(Cinco Días, 08-5-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El mercado energético, en un punto crítico después de más de dos meses de caída de las reservas de petróleo

Cada jornada en la que el estrecho de Ormuz permanece bloqueado -impidiendo el tránsito de cerca del 20% del petróleo y derivados que consume el planeta- acerca más a la economía mundial a un escenario de desabastecimiento energético y posible recesión. El acercamiento diplomático entre Irán y Estados Unidos anunciado este miércoles por Donald Trump provocó una caída cercana al 10% en el precio del petróleo, aunque ese descenso apenas refleja la enorme tensión acumulada en los mercados energéticos. Con el conflicto entrando ya en su tercer mes, las opciones para evitar una espiral de escasez y nuevas subidas de precios comienzan a agotarse. Mientras el petróleo del golfo Pérsico sigue sin llegar a los mercados internacionales, las reservas estratégicas globales disminuyen y las cadenas logísticas muestran signos crecientes de debilidad. Los analistas advierten de que, si no se alcanza pronto un acuerdo entre Washington y Teherán que permita reabrir Ormuz, el siguiente paso podría ser el racionamiento energético. El estrecho es considerado una infraestructura esencial sin la cual la economía mundial apenas puede sostenerse. Hasta ahora no ha sido posible compensar los aproximadamente 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados que normalmente atraviesan este corredor marítimo. Arabia Saudí ha logrado mantener cerca del 80% de sus exportaciones gracias al oleoducto Petroline, que conecta el golfo Pérsico con el mar Rojo atravesando la península arábiga. Emiratos Árabes Unidos también ha conseguido redirigir parte de su producción fuera del golfo, pero siguen prácticamente paralizadas las exportaciones de Irak, Kuwait y Qatar, tanto de petróleo como de gasolina, combustible aéreo, fertilizantes o gas natural licuado. La Agencia Internacional de la Energía considera que este episodio constituye el mayor shock petrolero de la historia. Según Barclays, el mercado mundial continúa registrando un déficit diario de entre 12 y 13 millones de barriles. Para cubrir esa falta de suministro solo existen dos alternativas: reducir drásticamente el consumo mundial de petróleo -con el consiguiente impacto económico- o recurrir a las reservas disponibles. La liberación extraordinaria de 400 millones de barriles coordinada por la Agencia Internacional de la Energía ha ayudado a contener parcialmente la crisis, aunque resulta insuficiente para compensar el volumen perdido. Manuel Maleki, economista especializado en materias primas de Edmond de Rothschild AM, explica que las reservas estratégicas sirven para amortiguar impactos temporales, estabilizar las expectativas y ganar tiempo, pero no pueden sustituir permanentemente las rutas marítimas ni la infraestructura que sostiene el comercio energético mundial. Hasta el momento, el mercado ha resistido gracias tanto a las reservas estratégicas liberadas por los gobiernos como a las existencias comerciales acumuladas por operadores privados. Sin embargo, ninguna de estas reservas es ilimitada. Además, están distribuidas de manera desigual entre regiones y tipos de crudo o derivados, y cuentan con niveles mínimos de seguridad que no pueden agotarse completamente. Barclays calcula que, si el cierre de Ormuz se prolonga, las reservas podrían alcanzar niveles críticos a finales de mayo. El banco británico advierte de que las próximas semanas representan el margen de maniobra restante antes de que la destrucción de demanda -es decir, una reducción forzada del consumo por el deterioro económico- se haga claramente visible. Según sus estimaciones, retrasar la reapertura del estrecho hasta finales de mayo elevaría el precio del barril Brent desde los 110 dólares previstos para el segundo trimestre hasta los 130 dólares, encareciendo además el promedio anual hasta los 111 dólares por barril. Goldman Sachs también advirtió recientemente de que la pérdida diaria de reservas, estimada entre 11 y 12 millones de barriles, no puede mantenerse durante mucho tiempo sin consecuencias graves. La entidad considera que, si la crisis de suministro persiste, será inevitable reducir aún más la demanda energética. En una línea similar, Jeff Currie, experto en materias primas de Carlyle señaló en declaraciones a Bloomberg que las reservas petroleras europeas podrían agotarse en algún momento de este mes. En Estados Unidos, el país con mayores reservas del mundo, la situación podría alcanzar un punto crítico alrededor del 4 de julio, coincidiendo simbólicamente con el Día de la Independencia. Mientras tanto, el precio de la gasolina en EE UU ya supera los 4,50 dólares por galón por primera vez desde 2022, un factor con fuerte impacto político para Trump en vísperas de las elecciones legislativas de noviembre. En este contexto, numerosos países podrían verse obligados a aplicar medidas de racionamiento energético, una realidad que ya afecta duramente a varias economías asiáticas altamente dependientes del petróleo procedente de Oriente Próximo. UBS advierte de que cuanto más se prolongue el conflicto, menor será el colchón de reservas y mayor tendrá que ser la reducción del consumo para equilibrar el mercado. Barclays ilustra la situación comparándola con un hogar que pierde sus ingresos y comienza a vivir de sus ahorros: al principio la situación parece manejable, pero con el paso de los meses los recortes se vuelven inevitables. Según el banco, la economía mundial se encontraría actualmente en una fase intermedia de ese proceso: las reservas aún existen y las facturas siguen pagándose, pero el margen se reduce rápidamente sin que aparezca una solución definitiva. La reapertura del estrecho de Ormuz se considera urgente, aunque incluso un eventual acuerdo de paz no resolvería inmediatamente la crisis. El daño causado sobre el suministro energético y el elevado coste de la energía seguirían presentes durante bastante tiempo. Jeff Currie señala que, aun si el conflicto terminara hoy, harían falta más de tres meses para que el flujo de petróleo comenzara a normalizarse y pudiera evaluarse el alcance real de los daños. Además, será necesario reorganizar el tráfico marítimo de cerca de mil buques retenidos en la zona, reparar infraestructuras petroleras dañadas y reactivar instalaciones que han detenido su producción. Algunos complejos energéticos, como la planta catarí de gas natural de Ras Laffan -la mayor del mundo-, podrían tardar meses o incluso años en recuperar plenamente su actividad.

