(Expansión, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Bizum permitirá pagar en comercios físicos con el móvil a partir de mayo

La conocida aplicación de envío de dinero apuesta por ofrecer pagos rápidos, sencillos y sin fricciones, incluso sin conexión a Internet, además de comisiones más bajas que las de Visa y Mastercard. Bizum, la herramienta impulsada por la banca española, está a punto de dar un paso importante en su evolución. A partir de mayo, sus 30 millones de usuarios podrán pagar sus compras en cualquier tienda o gran superficie directamente desde el móvil, según fuentes del sector financiero. Este tipo de pagos comerciales es donde realmente se concentra el mayor volumen de transacciones, más allá de los envíos entre particulares. La experiencia será muy similar a la de Apple Pay o Google Pay, manteniendo altos estándares de seguridad. Los pagos se realizarán de forma contactless mediante tecnología NFC, acercando el móvil al terminal de pago, sin necesidad de introducir PIN. Para utilizarlo, bastará con descargar la app de Bizum, aunque algunos bancos también estudian integrar esta función en sus propias aplicaciones. Estará disponible tanto en dispositivos iOS como Android. Una de las diferencias clave frente a Visa y Mastercard es que los comercios recibirán el dinero de forma inmediata, ya que se trata de transferencias directas entre cuentas. En cambio, con las tarjetas tradicionales suele haber un retraso en la liquidación, dependiendo del contrato. A diferencia de los envíos entre particulares, que son gratuitos, Bizum sí cobrará a los comercios por este servicio. Aun así, fuentes cercanas indican que las tarifas serán más bajas que las de las grandes redes de tarjetas, lo que podría obligar a estas a reducir sus comisiones, al menos para grandes clientes, con el fin de mantenerlos. Cada entidad bancaria definirá su estrategia comercial tras Semana Santa. En general, las grandes cadenas como Mercadona o El Corte Inglés podrán negociar mejores condiciones, como ya ocurre con Visa y Mastercard. Según el Banco de España, los pequeños comercios llegan a pagar entre tres y cuatro veces más que las grandes empresas por aceptar pagos con tarjeta, alcanzando en algunos casos hasta el 1% del importe de la compra. Si Bizum convence a los comercios tanto por su funcionamiento como por sus costes, el uso de tarjetas de crédito y débito podría reducirse notablemente. Aun así, es poco probable que desaparezcan por completo, especialmente en zonas turísticas donde los visitantes suelen pagar con tarjeta. El nuevo sistema, denominado Bizum Pay, funcionará como una cartera digital donde también se podrán añadir entradas u otras tarjetas, como las de fidelización. Otra ventaja destacada es que Bizum puede procesar pagos incluso sin conexión a Internet, algo que no ofrecen las redes tradicionales. En el ámbito del comercio electrónico, Bizum ya tiene presencia desde hace tiempo y ha ido ampliando acuerdos con grandes empresas. Por ejemplo, permite pagar billetes en la web de Renfe, donde aparece como alternativa a la tarjeta, puntos o PayPal. Además, cuenta con acuerdos con compañías como Air Europa, El Corte Inglés, Aliexpress o MediaMarkt, y también está disponible como método de pago en Amazon, algo poco habitual para empresas no estadounidenses. El año pasado, Bizum gestionó 105 millones de operaciones en comercio electrónico, lo que equivale a una media diaria de 289.000 transacciones.

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(Expansión, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Industria y alimentos, en jaque por el alza de plásticos, aluminio o fertilizantes

La intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán supera ya el mes de duración y no muestra señales claras de terminar pronto. Esto ocurre pese a las declaraciones de Donald Trump, a menudo ambiguas y contradictorias, que aseguran que el conflicto está prácticamente resuelto, mientras deja entrever la posibilidad de ocupar militarmente la isla de Jarg, epicentro de la industria petrolera iraní, lo que podría intensificar y prolongar aún más la guerra. Lo evidente es que el conflicto ha desestabilizado profundamente Oriente Próximo, se intensifica con el paso de los días y ya está generando consecuencias muy graves. El bloqueo del estrecho de Ormuz está afectando de forma directa al suministro global de petróleo y gas, elevando notablemente sus precios (un 44% en el caso del crudo y un 85% en el gas en apenas un mes). Además, esta situación está desencadenando un efecto en cadena en la industria. El fuerte encarecimiento de la energía ha provocado, a su vez, una subida acelerada de materias primas clave para la producción industrial, como plásticos, azufre o aluminio. También está impactando en los fertilizantes, fundamentales para la agricultura. Organismos internacionales como el FMI, la ONU o Coface alertan de esta situación. Esta última entidad señala que el riesgo en el crédito comercial ha aumentado considerablemente debido al impacto del conflicto en toda la cadena productiva. El incremento del precio del petróleo y el gas repercute en múltiples sectores, generando un "efecto contagio" en industrias como la minería, la aviación o la manufactura, siendo especialmente afectados los productos petroquímicos y el aluminio. Por ejemplo, la nafta -derivada del petróleo y utilizada en la fabricación de plásticos y disolventes- ha superado los 1.000 dólares por tonelada en Singapur, lo que supone un aumento de más del 60% desde el inicio de la ofensiva. El azufre, esencial para procesos como la extracción de cobre y níquel (clave en baterías), también ha subido un 25% en un mes, poniendo en riesgo a grandes productores como Chile, la República Democrática del Congo o Indonesia. El aluminio, que ya venía encareciéndose en el último año, ha acelerado aún más su subida. A todo ello se suma un problema especialmente preocupante: el aumento del precio de los fertilizantes, con consecuencias directas sobre la alimentación global. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitaba un tercio de los fertilizantes transportados por mar, coincide además con la temporada de siembra en el hemisferio norte. Esto amenaza la producción agrícola, reduce los rendimientos y presiona al alza los precios de los alimentos, según advierte el FMI, que también destaca las interrupciones en las cadenas de suministro de insumos clave. Aunque el impacto es global, no afectará a todas las regiones por igual. El FMI señala que Oriente Próximo, África, Asia-Pacífico y América Latina serán las zonas más vulnerables al encarecimiento de alimentos y fertilizantes, así como a condiciones financieras más estrictas. Los países más pobres, en particular, podrían enfrentar graves problemas de seguridad alimentaria y necesitar ayuda internacional. Este análisis coincide con el de la UNCTAD, que advierte de que el aumento de los costes energéticos, de fertilizantes y del transporte pone en riesgo tanto la producción como el suministro de alimentos, además de elevar sus precios. A la interrupción del comercio global provocada por el bloqueo de Ormuz se suma que una parte importante de los fertilizantes se produce en el Golfo, región directamente afectada por la guerra. Según Coface, esta zona concentra cerca del 19% de las exportaciones mundiales de fertilizantes nitrogenados y el 36% de la producción de urea. No obstante, el factor más determinante es el encarecimiento del gas natural, que representa hasta el 80% del coste de producción de estos fertilizantes. Por ahora, el impacto se ha centrado en productores de cereales en Estados Unidos, pero si la situación se prolonga, países como Brasil, India o incluso Europa podrían verse más afectados. De momento, las buenas cosechas y las reservas de grano están amortiguando el impacto en los precios de los alimentos, pero todo dependerá de cuánto se alargue el conflicto.

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(Cinco Días, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Parlamento Europeo llega a un acuerdo sobre el euro digital y despeja su avance regulatorio

