(Cinco Días, 03-09-2026) | Fiscal

Policía y Hacienda tendrán acceso al nuevo registro de titulares de cuentas cripto

La Unión Europea y España están reforzando su ofensiva contra el blanqueo de capitales y ponen el foco especialmente en el uso de los criptoactivos para ocultar fondos procedentes de actividades ilícitas. En este contexto, el Ministerio de Economía prepara una reforma que creará un registro estatal ampliado en el que los operadores del sector deberán comunicar la apertura y el cierre de cuentas, así como la identidad de sus titulares. La modificación afectará al denominado fichero de titularidades financieras, gestionado actualmente por el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac), que desde hace más de una década recopila información sobre las cuentas bancarias. El nuevo marco ampliará considerablemente el número de entidades obligadas a informar e incorporará, entre otras, a gestoras de fondos de inversión, sociedades de capital riesgo, agencias y sociedades de valores y plataformas de criptoactivos. Una vez aprobada la reforma, estas entidades tendrán que comunicar no solo las cuentas de efectivo, sino también las de valores y criptoactivos. El fichero recogerá datos como la identidad de los titulares y cotitulares, la entidad en la que se encuentra la cuenta, su naturaleza y las fechas de apertura y cierre. No incluirá, sin embargo, información sobre los saldos ni sobre los movimientos realizados. Según José María Olivares, socio de finReg360, se trata de una ampliación de las obligaciones de información que resulta coherente con el objetivo del fichero: facilitar la prevención, detección y persecución del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo. Los criptoactivos se encuentran especialmente bajo la lupa de Economía por las posibilidades que ofrecen para dificultar la identificación de los usuarios y seguir el rastro de los fondos. Una parte de las operaciones ilícitas se canaliza a través de vías con menores controles, como los cajeros de criptomonedas, las transacciones entre particulares o plataformas radicadas en jurisdicciones con una supervisión más limitada. En España, varias investigaciones policiales ya han detectado redes que utilizaban cajeros de criptomonedas para introducir en el sistema financiero efectivo procedente del narcotráfico. El fichero, de carácter público, quedará integrado en la nueva Autoridad Nacional de Integridad Financiera (Anifi). El sistema funcionará mediante un punto único de acceso y cada consulta deberá estar justificada y quedará registrada durante cinco años. Su finalidad será permitir que jueces, fiscales, Policía, Guardia Civil, Agencia Tributaria o Centro Nacional de Inteligencia puedan localizar las cuentas vinculadas a una persona investigada sin necesidad de solicitar información individualmente a cada entidad financiera. La reforma incorporará además información sobre si el titular de una cuenta está sujeto a las obligaciones establecidas en la normativa antiblanqueo y a qué categoría pertenece. También ampliará el periodo de conservación de los datos: la información permanecerá en el fichero durante cinco años después del cierre de la cuenta, con posibilidad de prorrogar ese plazo otros cinco años. La legislación española ya impone obligaciones en materia de prevención del blanqueo a los proveedores de servicios de cambio de moneda virtual por moneda fiduciaria y a los proveedores de custodia de monederos electrónicos. Estas empresas han estado sujetas a registro y supervisión y, en la actualidad, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) desempeña un papel central en su autorización. La nueva regulación ampliará ahora las obligaciones a otras actividades relacionadas con los criptoactivos. Entre ellas figurarán la gestión de plataformas de negociación, el intercambio de un criptoactivo por otro, la ejecución y transmisión de órdenes, la colocación de criptoactivos, el asesoramiento, la gestión de carteras y los servicios de transferencia por cuenta de clientes. La ampliación resulta especialmente relevante porque el intercambio sucesivo de unos criptoactivos por otros y el traslado de fondos entre diferentes plataformas son técnicas utilizadas para dificultar la trazabilidad del dinero. Las entidades que ya están sometidas a la normativa antiblanqueo deben identificar a sus clientes y comunicar las operaciones sospechosas, pero hasta ahora no tenían que trasladar toda esa información a un registro de titularidades. La reforma pretende cubrir precisamente ese vacío y permitir que las autoridades dispongan de una visión más amplia de las relaciones financieras vinculadas a los activos digitales. La Agencia Tributaria ya recibe desde hace dos años información sobre determinadas posiciones en criptomonedas. Las entidades españolas que custodian criptoactivos comunican los titulares, las personas autorizadas y los saldos existentes al cierre del ejercicio. Sin embargo, esos datos están protegidos por el deber de confidencialidad de la Ley General Tributaria y no constituyen un registro accesible para otras autoridades que investiguen posibles delitos. El nuevo sistema tendrá además una dimensión europea. El fichero español se conectará con los registros de titularidades financieras del resto de Estados miembros, de modo que las autoridades podrán disponer de información sobre cuentas abiertas en otros países de la Unión. El objetivo es cerrar uno de los principales puntos débiles en la persecución del dinero ilícito: la utilización de diferentes jurisdicciones y plataformas para dificultar el seguimiento de los fondos.