READ MORE

(Expansión, 08-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El BCE solo pospondrá un alza de tipos en junio si hay descalabro económico

El Banco Central Europeo (BCE) centra actualmente sus esfuerzos en recopilar información de cara a la reunión de junio, un encuentro en el que el mercado da prácticamente por hecho un incremento de los tipos de interés de 25 puntos básicos, lo que situaría la tasa de referencia en el 2,25%. Durante estas semanas previas, los equipos técnicos del BCE y de los bancos centrales nacionales trabajan en el análisis de la compleja situación derivada de la crisis energética provocada por la guerra en Irán. Aunque desde la institución recuerdan que ninguna decisión está cerrada de antemano, dentro del Consejo de Gobierno gana peso la idea de que será necesario seguir endureciendo la política monetaria. Fuentes cercanas a las conversaciones entre los responsables monetarios europeos explican que, aunque todavía no existe unanimidad total, sí hay un amplio consenso favorable a una nueva subida de tipos. La estrategia del BCE seguirá basada en evaluar cada reunión de manera independiente y actuar con cautela para no perjudicar en exceso a la economía, pero el escenario que maneja la institución contempla más movimientos al alza en los próximos meses. Solo un deterioro muy severo de la actividad económica podría frenar esta decisión. El BCE considera, por ahora, que la guerra en Oriente Próximo no desembocará en una recesión en la eurozona, aunque admite que siguen existiendo riesgos de escenarios mucho más negativos en los que elevar los tipos resultaría perjudicial para la economía. Entre esos riesgos figura la posibilidad de una crisis de suministro energético. Hasta el momento, el impacto del cierre del estrecho de Ormuz se ha traducido principalmente en un aumento del precio de los combustibles, mientras que el abastecimiento energético continúa siendo suficiente. Sin embargo, si la situación empeorara y se produjera una reducción del suministro mundial, podrían registrarse recortes en la producción industrial y en la actividad de las fábricas. En el BCE creen que para junio ya habrá indicios más claros sobre el alcance económico del conflicto, especialmente observando la evolución de Asia, una región más expuesta a las tensiones en Oriente Próximo. La institución considera que un frenazo económico intenso derivado de menores niveles de producción y posibles ajustes laborales podría terminar reduciendo por sí solo las presiones inflacionistas, haciendo innecesario o incluso contraproducente seguir endureciendo la política monetaria. Las previsiones macroeconómicas publicadas en marzo reflejaban un mayor impacto de la crisis sobre la inflación que sobre el crecimiento económico, debido a que el encarecimiento de la energía se traslada rápidamente a los precios, mientras que las consecuencias sobre el PIB suelen apreciarse con mayor retraso. Las nuevas proyecciones que el BCE presentará en junio ofrecerán una visión más precisa del contexto económico y permitirán evaluar con mayor claridad los efectos que el conflicto ya está teniendo sobre la economía europea. Mientras tanto, pierde fuerza entre los miembros del Consejo de Gobierno la posibilidad de una rápida resolución del conflicto que permita estabilizar de nuevo los precios energéticos. Diversos responsables del BCE, incluida su presidenta, Christine Lagarde, han advertido de que los daños sufridos por las infraestructuras energéticas podrían tardar años en repararse. A ello se suma la persistente incertidumbre geopolítica en la región, que sigue alimentando las dudas pese a los esfuerzos diplomáticos. En este contexto, en Fráncfort predomina la idea de que una subida gradual y controlada de los tipos de interés sería la respuesta más favorable tanto para la economía como para los mercados financieros, siempre que la inflación permanezca relativamente contenida.

