(La Vanguardia, 04-11-2026) | Mercantil, civil y administrativo
De media, los españoles llevan 47,30 euros en su cartera
El efectivo sigue resistiendo frente al avance de los pagos electrónicos y la banca digital. Su utilización continúa siendo una opción habitual para una parte importante de la población, que valora especialmente la privacidad, la protección frente a posibles fraudes o fallos tecnológicos y la posibilidad de disponer de una alternativa para gestionar sus ahorros. La última encuesta sobre hábitos de uso del efectivo publicada por el Banco de España confirma esta tendencia. El 56% de los ciudadanos utiliza monedas y billetes a diario, un porcentaje que supera en un punto al registrado el año anterior. Desde las organizaciones que defienden su utilización se insiste en que el dinero físico sigue desempeñando una función esencial, tanto por razones de inclusión financiera como por la libertad de elección y la privacidad que proporciona. También permite garantizar el acceso al dinero a quienes tienen dificultades para desenvolverse en el entorno digital. La edad marca diferencias importantes en los hábitos de pago. Según el Banco de España, el efectivo mantiene una presencia especialmente significativa entre los mayores de 55 años, mientras que los jóvenes están mucho más familiarizados con las herramientas digitales y muestran mayor confianza a la hora de gestionar su dinero a través del teléfono móvil. Para las generaciones de más edad, sin embargo, concentrar todo su patrimonio en un dispositivo electrónico sigue generando cierta desconfianza, pese a que en los últimos años han incorporado progresivamente la banca digital y el pago con tarjeta a sus rutinas. La seguridad es otro de los factores que explican la resistencia del dinero físico. En un contexto marcado por las filtraciones de datos, los accesos no autorizados y los intentos de estafa, cada vez más ciudadanos consideran que los billetes y las monedas ofrecen una protección adicional frente a los problemas tecnológicos y los fraudes. El porcentaje de encuestados que identifica esta ventaja ha pasado del 65% al 71%. También ha aumentado, del 65% al 67%, la proporción de quienes destacan la privacidad que proporciona el efectivo, al evitar que cada operación deje un registro digital susceptible de ser utilizado por terceros. Aunque el dinero físico tampoco está completamente libre de actividades fraudulentas, los expertos consideran que los principales riesgos se concentran actualmente en el ámbito digital. Los cajeros automáticos continúan siendo el principal canal para obtener efectivo, utilizado por el 80% de los ciudadanos, a pesar de que han surgido otras posibilidades, como retirar dinero en establecimientos comerciales. La reducción progresiva de la red de cajeros preocupa a las organizaciones defensoras del efectivo, que advierten de que su desaparición no solo dificulta el acceso al dinero, sino que también puede transmitir una imagen equivocada sobre la demanda real de este servicio. Además, después del apagón, las recomendaciones de las autoridades para disponer de dinero físico ante posibles emergencias parecen haber calado entre la población. De hecho, el porcentaje de españoles que mantiene efectivo a mano para afrontar imprevistos ha aumentado cuatro puntos, hasta situarse en el 36%. La encuesta también refleja un ligero incremento del efectivo como fórmula de ahorro al margen de las entidades bancarias. Su utilización con este propósito ha pasado del 8% al 10%. Esta práctica responde, en parte, al deseo de mantener una reserva disponible y evitar la incertidumbre de los mercados financieros. No obstante, los especialistas advierten de que guardar dinero sin obtener ninguna rentabilidad puede resultar perjudicial en un escenario de inflación, ya que la capacidad adquisitiva de esos ahorros disminuye con el paso del tiempo. En cuanto a la cantidad de dinero que los ciudadanos llevan habitualmente encima, la media se sitúa en 47,30 euros, aproximadamente dos euros más que el año anterior. Desde Denaria consideran que disponer de unos 70 euros semanales en efectivo puede ser una referencia adecuada. Aunque la encuesta apunta a una ligera pérdida de peso del dinero físico como herramienta para controlar los gastos, desde el ámbito académico destacan que sigue siendo un método eficaz para administrar el presupuesto. A diferencia de los pagos con tarjeta o móvil, utilizar efectivo obliga a tomar mayor conciencia del dinero disponible: primero, al retirarlo del cajero, cuando se comprueba cuánto se extrae de la cuenta; después, al llevarlo en la cartera y observar cómo va disminuyendo; y, finalmente, al facilitar un control más directo de los gastos y evitar compras que puedan superar el presupuesto previsto.
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