(Cinco Días, 04-11-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Vuelco político en Estados Unidos: los demócratas logran el control total del Congreso en un duro castigo a Trump
Las elecciones legislativas de medio mandato celebradas en Estados Unidos han supuesto un importante revés para el Partido Republicano, que ha perdido terreno en algunos de sus bastiones tradicionales y ha visto cómo los demócratas recuperaban el control del Senado y de la Cámara de Representantes. El resultado convierte a la oposición en un contrapeso al presidente Donald Trump durante los dos últimos años de su mandato y pone en dificultades la continuidad de buena parte de su programa político. El encarecimiento de los carburantes, la intervención militar en Irán, las políticas de detención de inmigrantes y las barreras arancelarias figuran entre los asuntos que han marcado el descontento expresado por los votantes. Trump ha intentado desvincularse de la derrota de su partido alegando que su nombre no figuraba en las papeletas. A través de su red social Truth Social, aseguró que, de haber concurrido personalmente, los republicanos habrían conseguido una victoria contundente. Sin embargo, durante la campaña había animado a sus seguidores a votar como si su nombre apareciera en las papeletas y protagonizó cerca de una treintena de actos electorales, convirtiendo de hecho los comicios en una evaluación de su gestión. En estas elecciones estaban llamados a votar unos 250 millones de estadounidenses para renovar la representación parlamentaria. La victoria demócrata se ha extendido tanto a la Cámara de Representantes, cuyos 435 escaños se sometían íntegramente a elección, como al Senado, donde se renovaba aproximadamente un tercio de sus miembros. Esta última Cámara presentaba mayores dificultades para la oposición, ya que de los 35 puestos en disputa, 22 estaban ocupados por republicanos y 13 por demócratas. Hasta ahora, los republicanos contaban con 53 senadores frente a los 47 demócratas, por lo que la oposición necesitaba obtener cuatro escaños adicionales para alcanzar la mayoría, teniendo en cuenta que el vicepresidente J. D. Vance dispone de voto de desempate. Uno de los primeros resultados destacados llegó desde Carolina del Norte, donde el exgobernador demócrata Ray Cooper consiguió recuperar un escaño en el Senado que el partido no ocupaba desde hacía dos décadas. Cooper se impuso al republicano Michael Whately, presidente del Comité Nacional Republicano, que aspiraba a ocupar el puesto dejado vacante por Tom Tillis tras sus discrepancias con Trump. También se produjo un resultado inesperado en Carolina del Sur, donde la demócrata Annie Andrews logró imponerse a la republicana Darline Graham, consiguiendo la primera victoria de su partido en el estado en 28 años. Otro de los resultados más significativos se registró en Texas, donde James Talarico consiguió derrotar al republicano Ken Paxton y obtener para los demócratas un escaño que no controlaban desde hacía más de 30 años. La contienda había generado una gran expectación en el segundo estado más extenso y poblado del país. Paxton, respaldado por Trump en las primarias frente al senador John Cornyn, llegaba a la campaña marcado por distintas acusaciones relacionadas con el ejercicio de su cargo y por las controversias sobre su vida personal. Talarico, antiguo profesor y seminarista, centró su discurso en combinar valores religiosos con propuestas económicas dirigidas a combatir el encarecimiento del coste de la vida y denunciar la corrupción. Durante la campaña recibió ataques directos del presidente, que utilizó apelativos despectivos para referirse a él, y del vicepresidente, que también cuestionó su orientación sexual. Los demócratas lograron otro resultado relevante en Ohio, donde Sherrod Brown recuperó el escaño frente al republicano Jon Husted. El estado, que había respaldado a Trump en las tres últimas elecciones presidenciales, volvió a inclinarse por un candidato demócrata. La subida de los precios, el encarecimiento de la energía y el impacto de los aranceles sobre los costes empresariales parecen haber tenido un papel importante en el resultado electoral. También en Kansas se produjo un cambio histórico, con la victoria del demócrata Adam Hamilton frente al republicano Roger Marshall. Se trata del primer triunfo demócrata en el estado desde 1932. Hamilton, dirigente de una importante congregación religiosa de Kansas City, consiguió imponerse con un discurso moderado a un rival que contaba con el respaldo del presidente. Finalmente, los demócratas obtuvieron otro escaño en Iowa, donde Josh Turek, legislador y campeón paralímpico de baloncesto, derrotó a la republicana Ashley Hinson. El nuevo equilibrio parlamentario permitirá a los demócratas recuperar capacidad de iniciativa legislativa y dificultar la aprobación de buena parte de las propuestas de Trump. No obstante, el presidente conserva importantes instrumentos para mantener su agenda política. Entre ellos figura el veto presidencial, que le permitirá bloquear las iniciativas aprobadas por las cámaras, así como las órdenes ejecutivas, una herramienta que ha utilizado ampliamente para impulsar decisiones en materias como comercio, inmigración y política exterior. Por su parte, la oposición podrá intensificar las investigaciones parlamentarias sobre la actuación del Ejecutivo y de sus principales responsables, además de plantear la posibilidad de iniciar un procedimiento de destitución (impeachment) contra el presidente. Los resultados también marcan el inicio informal de la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2028, para las que ambos partidos tendrán que reorganizar sus estrategias y definir sus respectivos liderazgos. Los demócratas afrontan esta nueva etapa impulsados por el respaldo obtenido en las urnas, aunque las diferencias internas sobre la orientación futura de la formación siguen presentes. Las tensiones entre las corrientes moderadas y progresistas ya habían quedado de manifiesto durante la campaña, especialmente en Michigan, donde Haley Stevens, derrotada en las primarias, terminó apoyando al candidato republicano frente a Abdul el Sayed. En el Partido Republicano, la derrota supone un aviso para los sectores que defendían la continuidad del proyecto político de Trump una vez finalice su segundo mandato. Hasta ahora, el vicepresidente J. D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, aparecían como posibles figuras para recoger el testigo del movimiento MAGA (Make America Great Again). Sin embargo, el retroceso electoral introduce incertidumbre sobre esa estrategia y obliga a los republicanos a revisar sus perspectivas de futuro de cara a la próxima carrera presidencial.
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