READ MORE

(Cinco Días, 07-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El petróleo pierde los 100 dólares en la mejor sesión para los mercados desde el alto el fuego de hace un mes

Las perspectivas de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán han devuelto el ánimo a los mercados financieros. Después de dos días marcados por la incertidumbre ante una posible ruptura del alto el fuego, las señales de distensión comenzaron con el anuncio de Donald Trump de suspender la operación de escolta de buques en el estrecho de Ormuz. Poco después, el medio Axios informó de avances relevantes en las negociaciones para poner fin a un conflicto que se prolonga desde hace más de dos meses. El petróleo, muy sensible a este tipo de tensiones, ha reaccionado con fuerza: el brent ha caído por debajo de los 100 dólares por barril tras haber superado recientemente los 115. Según fuentes citadas por ese medio, ambos países estarían cerca de cerrar un breve acuerdo que pondría fin a las hostilidades. Tras semanas de incertidumbre, los inversores han reaccionado positivamente y los mercados -tanto de renta variable como de deuda y energía- se encaminan hacia su mejor jornada desde el pasado 8 de abril, cuando se anunció el alto el fuego inicial. El precio del petróleo y del gas en Europa registra caídas superiores al 11%. La bajada de los precios energéticos contribuye a reducir las presiones inflacionistas, lo que ha animado a los inversores a volver a tomar posiciones en Bolsa y en bonos. Las plazas europeas avanzan con subidas cercanas al 3%. En España, el Ibex 35 supera los 18.000 puntos y se acerca a los 18.200, niveles que no alcanzaba desde el 20 de abril. También mejora el comportamiento de la deuda pública: la rentabilidad del bono alemán a diez años desciende más de ocho puntos básicos y baja del 3%, mientras que el bono español cae 11 puntos básicos hasta el 3,4%. En este contexto, muchos gestores advierten de que quedarse al margen puede suponer perder la recuperación. Aunque los mercados están acostumbrados a cambios de rumbo tanto en Washington como en Teherán, el impacto económico del conflicto parece estar favoreciendo un acercamiento. Los analistas consideran que el mercado ya anticipa una reducción de tensiones y una mejora en el suministro energético, aunque advierten de que el proceso no será lineal. Las informaciones apuntan a que el acuerdo incluiría una pausa por parte de Irán en el desarrollo nuclear, a cambio de la liberación de fondos bloqueados y el levantamiento de sanciones por parte de Estados Unidos. Además, ambas partes estarían dispuestas a normalizar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global de petróleo. No obstante, los expertos prevén que la recuperación de los flujos comerciales será gradual, debido a las disrupciones acumuladas. Durante casi dos meses, el bloqueo parcial de esta vía ha generado tensiones importantes en la economía mundial. Los países productores del golfo Pérsico han tenido que frenar parte de su producción ante la dificultad de exportar, mientras que las reservas globales han disminuido de forma significativa, aumentando la preocupación por el suministro y alimentando temores sobre posibles restricciones. Los analistas subrayan que restablecer el flujo de unos 13 millones de barriles diarios es clave para estabilizar el mercado. Aunque las reservas han permitido compensar en parte la interrupción, su descenso incrementa la vulnerabilidad y la volatilidad del mercado petrolero. En paralelo, el foco de los inversores sigue puesto en el sector tecnológico. El crecimiento ligado a los semiconductores, impulsado por la inteligencia artificial y la computación avanzada, continúa siendo una tendencia estructural. En este sentido, cualquier mejora en la situación geopolítica favorece el interés por compañías tecnológicas, especialmente en Asia y mercados emergentes. La caída del precio del petróleo también ha tenido efectos positivos en el mercado de deuda, con los bonos estadounidenses a largo plazo recuperándose y el rendimiento a 30 años situándose por debajo del 5%. Aun así, crece la expectativa de que la próxima decisión de la Reserva Federal pueda ser una subida de tipos. Por su parte, el oro avanza impulsado por la debilidad del dólar, con una subida del 1,8% hasta los 4.637 dólares por onza.