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(El País, 03-09-2026) | Fiscal

La riqueza declarada por los mayores patrimonios de España acaricia ya el billón de euros

La riqueza declarada por los contribuyentes más adinerados de España se acerca ya al billón de euros. Según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria, quienes están obligados a presentar el impuesto sobre el patrimonio declararon en 2024 bienes y derechos por un valor conjunto de 986.985 millones de euros, el importe más elevado de toda la serie histórica. En apenas 13 años, esta cifra se ha más que duplicado, frente a los cerca de 450.000 millones declarados en 2011. El incremento ha sido prácticamente constante durante todo este periodo. La riqueza declarada superó los 600.000 millones en 2015, rebasó los 700.000 millones en 2019 y alcanzó los 800.000 millones en 2021. Tras el paréntesis provocado por la pandemia, en 2023 experimentó un importante avance hasta situarse en 934.020 millones. Un año después, el patrimonio declarado sumó otros 50.000 millones. Este aumento se produjo además pese a que el número de contribuyentes que presentaron el impuesto descendió ligeramente. Frente a los aproximadamente 228.500 declarantes de 2023, en 2024 fueron 227.424. La evolución refleja, entre otros factores, la revalorización de los activos financieros y una mayor concentración del patrimonio entre los contribuyentes con las mayores fortunas. Los datos del impuesto sobre el patrimonio permiten conocer con detalle tanto el volumen como la composición de la riqueza de los hogares más acaudalados. Por regla general, deben presentar este tributo quienes cuentan con bienes y derechos por encima de los dos millones de euros. Y, frente a la imagen tradicional de grandes fortunas asociadas principalmente a inmuebles y bienes de lujo, la mayor parte de su patrimonio está actualmente vinculada a activos financieros. En 2024, los bienes mobiliarios alcanzaron un valor declarado de 758.500 millones de euros, alrededor del 77% del patrimonio total. En esta categoría se incluyen acciones, participaciones en fondos de inversión, depósitos bancarios y títulos de deuda. Las acciones empresariales concentraron la mayor parte, con unos 525.000 millones, en un ejercicio en el que el Ibex 35 avanzó cerca de un 15%. Los depósitos bancarios, por su parte, sumaron 64.140 millones. Los bienes inmuebles representaron una proporción mucho menor, aunque todavía significativa. Los contribuyentes declararon propiedades por 173.872 millones de euros, aproximadamente el 18% del patrimonio total. De esta cantidad, unos 27.600 millones correspondieron a la parte exenta de la vivienda habitual, dado que la normativa permite excluir los primeros 700.000 euros. Otros 141.000 millones correspondieron a inmuebles no exentos y alrededor de 5.000 millones a propiedades rústicas. El resto de la riqueza se distribuyó entre distintas categorías. Los seguros y rentas representaron unos 17.300 millones; los bienes vinculados a actividades económicas, cerca de 11.500 millones; y los bienes suntuarios, obras de arte y antigüedades, unos 2.300 millones. Por último, otros bienes y derechos de contenido económico, entre los que figuran las monedas virtuales, los derechos de propiedad intelectual e industrial y determinadas concesiones administrativas, sumaron aproximadamente 23.500 millones. El crecimiento del patrimonio declarado también se ha traducido en una mayor recaudación para las Administraciones públicas y ha adquirido especial relevancia en la disputa fiscal entre el Gobierno central y las comunidades autónomas. Durante años, algunos territorios, con Madrid como principal ejemplo, aplicaron bonificaciones de hasta el 100% en el impuesto sobre el patrimonio. Esta situación cambió en 2022 con la creación del impuesto temporal de solidaridad de las grandes fortunas, diseñado para gravar los patrimonios más elevados y limitar en la práctica el efecto de las bonificaciones autonómicas. La aparición de este nuevo tributo desencadenó una pugna por los ingresos fiscales. Comunidades como Madrid y Andalucía optaron por recuperar la recaudación del impuesto sobre el patrimonio para que esos recursos permanecieran en sus respectivas arcas en lugar de ser ingresados por el Estado. El impacto se reflejó rápidamente en la recaudación: en 2023 los ingresos conjuntos crecieron más de un 50%, hasta 1.926 millones de euros, mientras que en 2024 alcanzaron un nuevo máximo de 2.154 millones. Las mayores aportaciones procedieron de los contribuyentes con patrimonios más elevados. Un total de 1.013 personas con una riqueza superior a los 30 millones de euros abonaron conjuntamente 575,5 millones de euros. A continuación se situaron los aproximadamente 11.000 contribuyentes con patrimonios de entre seis y 30 millones, que pagaron cerca de 700 millones. Por su parte, unos 53.000 declarantes con una riqueza neta situada entre 1,5 y seis millones aportaron otros 716 millones. La evolución de los últimos años muestra así una doble tendencia: el patrimonio declarado por las grandes fortunas españolas se aproxima al billón de euros y, al mismo tiempo, una parte cada vez mayor de esa riqueza se concentra en activos financieros, especialmente participaciones empresariales. El aumento del valor de estos activos y la concentración patrimonial explican buena parte del fuerte crecimiento registrado en la última década.