El primer obstáculo para avanzar en la regulación del euro digital ha quedado superado. Este desbloqueo ha sido posible gracias al cambio de postura del eurodiputado español Fernando Navarrete, responsable de coordinar la propuesta legislativa en el Parlamento Europeo. Inicialmente, el representante del Partido Popular Europeo condicionaba el desarrollo del proyecto del Banco Central Europeo (BCE) a que existiera antes una alternativa privada a nivel europeo, similar a un "Bizum" continental. Sin embargo, tras varias reuniones a puerta cerrada con el BCE, la Comisión Europea y otros eurodiputados, terminó cediendo. El último borrador del texto ya contempla el desarrollo completo del euro digital, tanto en su versión online como offline. Este acuerdo llega tras meses de negociaciones intensas. En un primer momento, Navarrete defendía una versión limitada del euro digital, en la que los pagos online -instantáneos en comercios, por internet o entre particulares- solo se desarrollarían si fallaban las soluciones privadas. En cambio, sí respaldaba la modalidad offline, pensada como alternativa al efectivo en situaciones sin conexión. No obstante, técnicos del BCE le trasladaron recientemente que una versión exclusivamente offline -y además con algunas características que él proponía, como pagos a distancia- no era viable ni desde el punto de vista técnico ni económico. Además, en reuniones con otros ponentes del Parlamento, Navarrete perdió apoyos suficientes para mantener su planteamiento inicial, lo que le llevó a modificar su propuesta y permitir que el proyecto avance con todas sus funcionalidades. Desde el inicio del debate, el eurodiputado se había mostrado crítico con el euro digital, defendiendo que debería ser una solución de respaldo y no prioritaria frente a alternativas privadas europeas. Su principal preocupación radica en el posible impacto sobre la estabilidad financiera, ya que teme que, en momentos de crisis, los ciudadanos retiren sus depósitos bancarios para convertirlos en euros digitales. Esta visión coincide con la del sector bancario, que ha mostrado reticencias hacia el proyecto. Las entidades financieras temen que el euro digital reduzca su rentabilidad y provoque salidas de depósitos. Como respuesta, la gran banca europea ha impulsado el desarrollo de una plataforma de pagos paneuropea, similar a Bizum, que conecte las distintas soluciones nacionales y compita con gigantes estadounidenses como Visa y Mastercard. El objetivo es lanzar transferencias internacionales entre particulares este mismo año y habilitar pagos en comercios en 2027. Precisamente ese año está previsto que el BCE inicie la fase piloto del euro digital, con la intención de ponerlo en circulación en 2029. Para cumplir este calendario, es clave que la legislación se apruebe durante este año, con la vista puesta en una votación en mayo, aunque algunas fuentes consideran que estos plazos podrían retrasarse. Pese al avance que supone el cambio de postura de Navarrete, aún quedan aspectos clave por resolver. Entre ellos, el límite de euros digitales que podrá acumular cada ciudadano y el sistema de compensación para los bancos, que serán los encargados de distribuir y gestionar su uso. Este último punto es especialmente delicado debido a las diferencias entre los grupos políticos. Desde el BCE, se insiste en la urgencia de avanzar en la regulación. Así lo destacó Piero Cipollone, miembro de su Comité Ejecutivo, quien subrayó la necesidad de contar con un marco legal cuanto antes. El contexto geopolítico y la dependencia de proveedores de pago estadounidenses han reforzado la voluntad europea de ganar autonomía en este ámbito. Mientras tanto, el desarrollo técnico del proyecto continúa, y el BCE prevé presentar antes del verano los estándares que regirán el euro digital, lo que también facilitará el desarrollo de soluciones privadas compatibles.

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(El País, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los Gobiernos y bancos centrales del G-7 tomarán “las medidas necesarias” para estabilizar el mercado energético

Los ministros de Finanzas y Energía del G-7, junto con los bancos centrales de sus países miembros -Estados Unidos, Japón, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia-, advirtieron este lunes que están preparados para tomar las medidas que sean necesarias con el fin de garantizar la estabilidad de los precios y reforzar la solidez del mercado energético ante el encarecimiento del petróleo provocado por la crisis en Oriente Próximo. Los responsables económicos de estas siete grandes economías se reunieron por videoconferencia para analizar las consecuencias globales del conflicto. Se trata del tercer encuentro desde el inicio de la guerra en Irán, aunque en esta ocasión también participaron los bancos centrales. La reunión fue impulsada por Francia, que ostenta la presidencia del grupo, y contó además con la presencia de representantes de la Agencia Internacional de la Energía, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE. Según fuentes del Ministerio de Economía francés, se trató de un encuentro excepcional tanto por la gravedad de la situación como por el elevado número de participantes. Tras más de dos horas y media de debate, no se anunciaron medidas concretas, pero sí se insistió en la necesidad de actuar de forma coordinada para proteger la estabilidad del mercado energético y reducir el impacto de la crisis tanto en la economía global como en los consumidores. En el comunicado final, los bancos centrales subrayaron que sus decisiones seguirán guiándose por la evolución de los datos económicos, y no por factores políticos, y que vigilarán de cerca cómo las tensiones en los precios de la energía influyen en la inflación. Desde el Gobierno francés destacan la importancia de su participación en un contexto marcado por la incertidumbre. Ya el pasado 9 de marzo, el ministro francés de Economía, Roland Lescure, había señalado que el G-7 estaba dispuesto a recurrir a sus reservas estratégicas de petróleo si fuera necesario, aunque entonces consideró que no era el momento de hacerlo. El cierre del estrecho de Ormuz, una vía clave entre Irán y Omán por la que transita una parte esencial del suministro mundial de petróleo y gas, ha provocado un fuerte aumento de los precios del crudo. Este escenario ha generado una de las mayores tensiones recientes en el mercado energético, según la Agencia Internacional de la Energía. Ante el temor a una escasez, el precio del barril ha superado los 100 dólares por primera vez desde el inicio de la guerra en Ucrania, ya que por este paso circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Hace dos semanas, la Agencia Internacional de la Energía acordó liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas con el objetivo de calmar a los mercados y contener la escalada de precios. Se trata de una medida excepcional, adoptada en contadas ocasiones, que según fuentes francesas ha contribuido a estabilizar la situación. En su declaración, el G-7 respalda todas las acciones necesarias para asegurar el suministro de petróleo y gas, y contempla también medidas para gestionar la demanda en función de las circunstancias de cada país, con el fin de aliviar la presión sobre los mercados. Asimismo, pide a los Estados que eviten imponer restricciones injustificadas a la exportación de hidrocarburos.

