(El País, 03-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El precio del petróleo y el gas se disparan
La escalada en el Golfo Pérsico derivada de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la respuesta de Teherán, está provocando un fuerte encarecimiento del petróleo y, especialmente, del gas natural ante el temor a cortes en el suministro. El principal indicador europeo del gas, el contrato TTF negociado en Países Bajos, se ha disparado más de un 40% tras el cierre de la planta de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, después de un ataque con drones iraníes. Este país es el segundo mayor exportador mundial de GNL y uno de los principales proveedores de la Unión Europea, solo por detrás de EE. UU. Horas antes también se había detenido la producción en la gran refinería saudí de Ras Tanura, igualmente atacada, lo que empujó el precio del crudo Brent un 9%, hasta los 79 dólares por barril. A estas incidencias se suma la paralización de facto del tráfico por el estrecho de Ormuz, ruta clave por la que han dejado de transitar superpetroleros y buques metaneros. La extensión del conflicto por la región ha intensificado el temor a una interrupción relevante del suministro global, ya que el Golfo Pérsico es la principal zona productora de hidrocarburos del planeta y por ese paso marítimo circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas licuado. Cada día atraviesan el estrecho unos 14,5 millones de barriles de crudo, la mayoría con destino a Asia. También se han encarecido los productos refinados, con subidas cercanas al 20% en los futuros del diésel. Aunque el paso marítimo -un corredor estrecho entre Omán e Irán- no ha sido bloqueado físicamente, muchas navieras y transportistas han suspendido sus operaciones por seguridad. Según Reuters, unos 150 buques permanecen detenidos en la zona. Irán ha denunciado ataques a tres petroleros de EE. UU. y Reino Unido, mientras que Washington ha recomendado a los barcos comerciales evitar navegar por el estrecho y las aguas circundantes. Analistas de Goldman Sachs señalan que el tráfico está "gravemente alterado", aunque por ahora no se han confirmado daños en infraestructuras clave de producción o exportación. En el mercado del gas, la situación supone el mayor impacto desde la invasión rusa de Ucrania. Aunque Asia absorbe la mayor parte del GNL procedente de Oriente Medio, cualquier interrupción obliga a competir por suministros alternativos, lo que presiona al alza los precios en todo el mundo, incluida Europa. La incertidumbre sobre la duración del conflicto y el futuro político iraní añade volatilidad. Expertos de Rystad Energy advierten de que la interrupción del paso por Ormuz impide que unos 15 millones de barriles diarios lleguen a los mercados, lo que podría impulsar aún más los precios si no hay señales de distensión. Algunas previsiones sitúan el barril entre 85 y 90 dólares, mientras que Morgan Stanley ha elevado su estimación para el Brent a 80 dólares en el segundo trimestre. La alianza OPEP+ acordó aumentar ligeramente la producción en abril, pero gran parte de ese petróleo también depende de rutas que atraviesan el Golfo. Irán produce unos 3,3 millones de barriles diarios -alrededor del 3% mundial- y además está sujeto a sanciones. Cualquier incidente adicional alimenta el nerviosismo: la petrolera Saudi Aramco, por ejemplo, ha detenido parcialmente operaciones en Ras Tanura tras el impacto de restos de drones. Algunos analistas comparan la situación con el embargo petrolero de los años setenta, que triplicó los precios. En términos actuales, superar los 90 dólares por barril resulta plausible, y la barrera de los 100 dólares ya no parece inalcanzable si persisten los riesgos de suministro. El principal foco de preocupación es la estabilidad interna de Irán, cuarto productor mundial, debido a la complejidad de su sistema político y al peso de la Guardia Revolucionaria. Los mercados temen que el conflicto se prolongue si no hay voluntad de negociación. Por ahora, muchos expertos contemplan un escenario de escalada limitada -similar a episodios recientes entre Israel e Irán-, aunque no descartan un shock global si el estrecho de Ormuz permaneciera cerrado durante mucho tiempo, lo que podría encarecer el crudo hasta 50 dólares adicionales por barril. La evolución dependerá en gran medida de la rapidez con la que se restablezca el tráfico marítimo y del alcance de las represalias iraníes. Aunque no se prevé una guerra larga, tampoco una resolución inmediata. El expresidente Donald Trump ha afirmado que EE. UU. continuará las operaciones "hasta cumplir todos los objetivos", estimando que podrían prolongarse varias semanas. En el escenario base de algunas entidades financieras, el Brent se mantendría entre 80 y 90 dólares a corto plazo, aunque una desescalada diplomática o la reapertura rápida de las rutas marítimas aliviarían la presión. De lo contrario, los precios del petróleo probablemente se estabilizarán en niveles elevados durante más tiempo.
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