(Cinco Días, 23-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Gobierno estudia una intervención de los precios del gas para frenar la subida de la factura eléctrica

El Gobierno estudia distintas fórmulas para contener el impacto de la escalada de los precios energéticos y no descarta intervenir en el mercado mayorista de la electricidad, ante el riesgo de que el encarecimiento del gas natural vuelva a trasladarse con fuerza al precio de la luz. Entre las opciones que se están analizando figura la recuperación de la denominada excepción ibérica, el mecanismo que España puso en marcha durante la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania y que permitió limitar temporalmente el precio del gas utilizado para generar electricidad. El funcionamiento actual del mercado eléctrico hace que, cuando desaparece la producción solar, las centrales de ciclo combinado de gas puedan convertirse en las instalaciones que fijan el precio marginal. Ese valor se aplica posteriormente al resto de tecnologías que participan en el mercado, incluidas la nuclear, la hidráulica y las renovables. Desde el sector energético advierten, no obstante, de que recuperar un límite al precio del gas tendría efectos diferentes a los de la crisis anterior. Las renovables representan ahora alrededor de la mitad de la generación eléctrica, el doble que el gas, y durante las horas de mayor producción solar llegan a registrar precios cero o negativos. Por ello, sus ingresos también se benefician cuando las centrales de gas son las que marcan el precio. Además, una nueva intervención podría entrar en conflicto con el funcionamiento del mercado marginalista europeo. Las eventuales medidas se incorporarían a la revisión del Plan Integral de Respuesta a la Crisis de Oriente Medio aprobado el pasado marzo. Algunas de las actuaciones incluidas entonces vencen este mes y otras lo harán a finales de año. En aquella ocasión, el Ejecutivo optó por no modificar directamente el funcionamiento del mercado eléctrico y recurrió principalmente a medidas fiscales, entre ellas la reducción temporal del IVA de la electricidad y la rebaja de los peajes para la industria electrointensiva. Ahora, las previsiones de cara al invierno han elevado la preocupación, con escenarios que sitúan el gas en torno a los 105 euros por MWh y la electricidad cerca de los 189 euros por MWh. El Ministerio de Economía ha confirmado que mantiene conversaciones con empresas del sector energético, especialmente con compañías petroleras y gasistas, ante la posibilidad de adoptar nuevas medidas. Desde Transición Ecológica también reconocen que será necesario actuar, aunque todavía no han concretado qué instrumentos podrían utilizarse. Entre las alternativas que presentan una aplicación más sencilla se encuentran una nueva reducción del IVA de la electricidad o utilizar los ingresos obtenidos por los derechos de emisión de CO2 para financiar parte de los peajes y cargos incluidos en la factura. También podría revisarse la tarifa regulada del gas, la TUR, que afronta una importante subida en la revisión trimestral de octubre. La excepción ibérica estableció durante un año un precio máximo de 50 euros por MWh para el gas destinado a la generación eléctrica. La medida redujo los ingresos que obtenían las tecnologías inframarginales, como las nucleares, las hidráulicas y determinadas renovables, aunque las centrales de gas continuaron recuperando sus costes reales mediante una compensación abonada por los consumidores a través de las comercializadoras. El mecanismo fue considerado una ayuda de Estado y tuvo que contar con la autorización europea. España también había aprobado en 2021 una minoración de los ingresos extraordinarios obtenidos por determinadas instalaciones inframarginales como consecuencia del elevado precio del gas, una medida que no tuvo la consideración de ayuda de Estado y que fue cuestionada por las grandes compañías eléctricas. La situación actual también presenta diferencias respecto a la crisis energética de 2022. En aquel momento, España llegó a registrar los precios mayoristas más elevados de Europa y el PVPC, al estar directamente vinculado al mercado mayorista, trasladaba con rapidez esas subidas a millones de hogares. Aquella situación contribuyó al impulso de una reforma del mercado eléctrico europeo, aunque no llegó a modificar el principio marginalista que defendían los países del norte frente a las propuestas de los Estados del sur. Ahora, pese al fuerte incremento registrado en España, otros grandes mercados europeos como Italia, Francia y Alemania han alcanzado precios todavía superiores en determinados momentos. En paralelo, España respalda la posibilidad de recuperar un gravamen sobre las compañías energéticas que permita captar parte de los ingresos extraordinarios generados por la crisis de Ormuz y evitar que terminen trasladándose a los consumidores mediante una mayor inflación. La Unión Europea dispone además de un mecanismo de emergencia energética que podría permitir a los Estados subvencionar las facturas de hogares y pequeñas empresas en determinadas circunstancias. Esta posibilidad se incorporó a la normativa europea tras la crisis provocada por la reducción del suministro de gas ruso. Sin embargo, la activación exige que la Comisión Europea declare formalmente la situación de emergencia y se alcancen unos umbrales especialmente elevados. Entre ellos se contempla que el precio de la electricidad supere 2,5 veces la media registrada durante los cinco años anteriores o que rebase los 180 euros por MWh y exista una previsión de que esos niveles se mantengan durante los seis meses siguientes.