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(El País, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco de España ganó 234 millones en 2025 tras dos años sin beneficios

El Banco de España cerró 2025 con beneficios tras dos años en los que no logró resultados positivos. No obstante, estas ganancias se deben a las provisiones realizadas por la propia institución, que ascendieron a 541 millones de euros y permitieron evitar pérdidas de 307 millones. Gracias a ello, el resultado final fue de 234 millones, cantidad que se transferirá íntegramente al Tesoro Público. Desde 2023, cuando por primera vez no obtuvo beneficios, el organismo se enfrenta al mismo problema que otros bancos centrales: paga más por los depósitos de las entidades financieras de lo que ingresa por los activos de deuda que mantiene. En ese año tuvo que destinar 6.612 millones en provisiones para evitar pérdidas, cifra que aumentó a 7.549 millones en 2024. Aun así, contaba con suficientes reservas acumuladas en ejercicios anteriores -que alcanzaban los 33.000 millones en 2022- para absorber ese impacto. En 2025 también fue necesario recurrir a provisiones, aunque en menor medida. Según el supervisor, esto se explica por la reducción de los gastos por intereses asociados a los depósitos bancarios, debido tanto a la menor liquidez como a la caída de los tipos aplicados. En concreto, estos costes se redujeron en 3.588 millones, pasando de -8.036 millones a -4.448 millones, gracias a que el tipo medio bajó del 3,45% en 2024 al 2,07% en 2025 y a que las entidades depositaron menos excedentes. La bajada de los tipos oficiales iniciada por el Banco Central Europeo en junio de 2024, que se prolongó durante un año hasta situarlos del 4% al 2%, ha sido clave para mejorar la situación financiera del Banco de España. Según la institución, este cambio permitió recuperar márgenes positivos y volver a obtener beneficios. En cuanto a otros aspectos de las cuentas, los gastos de personal aumentaron en 25 millones, hasta alcanzar los 378 millones, mientras que los costes de producción de billetes descendieron de 68 a 61 millones. Por el lado de los ingresos, la cartera propia en euros y en divisas generó 3.038 millones, procedentes principalmente de activos de renta fija en distintas monedas, como dólares estadounidenses, libras esterlinas, dólares canadienses y renminbis. Además, las operaciones de intercambio de divisas aportaron 166 millones en intereses, especialmente en transacciones con yenes frente al dólar. También destaca la evolución del valor de las reservas de oro. Aunque el Banco de España mantiene más de nueve millones de onzas, igual que el año anterior, su valor aumentó en 10.484 millones de euros debido a la subida del precio del oro en los mercados. Al cierre de 2025, estas reservas estaban valoradas en 33.219 millones de euros, aunque esa cifra sería aún mayor con los precios actuales, que se acercan a los 4.000 euros por onza.

