(Cinco Días, 08-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las rentabilidades de las letras del Tesoro alcanzan máximos de 2024 por las expectativas de inflación y tipos más altos

No todos los activos se deprecian. En un entorno en el que los inversores parecen haber perdido referencias claras de refugio, las letras del Tesoro están recuperando protagonismo. El repunte de la inflación y la posibilidad de que los bancos centrales mantengan o incluso endurezcan su política monetaria están impulsando al alza las rentabilidades, especialmente en la deuda a corto plazo, que es la preferida por los pequeños ahorradores. El Tesoro ha iniciado abril con una colocación de 6.439,26 millones de euros en letras a seis y doce meses. Los intereses han experimentado una subida notable: las letras a un año alcanzan niveles que no se veían desde septiembre de 2024, mientras que las de seis meses se sitúan en cifras similares a las de enero de 2025. Aun así, estas rentabilidades siguen por debajo de la inflación. En marzo, primer mes del conflicto bélico, el IPC se situó en el 3,3%, superando el 2,39% de las letras a seis meses y el 2,64% de las de doce meses, lo que implica que la rentabilidad real continúa siendo negativa. Pese a ello, el interés inversor no decae: la demanda total ascendió a 8.655 millones de euros, de los cuales un 28,35% (2.454 millones) correspondió a particulares, confirmando el renovado atractivo de esta deuda entre el pequeño inversor. La mayor parte de la emisión, 4.388,69 millones, se concentró en las letras a doce meses. Su interés marginal aumentó de forma significativa, pasando del 2,137% al 2,64%, niveles no vistos desde septiembre de 2024, cuando los tipos oficiales eran bastante más altos. Este incremento también se reflejó en la demanda, especialmente en las peticiones no competitivas -habituales entre inversores minoristas-, que superaron los 1.434 millones de euros, manteniéndose en cifras cercanas a máximos históricos. Por su parte, las letras a seis meses sumaron 2.050,56 millones. Sus rendimientos también subieron, aunque de manera más moderada, del 2,07% al 2,39%, en línea con los niveles de comienzos de 2025. La demanda de particulares volvió a superar los 1.000 millones, alcanzando los 1.020 millones, algo que no ocurría desde diciembre. Desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, los mercados financieros se han caracterizado por la incertidumbre y la volatilidad. Los inversores reaccionan al compás de la evolución del petróleo y de las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump. En este contexto, incluso activos tradicionalmente considerados seguros, como el oro, han perdido parte de su papel defensivo, reduciendo las opciones para protegerse frente a las caídas. Incluso en un escenario favorable, con el fin del conflicto y la normalización del tránsito en el estrecho de Ormuz, los analistas coinciden en que la vuelta a los niveles energéticos previos llevará tiempo, debido a los daños sufridos por diversas infraestructuras. Mientras los precios del petróleo y del gas continúen elevados, la inflación seguirá presionando al alza. Aunque algunos inversores anticipan nuevas subidas de tipos de interés, muchos expertos consideran que este diagnóstico es erróneo, ya que la actual inflación responde más a problemas de oferta que de demanda, por lo que un endurecimiento monetario podría perjudicar el crecimiento económico. Aun así, aunque el mercado ha descartado una subida de tipos en abril por las expectativas de desaceleración económica, mantiene una alta probabilidad -en torno al 85%- de que el Banco Central Europeo los eleve en junio. Este escenario difiere de las previsiones anteriores al conflicto, cuando se esperaba un periodo de estabilidad en la política monetaria. Estas expectativas de tipos más altos también están incentivando a los inversores minoristas. Si la guerra se prolonga y la inflación persiste, se prevé que las rentabilidades de la deuda sigan aumentando, reforzando el atractivo de las letras del Tesoro como alternativa de inversión.

