(Cinco Días, 15-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El FMI proyecta que España crecerá un 2,1% este año
El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía española crezca un 2,1% este año, lo que supone una desaceleración respecto al 2,8% registrado el año anterior. Esta moderación se atribuye, en gran parte, al fin de los fondos europeos y a la retirada progresiva de las medidas fiscales que el Gobierno puso en marcha para hacer frente a la guerra de Ucrania, la inflación y el conflicto con Irán. A medio plazo, el organismo estima que el crecimiento seguirá perdiendo fuerza hasta situarse en torno al 1,7% a partir del próximo año. En cuanto al impacto de la guerra de Irán, el FMI considera que será limitado en España, siempre que la situación no empeore significativamente. Confía en que la incipiente crisis energética no provoque una fuerte subida de precios ni una nueva espiral inflacionaria. De hecho, prevé que la inflación alcance el 3% este año y descienda al 2,1% el siguiente. El impulso al crecimiento potencial también parece debilitarse a medida que se agotan los efectos de las reformas recientes. En los últimos años, el Ejecutivo ha aprobado menos medidas estructurales, y la economía aún se beneficia de reformas anteriores, como las del mercado laboral, la energía o las pensiones. En el ámbito fiscal, el Gobierno ha logrado una importante reducción del déficit, que ha pasado del 10% durante la pandemia al 2,4% del PIB en 2025, una de las cifras más bajas en dos décadas (el Ejecutivo lo sitúa en el 2,2%). Aun así, el FMI considera que este esfuerzo se ha frenado y no espera mejoras significativas en los próximos años ante la falta de nuevas reformas. Por otro lado, la deuda pública sigue en niveles elevados. Aunque se redujo hasta el 100,4% del PIB el año pasado, el organismo anticipa que su descenso será muy gradual, sin bajar del 90% en 2031, siempre que no surjan nuevas crisis que obliguen a aumentar el gasto público. Diversas instituciones critican que el Gobierno no haya aprovechado los años de fuerte crecimiento para generar un mayor margen de maniobra ante futuras dificultades. Aunque se ha avanzado en la consolidación fiscal, consideran que aún había espacio para reforzar esa posición. La estrategia del Ejecutivo ha consistido en aprovechar el crecimiento económico para sanear las cuentas públicas, al tiempo que incrementaba el gasto tras los recortes aplicados durante la crisis financiera. En este sentido, el gasto público ha pasado de alrededor del 41% del PIB en 2018 a una media cercana al 45%, nivel que el FMI prevé que se mantenga en los próximos años. Los ingresos también han aumentado, pasando del 37% al entorno del 42% del PIB, con previsiones de alcanzar el 43% hacia el final de la década. En materia laboral, el FMI estima que en 2027 habrá cerca de 23 millones de ocupados en España. La reforma laboral de 2022 ha contribuido a esta evolución, con la creación de más de tres millones de empleos desde su aprobación. No obstante, el desempleo sigue siendo uno de los principales retos estructurales. A pesar del compromiso del Gobierno de reducir la tasa por debajo del 8%, el FMI prevé que se mantenga en torno al 10% en los próximos años. Todo ello en un contexto en el que la población podría superar los 52 millones al final de la década. Finalmente, el organismo señala como otra debilidad el bajo nivel de inversión, que apenas superará el 21% del PIB, una cifra que considera insuficiente para afrontar los desafíos relacionados con la transición energética y la transformación tecnológica.
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