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(La Vanguardia, 31-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Consumo avisa a 13 inmobiliarias y que la prórroga de los alquileres es obligatoria

El Ministerio de Consumo ha remitido este lunes una carta a 13 inmobiliarias y fondos de inversión para comunicarles que deberán ampliar de forma obligatoria los contratos de alquiler de aquellos inquilinos cuyos contratos finalicen entre el 22 de marzo de 2026 y el 31 de diciembre de 2027, siempre que estos lo soliciten. Estas empresas gestionan en conjunto más de 100.000 viviendas en alquiler en España, según ha indicado el departamento dirigido por Pablo Bustinduy. La comunicación, enviada por el director general de Consumo, informa sobre la aprobación del real decreto ley con medidas urgentes en materia de vivienda, adoptado como respuesta al impacto económico de la guerra en Oriente Próximo. Este texto, aprobado el 20 de marzo en el Consejo de Ministros, incluye dos medidas principales para aliviar la presión sobre el mercado del alquiler: por un lado, la extensión de los contratos próximos a vencer y, por otro, un límite del 2% en la actualización anual de las rentas. El documento detalla el funcionamiento de esta prórroga extraordinaria para viviendas habituales. Los inquilinos podrán alargar su contrato hasta un máximo de dos años adicionales sin incremento del precio, siempre que la fecha de finalización esté comprendida entre el 22 de marzo de 2026, cuando entró en vigor la norma, y el 31 de diciembre de 2027. Según el ministerio, esto supone un nuevo derecho para los arrendatarios, que deberán solicitarlo, y que obligará a los propietarios a aceptarlo manteniendo las condiciones vigentes. Estas medidas afectan directamente al mercado del alquiler de vivienda habitual, ámbito en el que operan las empresas destinatarias de la carta. Consumo les ha pedido que actúen con diligencia para aplicar correctamente la norma y que adapten sus procedimientos internos para cumplirla de inmediato, aunque persisten dudas sobre su alcance real. El decreto fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 21 de marzo y entró en vigor al día siguiente, pero necesita ser convalidado por el Congreso en un plazo máximo de un mes para mantenerse vigente. Esto ha generado incertidumbre sobre qué ocurriría con los contratos acogidos a esta prórroga si finalmente la medida no es ratificada, algo que podría suceder dado que actualmente cuenta con la oposición de varios grupos parlamentarios. De hecho, el Gobierno optó por separar este decreto del resto del paquete de ayudas económicas relacionadas con la guerra, a petición de su socio minoritario, ante la falta de apoyos suficientes para garantizar su aprobación en el Parlamento. El resto de medidas, valoradas en 5.000 millones de euros, se centra en paliar el encarecimiento de la energía provocado por el conflicto, e incluye principalmente rebajas fiscales en electricidad y carburantes, y ya ha sido aprobado por las Cortes. Según estimaciones de Consumo, la prórroga de los alquileres podría afectar a cerca de un millón de hogares en España, donde viven unos 2,7 millones de personas. Este cálculo se basa en contratos firmados entre 2021 y 2022 que ahora estarían próximos a expirar, aunque no incluye aquellos que ya se hayan extinguido antes de tiempo ni algunos casos específicos fuera del ámbito de aplicación de la norma.

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(Cinco Días, 30-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La inflación se dispara al 3,3% en marzo por la subida de los combustibles