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(Expansión, 03-09-2026) | Laboral

El Gobierno confirma una nueva subida del salario mínimo en 2027 para compensar el alza del IPC

El Gobierno no contempla una nueva actualización del salario mínimo interprofesional (SMI) durante 2026, pese a la petición de los sindicatos para compensar la pérdida de poder adquisitivo provocada por el repunte de la inflación. Aunque la normativa permite, en circunstancias excepcionales, revisar el SMI a mitad de año si se produce una subida brusca de los precios, el Ministerio de Trabajo no prevé activar este mecanismo durante los próximos meses. El departamento que dirige Yolanda Díaz sí prepara, en cambio, el proceso para determinar el incremento del SMI correspondiente a 2027. Como en ejercicios anteriores, el Gobierno encargará primero un informe al comité de expertos y trasladará posteriormente su propuesta a los sindicatos y a las organizaciones empresariales dentro de la mesa de diálogo social. La decisión final corresponde al Ejecutivo, que debe aprobarla mediante real decreto. El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha reconocido la preocupación del Ministerio por el impacto que está teniendo la inflación sobre los ingresos de los trabajadores, tanto entre quienes perciben el SMI como entre aquellos cuyos salarios están determinados por convenio colectivo. Por ello, considera necesario continuar elevando el salario mínimo y tener en cuenta la evolución de los precios registrada durante los últimos meses a la hora de fijar la nueva cuantía para 2027. Esta posición supone cerrar, al menos por ahora, la posibilidad de una subida extraordinaria del SMI en 2026, una medida que reclaman los sindicatos después de que la inflación haya superado las previsiones utilizadas para establecer el incremento del 3,1% aplicado este año. UGT considera que esta desviación justifica revisar la cuantía del salario mínimo y reclama la convocatoria inmediata de la mesa de diálogo social. Las organizaciones sindicales también quieren aprovechar las próximas negociaciones con la patronal para establecer un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) que permita recuperar poder adquisitivo y reducir las diferencias salariales entre sectores. Su propuesta pasa por fijar una referencia mínima de aumento salarial del 4% anual entre 2026 y 2028, junto con incrementos adicionales de entre el 1% y el 3% para los convenios cuyos salarios medios estén por debajo del promedio de la economía. El SMI ha experimentado una fuerte revalorización desde 2018. En ese periodo ha pasado de 735,90 euros mensuales en 14 pagas a los 1.221 euros establecidos para 2026, lo que supone un aumento acumulado cercano al 66%. La evolución comenzó con el incremento del 22,3% aplicado en 2019, cuando el salario mínimo alcanzó los 900 euros, y continuó con sucesivas subidas hasta situarse en 950 euros en 2020, 965 en 2021, 1.000 en 2022, 1.080 en 2023, 1.134 en 2024 y 1.184 euros en 2025. Esta política responde al objetivo del Ejecutivo de aproximar el salario mínimo al 60% del salario medio nacional, en línea con las recomendaciones de la Carta Social Europea. Sin embargo, la CEOE cuestiona que este porcentaje constituya una obligación y sostiene que el objetivo ya se ha alcanzado con holgura. De hecho, el salario mínimo ya representa más del 70% del sueldo medio en cerca de la mitad de las provincias españolas.

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(Expansión, 03-09-2026) | Laboral