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(Cinco Días, 08-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Bruselas pone el foco en clientes con más de 50 millones de patrimonio

La cúpula de la Unión Europea ha intensificado su ofensiva contra el blanqueo de capitales, situando a las entidades financieras como actores clave en esta lucha. En este contexto, la banca privada -que en España gestiona más de un billón de euros- queda bajo especial vigilancia. Bruselas prevé endurecer los controles sobre clientes con patrimonios superiores a 50 millones de euros, en el marco de una normativa que desarrollará la nueva Autoridad Europea de Lucha contra el Blanqueo de Capitales y la Financiación del Terrorismo (AMLA) y que entrará en vigor en julio del próximo año. El supervisor español, el Sepblac, dependiente del Ministerio de Economía, lleva tiempo advirtiendo de que la banca privada presenta mayores riesgos en este ámbito. La normativa europea ya reconoce que las entidades dedicadas a la gestión patrimonial son más susceptibles de ser utilizadas por clientes que intentan ocultar el origen de sus fondos. Sin embargo, todavía no existe una definición homogénea de lo que se considera banca privada en la UE. Uno de los futuros textos legales fija un umbral claro a partir del cual se intensifican las alertas: los 50 millones de euros de patrimonio, generalmente repartidos entre distintas entidades y países. Aun así, los bancos no estarán obligados a exigir al cliente una justificación detallada de cada euro, sino que deberán estimar internamente si se supera ese nivel, al menos hasta que AMLA publique una metodología más precisa, previsiblemente en 2027. El reglamento comunitario, aunque no menciona expresamente la "banca privada", advierte de que la gestión de activos para personas con gran riqueza conlleva riesgos específicos, especialmente por la complejidad y personalización de estos servicios. En estos casos, y siempre que exista un riesgo elevado de blanqueo, deberán aplicarse controles reforzados. Además del umbral de 50 millones, la normativa introduce otra referencia relevante: los cinco millones de euros gestionados. Cuando una entidad administre esa cantidad para clientes que superen el primer umbral, deberá incrementar aún más la vigilancia. Si concurren ambas circunstancias, el reglamento establece tres exigencias inmediatas: implantar medidas específicas para mitigar riesgos en productos personalizados, recabar información adicional sobre el origen de los fondos y reforzar la independencia de los departamentos de cumplimiento mediante mecanismos que eviten posibles influencias de grandes clientes. Según explica José María Olivares, socio de finReg360, en España ya es habitual que las entidades pidan a sus clientes que justifiquen el origen de su patrimonio, aunque la nueva normativa implicará cambios relevantes en aspectos como la gobernanza, la evaluación del riesgo o los sistemas de alerta. Otro aspecto clave es la identificación del titular real de los activos. En la banca privada es frecuente el uso de sociedades instrumentales, estructuras opacas o fundaciones para organizar grandes patrimonios. La nueva regulación endurece los requisitos para identificar a las personas físicas que están detrás de estas estructuras, eliminando ambigüedades y estableciendo métodos más estrictos para rastrear la cadena de control. Pese a estos avances, el marco normativo aún no está completamente definido. Expertos del sector señalan la necesidad de concretar mejor qué se entiende por banca privada y a partir de qué niveles de patrimonio o grado de personalización se aplican estas reglas. La AMLA ya está en funcionamiento y trabaja en el desarrollo técnico de la normativa, aunque será en 2028 cuando asuma plenamente sus competencias, incluida la supervisión directa de unas 40 entidades o grupos financieros. Entre los criterios para seleccionar a estas instituciones se tendrá en cuenta, entre otros factores, el número de clientes con más de cinco millones bajo gestión y patrimonios superiores a 50 millones de euros.

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(El Economista, 08-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Alivio en los mercados: el petróleo corrige un 15% y las bolsas europeas anticipan subidas del 5%

