(Expansión, 10-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El BCE afronta su primera subida de tipos de interés en casi tres años
El Banco Central Europeo (BCE) se dispone a reaccionar ante las consecuencias económicas derivadas de la guerra entre Irán y sus adversarios regionales, así como del cierre del estrecho de Ormuz, un enclave estratégico para el comercio mundial de petróleo y gas. El encarecimiento de la energía provocado por el conflicto ya está trasladándose a los precios en la zona euro, lo que ha llevado a la institución monetaria a preparar una subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos, hasta situarlos en el 2,25%. La decisión supone un cambio de rumbo tras varios meses de cautela. Aunque el organismo presidido por Christine Lagarde optó por mantener sin cambios el precio del dinero en las reuniones de marzo y abril, argumentando que la política monetaria se encontraba en una posición adecuada, la prolongación del conflicto y sus efectos sobre la inflación han terminado por inclinar la balanza hacia una actuación más decidida. De confirmarse el movimiento, se trataría del primer incremento de los tipos de interés desde septiembre de 2023. Desde hace meses, distintos responsables del BCE venían preparando al mercado para esta posibilidad, ante el riesgo creciente de que el repunte de los costes energéticos termine consolidándose en la evolución general de los precios. Peter Kaimír, gobernador del Banco Nacional de Eslovaquia, considera que el endurecimiento de la política monetaria resulta inevitable y recuerda que este escenario ya figuraba entre las previsiones más probables desde comienzos de año. Según su análisis, la evolución de la crisis geopolítica ha confirmado los riesgos que ya se anticipaban. El respaldo a la subida dentro del Consejo de Gobierno del BCE es amplio. Aproximadamente siete de cada diez miembros del órgano de decisión se han mostrado favorables a incrementar los tipos en esta reunión, mientras que el resto ha evitado posicionarse con claridad. De hecho, una parte significativa de los consejeros ya defendía un ajuste al alza en el encuentro anterior, aunque finalmente prevaleció la opción de esperar más información. Incluso representantes tradicionalmente asociados a las posiciones más moderadas dentro del BCE han asumido la necesidad de actuar. Fabio Panetta, gobernador del Banco de Italia, ha señalado que las perspectivas económicas apuntan a la conveniencia de recalibrar la política monetaria para contener riesgos inflacionistas persistentes. Una opinión similar mantiene Yannis Stournaras, gobernador del Banco de Grecia, quien considera probable una subida de tipos para preservar la credibilidad de la institución y garantizar una respuesta coherente ante los cambios en la inflación. La principal preocupación del BCE no radica tanto en los datos actuales como en la posibilidad de que las expectativas de inflación se alejen de forma duradera del objetivo del 2%. La institución quiere evitar repetir los errores que, a su juicio, se cometieron durante el anterior episodio inflacionario, cuando reaccionó con retraso al aumento de los precios. Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE y una de las voces más influyentes del sector más partidario de una política monetaria estricta, ha advertido de que el riesgo de que las expectativas de inflación se consoliden en niveles superiores a los deseados está aumentando. Más allá de la decisión inmediata, el interés de los mercados se centra ahora en las señales que pueda ofrecer Christine Lagarde sobre los próximos pasos. Aunque existe un consenso casi absoluto respecto a la subida de esta semana, no ocurre lo mismo sobre la conveniencia de nuevas alzas en los próximos meses. Gediminas Simkus, gobernador del Banco de Lituania, ha señalado recientemente que, tras este primer movimiento, será necesario analizar la evolución de los datos antes de decidir nuevos ajustes. No obstante, considera más probable que se produzca una segunda subida que la posibilidad de que los tipos permanezcan estables durante el resto del año, aunque evita pronunciarse sobre el calendario concreto. La experiencia histórica también pesa en el debate. La única referencia reciente comparable se remonta a 2011, cuando el entonces presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, impulsó una subida de tipos que posteriormente fue revertida por su sucesor, Mario Draghi. Aquella decisión terminó siendo considerada por muchos economistas como un error de política monetaria. Aunque la mayoría de los responsables actuales del BCE rechaza que la situación presente sea equiparable, algunos analistas financieros han advertido del riesgo de repetir un movimiento excesivamente prematuro en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la desaceleración económica.
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