(Cinco Días, 07-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El petróleo pierde los 100 dólares en la mejor sesión para los mercados desde el alto el fuego de hace un mes
Las perspectivas de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán han devuelto el ánimo a los mercados financieros. Después de dos días marcados por la incertidumbre ante una posible ruptura del alto el fuego, las señales de distensión comenzaron con el anuncio de Donald Trump de suspender la operación de escolta de buques en el estrecho de Ormuz. Poco después, el medio Axios informó de avances relevantes en las negociaciones para poner fin a un conflicto que se prolonga desde hace más de dos meses. El petróleo, muy sensible a este tipo de tensiones, ha reaccionado con fuerza: el brent ha caído por debajo de los 100 dólares por barril tras haber superado recientemente los 115. Según fuentes citadas por ese medio, ambos países estarían cerca de cerrar un breve acuerdo que pondría fin a las hostilidades. Tras semanas de incertidumbre, los inversores han reaccionado positivamente y los mercados -tanto de renta variable como de deuda y energía- se encaminan hacia su mejor jornada desde el pasado 8 de abril, cuando se anunció el alto el fuego inicial. El precio del petróleo y del gas en Europa registra caídas superiores al 11%. La bajada de los precios energéticos contribuye a reducir las presiones inflacionistas, lo que ha animado a los inversores a volver a tomar posiciones en Bolsa y en bonos. Las plazas europeas avanzan con subidas cercanas al 3%. En España, el Ibex 35 supera los 18.000 puntos y se acerca a los 18.200, niveles que no alcanzaba desde el 20 de abril. También mejora el comportamiento de la deuda pública: la rentabilidad del bono alemán a diez años desciende más de ocho puntos básicos y baja del 3%, mientras que el bono español cae 11 puntos básicos hasta el 3,4%. En este contexto, muchos gestores advierten de que quedarse al margen puede suponer perder la recuperación. Aunque los mercados están acostumbrados a cambios de rumbo tanto en Washington como en Teherán, el impacto económico del conflicto parece estar favoreciendo un acercamiento. Los analistas consideran que el mercado ya anticipa una reducción de tensiones y una mejora en el suministro energético, aunque advierten de que el proceso no será lineal. Las informaciones apuntan a que el acuerdo incluiría una pausa por parte de Irán en el desarrollo nuclear, a cambio de la liberación de fondos bloqueados y el levantamiento de sanciones por parte de Estados Unidos. Además, ambas partes estarían dispuestas a normalizar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global de petróleo. No obstante, los expertos prevén que la recuperación de los flujos comerciales será gradual, debido a las disrupciones acumuladas. Durante casi dos meses, el bloqueo parcial de esta vía ha generado tensiones importantes en la economía mundial. Los países productores del golfo Pérsico han tenido que frenar parte de su producción ante la dificultad de exportar, mientras que las reservas globales han disminuido de forma significativa, aumentando la preocupación por el suministro y alimentando temores sobre posibles restricciones. Los analistas subrayan que restablecer el flujo de unos 13 millones de barriles diarios es clave para estabilizar el mercado. Aunque las reservas han permitido compensar en parte la interrupción, su descenso incrementa la vulnerabilidad y la volatilidad del mercado petrolero. En paralelo, el foco de los inversores sigue puesto en el sector tecnológico. El crecimiento ligado a los semiconductores, impulsado por la inteligencia artificial y la computación avanzada, continúa siendo una tendencia estructural. En este sentido, cualquier mejora en la situación geopolítica favorece el interés por compañías tecnológicas, especialmente en Asia y mercados emergentes. La caída del precio del petróleo también ha tenido efectos positivos en el mercado de deuda, con los bonos estadounidenses a largo plazo recuperándose y el rendimiento a 30 años situándose por debajo del 5%. Aun así, crece la expectativa de que la próxima decisión de la Reserva Federal pueda ser una subida de tipos. Por su parte, el oro avanza impulsado por la debilidad del dólar, con una subida del 1,8% hasta los 4.637 dólares por onza.
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