El anuncio, con efecto inmediato, de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, junto con el compromiso de Teherán de garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz mientras se negocia un acuerdo definitivo, ha provocado una reacción muy intensa en los mercados, de las que suelen quedar en la memoria durante mucho tiempo. El petróleo ha registrado fuertes caídas, con descensos superiores al 16% en el caso del Brent a lo largo de la mañana. Al mismo tiempo, los futuros de Wall Street anticipan subidas superiores al 2% en la apertura, mientras que las bolsas europeas apuntan a avances incluso por encima del 5%. Este movimiento viene acompañado de una subida en el precio de los bonos del Tesoro, impulsada por la expectativa de menores presiones inflacionistas, lo que ha reactivado las apuestas por posibles bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal. Por su parte, el dólar, que había actuado como refugio durante la crisis, cede cerca de un 1%. En este contexto, el Ibex 35 podría superar la cota de los 17.800 puntos, un nivel relevante desde el punto de vista técnico. No es solo una cifra simbólica, sino una referencia que separa un simple rebote dentro de una fase débil de la posibilidad de construir una tendencia más estable, incluso con cierto sesgo positivo. Según explica Joan Cabrero, analista de Ecotrader, en ese nivel confluyen referencias técnicas importantes, como el 61,8% de recuperación de la caída desde los máximos de febrero y la recuperación de dos tercios del descenso, un umbral que, según la teoría de Dow, suele marcar la diferencia entre un rebote puntual y un movimiento de mayor consistencia. A su juicio, el mercado aún no muestra una fortaleza plena, pero sí señales de que hay inversores dispuestos a sostener los precios y a dar continuidad al rebote más allá de un simple movimiento puntual. Los inversores interpretan que la caída del petróleo puede contribuir a moderar la inflación y favorecer el crecimiento económico. No obstante, algunos expertos llaman a la prudencia, recordando que, aunque la situación se ha calmado, no hay garantías de estabilidad a largo plazo y conviene evitar decisiones precipitadas. Desde esta perspectiva, el escenario actual se valora positivamente en comparación con alternativas más negativas, ya que al menos se ha evitado un desenlace más adverso. En Europa, la atención se centra en si el EuroStoxx 50 es capaz de superar la zona comprendida entre los 5.900 y 5.930 puntos. Lograrlo reforzaría la credibilidad del rebote y reduciría el riesgo de que se trate solo de un movimiento dentro de un contexto más débil, abriendo la puerta a una fase más lateral que bajista. En cuanto al análisis técnico, los niveles de retroceso del 23,6%, 38,2% y 61,8% tienen su origen en la sucesión de Fibonacci, descubierta en el siglo XIII. Estas proporciones, que aparecen en numerosos fenómenos naturales, también se observan en los mercados financieros. Cuando un activo sube con fuerza, es habitual que se produzcan correcciones en las que los inversores ajustan posiciones y recogen beneficios. Estos retrocesos no suelen ser aleatorios, sino que tienden a detenerse en niveles donde se restablece el equilibrio entre oferta y demanda. Entre ellos, el 38,2% destaca como uno de los más relevantes en fases en las que la tendencia necesita consolidarse antes de continuar.

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(La Vanguardia, 07-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Fedea alerta del riesgo de “alta discrecionalidad” en las medidas del decreto anticrisis

Excesiva discrecionalidad. Ese es el principal reproche que la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha señalado respecto al Real Decreto ley aprobado por el consejo de ministros, que incluye medidas destinadas a mitigar los efectos económicos de la crisis derivada de la guerra en Irán. El think tank subraya que, aunque las modificaciones en la regulación de los permisos de acceso y conexión a la red para instalaciones de consumo, así como las medidas para impulsar el despliegue de energías renovables, almacenamiento y electrificación, son acertadas, estas dejan un margen significativo de discrecionalidad. Según Fedea, el decreto "abre la puerta a utilizar las restricciones de acceso y conexión a la red como instrumento de política industrial, privilegiando determinados proyectos considerados estratégicos o de alta prioridad frente a otros". El investigador Diego Rodríguez pone el foco en el concepto de "proyectos de alta prioridad", que el decreto sitúa en un lugar preferente para el acceso a la red. Según Rodríguez, esto altera el criterio vigente, que se basaba en el orden temporal de solicitud de las empresas. "La definición actual es tan amplia que permite someter el acceso a la red a un elevado grado de discrecionalidad, al quedar en manos de la Administración decidir qué proyecto se considera estratégico", advierte. El decreto establece que la decisión sobre qué proyectos se consideran de alta prioridad corresponderá a la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, a propuesta de un nuevo Comité de Inversiones Estratégicas. Rodríguez alerta de que "una definición vaga y su demora pueden provocar pérdida de oportunidades de inversión clave, menor competitividad y un despliegue desordenado de proyectos". Entre los sectores más afectados por esta disposición se encuentra el de los centros de datos. Según el análisis, ha habido un acaparamiento de permisos de conexión por parte de promotores, reales o ficticios, situación similar a la observada en almacenamiento con baterías o electrolizadores para hidrógeno renovable. El decreto prevé además un régimen específico de acceso y conexión para estos centros, con posibles requisitos sobre origen renovable de la electricidad, eficiencia energética, uso del agua o contribución a la soberanía digital, criterios que Rodríguez considera "ajenos al procedimiento de acceso a la red". Más allá de esta advertencia sobre la discrecionalidad, Fedea valora de manera positiva el conjunto de medidas del Real Decreto ley. El informe destaca, por ejemplo, la creación de una nueva prestación económica mensual por reserva de capacidad y la fijación de estrictos hitos de caducidad para frenar el acaparamiento y la especulación con permisos de conexión de proyectos paralizados. También celebra la recuperación de las medidas de apoyo a los consumidores implementadas durante la crisis de Ucrania.