El dilema de la IA: qué empleos deben ser sólo para las personas

Bill Gates plantea el concepto de «Human Reserved», una propuesta que aboga por mantener bajo control humano determinadas actividades cuyo valor social va más allá de la eficiencia económica o tecnológica. Durante años, la principal respuesta ante el temor de que la inteligencia artificial destruyera puestos de trabajo ha sido la formación y el reciclaje profesional. La idea parecía sencilla: si una máquina automatiza una tarea, el trabajador debe adquirir nuevas capacidades para desempeñar otra función. Sin embargo, cada vez existen más indicios de que esta estrategia, aunque necesaria, puede no ser suficiente. Anthropic analizó en agosto 56 experimentos sobre programas de formación laboral desarrollados en Estados Unidos y los contrastó con datos del mercado de trabajo europeo. Sus conclusiones apuntan a que la formación incrementa entre dos y tres puntos porcentuales las posibilidades de encontrar empleo y eleva los ingresos en torno a 1.000 dólares anuales, con un coste aproximado de 13.000 dólares por participante. Algunos programas vinculados directamente a empresas y sectores concretos consiguen resultados considerablemente mejores, aunque trasladar esos modelos a gran escala resulta complicado. Si la IA termina provocando una sustitución masiva de trabajadores, los mecanismos de formación existentes podrían quedarse cortos. En este contexto cobra relevancia la reflexión planteada por Bill Gates en su último ensayo. El fundador de Microsoft desplaza el debate hacia dos cuestiones de mayor calado: quién debe asumir el coste económico de la transición cuando las empresas sustituyen trabajadores por tecnología y si toda actividad susceptible de ser automatizada debería necesariamente dejar de realizarse por personas. La primera cuestión afecta directamente al sistema fiscal. La sustitución de empleados, que aportan ingresos al Estado mediante el IRPF y las cotizaciones sociales, por máquinas o sistemas de inteligencia artificial puede reducir la recaudación precisamente en un momento en el que aumentan las necesidades de financiación para sostener el desempleo, la formación y las políticas de protección social. Gates plantea por ello revisar el equilibrio fiscal entre trabajo y capital e incluso recuperar ideas como establecer algún tipo de tributación sobre los robots o sobre el consumo de tokens de inteligencia artificial. No es una propuesta nueva. Ya en 2017 Gates defendió que, si un robot sustituía a un trabajador con un salario de 50.000 dólares, debía plantearse por qué la actividad automatizada no debía asumir una carga fiscal equivalente. Aquella propuesta generó numerosas críticas porque un impuesto sobre los robots podría terminar penalizando la inversión y las mejoras de productividad. Ahora su planteamiento incorpora otro elemento: destinar parte de los ingresos obtenidos mediante esa fiscalidad a financiar la transición de los trabajadores afectados por la automatización. El debate continúa abierto. El Fondo Monetario Internacional ha señalado que algunos sistemas tributarios pueden incentivar en exceso las inversiones que sustituyen mano de obra, aunque también ha advertido de los inconvenientes de establecer un impuesto específico sobre la inteligencia artificial. La principal dificultad reside en distinguir entre una tecnología que elimina directamente un puesto de trabajo y otra que permite a un empleado realizar el doble de trabajo en el mismo periodo. Una fiscalidad que no diferenciara ambos escenarios podría acabar penalizando inversiones que aumentan la productividad sin reducir el empleo. La segunda cuestión planteada por Gates tiene una dimensión diferente. Se refiere a la posibilidad de que determinadas actividades deban permanecer en manos humanas aunque una máquina llegue a realizarlas con la misma eficacia o incluso mejor. A esta idea la denomina «Human Reserved». La propuesta no consiste en prohibir la tecnología en profesiones completas, sino en establecer distintos niveles de protección para determinadas funciones. Algunos trabajos relacionados con los cuidados podrían seguir requiriendo una intervención humana directa, mientras que en ámbitos como la sanidad o la educación la inteligencia artificial podría utilizarse para ampliar las capacidades de los profesionales en lugar de reemplazarlos. También plantea que determinados trabajadores próximos a la jubilación puedan disponer de una protección temporal cuando una reconversión profesional completa resulte poco viable. El fondo de la cuestión es determinar qué actividades queremos conservar con una persona en el centro porque su valor no puede calcularse únicamente en términos de productividad, coste o tiempo. La atención médica, el cuidado de un menor, la decisión de un juez o el acompañamiento de una persona vulnerable incorporan dimensiones sociales y humanas que difícilmente pueden reducirse a una comparación de costes. La eficiencia seguiría siendo un factor importante, pero dejaría de ser el único criterio para determinar qué tareas deben automatizarse. De hecho, las sociedades ya establecen límites a la automatización de determinadas decisiones. La normativa europea sobre inteligencia artificial contempla la supervisión humana en determinados sistemas de alto riesgo, mientras que numerosas profesiones reguladas exigen licencias, firmas o responsabilidades personales para garantizar que determinadas decisiones tengan detrás a una persona identificable. El verdadero desafío será decidir hasta dónde deben ampliarse esas fronteras a medida que las máquinas sean capaces de asumir un número creciente de funciones. El riesgo es especialmente relevante si la transición laboral resulta más lenta o complicada de lo esperado. Los nuevos puestos pueden tardar en aparecer, localizarse en otros territorios o exigir conocimientos que los trabajadores desplazados no puedan adquirir rápidamente. El Fondo Monetario Internacional también ha advertido de que la inteligencia artificial puede incrementar simultáneamente los ingresos de los profesionales que mejor complementan esta tecnología y los rendimientos del capital, favoreciendo un aumento de la desigualdad incluso en un escenario de mayor productividad global. Ante esta perspectiva, cuestiones como quién controla los sistemas de inteligencia artificial, cómo se grava el capital generado por ellos y cómo se distribuyen los beneficios derivados de una mayor productividad dejan de ser únicamente asuntos fiscales para convertirse también en cuestiones laborales y sociales. Por tanto, el debate sobre la IA ya no se limita a determinar cómo preparar a los trabajadores para competir con las máquinas. También obliga a decidir cómo repartir la riqueza generada por la automatización, quién debe asumir los costes de la transformación y, sobre todo, qué actividades queremos preservar dentro de la esfera humana incluso cuando la tecnología permita realizarlas de forma más eficiente.

