y el 3,75%. Se trata de la primera vez que la Fed frena el ciclo de recortes iniciado en 2025, después de haber aplicado tres bajadas consecutivas entre septiembre y diciembre de ese año. Con esta decisión, la autoridad monetaria deja los tipos sin cambios tras haberlos reducido desde niveles superiores al 4,25%. En un contexto normal, este movimiento debería haber servido de apoyo al dólar, al enfriar las expectativas de nuevas rebajas a corto plazo. Sin embargo, la moneda estadounidense continúa en mínimos de cuatro años frente a otras divisas, como el euro, y bajo una presión que no se disipa pese a la pausa en la política de relajación monetaria. Pesan más otros factores, como los rumores de una posible intervención coordinada en el mercado dólar-yen, las tensiones geopolíticas derivadas de la política exterior de Estados Unidos y, sobre todo, las reiteradas presiones de la Casa Blanca sobre la Reserva Federal, que ponen en cuestión su independencia. Todo ello tiene más impacto sobre el billete verde que la decisión, ampliamente esperada, de mantener los tipos sin cambios. En diciembre, la Fed culminó un ciclo de tres recortes de 25 puntos básicos que situaron el tipo de referencia en el 3,5%, su nivel más bajo desde septiembre de 2022. En aquel momento, el presidente del organismo, Jerome Powell, ya dejó entrever que el margen para seguir bajando tipos era limitado, al acercarse la política monetaria a una posición considerada "neutral". Esto abría la puerta a un periodo prolongado de espera, condicionado por la evolución de los datos macroeconómicos. La reunión de enero se interpreta precisamente como el inicio de esa fase de pausa. Actualmente, el consenso del mercado solo contempla entre una y dos bajadas adicionales a lo largo de 2026, frente a las tres que se anticipaban hace unos meses. Wall Street no espera el próximo recorte antes del verano. Entonces, ¿por qué continúa la debilidad del dólar? Según Chris Iggo, director de inversiones de AXA IM (BNP Paribas), existen riesgos que van más allá de la geopolítica: "El deterioro de la posición fiscal de Estados Unidos, la posible injerencia política en la política monetaria y la reacción de los inversores globales ante la incertidumbre podrían reducir el peso del dólar en las carteras internacionales". A ello se suma el enfrentamiento abierto entre el presidente estadounidense y Jerome Powell. Las críticas reiteradas de Trump al máximo responsable de la Fed alimentan las dudas sobre la independencia del banco central, especialmente ante la posibilidad de que el mandatario intente forzar su salida antes de que finalice su mandato, previsto para mayo. De producirse, el impacto negativo sobre el dólar podría intensificarse. Antes de esa fecha, aún quedan dos reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto: una a mediados de marzo y otra a finales de abril. El mercado confía en que Powell mantenga su hoja de ruta y resista las presiones políticas para acelerar los recortes, que Trump defiende como vía para estimular la economía y abaratar el coste de financiación de la elevada deuda pública estadounidense. Precisamente, el volumen de endeudamiento juega también en contra del dólar. En el tercer trimestre de 2025, el Tesoro colocó un récord de 1,06 billones de dólares en deuda neta negociable, y para el primer trimestre de 2026 prevé nuevas emisiones por valor de 578.000 millones, según datos oficiales. Mientras tanto, la Casa Blanca parece cómoda con este escenario. La debilidad del dólar se ha intensificado en los últimos días, coincidiendo con declaraciones del propio Trump en las que celebraba abiertamente la depreciación de la moneda: "Me parece fantástico", llegó a afirmar.