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(Expansión, 23-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las exportaciones españolas tocan techo, pero el déficit de la balanza se dispara

Las empresas españolas mantienen el pulso de su actividad exterior pese al contexto de incertidumbre comercial y geopolítica provocado por el conflicto en Irán y las dificultades en el estrecho de Ormuz. Entre enero y julio, las exportaciones alcanzaron los 236.587,4 millones de euros, la cifra más elevada registrada hasta ahora en este periodo y un 2,2% superior a la del mismo intervalo del año anterior. Los datos proceden del último informe de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, que también refleja un notable incremento del déficit comercial. En los siete primeros meses del año, el saldo negativo de la balanza comercial aumentó un 30,5% interanual y superó los 38.000 millones de euros, un nivel que solo encuentra un precedente cercano en 2022, cuando el déficit se aproximó a los 42.000 millones. El aumento responde en buena medida al avance de las importaciones, que crecieron un 5,3%, hasta situarse por encima de los 274.590 millones de euros. El encarecimiento de la energía derivado de la situación en Oriente Próximo está detrás de buena parte de este deterioro. Entre enero y julio, las importaciones de productos energéticos aumentaron un 13,6% respecto al mismo periodo del año anterior, de manera que ya representan el 13,5% del conjunto de las compras españolas en el exterior, un punto porcentual más que un año antes. El incremento del coste energético está ampliando así la diferencia entre lo que España vende y lo que necesita adquirir fuera. Las exportaciones energéticas también registraron un fuerte crecimiento, del 28% en los siete primeros meses del año. No obstante, su peso dentro del conjunto de las ventas exteriores es mucho menor que el de las importaciones de energía, por lo que este avance no permite compensar el incremento de la factura energética. Las materias primas también experimentaron una evolución positiva en las exportaciones, aunque los principales sectores exportadores presentaron resultados menos favorables. Las ventas exteriores de alimentación, bebidas y tabaco retrocedieron un 1,9%, mientras que las correspondientes a productos químicos descendieron un 8,7% durante el periodo. Por mercados de destino, Estados Unidos y China registraron incrementos similares y fueron los grandes mercados que más aumentaron sus compras a España, con avances del 14,6% y del 14%, respectivamente. Pese a ello, la Unión Europea continúa concentrando la mayor parte de las exportaciones españolas. Entre enero y julio recibió productos por valor de 147.674,6 millones de euros, el 62,4% del total. Dentro de la Unión Europea destaca especialmente Portugal, cuyas compras a empresas españolas aumentaron un 9,1% en el periodo y superaron los 21.360 millones de euros. En sentido contrario, las exportaciones dirigidas a Reino Unido disminuyeron un 4,2%. En el apartado de las importaciones destaca especialmente China. Las compras españolas procedentes del gigante asiático se aproximaron a los 31.500 millones de euros entre enero y julio, pese al complejo escenario internacional generado por el conflicto en Oriente Próximo. Precisamente esta región ha experimentado uno de los mayores retrocesos en los intercambios comerciales con España desde el inicio de la guerra a finales de febrero. Las exportaciones españolas hacia Oriente Próximo disminuyeron un 14,8% en los siete primeros meses del año, con una caída especialmente significativa de las ventas dirigidas a Emiratos Árabes Unidos. Las importaciones procedentes de la región también se redujeron, aunque en menor medida, un 9,3%. El aumento de las compras a Arabia Saudí, que crecieron un 18,8%, contribuyó a modificar el saldo comercial de España con el conjunto de Oriente Próximo. El superávit se situó en 162,5 millones de euros hasta julio, frente a los 504 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.

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(Expansión, 23-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Sánchez se alinea en el frente de la ONU a favor de regular la IA mientras Trump rechaza frenarla