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(La Vanguardia, 03-09-2026) | Laboral

La regularización de extranjeros reduce la destrucción de empleo en agosto, con casi 163.000 ocupados menos en el mes

Agosto volvió a marcar un descenso de la afiliación a la Seguridad Social en España, aunque la caída fue menos intensa que la registrada en los últimos años. El número medio de cotizantes se situó en 22,34 millones, lo que supone 162.000 afiliados menos que en julio. La reducción, de 162.839 personas, fue inferior a la experimentada en agosto de 2025, cuando se perdieron 199.000 afiliados, y también a las registradas en 2024, 2023 y 2022. Solo el comportamiento excepcional de 2021, todavía condicionado por la recuperación tras la pandemia, presentó una caída menor. Pese al retroceso mensual, el mercado laboral cerró agosto con 679.000 afiliados más que un año antes. Este incremento supera ampliamente los 476.800 empleos creados en los doce meses anteriores. Una de las principales particularidades de este ejercicio es el fuerte aumento de la afiliación de trabajadores extranjeros, directamente relacionado con los efectos de la regularización extraordinaria puesta en marcha por el Gobierno. De hecho, mientras que en agosto del año pasado la afiliación de extranjeros se redujo en unas 22.100 personas, este año aumentó en 39.500. Con ello, el número de trabajadores extranjeros afiliados superó por primera vez los 3,5 millones y la cifra de cotizantes extranjeros encuadrados en el Régimen General rebasó también los tres millones. Los efectos de la regularización ya se reflejan de forma significativa en las estadísticas. Hasta el 31 de agosto, el proceso había permitido incorporar 337.900 afiliados extranjeros, de los que 203.400 eran hombres y 134.500 mujeres. Colombia fue el país de procedencia que concentró un mayor número de regularizaciones, con 97.400, seguida de Venezuela, con 66.700. Entre ambas nacionalidades reúnen prácticamente la mitad del total. En términos interanuales, el empleo extranjero también marca un máximo, con 482.000 afiliados más que en agosto de 2025. Además, siete de cada diez nuevos puestos de trabajo creados en lo que va de año corresponden a trabajadores extranjeros. Por actividades, agosto volvió a concentrar una parte importante de la destrucción de empleo en la educación. El sector perdió 78.000 afiliados respecto a julio, aproximadamente la mitad de toda la caída mensual de la afiliación. El retroceso afecta especialmente a la educación no reglada, como academias y centros de idiomas. También descendió el empleo en las actividades administrativas, con 17.500 afiliados menos; las actividades científicas y técnicas, con una pérdida de 17.300; y la industria manufacturera, que redujo su afiliación en unos 17.000 trabajadores. En general, la mayoría de las ramas registraron descensos durante el mes. Entre las excepciones destacan la hostelería, que sumó 7.100 afiliados, y las actividades sanitarias, con 17.200 más. La evolución cambia cuando se observa el último año. La construcción encabeza la creación de empleo, con 90.200 afiliados más, seguida de las actividades sanitarias, que incorporaron 89.700 trabajadores. La hostelería sumó alrededor de 67.000 empleos y las actividades administrativas aumentaron su afiliación en 57.600 personas. Por territorios, Álava registró la mayor pérdida relativa de empleo, con una caída del 2%, seguida de Murcia, con un 1,9%, y Barcelona, con un 1,8%. En el lado contrario se situaron Badajoz, con un crecimiento del 0,8%; Asturias, con un 0,5%; y Segovia, con un 0,4%. Ceuta destacó especialmente, con un incremento de la afiliación del 1,5% en agosto, equivalente a 369 cotizantes más. El Ministerio de Seguridad Social pone el acento en la mejora de la calidad del empleo y en el descenso de la temporalidad. Según sus datos, actualmente hay 4,8 millones de afiliados con contrato indefinido más que antes de la reforma laboral. También destaca el crecimiento del trabajo autónomo, con 63.700 trabajadores por cuenta propia más en el último año, hasta alcanzar los 3,47 millones. En paralelo, el paro registrado aumentó en agosto en 44.419 personas, hasta situarse en torno a los 2,35 millones. El incremento fue más del doble del registrado en agosto de 2025 y 2024, cuando el desempleo aumentó en unas 21.900 personas en ambos ejercicios. No obstante, el número total de parados continúa siendo el más bajo para un mes de agosto desde 2007. El comportamiento interanual también fue menos favorable que un año antes. El paro se redujo en unas 70.600 personas, frente a los 145.600 desempleados menos contabilizados en agosto del ejercicio anterior. Además, el desempleo entre los trabajadores extranjeros aumentó en agosto en casi 16.000 personas, cuando lo habitual en este mes es que descienda. En agosto de 2025, por ejemplo, había disminuido en unas 4.000 personas. Este aumento del paro entre los extranjeros está relacionado con el proceso de regularización. La incorporación de nuevos trabajadores al sistema impulsa la afiliación, la recaudación y las cotizaciones, pero también puede provocar un incremento de las personas inscritas como demandantes de empleo mientras buscan un puesto de trabajo formal. Los expertos ya habían advertido de que ambos efectos podían producirse de forma simultánea. Por último, el desempleo femenino aumentó en agosto en 22.700 mujeres, un 1,6% más que en julio, hasta situarse en alrededor de 1,42 millones. A pesar del repunte mensual, se trata de la cifra más baja registrada en un mes de agosto desde 2008. Entre los menores de 25 años, el paro aumentó en unas 8.200 personas, un 5,1%, aunque permaneció por debajo de los 170.000 desempleados, mínimo de la serie en lo que va de siglo.

