(Expansión, 18-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La Fed mantiene los tipos en el 3,5%, pero abre la puerta a subidas este año
Kevin Warsh ha iniciado su etapa al frente de la Reserva Federal marcando distancias con Donald Trump y enfriando las expectativas de una bajada de los tipos de interés, al tiempo que ha anunciado la puesta en marcha de varios grupos de trabajo con el objetivo de modernizar y reorganizar la institución. La Fed decretó este miércoles su cuarta pausa del año en política monetaria y la primera desde la llegada de Warsh a la presidencia. El banco central estadounidense mantuvo los tipos de interés en la horquilla del 3,5% al 3,75%, trasladando un mensaje de prudencia y reafirmando su autonomía en esta nueva etapa. La decisión ya estaba descontada por Wall Street, aunque los inversores aguardaban la confirmación oficial y, sobre todo, señales de Warsh sobre la dirección que pretende tomar en el actual contexto económico. Sin embargo, el nuevo presidente ofreció escasas pistas sobre sus planes inmediatos. Lo que sí reflejan las previsiones de la Fed es un deterioro del escenario económico. Según las estimaciones del organismo -en cuya elaboración Warsh no participó-, la mayoría de los gobernadores contempla al menos una subida de tipos después del verano. Tras conocerse la decisión, los mercados reaccionaron con descensos: el NASDAQ Composite cedió un 0,34%, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones Industrial Average bajaron un 0,44% y un 0,17%, respectivamente. Warsh asume el mando en un momento especialmente delicado. La economía de United States mantiene un crecimiento razonable, el mercado laboral sigue mostrando fortaleza y el desempleo permanece estable en torno al 4,3%, una cifra históricamente baja. Pese a ello, la inflación continúa claramente por encima del objetivo del 2% y vuelve a situarse como la principal preocupación de la Fed. En mayo, el IPC alcanzó el 4,2%, cuatro décimas más que en el dato anterior y su nivel más alto en tres años, impulsado en gran parte por las tensiones entre Estados Unidos e Iran. Warsh reconoció su inquietud por la situación en Oriente Próximo. Ese contexto ha llevado a los responsables de la Reserva Federal a mantener una postura más conservadora en los últimos meses. Aunque la reciente moderación del conflicto ha permitido una caída del precio del petróleo desde sus máximos, la institución considera que el efecto de esos movimientos sobre la inflación tardará aún varios meses en trasladarse plenamente a la economía. En este escenario, Warsh se ha visto obligado a ajustar su planteamiento inicial, aun a riesgo de contrariar a Trump, quien lo escogió como relevo de Jerome Powell por su inclinación hacia una política monetaria más flexible. De los 18 miembros de la Fed que participaron en la elaboración de las previsiones, solo uno considera posible una bajada de tipos este año. El resto cree que, como mínimo, se mantendrán estables, mientras que nueve estiman incluso necesario elevarlos al menos un cuarto de punto antes de que termine 2026. En relación con el debate interno, Warsh evitó revelar detalles de las conversaciones del comité, a las que restó importancia al describirlas como desacuerdos menores. Subrayó que lo esencial no es la posición individual de cada miembro, sino el consenso en torno a la necesidad de contener la inflación y tomar decisiones guiadas por los datos. Aunque no concretó su hoja de ruta en materia monetaria, sí aprovechó su comparecencia para perfilar algunas de sus prioridades al frente de la Fed. Anunció la creación de varios grupos de trabajo independientes encargados de revisar diferentes áreas del banco central y proponer medidas para mejorar su eficiencia. Entre sus objetivos figura también replantear el análisis de la política monetaria incorporando nuevos indicadores, como el impacto de la inteligencia artificial en la economía. Uno de los primeros cambios ya quedó patente en el comunicado publicado tras la reunión: el texto fue hasta tres veces más breve que los habituales en la etapa anterior. La intención, según Warsh, es simplificar el mensaje y limitarlo a la información esencial sobre cada decisión. Ante las críticas por una posible pérdida de transparencia, Warsh defendió el cambio argumentando que los mercados funcionan peor cuando dependen excesivamente de las orientaciones de la Fed. A su juicio, para tomar buenas decisiones, los gobernadores necesitan interpretar el sentir real del mercado sin que este esté condicionado por la propia institución.
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