La distancia entre Pedro Sánchez y Donald Trump volvió a hacerse patente durante la Asamblea General de Naciones Unidas. El presidente del Gobierno español no asistió a la tradicional recepción ofrecida por el mandatario estadounidense a los líderes internacionales reunidos en Nueva York, una ausencia que el Ejecutivo justificó por motivos de agenda. Al mismo tiempo, Sánchez defendió ante la ONU la necesidad de establecer reglas comunes para controlar los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial, una posición que contrasta con la apuesta de Trump por impulsar esta tecnología sin que la regulación frene su evolución. Las relaciones entre ambos dirigentes ya atraviesan un periodo de tensión debido a distintos desencuentros. Trump ha cuestionado en reiteradas ocasiones el nivel de gasto militar de España y ha criticado la negativa del Gobierno español a permitir el uso de sus bases para determinadas operaciones militares estadounidenses. A estas diferencias se han añadido sus declaraciones sobre la situación migratoria en Ceuta y las advertencias de Washington sobre posibles medidas comerciales contra la Unión Europea. Sánchez participó en la sesión inaugural de la Asamblea General, en la que también intervino Trump, aunque finalmente no acudió a la recepción organizada por el presidente estadounidense. Desde Moncloa explicaron que la invitación había llegado cuando la agenda del viaje ya estaba cerrada y que el jefe del Ejecutivo tenía programada una intensa actividad de reuniones y encuentros bilaterales. Entre sus compromisos figuraban reuniones con representantes de Reino Unido, Líbano, Namibia y Panamá, además de encuentros con el gobernador de California y con el máximo responsable de Apple. Uno de los principales actos de la agenda de Sánchez estuvo relacionado con la protección de los menores frente a los riesgos de la inteligencia artificial. En un foro impulsado junto a Francia, Kenia y Australia, el presidente español defendió una respuesta internacional que permita establecer reglas para el desarrollo de esta tecnología y situó la protección de los derechos de la infancia como una de las prioridades de la agenda digital. Sánchez reclamó una alianza global que garantice los derechos digitales y una inteligencia artificial desarrollada bajo principios comunes. El planteamiento español contrasta con el defendido por Trump durante su intervención ante la Asamblea General. El presidente estadounidense reivindicó el liderazgo de su país en el desarrollo de la inteligencia artificial y sostuvo que no debe frenarse una tecnología que, a su juicio, tendrá un impacto comparable o superior al de la Revolución Industrial o internet. Trump también planteó sustituir la denominación de inteligencia artificial por la de "superinteligencia" y defendió mantener el ritmo de desarrollo tecnológico frente a los riesgos de que otros países, especialmente China, puedan tomar ventaja. La regulación de la IA también ocupó un lugar destacado en el discurso de António Guterres ante la Asamblea General. El secretario general de Naciones Unidas reclamó un marco internacional para gestionar los riesgos de esta tecnología y defendió que los gobiernos asuman un papel activo en su supervisión. Guterres advirtió de la concentración de poder asociada a la inteligencia artificial y de la velocidad con la que avanza, y apostó por mecanismos de control y supervisión independiente. El secretario general de la ONU puso especialmente el foco en la necesidad de evitar que el desarrollo tecnológico avance sin mecanismos de rendición de cuentas, transparencia y control público. En su último discurso ante la Asamblea General antes de finalizar su mandato, defendió una cooperación internacional que permita gestionar los riesgos de la inteligencia artificial y evitar usos que puedan comprometer derechos fundamentales o generar nuevas amenazas.

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(El País, 23-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las perspectivas de crecimiento global mejoran pese a las dudas sobre el impacto de la IA

Aunque la economía mundial continúa marcada por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas, las perspectivas para el próximo año han mejorado. Más de la mitad de los economistas jefes consultados por el Foro Económico Mundial considera que la economía global podría estabilizarse en 2027, frente al escenario mucho más pesimista que predominaba hace tres meses. Sin embargo, esta mejora convive con varios riesgos: la inflación seguirá presionando sobre los salarios reales, el margen fiscal de los Gobiernos será cada vez menor y persisten dudas sobre la evolución de la inversión y la productividad vinculadas a la inteligencia artificial. La IA aparece como uno de los principales motivos para el optimismo. El 97% de los economistas encuestados espera que su adopción continúe aumentando durante el próximo año y alrededor de siete de cada diez prevé que genere importantes incrementos de productividad. Según las previsiones recogidas en el estudio, estas mejoras deberían extenderse progresivamente a todos los sectores durante los próximos tres años, con las tecnologías de la información y las comunicaciones digitales entre las primeras actividades en beneficiarse. Al mismo tiempo, el desarrollo de la IA plantea importantes interrogantes. Cerca de ocho de cada diez expertos considera que la expansión de los centros de datos contribuirá al crecimiento económico mundial, pero más de la mitad no espera que estas inversiones generen una cantidad significativa de empleo. Además, existe una preocupación creciente por el impacto que tendrá su elevado consumo de electricidad y agua sobre las comunidades en las que se instalen, así como por una posible reacción social contra estos proyectos. También persisten las dudas acerca de si el actual ritmo de inversión en inteligencia artificial puede mantenerse o si existe un riesgo de sobreinversión que desemboque en una corrección significativa. El Chief Economists' Outlook se publica con carácter trimestral a partir de las opiniones de economistas del sector público y privado. Los datos de esta edición proceden de entrevistas realizadas entre el 4 y el 20 de agosto y serán presentados durante las Reuniones sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2026 del Foro Económico Mundial, que se celebran esta semana en Nueva York. La percepción sobre la evolución de la economía ha mejorado, pero los expertos siguen observando numerosos factores de riesgo. El 97% identifica los conflictos geopolíticos como una de las principales fuentes de incertidumbre para los próximos doce meses y el 58% anticipa posibles correcciones en los precios de los activos. A ello se suma el progresivo agotamiento de la capacidad de los Gobiernos para utilizar estímulos fiscales como herramienta frente a las crisis. Menos de un tercio de los encuestados considera que este respaldo presupuestario se mantendrá durante el próximo año. La economía mundial afronta así un escenario condicionado por una sucesión de perturbaciones que se han acumulado durante los últimos años. A los efectos de la pandemia se añadieron la guerra de Ucrania y su impacto sobre los mercados energéticos y la inflación, las tensiones comerciales impulsadas desde Estados Unidos y la creciente confrontación geopolítica. A estos factores se han sumado posteriormente el conflicto con Irán y la carrera internacional por el liderazgo en inteligencia artificial, configurando un entorno caracterizado por una mayor fragmentación y una elevada incertidumbre. Esta situación también se refleja en las previsiones de los economistas. La mayoría espera que continúe aumentando la fragmentación de la economía mundial y cerca de la mitad anticipa un incremento de las barreras comerciales tanto en Estados Unidos como en Europa. En materia de crecimiento, las previsiones apuntan a que Europa seguirá mostrando un comportamiento más débil que otras grandes regiones, mientras que India, el Sudeste Asiático, Asia Central y Estados Unidos presentan unas perspectivas más favorables. En el caso de China, los expertos esperan un crecimiento moderado, aunque consideran que el país podría reducir con rapidez la distancia que todavía mantiene con Estados Unidos en el desarrollo de la inteligencia artificial. La fragmentación económica y el aumento de las barreras comerciales también tendrán consecuencias sobre los consumidores. Los economistas consultados prevén un encarecimiento de distintos componentes del coste de vida, especialmente los alimentos, la electricidad y el transporte. En la mayoría de las regiones, además, el repunte de los precios irá acompañado de una pérdida de poder adquisitivo, con la excepción de las previsiones para India y el Sudeste Asiático. Ante esta situación, los expertos anticipan nuevas actuaciones de los Gobiernos para tratar de contener el impacto sobre los hogares. Entre las respuestas contempladas figuran principalmente las reducciones fiscales aplicadas a bienes y servicios básicos, junto con ayudas directas al consumo, medidas que concentran el 54% de las preferencias expresadas en la encuesta, así como distintas fórmulas de control o limitación de precios.