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(El Economista, 03-09-2026) | Laboral

La gestión de la cita previa en las Administraciones no es una tarea exclusiva de los funcionarios

La gestión de las citas previas, la recepción presencial de documentación o la atención de consultas de carácter general son actuaciones meramente instrumentales y organizativas que no requieren necesariamente la intervención de un empleado público. Así lo establece el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) en una sentencia dictada el 28 de julio de 2026. La resolución, con la magistrada Esteban Aruej como ponente, señala que no puede entenderse que cualquier actuación relacionada con el acceso de los ciudadanos a un servicio administrativo esté reservada por ley a los funcionarios. En particular, el tribunal considera que la gestión telefónica de las citas previas no implica realizar una valoración inicial de carácter social ni efectuar un triaje técnico, funciones que sí corresponden a los trabajadores sociales municipales. Se trata, por tanto, de tareas materiales destinadas simplemente a organizar y facilitar el primer contacto entre el ciudadano y la Administración. La sentencia establece una clara diferencia entre la prestación efectiva de los servicios sociales y las tareas auxiliares vinculadas a su acceso. Mientras que la información técnica, la evaluación de situaciones de vulnerabilidad, el diagnóstico, la orientación profesional y la toma de decisiones están legalmente reservadas a los profesionales de los servicios sociales municipales, las funciones relacionadas exclusivamente con la organización del acceso al servicio no están sometidas a esa misma reserva. Partiendo de esta distinción, la magistrada concluye que la posibilidad prevista en una ordenanza de recurrir de manera excepcional y debidamente justificada a medios externos cuando los recursos propios sean insuficientes no supone una vulneración del principio de gestión directa de los servicios sociales. Tampoco considera que esta opción reduzca las garantías que deben regir la prestación de la asistencia social. De esta forma, el TSJA desestima el planteamiento del sindicato que presentó el recurso, que defendía que todas las actuaciones relacionadas con el acceso al servicio, incluida la atención a través de una centralita telefónica, debían ser realizadas exclusivamente por empleados públicos. El tribunal entiende, por el contrario, que aquellas tareas que tienen un carácter puramente organizativo o auxiliar pueden apoyarse excepcionalmente en medios externos sin que ello implique una privatización de las funciones sociales reservadas a los profesionales públicos.

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(El Economista, 03-09-2026) | Laboral

El Gobierno regula una nueva profesión en la Justicia: el facilitador procesal para personas con discapacidad

El Gobierno ha decidido consolidar la figura del facilitador procesal mediante su regulación en el real decreto que desarrolla el Reglamento de la Ley 6/2022 de Accesibilidad Cognitiva, aprobado por el Consejo de Ministros y cuya entrada en vigor está prevista para el 2 de enero de 2027. El facilitador procesal será un profesional de carácter técnico y auxiliar de la Administración de Justicia cuya función será facilitar la comunicación y la comprensión entre los distintos operadores jurídicos -jueces, fiscales, abogados o agentes policiales- y las personas con discapacidad o dificultades de comprensión que intervengan en un procedimiento judicial. No ejercerá funciones de abogado ni de procurador, ya que su cometido no consiste en representar o defender los intereses procesales de ninguna de las partes. La regulación, promovida por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, establece las condiciones necesarias para que las personas con dificultades de comprensión puedan ejercer sus derechos en igualdad de condiciones, acceder a servicios esenciales y desarrollar su vida de forma autónoma. El desarrollo reglamentario responde a un mandato legal cuyo plazo expiró en 2025 y cuya aprobación había sido reclamada por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI). Entre las funciones del facilitador estará la evaluación de las capacidades cognitivas, comunicativas y emocionales de la persona para determinar qué adaptaciones y ajustes resultan necesarios durante el procedimiento. A partir de esta valoración, podrá orientar al juez y a las partes sobre la manera de formular las preguntas, la necesidad de adaptar los tiempos, la conveniencia de evitar términos jurídicos o expresiones que puedan generar confusión y la organización de las comparecencias. También deberá facilitar que las resoluciones judiciales, notificaciones y demás trámites sean comprensibles para la persona afectada, recurriendo cuando sea necesario a formatos como la lectura fácil. El objetivo es que pueda conocer qué está sucediendo durante el procedimiento, comprender el alcance de las actuaciones y conocer las consecuencias de sus declaraciones. Además, el facilitador estará presente en declaraciones, vistas y otros actos procesales cuando sea necesario, con el fin de comprobar que la persona comprende las indicaciones que recibe y que sus respuestas son interpretadas correctamente por el órgano judicial. De este modo, su intervención busca eliminar las barreras de comunicación y garantizar una participación efectiva de las personas con dificultades de comprensión en los procedimientos judiciales.

