(El País, 05-11-2026) | Fiscal
La Airef empeora su previsión de déficit y lo sitúa en el 2,8% del PIB este año
La economía española continúa mostrando una notable fortaleza, aunque el deterioro del escenario internacional y el aumento de los compromisos de gasto están complicando las cuentas públicas. En este contexto, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha elevado en dos décimas su previsión de déficit para este año, hasta el 2,8% del PIB, respecto a la estimación publicada en julio. El organismo advierte, además, de que España incumplirá ya en 2026 los objetivos presupuestarios acordados con Bruselas. Su presidenta, Inés Olóndriz, ha señalado que la política fiscal está siendo expansiva y procíclica, en contra de las recomendaciones de las autoridades europeas. La Airef ha revisado sus previsiones económicas y presupuestarias hasta 2031 y ha evaluado tanto el plan fiscal plurianual como el cumplimiento de las reglas de gasto nacionales y comunitarias. Sus cálculos apuntan a que el gasto primario neto, uno de los principales indicadores del nuevo marco fiscal europeo, aumentará un 7,3% este ejercicio. Esta cifra supera ampliamente el 3,5% comprometido en el plan fiscal estructural y también el 4,7% contemplado en el informe de seguimiento de primavera. Según Olóndriz, el incremento responde tanto a medidas temporales como al aumento del gasto estructural. El organismo considera que tampoco se alcanzarán los objetivos previstos para los siguientes ejercicios, ni en el cómputo anual ni en el acumulado. La desviación se producirá incluso teniendo en cuenta la flexibilidad concedida por las autoridades europeas para excluir del cálculo determinados gastos en defensa y medidas de seguridad energética, con un margen de tres décimas del PIB al año y seis décimas en el conjunto del periodo. Frente a su estimación anterior, en la que situaba el incumplimiento en el límite permitido, la Airef prevé ahora que se rebasará el máximo autorizado ya en 2026. No obstante, la institución no ha podido cuantificar el alcance exacto de la desviación. Entre las incógnitas pendientes figuran si el Gobierno solicitará activar la cláusula de escape para las medidas energéticas y si el Ejecutivo que resulte de las elecciones del 29 de noviembre optará por presentar un nuevo plan fiscal estructural a medio plazo. La Airef advierte de que un incumplimiento mayor del previsto podría marcar un cambio en la trayectoria de reducción de la deuda pública, que al término del horizonte analizado calcula que se situará en el 95,4% del PIB. Olóndriz ha vuelto a poner el acento en las dificultades que genera la ausencia de planificación presupuestaria. Desde 2023, el Gobierno mantiene prorrogados los Presupuestos y tampoco ha presentado un plan presupuestario, documentos que la presidenta considera fundamentales para organizar la política fiscal y facilitar el debate parlamentario. A esta situación se añade la falta de una senda de estabilidad y las sucesivas modificaciones presupuestarias, que dificultan el análisis de las cuentas públicas. El aumento previsto del déficit se produce a pesar de la mejora de los ingresos y responde, principalmente, a las medidas temporales aprobadas en los últimos meses para hacer frente a la crisis energética. El Gobierno cifra su coste en unos 12.000 millones de euros, mientras que la Airef calcula que elevarán el déficit en alrededor de 9.000 millones. También influyen los efectos de los desastres climáticos y la emergencia migratoria en Ceuta. Sin el impacto de estas medidas de protección, el déficit se reduciría al 1,9% del PIB. A estas partidas se suman otras presiones de carácter estructural, como el gasto en pensiones y defensa y el encarecimiento de los intereses de la deuda. Aunque la retirada de las medidas temporales permitiría reducir el déficit al 2,6% el próximo año, a partir de 2028 volvería a situarse cerca del 3%. En cuanto a la deuda pública, la Airef prevé que continúe descendiendo gracias al dinamismo de la actividad económica. El organismo ha revisado una décima al alza sus previsiones de crecimiento para 2026 y 2027, hasta el 2,6% y el 2,2%, respectivamente. Esta mejora responde al comportamiento más favorable de los indicadores económicos durante el último trimestre, especialmente de la demanda interna. El consumo de los hogares está impulsando esta evolución, apoyado en un mercado laboral que también se ha visto favorecido por el aumento de la población. Sin embargo, la fortaleza de la economía coincide con una aceleración de los precios. La inflación alcanzó el 4,9% en octubre, pese a las medidas adoptadas para contener el encarecimiento de la energía. De cara a los próximos años, la Airef anticipa una moderación progresiva del crecimiento, que se situaría en el 1,7% tanto en 2030 como en 2031. Esta desaceleración se producirá en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y las incertidumbres de los mercados financieros, especialmente las relacionadas con las elevadas inversiones en tecnología. Olóndriz ha advertido de que será necesario seguir de cerca la evolución de ambos factores.
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