READ MORE

(Cinco Días, 06-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las expectativas de subida de tipos impulsan la rentabilidad de las letras del Tesoro a máximos desde septiembre de 2024

Aún es pronto para actuar, pero todo apunta a que el Banco Central Europeo está preparado para subir los tipos en junio. Esa fue la posición adoptada la semana pasada, cuando decidió mantenerlos sin cambios por séptima vez consecutiva, evitando precipitarse. No obstante, esta prudencia no significa relajación: la institución reconoce que los riesgos de inflación han aumentado y que el contexto económico es cada vez más complejo. De hecho, los mercados ya anticipan un movimiento en unas cinco semanas, lo que supondría la primera subida en dos años y medio. En este contexto, el Tesoro ha estrenado mayo con una subasta de letras a seis y doce meses en la que ha logrado captar 6.463 millones de euros. Las previsiones de tipos más elevados y una inflación persistente se han reflejado directamente en las rentabilidades, especialmente en las letras a un año, que alcanzan niveles no vistos desde septiembre de 2024. Más de dos meses después del inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, las perspectivas de resolución del conflicto siguen alejándose. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, continuará el riesgo de una inflación más alta y un menor crecimiento económico a nivel global. Invertir en un entorno de estanflación resulta especialmente complicado. Aunque la deuda pública ha sido uno de los activos más afectados, los instrumentos a corto plazo siguen destacando como una alternativa atractiva. Su menor sensibilidad a las variaciones de tipos y su capacidad de adaptación rápida los convierten en una opción refugio, especialmente para pequeños inversores. Así lo demuestra la demanda: las solicitudes alcanzaron los 11.586,54 millones, de los cuales 2.397,6 millones procedían de ahorradores particulares. La mayor parte de la emisión, 4.429,26 millones, correspondió a letras a doce meses. Con una inflación en abril del 3,2% y el encarecimiento de la energía presionando al alza, aumentan las expectativas de nuevas tensiones inflacionistas y de un entorno de tipos más altos. Esto ha impulsado los rendimientos, situando el tipo marginal en el 2,651%, su nivel más alto desde septiembre de 2024. Los inversores, en especial los minoristas, buscan aprovechar estas rentabilidades, lo que explica que las peticiones no competitivas superaran los 1.120 millones, aunque ligeramente por debajo de la subasta anterior. Por su parte, las letras a seis meses concentraron 2.033,7 millones. En este caso, la rentabilidad apenas varió, situándose en el 2,389%, muy similar a la de abril. La demanda de los particulares incluso aumentó, alcanzando los 1.277,2 millones frente a los 1.020 millones anteriores. Aunque estos niveles de rentabilidad resultan atractivos, todavía no generan el entusiasmo visto en 2023, cuando el fin de los tipos cero provocó un fuerte desplazamiento del ahorro hacia la deuda pública. Además, el contexto actual es diferente. Durante la pandemia, el ahorro de los hogares se disparó debido a las restricciones, generando un colchón financiero importante. En la actualidad, aunque las familias siguen en mejor situación que los gobiernos, muy endeudados, ese margen se está reduciendo. El aumento del coste de la energía y las dificultades para acceder a la vivienda están presionando las finanzas domésticas y limitando progresivamente la capacidad de ahorro.

READ MORE

(Expansión, 06-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los gobiernos extranjeros controlan el 10% de la Bolsa española