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(Cinco Días, 22-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La gran industria alerta al Gobierno de paradas de sus fábricas este otoño por los altos precios de la energía

La gran industria española afronta los próximos meses con preocupación ante el fuerte incremento de los costes energéticos. Diez organizaciones empresariales que representan a algunos de los principales sectores productivos del país han trasladado al Gobierno que el encarecimiento de la electricidad, el gas y los carburantes está deteriorando su competitividad y ya está provocando paradas puntuales en determinadas instalaciones industriales. Los representantes del sector anticipan, además, un empeoramiento de la situación durante el otoño y el invierno si los precios mantienen su actual trayectoria. Anfac, Sernauto, Aspapel, Feique, AEGE, Gas Industrial, Sercobe, Oficemen, Unesid y Ascer participaron este lunes en una reunión con el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y el ministro de Industria, Jordi Hereu, a quienes expusieron el impacto que está teniendo la crisis energética sobre la actividad manufacturera. Los representantes empresariales trasladaron que ya están detectando una reducción progresiva del consumo energético, un indicador que relacionan directamente con una menor actividad de las fábricas. La situación preocupa especialmente porque el descenso de la producción podría intensificarse durante los próximos meses si continúan aumentando los costes de electricidad, gas y combustibles. Durante el encuentro, que se prolongó aproximadamente dos horas en el Ministerio de Economía, los ministros reconocieron su preocupación por la evolución de los precios. También recordaron que las medidas de apoyo aprobadas en los anteriores reales decretos de respuesta a la crisis finalizan el próximo 30 de septiembre. El Ejecutivo todavía no ha concretado qué actuaciones adoptará posteriormente y ha señalado que las reglas europeas limitan el margen para nuevas rebajas fiscales, aunque Bruselas también reclama medidas que impulsen la reindustrialización. Las empresas industriales calculan que el precio de la electricidad podría duplicarse respecto a los niveles registrados durante el verano. Según sus estimaciones, el coste pasaría de unos 85 euros por megavatio hora a alrededor de 170 euros por MWh durante el otoño. A esta situación se suma el fuerte incremento del gas y de los carburantes, cuyos precios se encuentran en niveles que el sector no registraba desde hace varios años. El encarecimiento de la energía está llevando a algunas compañías a detener temporalmente su producción durante las franjas horarias en las que resulta más caro fabricar. Las organizaciones empresariales temen que estas paradas se generalicen y terminen derivando en una reducción de turnos y, eventualmente, en ajustes de las plantillas. A ello se añade el riesgo de una pérdida de demanda, ya que las empresas pueden verse obligadas a trasladar parte del aumento de los costes a los precios finales de sus productos. La reunión fue convocada por el propio Gobierno para conocer de primera mano la situación de los diferentes sectores industriales y comparar el escenario actual con el existente al comienzo de la crisis energética provocada por la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El Ejecutivo también quería evaluar el efecto de las medidas incluidas en los dos reales decretos aprobados para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra y conocer las perspectivas empresariales para los próximos meses. Los responsables económicos del Gobierno están manteniendo encuentros con los principales sectores afectados por la inestabilidad geopolítica. Además de la industria, este lunes se celebraron reuniones con representantes del sector agroalimentario. Los empresarios industriales consideran que, varios meses después del inicio del conflicto, la situación energética es incluso más complicada que al principio, mientras los mercados mantienen una elevada incertidumbre ante la evolución de las negociaciones y las distintas treguas anunciadas. El Ejecutivo aprobó durante la primavera un conjunto de medidas destinadas a amortiguar el impacto de la crisis sobre la economía española y posteriormente prorrogó parte de estas ayudas durante el verano. Sin embargo, estas medidas tienen como fecha de finalización el próximo 30 de septiembre, coincidiendo con un momento en el que la inflación se encuentra en niveles elevados, impulsada principalmente por el aumento de los costes energéticos. Una eventual prórroga de las ayudas o la aprobación de nuevos mecanismos de apoyo exigiría al Gobierno aprobar otro real decreto-ley. Posteriormente, la norma tendría que ser convalidada por el Congreso de los Diputados en el plazo máximo de 30 días. La industria reclama ahora mayor visibilidad sobre las medidas que estarán disponibles en 2027 para poder calcular sus costes y preparar con mayor certidumbre sus planes de producción e inversión. Entre sus principales peticiones figura mantener durante el próximo año la exención del 80% de los peajes eléctricos y elevar las compensaciones por los costes indirectos de CO2 desde los actuales 600 millones hasta 900 millones de euros, dentro de los límites establecidos por la normativa europea sobre ayudas de Estado. Estas medidas se suman a las ya adoptadas durante 2026. En abril, el primer paquete de apoyo recuperó la exención del 80% de los peajes eléctricos para la industria y elevó de 300 a 600 millones de euros las compensaciones vinculadas al coste del CO2. Las organizaciones industriales también apuntan a las medidas aplicadas en otros países europeos. Entre ellas citan el mecanismo aprobado en Alemania para limitar el coste de la electricidad para determinados consumidores industriales a 50 euros por MWh, como ejemplo de las distintas fórmulas que podrían estudiarse para contener el impacto de los precios energéticos sobre la industria. Los sectores con una mayor dependencia del gas reclaman, además, ayudas directas. El precio de este combustible ha pasado de situarse alrededor de los 30 euros por MWh antes de la escalada del conflicto con Irán a superar actualmente los 80 euros por MWh, según los representantes empresariales. Las advertencias de la industria sobre el impacto de los costes energéticos se han repetido en las últimas semanas. La Alianza por la Competitividad de la Industria Española, que agrupa a nueve de los principales sectores industriales del país, ha calculado que la crisis derivada del conflicto en el Golfo Pérsico ha añadido unos 7.400 millones de euros a la factura de electricidad, gas y carburantes de los fabricantes. Ante este escenario, la organización ha reclamado medidas urgentes para proteger la actividad industrial y el empleo.

