(Cinco Días, 11-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La banca europea pacta reclamar a Bruselas avanzar en la unión del mercado sin mencionar el fondo de depósitos
La banca europea ha redoblado la presión sobre las instituciones comunitarias para que impulsen una profunda simplificación de la regulación financiera y culminen de una vez la unión bancaria. La ofensiva coincide con el debate abierto en Bruselas sobre cómo reforzar la competitividad de la economía europea y movilizar los recursos necesarios para financiar las grandes inversiones que afronta la Unión en ámbitos como la transición energética, la digitalización, la defensa o las infraestructuras. En este contexto, la Federación Bancaria Europea ha presentado un informe elaborado por la consultora Oliver Wyman en el que eleva hasta 1,4 billones de euros las necesidades anuales de financiación de la economía europea. La cifra supera ampliamente los 800.000 millones estimados anteriormente por el informe elaborado por Enrico Letta sobre el futuro del mercado único. Para cubrir ese déficit de financiación, el sector financiero considera imprescindible avanzar en dos frentes: una reducción de las cargas regulatorias y una mayor integración del mercado bancario europeo. Uno de los elementos centrales del debate vuelve a ser la unión bancaria, un proyecto iniciado tras la crisis financiera de 2008 que todavía permanece incompleto. Durante la última década, la Unión Europea ha puesto en marcha un supervisor bancario único bajo la responsabilidad del Banco Central Europeo y un mecanismo común para gestionar la resolución de entidades en dificultades. Sin embargo, sigue pendiente la creación de un sistema europeo de garantía de depósitos. La ausencia de este tercer pilar ha sido uno de los principales obstáculos para la integración financiera europea. Países como Alemania y otras economías del norte han mostrado históricamente reticencias a compartir riesgos con los sistemas bancarios de los países del sur, argumentando que ello podría implicar la mutualización de problemas derivados de decisiones nacionales. Pese a estas resistencias, la cuestión ha vuelto a cobrar protagonismo en los últimos meses gracias al impulso de países como España, Italia y Francia. La Comisión Europea ha abierto consultas públicas sobre la materia y prepara un informe que podría servir de base para futuras propuestas legislativas. Los grandes bancos europeos consideran que completar la unión bancaria es una condición indispensable para favorecer las fusiones transfronterizas y permitir la aparición de entidades paneuropeas con mayor capacidad financiera y competitiva frente a los grandes grupos estadounidenses y asiáticos. Actualmente, el sistema financiero europeo continúa muy fragmentado, con predominio de grandes entidades nacionales pero sin bancos verdaderamente integrados a escala continental. Según Oliver Wyman, esta situación limita la eficiencia en la asignación de capital y liquidez dentro del mercado único y reduce la capacidad de financiación de proyectos estratégicos. El informe señala que las exigencias de mantener recursos propios y liquidez de forma separada en cada filial nacional, junto con las diferencias regulatorias y supervisoras entre países, dificultan los procesos de consolidación bancaria. Asimismo, destaca que las distintas medidas macroprudenciales aplicadas por cada Estado pueden generar diferencias relevantes en los requisitos de capital exigidos a las entidades. Más allá de la unión bancaria, el sector reclama una revisión general del marco regulatorio. Entre las propuestas figura una evaluación conjunta de todos los requisitos de capital impuestos a las entidades financieras, especialmente aquellos derivados de los procesos supervisores que se añaden a los mínimos establecidos por la normativa internacional. Los bancos también solicitan una revisión del papel del Banco Central Europeo como supervisor. Actualmente, su misión se centra en preservar la estabilidad financiera de la zona euro, pero el sector considera que debería incorporarse un segundo objetivo relacionado con el fortalecimiento de la competitividad de la banca europea. El informe de Oliver Wyman incluye además otras recomendaciones destinadas a mejorar la capacidad de financiación de la economía comunitaria. Entre ellas destacan la simplificación de determinadas exigencias prudenciales, la modernización del marco regulatorio, el desarrollo de una cuenta única de inversión para los ciudadanos europeos y una reforma del mercado de titulizaciones que facilite la movilización de capital hacia proyectos productivos. La creciente presión del sector financiero se produce en un momento especialmente sensible para la integración bancaria europea, marcado por operaciones corporativas transfronterizas de gran relevancia y por el renovado interés de Bruselas en reforzar la autonomía económica y financiera de la Unión. El debate sobre cómo equilibrar estabilidad, competencia e integración vuelve así al centro de la agenda económica europea.
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