La influencia de países como Francia, Alemania, Noruega o Catar en empresas cotizadas en España -entre ellas Iberdrola, Santander, BBVA y Airbus- ha crecido de forma muy notable. Por primera vez, la inversión pública extranjera en compañías españolas que cotizan en Bolsa ha superado el umbral simbólico de los 100.000 millones de euros, según un análisis realizado por EXPANSIÓN. Este aumento de la presencia pública internacional en el mercado bursátil español ha sido especialmente intenso en el último año. En 2024, países como Noruega, Italia, Francia, Alemania y Catar controlaban algo más de 70.000 millones de euros en la Bolsa española; en 2025 la cifra ascendió a 84.000 millones, y actualmente se sitúa en torno a los 124.000 millones. En conjunto, los inversores públicos extranjeros poseen cerca del 10% de la capitalización total, lo que equivale aproximadamente a uno de cada diez euros del mercado. ¿A qué se debe este incremento? Curiosamente, no es porque haya más inversores públicos internacionales, sino todo lo contrario. Si en 2024 y 2025 había alrededor de veinte -incluyendo casos poco habituales como Ghana-, ahora son solo dieciséis. Sin embargo, aunque son menos actores, manejan mayores volúmenes de inversión. Esto se explica, en parte, por la fuerte revalorización bursátil de compañías como Iberdrola, Endesa y Santander, lo que ha alterado significativamente el ranking de inversores. En la actualidad, el Estado italiano ocupa el primer puesto como mayor inversor público extranjero en una empresa española concreta. Esto se debe a su participación en Endesa a través de Enel, empresa semiestatal de la que posee el 26% y que, a su vez, es el accionista mayoritario de Endesa. La participación italiana en esta compañía -en torno al 70%- tiene un valor aproximado de 27.000 millones de euros. Noruega, mediante su fondo soberano Norges, había liderado tradicionalmente esta clasificación durante años. Francia presenta un caso particular: su influencia, valorada en unos 30.000 millones de euros, se canaliza a través de cuatro vías distintas: la participación estatal directa (como en Airbus), La Banque Postale -con presencia en 23 empresas cotizadas- y dos entidades mutualistas, Crédit Agricole y Banque Fédérative, que participan en más de 60 compañías. Aunque estas últimas no son estrictamente públicas, funcionan de manera similar a las antiguas cajas de ahorro españolas, con una notable influencia de las administraciones públicas.

READ MORE

(Cinco Días, 05-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El petróleo acelera las subidas y las Bolsas se giran a la baja

Las expectativas de los inversores sobre una posible relajación de las tensiones vuelven a desvanecerse. Aunque los mercados han aprendido a reaccionar con prudencia ante los anuncios del presidente estadounidense, Donald Trump, la aparición constante de informaciones contradictorias sigue aumentando la incertidumbre y la volatilidad. En este contexto, la guerra informativa también juega un papel clave: poco después de que Trump anunciara un plan para escoltar barcos comerciales en el estrecho de Ormuz, medios iraníes aseguraron que misiles habían alcanzado a un buque de guerra de EE. UU., algo que fue desmentido rápidamente por fuentes oficiales estadounidenses. Este intercambio de versiones ha sido suficiente para alterar el comportamiento de los mercados. El precio del petróleo Brent llegó a subir un 5,7%, alcanzando los 114 dólares por barril, aunque posteriormente moderó su avance hasta situarse en torno a los 112 dólares, con una subida cercana al 3,5%. Aunque en semanas recientes las bolsas parecían menos sensibles a la evolución del crudo, en momentos de alta tensión vuelve el patrón habitual: el encarecimiento del petróleo arrastra a la baja a la renta variable. Así, mientras los futuros de Wall Street apuntan a caídas, el Ibex 35 ha intensificado sus pérdidas hasta cerca del 1,5%. La incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz también pesa sobre otros mercados europeos. El índice alemán Dax, que había resistido durante buena parte de la sesión, se mueve finalmente sin cambios tras haber caído previamente, mientras que el Euro Stoxx 50 registra descensos superiores al 1%. Todo indica que, pese al impulso reciente de los resultados empresariales, la evolución de los mercados seguirá condicionada por la situación geopolítica. Cuanto más se prolongue la interrupción en esta ruta clave, mayores serán los riesgos para el suministro energético global. A las tensiones bélicas se suman las amenazas comerciales de Washington. El sector automovilístico europeo es uno de los más afectados tras el anuncio de Trump de elevar los aranceles a vehículos procedentes de la Unión Europea hasta el 25%. Fabricantes alemanes como BMW y Mercedes registran caídas superiores al 2%, mientras que Porsche y Volkswagen también retroceden. El índice sectorial pierde alrededor de un 1,6%. En paralelo, la OPEP y sus aliados han decidido aumentar la producción ante los problemas de suministro. Trump aseguró que Estados Unidos comenzará a guiar a los barcos atrapados en el estrecho de Ormuz, aunque ofreció pocos detalles y mencionó conversaciones "positivas" con Irán. Sin embargo, informaciones posteriores apuntan a que la Armada estadounidense podría no escoltar directamente a los buques. El tráfico marítimo en la zona sigue prácticamente paralizado desde que Irán bloqueó el paso a finales de febrero. Este punto estratégico es clave, ya que por él circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Teherán ha advertido que mantendrá cerrado el estrecho hasta que EE. UU. retire su bloqueo, mientras que Washington exige primero la reapertura y avances en un acuerdo nuclear, lo que mantiene el conflicto en punto muerto. En el ámbito económico, los buenos resultados empresariales impulsaron recientemente a Wall Street a máximos históricos, y esta semana numerosas compañías del S&P 500 publicarán sus cuentas. Al mismo tiempo, los inversores estarán atentos al dato de empleo de abril en Estados Unidos, cuya evolución podría influir en las decisiones de la Reserva Federal sobre los tipos de interés. Aunque el banco central mantuvo recientemente las tasas sin cambios, crecen las preocupaciones sobre el impacto inflacionario del encarecimiento de la energía derivado del conflicto con Irán. Se prevé, en general, que los tipos se mantengan estables durante el resto del año.