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(Cinco Días, 22-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La inversión extranjera en España se dispara en la primera mitad del año y roza los 12.500 millones de euros

La inversión extranjera directa en España creció un 31,2% en el primer semestre de 2026, hasta alcanzar los 12.446 millones de euros, según los últimos datos del Registro de Inversiones Extranjeras. El avance estuvo impulsado especialmente por el capital procedente de Estados Unidos, que concentró el 23% del total y aumentó un 84% respecto al mismo periodo de 2025. El incremento también refleja un mayor peso de los proyectos destinados a crear o ampliar capacidad productiva. La inversión greenfield, correspondiente a nuevos proyectos, aumentó más de un 52%, mientras que las iniciativas greenfield y brownfield representaron conjuntamente el 30,5% de la inversión extranjera recibida entre enero y junio. Además, según fDi Markets, España fue el cuarto país del mundo que más proyectos de inversión extranjera captó durante los siete primeros meses del año, por detrás de Estados Unidos, Reino Unido e India. Pese a la recuperación, el volumen acumulado todavía está por debajo del registrado en la primera mitad de 2024, cuando la inversión rondó los 21.500 millones de euros. Por territorios, Madrid concentró 5.635,7 millones, seguida de Cataluña, con 2.358,6 millones, y la Comunidad Valenciana, con 1.845,8 millones. Este repunte coincide con la revisión del sistema de control de las inversiones extranjeras que prepara el Gobierno. El Ministerio de Economía ha abierto una consulta pública para modificar el marco vigente y adaptar los mecanismos de supervisión a la evolución económica, tecnológica y geopolítica. Entre las propuestas figura ampliar el ámbito de control a determinados sectores, como los centros de datos, y establecer reglas específicas para determinadas inversiones greenfield. La reforma pretende también introducir un procedimiento de autorización en dos fases, precisar qué operaciones quedan sometidas a control y cuáles pueden quedar exentas y simplificar el sistema de consulta voluntaria. En paralelo, el Gobierno ha puesto en marcha el Comité de Inversiones Estratégicas, cuyo objetivo es identificar y facilitar proyectos considerados relevantes para la economía española. Ambos mecanismos responden a objetivos distintos: mientras el primero supervisa posibles riesgos asociados a determinadas inversiones extranjeras, el segundo busca agilizar iniciativas consideradas estratégicas.