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(Expansión, 03-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los bancos españoles reclaman a bufetes y asesorías rebajas de tarifas por la IA

Los bancos españoles están empezando a replantearse el coste de los servicios que externalizan a bufetes de abogados, auditoras y consultoras a medida que la inteligencia artificial gana presencia en estas actividades. Algunas entidades están negociando una reducción de las tarifas o, alternativamente, una ampliación de los servicios recibidos cuando los proveedores utilizan herramientas de IA para mejorar su productividad. El objetivo es contener los costes en un contexto en el que el gasto tecnológico de las entidades continúa aumentando, al tiempo que se busca elevar la eficiencia. Esta estrategia todavía es incipiente en España, pero ya está más avanzada en Estados Unidos, donde grandes bancos de Wall Street como Goldman Sachs, Morgan Stanley o Citi han alcanzado acuerdos con despachos jurídicos para ajustar sus honorarios al considerar que la IA permite realizar determinadas tareas de forma más rápida. El modelo tradicional de la abogacía, basado en facturar por horas trabajadas, empieza así a verse cuestionado por las ganancias de productividad que aporta esta tecnología. En España, algunas entidades ya están trasladando estas nuevas exigencias a sus proveedores. Hay bancos que consideran que las herramientas de IA son capaces de realizar análisis preliminares o ejercicios de comparación entre entidades con un nivel similar al de técnicos y analistas. Por ello, reclaman que esa mayor productividad se traduzca en más servicios, como automatizaciones para supervisar proyectos o un mayor número de propuestas y alternativas. Cuando el proveedor no ofrece un incremento de las prestaciones, la opción que se plantea es renegociar los honorarios. La expansión de la IA también está favoreciendo que algunas entidades internalicen trabajos que hasta ahora encargaban a despachos externos, especialmente en procesos como las due diligence. Mientras los asuntos jurídicos más complejos continúan en manos de asesores externos, las tareas repetitivas o de menor valor añadido pueden pasar a realizarse dentro del propio banco con ayuda de estas herramientas. Este cambio está provocando, en determinados casos, una revisión del importe global de las facturas. De hecho, algunos clientes financieros ya incorporan en contratos vinculados a operaciones de fusiones y adquisiciones cláusulas que contemplan una reducción de los honorarios cuando el despacho utiliza inteligencia artificial durante la operación. Sin embargo, esta práctica todavía no se ha generalizado entre las entidades españolas. Otros bancos ponen el foco en el valor adicional que puede aportar la tecnología y no tanto en conseguir una rebaja de precios. Desde esta perspectiva, la IA permite mejorar la precisión de determinados análisis, ampliar la capacidad de búsqueda y aumentar el grado de especialización del servicio. Los proveedores de servicios profesionales, por su parte, defienden precisamente el argumento contrario. Algunas firmas han incrementado sus tarifas porque consideran que las inversiones realizadas en tecnología han elevado la calidad y sofisticación de sus servicios. Su posición es que los clientes ya no están pagando únicamente por horas de trabajo, sino por análisis y búsquedas apoyados en herramientas avanzadas que permiten obtener resultados más precisos y especializados.

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(El País, 03-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

España apurará el plazo hasta finales de mes para pedir el último pago de los fondos europeos de recuperación

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha anunciado este miércoles en Bruselas que España solicitará a finales de septiembre el séptimo y último desembolso del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El Ejecutivo apurará de esta forma el calendario establecido por la Unión Europea para que los Estados miembros reclamen los fondos pendientes, cuyo plazo finaliza el 30 de septiembre. La solicitud tendrá un importe cercano a los 26.000 millones de euros, de los que 21.462 millones corresponderán a transferencias no reembolsables y otros 4.400 millones a préstamos en condiciones favorables. Para que la Comisión Europea dé luz verde a este último pago, España tendrá que acreditar el cumplimiento de 148 hitos y objetivos cuyo plazo de ejecución concluyó el pasado 31 de agosto. A partir de esa fecha ya no es posible añadir nuevas actuaciones al programa, por lo que el trabajo del Gobierno se centra ahora en reunir la documentación necesaria y elaborar la certificación que Bruselas deberá analizar. La Comisión determinará entonces si España ha cumplido los compromisos y qué cantidad concreta corresponde desembolsar, ya que podrá aplicar recortes si aprecia incumplimientos parciales de las reformas previstas. El plazo para efectuar las transferencias se extiende hasta el 31 de diciembre, fecha límite fijada por el calendario europeo. Este séptimo tramo pondrá punto final a un programa que ha supuesto una inyección extraordinaria de recursos comunitarios para España. Hasta ahora, el país ha recibido unos 78.000 millones de euros a través de seis desembolsos: alrededor de 61.000 millones en ayudas a fondo perdido y más de 17.000 millones en préstamos que deberán ser devueltos. Si Bruselas considera satisfechos todos los requisitos del último tramo, España habrá captado más de 100.000 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia antes de que finalice 2026. El programa comenzó a gestarse en julio de 2020, aunque su puesta en marcha formal se produjo en la primavera de 2021, como respuesta europea a la crisis económica provocada por la pandemia. Durante estos años, la utilización de los fondos ha evolucionado de forma desigual en función del tipo de financiación. Mientras las subvenciones han avanzado a un ritmo elevado, la utilización de los créditos europeos ha quedado muy por debajo de las expectativas iniciales. En 2023, el Gobierno preveía solicitar más de 80.000 millones de euros en préstamos europeos. Finalmente, la cifra se situará en torno a los 21.500 millones, lo que implica dejar sin utilizar aproximadamente el 75% del volumen de crédito que estaba disponible. La principal razón es la menor demanda de estos recursos. El Tesoro ha podido financiarse en los mercados en condiciones competitivas, reduciendo así el atractivo de los préstamos comunitarios, mientras que las empresas han mostrado un interés limitado debido, entre otros factores, a los trámites administrativos asociados a estas líneas de financiación. Las dificultades para sacar adelante determinados compromisos también han estado condicionadas por la situación parlamentaria. Uno de los ejemplos más significativos es la equiparación fiscal del diésel con la gasolina, una medida pactada con Bruselas que el Gobierno ya ha reconocido que no podrá cumplir en los términos inicialmente previstos. En esta fase final, las conversaciones con la Comisión Europea están centradas en el cierre del programa. El Ministerio de Economía trabaja además en simplificar los procedimientos de comprobación de los últimos hitos y objetivos para agilizar el análisis de los expedientes y evitar que el elevado volumen de documentación pendiente termine retrasando el desembolso. El impacto económico del Plan de Recuperación continúa siendo objeto de discusión. El Gobierno defiende que los fondos europeos han contribuido de manera relevante al crecimiento de la economía española. Esta tesis cuenta también con el respaldo de organismos de análisis como Funcas, que estima que los recursos europeos explicaron entre el 10% y el 14% del crecimiento medio anual del PIB registrado entre 2021 y 2025. Las críticas se concentran principalmente en la gestión del programa y en el grado de participación de los distintos agentes. Algunos analistas y el principal partido de la oposición han cuestionado que las comunidades autónomas y el tejido empresarial hayan tenido un papel suficientemente relevante en la ejecución de las inversiones financiadas con estos recursos. La principal incertidumbre se trasladará ahora a 2027, cuando desaparezca esta fuente extraordinaria de financiación europea. El Ejecutivo teme que el final del programa pueda provocar una pérdida de ritmo en la inversión precisamente cuando España deberá volver a ajustarse plenamente a las reglas fiscales europeas. Estas normas limitarán el crecimiento del gasto público y obligarán a reducir progresivamente tanto el déficit como la deuda. A este escenario se añade un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, especialmente por la guerra en Oriente Próximo y la ausencia de perspectivas claras de una solución a corto plazo. Para tratar de mantener el impulso inversor una vez finalizado el programa europeo, el Gobierno ha puesto en marcha España Crece, un fondo de coinversión público-privada gestionado por el Instituto de Crédito Oficial. El instrumento dispondrá inicialmente de 10.500 millones de euros procedentes de los recursos sobrantes del Plan de Recuperación y pretende movilizar hasta 120.000 millones de euros durante la próxima década mediante la participación conjunta de inversores públicos y privados, tanto nacionales como internacionales.

