(Cinco Días, 03-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

2025, el año en el que dormir en un hotel en España alcanzó los 166 euros por noche

Pasar la noche en un hotel es cada vez más caro y, en muchos casos, se ha convertido en una opción difícilmente asumible, especialmente para familias y viajeros de negocios. En 2025, el precio medio de una habitación de hotel en España subió un 4,8%, hasta situarse en 166,1 euros por noche, marcando así un nuevo récord histórico. Estos datos proceden del barómetro anual elaborado por Cushman & Wakefield junto con STR, que analiza la evolución de 1.425 establecimientos hoteleros y cerca de 184.000 habitaciones en todo el país. La fuerte escalada de precios registrada en los últimos tres años ha tenido un impacto directo en la rentabilidad del sector. Esto se refleja en el ingreso por habitación disponible (RevPAR), el indicador clave para medir los resultados de los hoteles, que en 2025 creció un 5,5% y alcanzó los 125,4 euros. Según destacó Elvira Arjona, responsable de STR en España, tanto el aumento de tarifas como el de rentabilidad se sitúan muy por encima de los registrados en Europa y en el sur del continente. Dentro de esta tendencia alcista, Marbella fue el destino donde más se encarecieron los precios, con una tarifa media de 365 euros por noche, la más alta del país, tras un incremento anual del 11%. Solo Fuerteventura registró una subida mayor, del 13,1%. En contraste, Barcelona experimentó un ligero descenso del 0,8%, lo que dejó su tarifa media en 186,4 euros por noche. Pese a este ajuste puntual, las tarifas hoteleras se mantienen en niveles récord, impulsadas por una demanda que continúa siendo sólida y por la presión inflacionaria. De cara a 2026, las previsiones apuntan a nuevas subidas, ya que ciudades como Madrid y Barcelona aún presentan precios inferiores a los de otros grandes destinos europeos como Londres o París, según explicó Bruno Hallé, socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en España. A esta evolución contribuirá también la apertura de numerosos hoteles de alta gama, especialmente en Madrid. De acuerdo con CBRE, la capital concentrará el 17% de las nuevas inauguraciones hoteleras, con nueve establecimientos de cinco estrellas previstos para este año, operados por marcas como Ilunion, Mercer, Nobu, Radisson, Hilton o Lopesan, entre otras. Aun así, Barcelona sigue registrando una tarifa media superior a la de Madrid -178,4 euros frente a una cifra algo menor en la capital-, aunque la diferencia entre ambas ciudades se está reduciendo. En términos de rentabilidad, seis destinos superan la media nacional: Marbella, Baleares, Barcelona, Madrid, Canarias y Málaga. De nuevo, Marbella lidera con claridad el ranking, con un ingreso por habitación disponible de 245,8 euros, muy por encima de Baleares (153,2 euros) y Barcelona (145,3 euros). La ocupación hotelera alcanzó el 75,5% de las plazas disponibles, lo que supone un aumento del 0,7% respecto al año anterior y consolida una situación de estabilidad en niveles históricamente altos. Según Albert Grau, socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en España, el dato más positivo de 2025 es que, con una ocupación sostenida en máximos, el sector ha logrado seguir incrementando precios e ingresos, una tendencia que podría prolongarse en 2026 si se mantiene la fortaleza de la demanda nacional y el interés de los mercados internacionales por España.

LEER MÁS

(Cinco Días, 03-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La nominación a la Fed pincha la fiebre del oro, que cae hasta un 20% en dos jornadas