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(Expansión, 22-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Gobierno prevé aprobar en octubre el real decreto que regulará los centros de datos

El Gobierno tiene previsto aprobar en octubre el real decreto que establecerá el nuevo marco regulatorio para los centros de datos, una norma que ha suscitado un elevado número de críticas dentro del sector y que el Ejecutivo considera necesaria para ordenar el crecimiento de las infraestructuras tecnológicas vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial. La regulación se encuentra actualmente en fase de estudio de las alegaciones presentadas después de que el trámite de audiencia pública finalizara el pasado 10 de septiembre. El calendario para su aprobación está incluido en el plan IA360, presentado este lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como una hoja de ruta para los próximos doce meses. El documento contempla medidas relacionadas con el refuerzo de las infraestructuras digitales, la incorporación de la inteligencia artificial a empresas y puestos de trabajo, la mejora de la ciberseguridad, la gobernanza de esta tecnología y el establecimiento de un marco de diálogo con sindicatos y organizaciones empresariales. El proyecto normativo afronta una importante oposición por parte de la industria, que ha presentado centenares de alegaciones durante el proceso de consulta. SpainDC, la patronal del sector de los centros de datos, sostiene que la aprobación del decreto en su redacción actual podría poner en riesgo entre el 80% y el 90% de las inversiones previstas en el sector hasta 2030, estimadas en unos 67.000 millones de euros. La asociación también advierte de que España podría acabar contando con uno de los marcos regulatorios más restrictivos de la Unión Europea. El Gobierno, por su parte, señala que las peticiones de acceso a la red eléctrica vinculadas a centros de datos ya superan ampliamente los 2,5 gigavatios de demanda que estima necesarios para 2030. Según el Ejecutivo, satisfacer todas las solicitudes planteadas supondría acometer importantes inversiones en la red eléctrica cuyo coste acabaría repercutiendo en el conjunto de los consumidores. La futura regulación estará también vinculada al proyecto de gigafactoría de inteligencia artificial por el que compite España a escala europea. Según el plan IA360, la instalación se diseñará desde el principio para cumplir las exigencias contempladas en el nuevo decreto y servirá como proyecto de referencia para la aplicación del marco regulatorio. El documento gubernamental da por prevista la llegada a España de una de estas grandes instalaciones de computación para inteligencia artificial. No obstante, la convocatoria europea para seleccionar los proyectos continúa abierta hasta el 12 de noviembre y la Comisión Europea no tiene previsto comunicar las adjudicaciones hasta comienzos de 2027. El Ejecutivo sitúa en febrero de ese año el inicio de las obras y calcula que la infraestructura podría comenzar a operar en 2028. La inversión público-privada asociada al proyecto alcanzaría los 5.000 millones de euros, de los que 719 millones corresponderían a financiación pública. La instalación aspira a convertirse en uno de los principales centros de computación para inteligencia artificial del sur de Europa, con 100.000 aceleradores operativos entre 2028 y 2029. El plan también prevé reforzar las funciones de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), que contará con un nuevo Instituto de Seguridad de la Inteligencia Artificial. Este organismo tendrá entre sus cometidos la evaluación de modelos avanzados, el desarrollo de herramientas de supervisión y la coordinación de actuaciones frente a los riesgos relacionados con esta tecnología. El Gobierno pretende poner en marcha su núcleo técnico inicial antes de terminar 2026 y que actúe como representante español ante los organismos internacionales especializados en seguridad de la IA. En materia de ciberseguridad, el Ejecutivo plantea nuevas medidas para hacer frente a las amenazas asociadas al uso de inteligencia artificial. Entre las primeras actuaciones figura un proyecto piloto de escudo cibercuántico con el sector financiero, cuyo lanzamiento está previsto para octubre. También se pretende acelerar la adopción de sistemas de criptografía poscuántica mediante nuevas actuaciones y la aprobación de un real decreto que establezca un marco común para esta transición en las Administraciones Públicas y en los sectores sometidos a regulación en materia de ciberseguridad. Otro de los ejes del plan será el diálogo con los agentes sociales. Sánchez ha anunciado que en octubre convocará a sindicatos y organizaciones empresariales para abordar un contrato social sobre la inteligencia artificial, centrado en las consecuencias que tendrá esta tecnología sobre el empleo, la economía y la sociedad. La iniciativa se desarrollará a través de mesas sectoriales relacionadas, entre otros ámbitos, con la educación, el mercado laboral, el sistema financiero y la cultura. El Gobierno también prevé crear un observatorio permanente para seguir la evolución del impacto de la IA sobre el empleo y orientar futuras medidas de formación y adaptación normativa. El Ejecutivo prepara asimismo una nueva Ley de Scale-Up para favorecer el crecimiento de las empresas de nueva creación una vez superada la primera etapa de desarrollo. La norma, que se presentará previsiblemente este otoño, pretende continuar las medidas introducidas por la Ley de Startups y centrarse en compañías que se encuentran entre los cinco y diez años de actividad. El Gobierno plantea además ampliar el actual límite de siete años aplicable a las empresas de base científica o deeptech, debido a que este tipo de proyectos requieren normalmente periodos más largos para alcanzar su madurez. Entre los objetivos fijados figura duplicar la tasa de empresas que consiguen escalar y alcanzar las 50 empresas unicornio en España en 2030. En el ámbito educativo, el plan contempla incorporar la inteligencia artificial al currículo de la educación secundaria y de la formación profesional, además de establecer programas específicos de formación en esta materia para el profesorado. El calendario previsto sitúa la presentación de estas iniciativas y su negociación con las comunidades autónomas durante el primer trimestre de 2027.