Los hogares en España ya están notando en su bolsillo las consecuencias del conflicto en Irán. En marzo, la inflación se elevó hasta el 3,3%, según el dato adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este aumento, de un punto respecto a febrero, es el mayor desde mayo de 2022 y refleja directamente el encarecimiento de los carburantes en las últimas semanas. Con ello, el índice alcanza su nivel más alto desde junio de 2024. El fuerte incremento del precio de los combustibles, impulsado por la subida del petróleo en los mercados internacionales, se combina con otros factores. Entre ellos, el llamado "efecto base" en la electricidad, ya que en marzo del año pasado los precios bajaron notablemente gracias a una mayor producción hidroeléctrica por las lluvias. Aunque el alza del crudo ha intensificado esta tendencia, el peso creciente de las energías renovables en España ha ayudado a contener el impacto, evitando que el encarecimiento del gas natural se traduzca en un repunte aún mayor de la factura eléctrica. Aun así, la energía se consolida como el principal motor del aumento de precios. De hecho, la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos frescos- se mantuvo estable en el 2,7%, lo que indica que el repunte general responde principalmente a factores energéticos. El año 2026 se preveía como un periodo de moderación de la inflación, acercándose al objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo. Sin embargo, la escalada del conflicto a finales de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta de este último, alteró completamente las previsiones. Organismos como la OCDE ya sitúan la inflación media en torno al 3% para este año, siempre que la guerra no se prolongue. Los expertos advierten de que la presión sobre los precios podría mantenerse en los próximos meses. Además, el impacto sobre las familias es aún mayor si se tiene en cuenta el aumento del euríbor, que ronda el 3%, encareciendo las hipotecas variables. Este comportamiento anticipa posibles subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo para contener la inflación y evitar una espiral de aumentos de precios y salarios. El repunte inflacionista tiene múltiples efectos: reduce la capacidad de consumo de los hogares y puede frenar el crecimiento económico. Para amortiguar el golpe, el Gobierno ha aplicado rebajas fiscales sobre la energía, que podrían suponer un ahorro medio de unos 90 euros hasta junio al repostar combustible, aunque los precios siguen condicionados por la evolución internacional. Todo ello ocurre en un contexto económico que, hasta ahora, era favorable para España, con un crecimiento sólido y una tasa de paro por debajo del 10%. No obstante, la nueva crisis introduce incertidumbre en un escenario global ya tensionado por conflictos previos. Aunque la inflación actual está lejos de los niveles cercanos al 11% alcanzados al inicio de la guerra en Ucrania, existen nuevos riesgos. Entre ellos, la posibilidad de que los trabajadores reclamen subidas salariales tras la reciente experiencia inflacionista, lo que podría alimentar un ciclo de aumentos de precios. Además, preocupa que el encarecimiento de la energía se traslade a otros sectores, generando efectos en cadena. No solo aumentan los costes de transporte, sino también los de producción en ámbitos menos evidentes. Por ejemplo, el suministro de helio -clave para la fabricación de microchips- podría verse afectado por las tensiones en el estrecho de Ormuz, encareciendo productos tecnológicos de uso cotidiano. En definitiva, el impacto económico del conflicto aún está por definirse completamente, y su evolución dependerá en gran medida de la duración e intensidad de la crisis internacional.

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(El País, 30-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco de España prevé que el PIB crezca al 2,3% este año gracias al alivio del plan anticrisis

En apenas un mes, elaborar previsiones económicas se ha vuelto especialmente complejo y arriesgado. La causa principal es la guerra en Irán, que ha generado un nivel de incertidumbre tan elevado -y con tanto potencial de alterar el escenario- que resulta difícil ofrecer estimaciones firmes para lo que resta de 2026. El Banco de España calcula que la economía española crecerá un 2,3% este año y un 1,7% en 2027, lo que supone una ligera mejora respecto a sus previsiones de diciembre. Sin embargo, introduce un matiz importante: sin las medidas anticrisis aprobadas recientemente, el crecimiento habría sido del 2%, y en ausencia del conflicto alcanzaría el 2,4%. Además, advierte de que el impacto podría ser mayor si la guerra se prolonga, reduciendo el avance del PIB hasta el 2,2% o incluso el 1,9%, dependiendo de la evolución de los precios energéticos. Algo similar ocurre con la inflación. Aunque ya se esperaba cierta presión al alza por el buen comportamiento de la economía y el consumo, el encarecimiento de la energía provocado por el conflicto ha elevado las previsiones. El Banco de España sitúa ahora la inflación media en el 3% para este año -tras el 3,3% registrado en marzo-, frente al 2,7% de 2025. Sin las ayudas gubernamentales, los precios habrían sido aún más altos. Para 2027, se prevé una moderación hasta el 2,5%, aunque todavía por encima del objetivo del Banco Central Europeo. No obstante, si la situación se agrava, la inflación podría alcanzar niveles mucho más elevados, llegando incluso al 5,9%. El organismo subraya que el impacto económico del conflicto va más allá de la energía. El bloqueo del estrecho de Ormuz no solo afecta al suministro de petróleo y gas, sino también a otros productos clave como fertilizantes o semiconductores, lo que reaviva las tensiones inflacionistas y recuerda a la crisis derivada de la guerra en Ucrania. A ello se suma un contexto marcado por una gran volatilidad e incertidumbre, que dificulta aún más la elaboración de previsiones. El Banco de España tuvo que revisar rápidamente sus cálculos tras el estallido del conflicto. Antes de finales de febrero, estimaba un crecimiento del 2,4% para 2026, apoyado en la fortaleza del empleo y del consumo. Sin embargo, la guerra obligó a rebajar estas cifras, aunque posteriormente se ajustaron de nuevo tras la aprobación del paquete de ayudas del Gobierno, valorado en unos 5.000 millones de euros. Estas medidas, que incluyen rebajas fiscales en la energía y ayudas directas, han permitido amortiguar parcialmente el impacto, recuperando parte del crecimiento previsto. Así, en un escenario central -con el petróleo en torno a los 80 dólares por barril-, la economía crecería un 2,3% y la inflación se situaría en el 3%. Si los precios energéticos suben más de lo esperado -por ejemplo, con el petróleo cerca de los 119 dólares y el gas en torno a los 87 euros por megavatio hora-, el crecimiento se reduciría al 2,2% y la inflación aumentaría hasta el 3,9%. En este caso, el avance económico en 2027 sería más moderado, del 1,5%, con una inflación cercana al 2%. En el escenario más negativo, que contempla un fuerte encarecimiento del petróleo hasta los 145 dólares y del gas hasta los 106 euros por megavatio hora, el crecimiento sería aún más débil: un 1,9% en 2026 y un 1,1% en 2027. Al mismo tiempo, los precios subirían con fuerza, alcanzando un 5,9% este año y un 3,2% el siguiente. En definitiva, la evolución económica dependerá en gran medida de la duración e intensidad del conflicto, que ha introducido un elevado grado de incertidumbre en las perspectivas tanto de crecimiento como de inflación.