Las materias primas profundizan en una corrección de gran magnitud que pone de manifiesto el fuerte componente especulativo detrás de las recientes subidas de unos activos tradicionalmente vistos como refugio. El anuncio de Donald Trump de proponer a Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Jerome Powell, ha desbaratado las expectativas alcistas del mercado y ha desencadenado una caída sin precedentes. El precio del oro ha llegado esta mañana a los 4.400 dólares por onza, después de haber rozado los 5.600 dólares el jueves anterior, lo que supone un desplome cercano al 20% en poco más de dos sesiones. El viernes, el metal precioso ya había retrocedido un 8,95% en el mercado al contado, según Bloomberg, aunque en los momentos de mayor tensión llegó a perder hasta un 12%. Este lunes, las caídas continúan con descensos en torno al 5%. La plata presenta un ajuste aún más severo: cotiza en 74,26 dólares por onza y acumula una pérdida del 40% desde los máximos recientes, cuando alcanzó los 121 dólares hace apenas unos días. Según Manuel Pinto, analista de XTB, el retroceso del oro está directamente relacionado con la designación de Warsh. A su juicio, tanto el oro como la plata, e incluso activos como el bitcoin, podrían seguir corrigiendo ante un escenario de fortalecimiento del dólar, aumento de la rentabilidad de los bonos y menor liquidez en los mercados, mientras que el sector bancario empieza a captar mayor interés. Aunque las últimas declaraciones de Warsh apuntan a posibles recortes de tipos, el mercado lo percibe como una figura con amplia experiencia en la Reserva Federal y en Wall Street, lo que reduce la probabilidad de decisiones extremas que debiliten de forma significativa al dólar. En la misma línea, Sergio Ávila, analista de IG, considera que el desencadenante principal es de naturaleza político-monetaria, ya que el perfil más restrictivo de Warsh enfría la expectativa de un entorno prolongado de tipos muy bajos y fuerza a los inversores a recoger beneficios en los activos que habían subido con excesiva rapidez. La brusquedad del ajuste en los metales preciosos refleja que su escalada no respondía únicamente a la búsqueda de protección frente a la debilidad del dólar, sino también a estrategias de corto plazo orientadas a obtener ganancias rápidas. Muchas posiciones alcistas se han visto obligadas a cerrarse de manera acelerada. Para Robert Gottlieb, exoperador de JPMorgan y ahora analista independiente, el mercado se encontraba claramente sobrecargado. Ávila coincide al señalar que no se trata de un cambio de tendencia estructural, sino de una corrección destinada a eliminar los excesos acumulados. El hundimiento de los metales preciosos está teniendo repercusiones en el conjunto de los mercados financieros, en una jornada marcada por caídas generalizadas en las Bolsas. Tim Waterer, analista de KCM Trade, explica a Bloomberg que los cierres forzosos de posiciones en oro y plata están provocando ventas en otros activos, generando un efecto en cadena. Este tipo de movimientos es habitual en el mercado de futuros cuando un activo que ha subido con fuerza sufre un giro brusco: las posiciones apalancadas entran en pérdidas y los inversores se ven obligados a aportar más garantías, lo que les lleva a vender otros activos para cubrirlas. De hecho, además de los metales, también retroceden las Bolsas y la deuda soberana de referencia. Este desplome llega después de una revalorización igualmente excepcional. Impulsado por la intensa demanda de pequeños inversores, el oro había duplicado su precio desde comienzos de 2025 y solo en 2026 acumulaba una subida del 25%. La plata, en un mercado más reducido y volátil, llegó a cuadruplicar su valor desde finales de 2024 y registró un avance del 60% en 2026. Las tensiones geopolíticas avivaron aún más estas compras a comienzos de año, con factores como la intervención estadounidense en Venezuela, el conflicto entre Estados Unidos y la Unión Europea por Groenlandia y las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal, circunstancias que presionaron al dólar y dispararon los precios de los metales preciosos. A ello se sumó el acuerdo para evitar un cierre parcial del Gobierno estadounidense, que dio algo de oxígeno al dólar y añadió presión bajista al oro. Pese a la fuerte corrección, Antonio Di Giacomo, analista senior de XS.com, sostiene que el oro sigue manteniendo su función defensiva en un entorno de elevada incertidumbre. Aunque ha retrocedido desde niveles próximos a los 5.000 dólares, considera que conserva un soporte estructural como activo refugio frente a los riesgos políticos y geopolíticos globales, si bien no está exento de episodios de ajuste tras las recientes subidas históricas.

LEER MÁS

(Cinco Días, 03-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Ibex bate un nuevo récord y supera los 18.000 puntos por primera vez en la historia