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(El Periódico, 22-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

España se propone regular el uso de la IA y su impacto laboral: las claves del plan del Gobierno

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido la necesidad de reforzar la regulación de la inteligencia artificial y ha anunciado que el Ejecutivo convocará en octubre a los agentes sociales con el objetivo de impulsar un gran acuerdo de país sobre el impacto y el desarrollo de esta tecnología. Durante la presentación del plan IA360 para promover un despliegue responsable de la inteligencia artificial, Sánchez ha advertido de los riesgos de dejar la evolución de esta tecnología en manos de la autorregulación de las grandes empresas del sector. A su juicio, una IA "desregulada, opaca y en estampida", además concentrada en un reducido número de compañías, constituye "el cóctel perfecto para que ocurra una desgracia". El presidente también ha cuestionado las estrategias de las grandes tecnológicas para reforzar su posición en el mercado y ha acusado a los denominados "tecnoligarcas" de intentar establecer barreras de entrada con el propósito de consolidar situaciones de monopolio u oligopolio. En este contexto, ha rechazado que los gobiernos deban confiar exclusivamente en los compromisos voluntarios de las compañías que lideran el desarrollo de la IA. Sánchez ha anunciado que el Gobierno reunirá el próximo mes de octubre a los agentes sociales para avanzar hacia un "nuevo contrato social" en torno a la inteligencia artificial. El objetivo, ha explicado, es alcanzar "un acuerdo de país" que permita ofrecer mayor seguridad a los ciudadanos ante las transformaciones económicas, laborales y sociales que puede provocar la expansión de esta tecnología. En su intervención, el jefe del Ejecutivo ha insistido en que "la autorregulación no funciona" y ha defendido que la inteligencia artificial debe desarrollarse bajo criterios de supervisión y trazabilidad. Sánchez ha apostado por una IA "responsable con perspectiva humanista" ante unos riesgos que, según ha señalado, son cada vez más evidentes cuando esta tecnología se desarrolla sin los controles adecuados. El plan IA360 presentado por el Gobierno establece una hoja de ruta para los próximos doce meses y contempla distintas líneas de actuación. Entre ellas figuran el refuerzo de las infraestructuras tecnológicas, el impulso de la adopción de la inteligencia artificial entre empresas y trabajadores, el fortalecimiento de la ciberseguridad y la creación de mecanismos de gobernanza destinados a acompañar y supervisar el desarrollo de esta tecnología.

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(La Vanguardia, 22-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los europeos tienen 10 billones congelados: el 80% de hogares no tiene acciones ni fondos

Los hogares europeos mantienen una elevada capacidad de ahorro, pero destinan una parte muy reducida de ese dinero a la inversión y, cuando lo hacen, con frecuencia optan por activos situados fuera de Europa. El 80% de las familias de la zona euro no tiene acciones cotizadas ni participaciones en fondos de inversión. Cerca de 10 billones de euros permanecen así en cuentas bancarias y depósitos con una rentabilidad muy reducida o prácticamente inexistente, según un estudio reciente de cinco economistas del Banco Central Europeo (BCE), dirigido por Laura Parisi. El informe, titulado 'Why Europeans save differently - and how to put those savings to work', analiza los hábitos financieros de los hogares europeos a partir de una amplia encuesta. Sus conclusiones dibujan un perfil de ahorrador especialmente conservador, condicionado por el temor a asumir riesgos, un conocimiento limitado de los mercados financieros y una menor confianza en las alternativas de inversión. La vivienda continúa siendo el principal destino del patrimonio de las familias europeas. Más del 60% de los hogares concentra la mayor parte de su riqueza en activos inmobiliarios, principalmente en la vivienda habitual. Al mismo tiempo, una de cada cuatro familias mantiene su dinero en cuentas corrientes o depósitos de baja remuneración. En cambio, solo el 4% destina una parte significativa de su patrimonio a acciones, bonos o fondos de inversión. La diferencia respecto a Estados Unidos resulta especialmente significativa. Mientras la tasa de ahorro de los hogares europeos se sitúa en niveles elevados, en Estados Unidos no alcanza el 50%. Además, entre los hogares con mayor patrimonio, alrededor del 65% posee acciones, fondos o bonos, frente al 45% registrado en Europa. Los economistas del BCE consideran que esta menor participación de las familias de la zona euro en los mercados de capitales no responde únicamente a su capacidad económica. También intervienen los hábitos financieros, la oferta de productos disponibles y las diferencias entre las estructuras institucionales de ambos lados del Atlántico. El estudio destaca, además, que una mayor movilización del ahorro podría contribuir tanto a la economía europea como al patrimonio de los propios hogares. Según los autores, canalizar estos recursos hacia los mercados de capitales puede favorecer la financiación de la innovación, la productividad y el crecimiento a largo plazo, al tiempo que permitiría a las familias obtener una mayor rentabilidad y acumular patrimonio con el paso del tiempo. Esta cuestión también tiene una dimensión estratégica para la Unión Europea. La Comisión Europea ha planteado en distintas ocasiones la necesidad de conseguir que una mayor parte del ahorro generado en Europa se canalice hacia empresas y proyectos europeos, en lugar de terminar financiando mercados de otras regiones, especialmente Estados Unidos, que concentra una parte muy elevada de la capitalización bursátil mundial. El BCE apunta que la menor inversión de los hogares europeos tiene varias causas. El riesgo percibido aparece como el principal freno a la entrada en acciones y fondos de renta variable, al que se añaden la falta de conocimientos financieros y la limitada confianza en los mercados. Los propios autores subrayan que las diferencias de participación tampoco pueden explicarse únicamente por la renta disponible. Josep Soler, director general del Institut d'Estudis Financers (IEF) y delegado ejecutivo de EFPA España, considera que el actual contexto geopolítico refuerza el interés europeo por conseguir que el ahorro se quede dentro de la Unión y contribuya a financiar su economía. Para ello, plantea la posibilidad de introducir incentivos fiscales al ahorro y la inversión, aunque reconoce que los Estados miembros muestran reticencias ante medidas que puedan reducir sus ingresos tributarios. Soler también apunta a la necesidad de mejorar la oferta de inversión. A su juicio, Europa necesita empresas de mayor dimensión que puedan resultar atractivas para los inversores, junto con mercados más transparentes que permitan comparar productos y alternativas con mayor facilidad y eficiencia. El reto para Europa pasa, por tanto, por conseguir que una mayor parte del ahorro de sus ciudadanos abandone las cuentas bancarias y encuentre vías para financiar la actividad empresarial y el crecimiento. La cuestión de fondo es hasta qué punto el modelo europeo de ahorro puede aproximarse al estadounidense y qué cambios serían necesarios para conseguirlo.