READ MORE

(El Economista, 05-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La Comisión Europea exige a España un plan para eliminar la tarifa regulada de la luz

La Comisión Europea ha pedido a los países de la UE que aún mantienen tarifas eléctricas reguladas -entre ellos España- que diseñen planes claros, con plazos concretos, para avanzar hacia un sistema en el que los precios al consumidor se determinen por el mercado. Desde Bruselas se reconoce que la intervención pública en los precios puede tener sentido en determinados casos, como la protección de consumidores vulnerables o durante etapas de transición hacia un mercado más competitivo. Sin embargo, advierte de que estas medidas no deberían prolongarse indefinidamente ni convertirse en algo estructural. En su informe sobre precios minoristas de la electricidad, competencia y mecanismos de flexibilidad, la Comisión sitúa a España dentro de un grupo de seis países -junto a Bulgaria, Francia, Hungría, Lituania y Eslovaquia- que han aplicado medidas de control de precios para hogares o pequeñas empresas en ese proceso de transición. Según el documento, el 29% de los hogares españoles sigue acogido a tarifas reguladas, una proporción inferior a la de otros países como Francia (57%) o Polonia (63%), pero superior a la de Portugal (18%). Bruselas recuerda que la normativa europea establece como regla general que las empresas comercializadoras deben poder fijar libremente los precios de la electricidad. Aunque admite que las tarifas reguladas pueden aportar estabilidad a las facturas, también alerta de que pueden distorsionar las señales del mercado, reducir los incentivos al ahorro energético y perjudicar la competencia a largo plazo. Por ello, la Comisión insiste en que los países con precios intervenidos deben trazar una estrategia de salida ordenada. Estos planes deberían incluir objetivos concretos, indicadores para evaluar el avance hacia un mercado competitivo, medidas para evitar distorsiones, mayor transparencia y garantías de igualdad de condiciones entre operadores. Este mensaje afecta directamente a España, donde instrumentos como el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) y el bono social siguen teniendo un peso importante. La Comisión menciona el bono social como un mecanismo válido para proteger a los consumidores más vulnerables, siempre que forme parte de una política más amplia contra la pobreza energética. Aunque por ahora no plantea cambios legislativos, Bruselas avisa de que seguirá vigilando la aplicación de las normas y solicitará a cada país información sobre sus planes para avanzar en esta dirección. Por otro lado, la Comisión ha dado un paso adicional en la reforma del mercado eléctrico al publicar una recomendación para reforzar el control financiero de las comercializadoras y evitar situaciones de inestabilidad como las vividas durante la crisis energética de 2021 y 2022. El foco se sitúa en la gestión del riesgo por parte de estas empresas, que deberían contar con estrategias adecuadas para protegerse frente a la volatilidad de los precios mayoristas. Durante la crisis provocada por la guerra en Ucrania, el fuerte encarecimiento de la electricidad evidenció las debilidades de muchos operadores, provocando quiebras y trasladando costes a los consumidores. La Comisión señala que uno de los principales problemas fue la escasa utilización de mecanismos de cobertura (hedging) en un contexto de contratos a precio fijo. Cuando los precios se dispararon, muchas compañías no tenían asegurados sus costes, lo que las llevó a situaciones de tensión financiera. Ante este escenario, Bruselas recomienda reforzar el papel de los reguladores nacionales, otorgándoles más capacidad para supervisar las estrategias de riesgo de las comercializadoras y asegurar que estas sean adecuadas a su tamaño, recursos y exposición al mercado. En España, esta función corresponde a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La propuesta no pasa por intervenir directamente en las decisiones empresariales, sino por establecer marcos de control que permitan anticipar problemas. Entre las medidas sugeridas se incluyen pruebas de resistencia (stress tests) y la obligación de informar periódicamente sobre la situación financiera y las coberturas. Además, la Comisión destaca la importancia de reforzar la coordinación entre reguladores energéticos, supervisores financieros y bancos centrales, dado el creciente vínculo entre los mercados eléctricos y los instrumentos financieros, especialmente los derivados. Por último, se introduce el principio de proporcionalidad, reconociendo que no todas las empresas pueden asumir las mismas exigencias. Así, se plantea que algunas comercializadoras puedan optar por coberturas parciales si cuentan con otras garantías de solidez, como acceso a generación propia o suficiente liquidez.