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(Expansión, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Sánchez sitúa la economía en el centro al elevar a Cuerpo a vicepresidente primero

El presidente ha designado al ministro de Economía, Comercio y Empresa como responsable de coordinar al resto de ministros del área económica dentro de la Comisión Delegada, situando su departamento como eje clave en la fase final de la legislatura. Pedro Sánchez volvió a reforzar el papel central de la economía en su Gobierno al nombrar vicepresidente primero a Carlos Cuerpo, titular de Economía, en sustitución de María Jesús Montero. Con este cambio, el presidente reduce el peso político en la cúpula del Ejecutivo y apuesta por un perfil más técnico -independiente y sin afiliación al PSOE- para afrontar el último tramo de una legislatura a la que le queda aproximadamente un año. Sánchez elogió a Cuerpo, al que definió como uno de los economistas y servidores públicos más destacados del país, subrayando su trayectoria como doctor en Economía y técnico comercial del Estado, con experiencia en instituciones como la Autoridad Fiscal, el Tesoro y organismos europeos. Asimismo, destacó su labor al frente del Ministerio y expresó su confianza en su desempeño como vicepresidente primero. Por su parte, María Jesús Montero dejó el Consejo de Ministros tras haber sido vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, además de número dos del PSOE, para centrarse en su candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía. Su salida se aceleró tras el anuncio del adelanto electoral en la comunidad para el 17 de mayo. En los días previos se había especulado con la posibilidad de que Cuerpo asumiera también la cartera de Hacienda, unificando ambos ministerios como en etapas pasadas. Sin embargo, Sánchez optó por mantenerlos separados y nombró a Arcadi España como nuevo ministro de Hacienda, quien hasta ahora ocupaba la Secretaría de Estado de Política Territorial. Aun así, Cuerpo asume el liderazgo económico dentro del Ejecutivo, presidiendo la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, donde se coordina la política económica del Gobierno y ante la que rendirán cuentas varios ministros clave. Además, ejercerá como sustituto de Sánchez al frente del Consejo de Ministros en caso de ausencia. Este nombramiento también le sitúa por delante de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con quien ha mantenido desacuerdos en cuestiones como el control horario o la reducción de la jornada laboral. Cuerpo asumió la cartera de Economía en diciembre de 2023 tras la salida de Nadia Calviño hacia el Banco Europeo de Inversiones, aunque no fue entonces nombrado vicepresidente. Ahora, Sánchez recupera la fórmula de apoyarse en un perfil técnico para la vicepresidencia económica. De momento, el presidente limita los cambios en el Gobierno a estos nombramientos, con la intención de afrontar el camino hacia las elecciones de 2027 poniendo la economía en el centro, especialmente tras resultados adversos en recientes elecciones autonómicas. El estilo discreto de Cuerpo busca poner en valor la evolución económica del país, que ha liderado el crecimiento en Europa con un aumento del PIB del 2,8% el pasado año y previsiones superiores al 2% para el actual. No obstante, deberá gestionar la desaceleración económica sin perder de vista el objetivo de alcanzar el pleno empleo. Entre sus retos inmediatos se encuentran la gestión de la crisis energética e inflacionaria derivada de tensiones internacionales, así como la ejecución de los fondos europeos Next Generation antes de que finalice el plazo en agosto. Posteriormente, deberá evitar el impacto negativo que podría suponer el fin de estas ayudas para la economía.