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(El País, 03-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Sánchez convocará a patronal y sindicatos para un pacto nacional sobre inteligencia artificial

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto convocar en las próximas semanas a las organizaciones empresariales y sindicales para abrir una negociación con el objetivo de alcanzar un acuerdo tripartito sobre inteligencia artificial. Así lo anunció este miércoles el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, durante la clausura en Santander del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, organizado por Ametic. El Ejecutivo quiere integrar este acuerdo en un pacto nacional que establezca las bases para la implantación de la inteligencia artificial en el tejido productivo español. La iniciativa pretende aprovechar el potencial económico de estas tecnologías y, al mismo tiempo, reducir los riesgos asociados a su incorporación en los diferentes sectores de actividad. La negociación entre Gobierno, empresarios y sindicatos será el eje central del proyecto. Posteriormente, está previsto ampliar el diálogo a expertos y representantes de la sociedad civil, así como de sectores como la industria, la sanidad y la educación. Según Cuerpo, incorporar el diálogo social a la estrategia de desarrollo de la inteligencia artificial permitirá garantizar que las ganancias derivadas del aumento de la productividad se repartan de forma equilibrada. El ministro ha explicado que el futuro acuerdo abordará cuestiones regulatorias, laborales, financieras y de infraestructuras con el propósito de orientar la transición tecnológica. El Ejecutivo pretende situar la seguridad de los ciudadanos "en el centro del proceso" y asegurar que los beneficios generados por la inteligencia artificial se distribuyan "de manera justa entre la ciudadanía". En materia de gobernanza digital, Cuerpo ha advertido de que la evolución hacia un escenario económico favorable dependerá, entre otros factores, de "quién va a controlar esta tecnología" y de "quién va a ser capaz de capturar las ganancias" asociadas a su desarrollo. A su juicio, las decisiones relacionadas con la inteligencia artificial son "decisiones de país" que requieren, además, una estrategia coordinada en el ámbito europeo. Por otro lado, el ministro de Economía no ha confirmado que el Consejo de Ministros vaya a aprobar durante septiembre el nuevo registro horario. Cuerpo ha señalado que el Gobierno tramitará la norma "cuanto antes" y ha explicado que el Ministerio está introduciendo modificaciones en el proyecto impulsado por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, después de las observaciones formuladas por el Consejo de Estado. El Ejecutivo considera esta regulación una pieza "clave" para hacer efectiva la reducción de la jornada laboral. La incertidumbre sobre su aprobación mantiene, no obstante, la presión de los sindicatos CCOO y UGT, que han advertido de que podrían romper el diálogo social si la norma no sale adelante este mes.

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