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(Cinco Días, 02-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las Bolsas se disparan y el petróleo cae ante la esperanza de que la guerra acabe pronto, pero el anuncio de Trump las devuelve a los números rojos

Las palabras del presidente de EE UU (ayer noche) caen como un jarro de agua fría en los mercados. Tras la euforia de ayer, los futuros europeos pierden cerca del 2% y el crudo escala un 6%. Donald Trump había enviado un mensaje de calma a los inversores en relación con el conflicto con Irán, coincidiendo con el inicio de abril y cuando la guerra se acerca a las cinco semanas de duración. El presidente de Estados Unidos ha afirmado que el enfrentamiento podría terminar en "dos o tres semanas", y el discurso previsto en Washington sobre esta cuestión ha impulsado el optimismo en los mercados. Wall Street ya reaccionó con una de las mayores subidas del año, cerrando un marzo marcado por caídas y preocupación ante el impacto económico del conflicto y el encarecimiento de la energía. Europa y Asia han seguido esta tendencia alcista, con subidas cercanas al 3% en los principales índices europeos, mientras que el precio del crudo Brent cae un 14% y baja de los 100 dólares por barril, influido también por un cambio en el contrato de referencia en el mercado de Londres. El discurso de Donald Trump en horario estelar en Estados Unidos del que se esperaban más detalles sobre el fin del conflicto en Oriente Próximo ha decepcionado a los mercados que en la jornada del miércoles echaron las campanas al vuelo. Las declaraciones del presidente estadounidense de que golpearía a Irán "extremadamente duro" ha frustrado todas las esperanzadas de claridad sobre cuando podría terminar realmente la guerra. Las Bolsas, por lo tanto, recortan este jueves, el petróleo sube un 6% y el dólar recupera la senda alcista. Los futuros europeos caen un 1,9% y los de EE UU recortan un 1% mientras las Bolsas asiáticas se disponen a cerrar la jornada con recortes de más del 1%. La perspectiva del fin de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán, que va por su quinta semana, impulsó las Bolsas mundiales ayer - el Ibex cerró la jornada con un repunte del 3%, su mayor subida en un año- y provocó la caída del dólar desde sus máximos recientes en las dos últimas sesiones, después de un marzo brutal en el que el alza de los precios del petróleo provocó una caída en picado de los activos de riesgo. Esta es la tercera vez que Trump lanza un mensaje tranquilizador para frenar la escalada del precio del petróleo. Sin embargo, inmediatamente después del discurso, los inversores volvieron a vender casi todo excepto el dólar estadounidense, lo que provocó un alza en los precios del petróleo. "La intervención de Trump no fue lo que el mercado esperaba, es decir, señales que apuntaran al fin del conflicto", afirma Jumpei Tanaka, director de estrategia de inversión de Pictet Asset Management Japan. "En cambio, sugirió una posible escalada. Las declaraciones se están interpretando como un factor negativo para el mercado de valores", agrega el experto. En el discurso, de casi 20 minutos de duración, Trump no esbozó ningún cambio en la política hacia Irán, ni dio detalles sobre cómo se desarrollarían las operaciones más allá de lo que ya había dicho anteriormente. Trump afirmó que los objetivos estratégicos fundamentales están a punto de alcanzarse, en su discurso desde la Casa Blanca. No obstante, el presidente sugirió que las operaciones militares podrían intensificarse pronto, al decir: "En las próximas dos o tres semanas, vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, donde pertenecen". "El mercado ansiaba algo de claridad sobre cuándo terminará el conflicto, pero este discurso solo ha añadido más incertidumbre", dijo Nick Twidale, analista jefe de mercados de AT Global Markets. "Es evidente que los inversores no están impresionados y creo que hoy podríamos ver más caídas en los mercados mundiales". En Europa, el índice Stoxx 600 avanzó un 2,3% y se encaminó a su mayor subida diaria en un año, impulsado principalmente por las empresas de viajes y defensa. El Ibex 35 también subió más del 3% y ronda los 17.600 puntos, en línea con otros índices como el Euro Stoxx 50, el Cac 40 o el Dax. El dólar perdió ligeramente valor y la deuda estadounidense continúa recuperándose tras las declaraciones de Trump. El rendimiento del bono a diez años, que había rozado el 4,5% días atrás, se sitúa ahora en torno al 4,27%. En la Bolsa española, casi todos los valores del Ibex registraron subidas, con la excepción de Repsol, que cayó un 5%. Destacan las alzas de IAG, Banco Santander, ArcelorMittal y ACS, superiores al 5%, seguidas por otras compañías como Fluidra, Sacyr, Acerinox, BBVA, CaixaBank, Bankinter, Unicaja y Sabadell, que superan el 3%. La reacción del petróleo no se ha hecho esperar y el contrato de brent para junio sube más del 6%, superando los 108 dólares por barril después de que los inversores encontraran poca tranquilidad en el discurso, que no especificó cuándo ni cómo se reabriría el Estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el transporte de combustible, para aliviar las interrupciones del suministro. Los comentarios de Trump también reavivaron las preocupaciones sobre la estanflación, la combinación tóxica de alta inflación y crecimiento débil que sacudió los mercados en marzo.