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(Expansión, 29-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La subida del euro amenaza con forzar al BCE a recortar los tipos

La debilidad del dólar está ejerciendo una presión adicional a la baja sobre una inflación que ya se sitúa muy cerca del objetivo del 2% fijado por el banco central. Mientras tanto, el euro continúa apreciándose con fuerza. En lo que va de 2026, la moneda única acumula una subida cercana al 1,5% y cotiza ligeramente por debajo de los 1,20 dólares, un nivel que no se alcanzaba desde 2021. Este movimiento no responde tanto a una mejora de la economía europea como a la creciente desconfianza que genera Estados Unidos desde el regreso de Donald Trump a la presidencia. Las políticas erráticas de Washington -como el inicio de una guerra arancelaria contra socios tradicionales o los cuestionamientos a la independencia de la Reserva Federal- han erosionado el atractivo del dólar, que durante décadas fue considerado la principal divisa de reserva y uno de los activos refugio por excelencia. Aunque el origen de la fortaleza del euro esté al otro lado del Atlántico, las consecuencias se sienten con claridad en Europa. Varios miembros del Banco Central Europeo han alertado en los últimos días sobre el avance de la moneda única y su posible impacto a la baja sobre la inflación. "El BCE está observando atentamente esta apreciación del euro y sus efectos sobre la evolución de los precios", señaló recientemente el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, quien añadió que este factor será determinante para la orientación de la política monetaria en los próximos meses. Tradicionalmente, el BCE ha defendido que no persigue un nivel concreto del tipo de cambio euro-dólar y que acepta sus fluctuaciones. No obstante, cuando los movimientos son demasiado abruptos, los responsables del organismo suelen dejar entrever posibles actuaciones indirectas para contenerlos. El problema de una apreciación excesiva del euro, especialmente cuando no está respaldada por una mejora económica, es doble. Por un lado, reduce la competitividad de las empresas exportadoras; por otro, abarata las importaciones y presiona a la baja los precios, lo que dificulta el cumplimiento del objetivo de estabilidad de precios del BCE. Actualmente, la institución mantiene los tipos de interés en el 2% desde junio de 2025. Sin embargo, las previsiones de inflación se mueven en niveles muy ajustados al objetivo del 2%, y una mayor fortaleza del euro podría obligar a reconsiderar la estrategia. El BCE prevé una inflación del 1,9% en 2026, del 1,8% en 2027 y del 2% en 2028, cifras que dejan poco margen de maniobra. Cualquier revisión a la baja implicaría situarse por debajo del objetivo durante varios años. En este contexto, incluso los miembros más conservadores del Consejo de Gobierno comienzan a abrir la puerta a una reacción. El gobernador del Banco de Austria, Martin Kocher, reconoció que si el euro sigue apreciándose, podría ser necesario actuar desde el punto de vista de la política monetaria, una afirmación significativa viniendo de uno de los perfiles tradicionalmente más restrictivos del BCE. La cuestión clave es determinar a partir de qué nivel el tipo de cambio empieza a ser realmente problemático. El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ya señaló el pasado verano que cotizaciones en torno a 1,17 o incluso 1,20 dólares no resultaban preocupantes, pero que superar claramente ese umbral sí podría generar tensiones. Si el euro termina rebasando con claridad la barrera de los 1,20 dólares, como amenaza con hacer en los últimos días, el BCE podría verse obligado a responder con una bajada de tipos para frenar su apreciación. Los mercados ya han comenzado a anticipar este escenario. Los futuros sobre tipos de interés en la eurozona descuentan ahora un recorte adicional este año, un giro notable respecto a hace apenas unos meses, cuando se esperaba incluso una subida de 25 puntos básicos entre marzo y junio. Con todo, no se prevé una intervención directa del BCE en el mercado de divisas. De hecho, el euro solo ha sido objeto de una actuación coordinada una vez en su historia, en septiembre de 2000, cuando el BCE y la Reserva Federal intervinieron conjuntamente para frenar su fuerte depreciación poco después de su creación. Repetir una operación similar hoy, pero en sentido contrario -vendiendo euros para debilitar la moneda-, no entra por ahora en los planes del banco central, siempre que los mercados sigan funcionando con normalidad.

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