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(Expansión, 21-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Economía se lanza a cambiar dos leyes para apuntalar el escudo anti-opas extranjeras

El Ministerio de Economía prepara una reforma relevante del sistema de control de las inversiones extranjeras con el objetivo declarado de precisar conceptos, agilizar los procedimientos y adaptar la normativa al actual escenario internacional. Los cambios planteados supondrían, en la práctica, un refuerzo del denominado escudo antiopas. Desde 2020, determinadas adquisiciones extranjeras en sectores considerados estratégicos requieren autorización del Gobierno. Este mecanismo ha permitido al Ejecutivo bloquear operaciones como la opa del grupo húngaro Magyar Vagon sobre Talgo o establecer condiciones a la entrada de Saudi Telecom Company en Telefónica. Solo durante 2025, un total de 144 operaciones fueron sometidas a este procedimiento de supervisión. Una de las principales novedades sería convertir en permanente el control sobre las inversiones procedentes de otros países de la Unión Europea. En la actualidad, esta exigencia tiene carácter temporal y está previsto que expire en diciembre de 2026. El Gobierno pretende extenderla inicialmente hasta finales de 2027 mientras tramita una reforma legal que elimine su fecha de caducidad. Aunque dentro de la UE existe, en principio, libertad de circulación de capitales, varios países han introducido mecanismos de control sobre las inversiones procedentes de otros Estados miembros. España ya ha utilizado este instrumento en operaciones como la opa de Magyar Vagon sobre Talgo y el intento del grupo francés Vivendi de adquirir el 29,9% de Prisa. Además, el Gobierno mantiene bajo vigilancia posibles operaciones de inversión extranjera en empresas españolas de sectores estratégicos. La reforma también contempla ampliar el catálogo de actividades consideradas estratégicas. Entre las nuevas incorporaciones figurarían los centros de datos, mientras que el sistema de control dejaría de centrarse exclusivamente en la adquisición de participaciones en empresas ya operativas. El nuevo marco también abarcaría inversiones greenfield, es decir, proyectos mediante los que se crean desde cero nuevas instalaciones o infraestructuras, tanto tecnológicas como energéticas. La inclusión de los centros de datos supondría someter a supervisión adicional parte de los grandes proyectos de inversión previstos en España para desarrollar estas infraestructuras. El sector se encuentra, además, a la espera de una regulación específica que establecerá nuevas exigencias relacionadas con la sostenibilidad de estas instalaciones. Otro de los cambios previstos afecta al procedimiento de autorización. Economía plantea dividirlo en dos etapas, de manera que las operaciones que presenten mayores riesgos o complejidad puedan pasar a una investigación más exhaustiva antes de que la Junta de Inversiones Exteriores (JINVEX) formule su propuesta al Consejo de Ministros. La reforma pretende también regular de forma más precisa la posibilidad de ampliar los plazos de análisis. Aunque el procedimiento de autorización tiene teóricamente una duración máxima de tres meses, en la práctica algunas operaciones han requerido más tiempo para completar su evaluación. Para introducir estos cambios, el Ministerio de Economía plantea modificar tanto la Ley 19/2003, sobre el régimen jurídico de los movimientos de capitales y de las transacciones económicas con el exterior, como el Real Decreto 571/2023, que regula las inversiones exteriores. El proceso se encuentra todavía en una fase inicial. Las modificaciones han sido sometidas a consulta pública para recabar las aportaciones de los sectores afectados, tras lo cual el Gobierno podrá elaborar los correspondientes proyectos normativos y comenzar su tramitación. El endurecimiento del control se produce además en un contexto de menor inversión extranjera directa. La inversión extranjera bruta en España se redujo un 20% en 2025, hasta los 34.016 millones de euros. Aunque la mayoría de las operaciones sometidas al mecanismo de control obtiene finalmente autorización, distintos análisis apuntan a que la existencia de estos procedimientos puede influir en la decisión de plantear determinadas operaciones sobre grandes compañías españolas.

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