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(Cinco Días, 02-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La CNMC avala los prefijos para separar la atención al cliente de las llamadas comerciales

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha respaldado la propuesta del Gobierno para separar de forma obligatoria los números de teléfono según su uso. El objetivo de esta medida es diferenciar claramente entre las llamadas de atención a la clientela y las comunicaciones comerciales no solicitadas, con el fin de proteger a los usuarios y reducir los fraudes por suplantación de identidad. Esta iniciativa, promovida por la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, se basa en lo establecido en la Ley General de Telecomunicaciones y en la Ley de Servicios de Atención a la Clientela. Según el informe aprobado el 19 de marzo por la Sala de Supervisión Regulatoria, se pretende aumentar la transparencia y permitir que los usuarios identifiquen el tipo de llamada antes de responder. La normativa establece que los servicios de atención a la clientela solo podrán prestarse a través de tres tipos de numeración: números cortos internos de operadores, líneas gratuitas de los rangos 800 y 900, y números geográficos tradicionales con prefijos provinciales. El regulador prohíbe expresamente utilizar cualquier otro tipo de numeración para este fin. La CNMC considera que esta medida beneficia tanto a los consumidores como a la propia supervisión del sistema, al facilitar el control del uso de los recursos de numeración. Además, se prohíbe que los números destinados a atención a la clientela se empleen como identificadores en llamadas comerciales. En cuanto a los costes, se establece que las llamadas a números cortos y a los rangos 800 y 900 deberán ser gratuitas. En el caso de los números geográficos, deberán estar incluidos en las tarifas planas o, en su defecto, ofrecerse una alternativa sin coste para el usuario. Por otro lado, el organismo también apoya la creación de un nuevo rango específico para llamadas comerciales, identificado con el prefijo 400. Esta medida busca que los usuarios reconozcan fácilmente este tipo de comunicaciones. Además, se plantea que devolver la llamada a estos números también sea gratuito, dado que el contacto inicial no ha sido solicitado. La CNMC recomienda identificar claramente este rango con las tres cifras "400" para evitar confusiones. Aunque el informe es favorable en términos generales, el regulador ha propuesto algunos ajustes técnicos, como adaptar la terminología utilizada a la de la Ley de Servicios de Atención a la Clientela. Asimismo, recuerda que existen excepciones para pequeñas y medianas empresas. Las comercializadoras de electricidad, gas y telecomunicaciones con menos del 5% de cuota de mercado no estarán obligadas a aplicar esta diferenciación de numeración, aunque en ningún caso podrán usar números móviles para estos servicios. El organismo considera adecuado el plazo de cuatro meses previsto para que operadores y empresas adapten sus sistemas, ya que muchos de estos rangos ya estaban contemplados en normativas anteriores. Una vez publicada la medida en el Boletín Oficial del Estado, la CNMC se encargará de supervisar su cumplimiento, sin perjuicio de las competencias de otras autoridades de consumo.