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(Cinco Días, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La perspectiva de más inflación lleva el tipo de interés de la deuda española al nivel más alto desde 2023

La creciente incertidumbre sobre la posibilidad de un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, que podría aliviar la tensión en los mercados energéticos, ha provocado este jueves una nueva subida del precio del petróleo y caídas en las Bolsas. Tres días después de que Washington calificara como "productivas" sus conversaciones con Teherán, la respuesta iraní sigue siendo negativa. El país ha rechazado abiertamente la propuesta estadounidense de 15 puntos, transmitida a través de Pakistán, y ha insistido en su reivindicación de soberanía sobre el estrecho de Ormuz. Aunque no descarta futuras negociaciones, su postura inicial es firme. Con el control de este paso estratégico, Irán mantiene en vilo a la economía mundial casi un mes después del inicio de la ofensiva conjunta con Israel, que aspiraba a ser breve. En los mercados bursátiles predomina la cautela más que el pánico, aunque persiste el riesgo de episodios de volatilidad como el vivido a comienzos de semana. El Ibex 35 caía en torno a un 1,25% a mediodía, menos que en la jornada anterior, mientras que el precio del petróleo se sitúa cerca de los 108 dólares, unos 10 por debajo del nivel previo al anuncio de tregua de Donald Trump, aunque con una subida cercana al 5% en el día. Por su parte, los futuros de Wall Street anticipan descensos próximos al 1%. La preocupación es mayor en los mercados de deuda pública, donde la perspectiva de un conflicto prolongado está generando fuertes tensiones. La rentabilidad del bono español a diez años sube hasta el 3,57%, su nivel más alto desde 2023, tras avanzar 10 puntos básicos. En Alemania, el interés supera el 3%, alcanzando máximos desde 2011, mientras que en Estados Unidos se sitúa en el 4,38%, niveles similares a los del pasado verano. El temor a una mayor inflación, junto con la expectativa de subidas de tipos, está llevando a los inversores a exigir mayores rendimientos. Desde el banco suizo Julius Baer, el responsable de inversiones Yves Monzon recuerda que "para detener una guerra hacen falta dos partes" y advierte de que Estados Unidos no puede poner fin al conflicto de forma unilateral. Además, considera que cada día sin una escalada militar refuerza la posición negociadora de Irán. La entidad apunta que los recientes ataques a infraestructuras energéticas marcan un punto de inflexión y adopta una postura neutral respecto a la renta variable, con tendencia a volverse más prudente. En este contexto, recomienda aprovechar las subidas para vender en lugar de comprar en las caídas. El temor a un repunte de la inflación por el encarecimiento de la energía ha llevado a los mercados a descartar bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal este año, lo que ha impulsado al dólar. Aunque en un primer momento se contemplaron posibles subidas adicionales de tipos en Estados Unidos, estas expectativas se han moderado. En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, dejó abierta la puerta a nuevas subidas de tipos si el conflicto eleva de forma sostenida la inflación en la eurozona. Según explicó, si el impacto supone una desviación significativa respecto al objetivo, podría ser necesario un ajuste de la política monetaria. Por su parte, los analistas de ING señalan que, aunque el mercado valora positivamente los intentos de Estados Unidos por alcanzar un acuerdo, la falta de avances concretos mantiene intactas las previsiones de dos o tres subidas de tipos por parte del BCE este año. Incluso para abril, estiman una probabilidad del 60% de un incremento. En este escenario, el factor determinante sigue siendo el precio del petróleo, que apenas ha variado desde principios de semana. Aunque las noticias generan cierta volatilidad, los inversores evitan reaccionar a cada rumor, conscientes de la fragilidad de la situación y del riesgo de una nueva escalada, especialmente ante la firmeza mostrada por Irán.

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