READ MORE

(El Economista, 05-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las trabas de las Administraciones para compensar a los caseros a los que se les prohibió desahuciar llegan al Supremo

Las dificultades que están poniendo algunas comunidades autónomas para indemnizar a los propietarios que no pudieron desalojar a inquilinos morosos en situación de vulnerabilidad han llegado al Tribunal Supremo. La Sala de lo Contencioso-Administrativo analizará por primera vez cómo deben interpretarse los requisitos establecidos en el Real Decreto-ley aprobado en diciembre de 2020, que contemplaba compensaciones para estos caseros cuando los arrendatarios se acogían a la moratoria de desahucios impulsada durante la pandemia. La norma delega en las administraciones públicas la gestión de estas ayudas, pero su redacción ha generado situaciones complejas para los propietarios. La medida de suspensión de desahucios, aprobada en marzo de 2020 y vigente hasta el 31 de diciembre de 2025, establece que antes de paralizar un lanzamiento, los Letrados de la Administración de Justicia deben solicitar un informe a los servicios sociales que evalúe la vulnerabilidad del inquilino y determine qué actuaciones debe adoptar la Administración. Posteriormente, el decreto de diciembre vinculó el derecho a compensación a que, transcurridos tres meses desde ese informe, la Administración no hubiera aplicado las medidas previstas. El problema surge cuando esos informes no incluyen ninguna actuación concreta. En estos casos, algunas comunidades autónomas sostienen que, al no haberse fijado medidas a ejecutar, no puede considerarse que hayan incumplido nada, y por tanto rechazan abonar compensaciones a los propietarios. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Navarra ya advirtió que la Administración no puede justificar su falta de actuación en esa ausencia de medidas en los informes. Es decir, no puede beneficiarse de su propia inacción para evitar pagar a los afectados. Ahora, el Tribunal Supremo ha admitido a trámite el recurso presentado por una empresa contra la decisión de la Comunidad Foral de Navarra de denegarle la compensación por no haber podido ejecutar el desahucio. El alto tribunal deberá aclarar si el acceso a estas ayudas depende de que los servicios sociales hayan identificado medidas concretas para garantizar una alternativa habitacional a los inquilinos vulnerables, o si basta con que el juez haya reconocido dicha situación de vulnerabilidad al suspender el desahucio. El Supremo justifica la admisión del caso por la gran cantidad de situaciones similares existentes, teniendo en cuenta que la suspensión de desahucios ha estado vigente hasta finales de 2025 y que aún no existe una doctrina clara al respecto. Cabe recordar que esta normativa ha supuesto la paralización de alrededor de 60.000 desalojos desde su entrada en vigor.

READ MORE

(Expansión, 04-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La OPEP + anuncia una subida de la producción de crudo de 188.000 barriles diarios