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(El Mundo, 02-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La tasa de ahorro bajó al 12% en 2025

La tasa de ahorro de los hogares en España se redujo hasta el 12% de su renta disponible bruta en 2025, lo que supone siete décimas menos que el año anterior, aunque sigue siendo un nivel elevado si se compara con el promedio del 7,2% registrado entre 2015 y 2019. Así lo reflejan los datos publicados por el INE, que también muestran que esta caída coincidió con un aumento del 6% en el gasto en consumo final de las familias durante el año. Entre las razones que explican este descenso del ahorro destacan la mejora del empleo, ya que una menor tasa de paro suele reducir el ahorro por precaución. En 2025, el desempleo continuó bajando hasta situarse por debajo del 10% por primera vez desde 2008. También influyeron la reducción de la incertidumbre económica, tras cierta estabilización de los aranceles, y el impacto progresivo de unos tipos de interés más bajos. En este sentido, el Banco Central Europeo inició en 2025 una senda de recortes en los tipos, que pasaron del 2,9% en febrero al 2,15% al cierre del año, lo que hizo menos atractivo el ahorro. A ello se suma el efecto de la inflación, que limita la capacidad de ahorro al reducir el poder adquisitivo. Aunque los precios se moderaron hasta mayo, posteriormente repuntaron y cerraron diciembre en el 2,9%. Este contexto, junto con un aumento medio del 5,3% en la renta disponible de los hogares, favoreció el consumo frente al ahorro. De hecho, ya se preveía una caída de la tasa de ahorro en 2025 y una estabilización en niveles más bajos en los próximos años, aunque el descenso final fue mayor de lo esperado por algunas entidades, que estimaban que se situaría en torno al 13%. De cara a 2026, sin embargo, las perspectivas han cambiado debido al conflicto en Irán. Se espera una inflación más elevada, posibles cambios en la política monetaria del BCE -incluida la posibilidad de frenar o revertir las bajadas de tipos- y un posible impacto negativo en la actividad económica y el empleo. Todo ello, unido a un aumento de la incertidumbre, podría impulsar de nuevo el ahorro. En cualquier caso, el nivel actual sigue estando claramente por encima de la media histórica en España.

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(Cinco Días, 01-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Bruselas reclama a los Estados miembros medidas para ahorrar combustible

La crisis energética global derivada del conflicto en Oriente Próximo está afectando sobre todo al precio y al abastecimiento del petróleo. En este contexto, la Comisión Europea ha instado a los países miembros a considerar medidas orientadas al ahorro de combustibles y a evitar aquellas que puedan fomentar su consumo. Así lo recoge una carta enviada el lunes por el comisario de Energía, Dan Jorgensen, a los Estados miembros, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. El documento se remitió justo antes de la reunión informal celebrada por videoconferencia entre Jorgensen y los ministros de Energía, en la que analizaron la situación tras el bloqueo del estrecho de Ormuz y el conflicto en Irán. Aunque la misiva hace referencia general al ahorro energético, también alude a las recomendaciones publicadas el 18 de marzo por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Entre ellas se incluyen propuestas como reducir los límites de velocidad en al menos 10 km/h, fomentar el uso del transporte público, impulsar el teletrabajo o priorizar los trenes de alta velocidad y los servicios nocturnos frente a los vuelos. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, Bruselas y varios países han subrayado que esta crisis es distinta de la causada por la invasión rusa de Ucrania. En aquel momento, el principal problema fue la escasez de gas natural, dado que Rusia era el principal proveedor. Ahora, el foco está en el petróleo, no tanto por una falta de suministro, sino por el fuerte incremento de los precios. El barril de Brent, referencia en Europa, ha superado los 119 dólares, más de un 60% por encima de su valor previo al inicio de los ataques en Irán. Jorgensen ha insistido en que el suministro energético en la Unión Europea está garantizado, aunque advierte de la necesidad de prepararse ante posibles alteraciones prolongadas en el comercio internacional de energía. Así, la petición de Bruselas no responde al temor de desabastecimiento, sino a la intención de reducir la demanda para aliviar la presión en los mercados, tensionados por el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitaba alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado consumidos a nivel mundial. Esta estrategia también se alinea con propuestas recientes como la reducción del nivel obligatorio de reservas de gas del 90% al 80% para noviembre, con el objetivo de disminuir las compras y relajar los mercados. A ello se suma la liberación de parte de las reservas estratégicas de crudo de los países de la AIE. En su carta, Jorgensen pide a los gobiernos que eviten adoptar medidas que incrementen el consumo, como las rebajas fiscales sobre los combustibles, ya que podrían incentivar su uso al abaratar los precios. Tanto él como la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, han señalado que la fiscalidad energética puede diseñarse para promover la electrificación y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, algunos países, como España, Portugal o Grecia, han optado por reducir los impuestos sobre gasolinas y diésel. La Comisión también sugiere limitar la libre circulación de productos petrolíferos y desincentivar la actividad de las refinerías dentro de la UE. Además, insta a los Estados a considerar los efectos transfronterizos de sus decisiones y a coordinarse con países vecinos. Un ejemplo de ello se observa en la frontera entre España y Portugal, donde las diferencias fiscales han generado un flujo de conductores que cruzan para repostar más barato. Aunque los líderes europeos pidieron a la Comisión un conjunto de medidas coordinadas para hacer frente a esta crisis, varios países ya han actuado por su cuenta, en ocasiones sin seguir las directrices comunitarias. Desde Bruselas se insiste en evitar políticas que estimulen el consumo y en priorizar ayudas selectivas, además de vigilar el impacto de estas decisiones en las finanzas públicas.