Delegados de siete destacados países productores de petróleo dentro de la OPEP+ se reunieron este domingo de manera virtual y anunciaron que incrementarán la producción conjunta en 188.000 barriles diarios a partir de junio. En un comunicado, la OPEP y sus socios -incluida Rusia- explicaron que este aumento voluntario se suma al ya aprobado en abril (206.000 barriles diarios), subrayando así su intención de mantener el equilibrio en el mercado petrolero. Los países participantes en la reunión fueron Arabia Saudí, Irak, Kuwait y Argelia, junto con Rusia. Según el comunicado, continuarán analizando atentamente la evolución del mercado para contribuir a su estabilidad. No obstante, este incremento es en gran parte simbólico, ya que varios productores del Golfo Pérsico siguen sin poder exportar parte de su petróleo debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, consecuencia del conflicto aún sin resolver entre Irán y Estados Unidos. También se anunció que el próximo encuentro de estos grandes productores tendrá lugar el 7 de junio, coincidiendo con la reunión del Comité Ministerial de Monitoreo Conjunto de la OPEP+. Este representa el tercer aumento consecutivo de producción en lo que va de año, y se produce poco después de la salida de Emiratos Árabes Unidos de la organización y de la alianza. En reuniones anteriores ya se habían acordado incrementos similares, por lo que la subida actual mantiene la misma línea, aunque sin la participación emiratí. A raíz del conflicto en Irán y las dificultades en el estrecho de Ormuz -por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial-, la producción total de la OPEP cayó un 27,5% en marzo. Solo algunos países, especialmente Arabia Saudí, cuentan con margen suficiente para aumentar su producción. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos aspira a elevar su bombeo desde los actuales 3,4 millones hasta cerca de 5 millones de barriles diarios cuando la situación en la región se estabilice. Además, a diferencia de otros países del Golfo, la economía emiratí depende cada vez menos del petróleo. En los últimos días, el precio del crudo ha alcanzado niveles máximos en cuatro años debido a la falta de avances en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos. Analistas advierten que podrían producirse interrupciones en el suministro de petróleo y derivados como el queroseno, lo que podría volver a presionar al alza la inflación en numerosos países industrializados.

READ MORE

(Expansión, 04-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La Comisión Europea ha pedido hoy redoblar los esfuerzos para que el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur funcione de forma efectiva

La puesta en marcha del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur da lugar a un gran mercado transatlántico valorado en unos 22 billones de dólares, con cerca de 720 millones de potenciales consumidores. Algunos países prevén que sus exportaciones crezcan más de un 10% de aquí a 2038, cuando el pacto esté plenamente implantado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó el esfuerzo realizado para alcanzar este acuerdo "histórico" y subrayó que ahora es fundamental asegurar que tanto ciudadanos como empresas comiencen a beneficiarse cuanto antes. Para ello, participará junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa, en una reunión por videoconferencia con los líderes de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay para dar inicio a esta nueva etapa. A largo plazo, se estima que el comercio entre ambos bloques podría aumentar alrededor de un 40%. En el caso de España, el crecimiento potencial podría ser incluso mayor, dado el peso que Mercosur tiene como socio comercial para su economía, según el Banco de España. El bloque sudamericano reúne a más de 273 millones de personas y genera un PIB de unos dos billones de euros. En 2025, España exportó a estos países productos por valor de 4.701 millones de euros, lo que supone el 1,2% de sus ventas exteriores. El Banco de España señala oportunidades especialmente relevantes en el sector agrícola, como el vino y el aceite de oliva, productos clave para España. El acuerdo eliminaría los aranceles sobre estos bienes, mientras que otros competidores seguirían enfrentándose a gravámenes de entre el 10% y el 15%, lo que reforzaría la posición de los exportadores españoles. Von der Leyen remarcó que el pacto supone una ventaja para empresas, consumidores y agricultores, al abrir nuevas posibilidades de exportación sin dejar de proteger los sectores más sensibles. En la misma línea, el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, insistió en que el objetivo inmediato es que este acuerdo empiece a generar resultados en los próximos meses, en un contexto en el que la UE busca fortalecer su política comercial. El acuerdo comenzará a aplicarse de manera provisional este jueves, permitiendo avanzar en la reducción de aranceles, la apertura de mercados y la eliminación de obstáculos técnicos. Además, la Comisión Europea ya ha iniciado contactos con empresas, incluidas pequeñas y medianas, para facilitar que aprovechen desde el principio las oportunidades que ofrece el pacto. Desde el Parlamento Europeo se ha valorado positivamente esta fase inicial, considerándola una oportunidad para estrechar la relación económica y política entre Europa y América Latina. También destacan que servirá para analizar su impacto real, especialmente en sectores sensibles como la agricultura, y recalcan la importancia de garantizar una competencia justa. No obstante, los eurodiputados recuerdan que el acuerdo necesitará su aprobación definitiva antes de entrar plenamente en vigor, algo que solo ocurrirá una vez que el Tribunal de Justicia de la UE confirme su compatibilidad con los tratados europeos.

READ MORE

ARE YOU LOOKING

FOR PERSONAL OR BUSINESS ADVICE?

Make your inquiry online or come visit us