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(Cinco Días, 01-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El precio del petróleo roza los 120 dólares y marca récord desde junio de 2022

El conflicto en Oriente Próximo cumple su primer mes sin señales de que se reabra el estrecho de Ormuz, mientras el precio del petróleo alcanza niveles no vistos desde junio de 2022 y se acerca a los máximos de 2008. Este martes, el barril de Brent -referencia en Europa- ha subido un 5% y ronda los 120 dólares. En lo que va de mes, acumula un incremento superior al 60%, el mayor de su historia, situándose en cifras similares a las registradas al inicio de la guerra en Ucrania. Según el Wall Street Journal, el presidente de Estados Unidos habría comunicado a su equipo su disposición a dar por finalizada la operación militar, incluso si el estrecho de Ormuz sigue bloqueado. A esto se suman las declaraciones de Donald Trump dirigidas a países como Reino Unido y Francia, que han evitado implicarse en acciones contra Irán. A través de Truth Social, instó a Londres a priorizar compras a Estados Unidos y a intervenir directamente en el estrecho. Además, advirtió de que EE. UU. dejaría de respaldar a sus aliados si estos no actúan por su cuenta, asegurando que Irán ya ha quedado prácticamente neutralizado. Pese a la tensión y al encarecimiento del crudo, los mercados han reaccionado con cierto optimismo. La percepción de que el conflicto podría no agravarse ha permitido a las Bolsas europeas cerrar la jornada con subidas cercanas al 0,5%, mientras que en Estados Unidos los índices avanzan más del 2% a media sesión. Según Salman Ahmed, responsable global de macro y estrategia en Fidelity International, la situación actual refleja una escalada desordenada, aunque parcialmente anticipada. A su juicio, no se trata de un descontrol total, sino de un proceso con señales claras y cierto grado de gestión, aunque persisten riesgos de errores de cálculo. También destaca que la falta de ataques generalizados a infraestructuras clave indica que todavía existe cierto nivel de contención. La guerra ha cambiado radicalmente el panorama para los inversores. Tras un periodo en el que predominaba el optimismo -impulsado por bajadas de tipos de interés y expectativas de estímulos fiscales-, ahora se enfrentan a un entorno más incierto. La combinación de inflación elevada y bajo crecimiento está provocando ajustes en los mercados, poniendo fin a la tendencia alcista de los últimos meses. Las Bolsas europeas cierran marzo con su peor resultado desde junio de 2022. Índices como el CAC 40 francés o el Euro Stoxx 50 registran caídas cercanas al 9%, las más pronunciadas desde el inicio de la pandemia. La deuda tampoco ha actuado como refugio, mientras que el euro pierde valor frente al dólar. El encarecimiento de la energía, denominada en dólares, ha reforzado la moneda estadounidense, que firma su mejor comportamiento frente al euro desde julio de 2025. La divisa europea cae un 2% en el mes y se sitúa en torno a 1,15 dólares, lejos de los 1,20 alcanzados a finales de enero. El Ibex 35 también acusa el impacto. Tras un comienzo de año sólido, impulsado por el sector bancario, el índice rompe su racha positiva: pierde un 7,14% en marzo, su mayor descenso desde junio de 2022, y pone fin a ocho meses consecutivos de subidas. En pocas semanas, el mercado ha pasado de celebrar resultados empresariales a temer una posible recesión, en un contexto que recuerda al de hace varios años, cuando los bancos centrales trataban de frenar la inflación. El conflicto añade aún más incertidumbre a un escenario ya complejo. Los gestores se enfrentan a una falta de visibilidad, mientras analistas y organismos internacionales revisan sus previsiones. Lo que inicialmente parecía una intervención rápida en Irán se ha transformado en una guerra sin una resolución clara a corto plazo, con el riesgo de interrupciones en el suministro energético como principal preocupación. Según Sebastian Paris Horvitz, de LBP AM, la volatilidad en el discurso político estadounidense y la falta de coherencia podrían terminar afectando negativamente a la confianza de los mercados.

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(Cinco Días, 01-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El BCE da paso a las ‘stablecoins’ en euros para impulsar la autonomía europea en pagos

El Banco Central Europeo está impulsando iniciativas para que los países de la eurozona ganen autonomía en los sistemas de pago. En un contexto internacional cada vez más inestable y fragmentado, las instituciones europeas buscan reducir su dependencia de proveedores estadounidenses como Visa y Mastercard. En esta línea, el miembro del comité ejecutivo del BCE, Piero Cipollone, afirmó recientemente que Europa debe tomar el control de su propio futuro. Para ello, el organismo plantea una estrategia que incluye el desarrollo de un mercado tokenizado en la región, la creación de soluciones europeas para pagos mayoristas, el apoyo a iniciativas privadas paneuropeas y la mejora de las operaciones transfronterizas. Entre las herramientas previstas destacan el euro digital, los depósitos tokenizados y también las stablecoins vinculadas al euro y reguladas bajo el marco MiCA. Más allá del euro digital, pensado para el uso cotidiano, el BCE propone modernizar profundamente la infraestructura financiera que gestiona grandes volúmenes de transacciones. A través de proyectos como Pontes y Appia, pretende establecer un sistema de pagos mayoristas basado en tecnología de registro distribuido (DLT), que permita a grandes empresas realizar operaciones de forma casi inmediata mediante dinero tokenizado emitido por el banco central. En este nuevo entorno, el euro actuaría como referencia principal, facilitando la interoperabilidad entre distintos activos tokenizados y favoreciendo la integración del mercado. No obstante, el BCE considera que este modelo debe complementarse con soluciones privadas, como los depósitos tokenizados -aún en fase inicial- y las stablecoins. El organismo subraya que desarrollar un ecosistema europeo sólido de activos de liquidación tokenizados, denominados en euros y apoyados en infraestructuras propias, es clave para reforzar tanto la soberanía como la estabilidad financiera. Además, estos instrumentos podrían aumentar la presencia internacional del euro al responder a necesidades globales donde otras alternativas no resultan tan adecuadas. En este contexto, el BCE reconoce el papel potencial de las stablecoins en euros que cumplan con la regulación europea. Ya existen iniciativas en marcha, como la impulsada por el consorcio bancario Quivalis, en el que participan entidades como CaixaBank, ING o BBVA, con previsión de lanzamiento en 2026. Por su parte, el Banco Santander estudia emitir una stablecoin vinculada a varias monedas internacionales junto a grandes bancos como Citi o Goldman Sachs. El BCE admite que estas monedas digitales pueden aportar ventajas en determinados usos, especialmente en pagos internacionales, gracias a características como la automatización, la rapidez en la liquidación o su alcance global. Sin embargo, mantiene una postura prudente respecto a sus posibles riesgos. Incluso las stablecoins reguladas pueden presentar problemas como desviaciones en su valor respecto a la moneda de referencia, limitaciones técnicas, fragmentación del mercado o impactos sobre el sistema bancario. De hecho, la institución ha advertido en varias ocasiones de los riesgos asociados a su expansión, especialmente por la posibilidad de que los usuarios trasladen sus ahorros desde depósitos bancarios tradicionales hacia estos activos digitales. Esto podría reducir la capacidad de los bancos para conceder crédito, obligándolos a buscar nuevas fuentes de financiación y alterando la estructura de los depósitos. Por todo ello, el BCE ha decidido incorporar las stablecoins a su estrategia, pero manteniendo un seguimiento estrecho de su evolución. Aunque este mercado ya supera los 300.000 millones de dólares a nivel global -principalmente en monedas vinculadas al dólar-, el organismo deja claro que su posición podría adaptarse en función de cómo evolucionen tanto el mercado como la regulación en el futuro.

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