El Ibex 35 ha marcado un hito histórico al alcanzar por primera vez los 18.000 puntos (18.115,2). El índice de referencia de la Bolsa española, que comenzó la jornada en terreno negativo, ha dado la vuelta a la sesión y ha entrado en máximos históricos, con una subida cercana al 0,7%. Tras haber cerrado ya la semana anterior en niveles récord, el mercado español encabeza hoy las ganancias en Europa. Entre los valores más destacados figuran Mapfre, que avanza alrededor de un 1,5%, y Amadeus e IAG, ambas con repuntes próximos al 1,3%. En el lado opuesto, Solaria lidera las caídas con un descenso del 2,2%, mientras que Repsol, lastrada por el fuerte retroceso del crudo, baja un 1,7% e Indra retrocede un 1,3%. Este comportamiento positivo se produce en un contexto de prudencia generalizada en los mercados. La venta masiva de metales preciosos tras el anuncio de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal ha elevado la tensión financiera en el arranque de una semana cargada de citas clave. A la intensa temporada de resultados empresariales se suman varias reuniones de bancos centrales, incluida la del Banco Central Europeo, y la publicación de indicadores macroeconómicos relevantes, como el informe oficial de empleo de Estados Unidos previsto para el viernes. Después de una sesión claramente negativa en Asia, con descensos cercanos al 2%, y con los futuros de Wall Street anticipando caídas antes de la apertura, las Bolsas europeas muestran un tono más moderado y avanzan en torno al 0,5% tras un inicio de jornada bajista. La relativa estabilidad de Europa contrasta con los fuertes ajustes registrados en los mercados asiáticos. El Hang Seng de Hong Kong cerró con un retroceso del 2,4%, mientras que el Nikkei japonés perdió un 1,23%, pese a las expectativas de una amplia victoria del Partido Liberal Democrático en las próximas elecciones, lo que podría allanar el camino a nuevas medidas de estímulo. En el plano macroeconómico, la economía de la eurozona creció un 1,5% en 2025, tras anotar un avance del 0,3% en el cuarto trimestre. Alemania, por su parte, registró un crecimiento del 0,3% en el tramo final del año y cerró el ejercicio con una expansión del 0,2%. En Estados Unidos, Wall Street despidió un enero especialmente volátil con descensos generalizados. El Dow Jones cedió un 0,36%, el S&P 500 bajó un 0,43% y el Nasdaq retrocedió un 0,94%. Para la sesión actual, los futuros apuntan a nuevas pérdidas, con caídas del 1,2% en el S&P 500 y del 1,6% en el Nasdaq, a la espera de los resultados de grandes compañías tecnológicas como Alphabet, Amazon o AMD. El foco está puesto en los costes y la rentabilidad vinculados a la inteligencia artificial, tras la decepción generada por las cifras de Microsoft. No obstante, la atención de los inversores sigue centrada en la política monetaria. Buena parte de la inquietud del mercado responde a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de proponer a Kevin Warsh como sustituto de Jerome Powell al frente de la Fed. Este movimiento ha llevado a revisar las expectativas sobre la evolución de los tipos de interés. Desde XTB señalan que el nombramiento ha reforzado la previsión de tipos más elevados durante más tiempo y de un dólar más fuerte, y apuntan que con Warsh se anticipa un giro hacia una política monetaria más basada en convicciones económicas que en datos estrictamente macroeconómicos. En una línea similar, Renta 4 destaca que la designación de Warsh, considerado de perfil más técnico, ha provocado un aumento de la aversión al riesgo, con ventas en Bolsas, criptomonedas y, de forma especialmente acusada, en los metales preciosos. Aun así, los analistas coinciden en que el futuro presidente de la Fed mantendrá la independencia del banco central, lo que debería resultar favorable para los mercados bursátiles a medio plazo. Según los expertos de Renta 4, el perfil más académico que político de Warsh contribuiría a preservar la autonomía de la Fed, calmando al mercado de bonos y al dólar, mientras que los metales preciosos deberán digerir las fuertes subidas previas que los llevaron a máximos históricos. Uno de los movimientos más llamativos de la jornada ha sido el desplome del oro y la plata. El oro ha llegado a cotizar en torno a los 4.400 dólares por onza, después de haber rozado los 5.600 dólares la semana pasada, lo que implica una corrección cercana al 20% en apenas dos sesiones y media. La plata amplía aún más las pérdidas y acumula un descenso de alrededor del 40% desde sus máximos recientes. Pese a este ajuste, algunos analistas identifican oportunidades de entrada. Vivek Dhar, estratega de materias primas de CBA, considera que el actual nivel de precios supone una oportunidad de compra tanto para el oro como para la plata y mantiene su previsión de que el oro alcance los 6.000 dólares por onza en el cuarto trimestre de 2026. En el mercado de divisas, el euro registra un ligero avance frente al dólar y se mueve en torno a los 1,1864 dólares. El petróleo, por su parte, cae cerca de un 5% tras las declaraciones de Trump sobre que Irán estaría negociando "seriamente" con Washington, lo que reduce el riesgo de una escalada militar. El barril de Brent cotiza en el entorno de los 65 dólares. Con este escenario, los inversores encaran una semana intensa, atentos a la evolución de las materias primas, al mensaje de los bancos centrales y a si los próximos datos macroeconómicos confirman o no un giro hacia un contexto de mayor cautela en los mercados.

LEER MÁS

(Expansión, 03-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La industria española acelera su caída en enero y destruye empleo

La industria española ha arrancado el año profundizando en la senda descendente que ya se manifestó en diciembre y sumando nuevos focos de preocupación, especialmente en lo relativo a los pedidos y al empleo. Los datos del Índice de Gestores de Compras (PMI) correspondientes a enero, difundidos por S&P Global, indican además que la escasez de demanda está llevando a muchas compañías a rebajar sus precios de venta para sostener los ingresos, pese al encarecimiento de los costes, lo que termina erosionando la rentabilidad. "El sector manufacturero español ha iniciado el año con debilidad", afirma Jonas Feldhusen, economista del Hamburg Commercial Bank y autor del informe, en referencia a un PMI de 49,2 puntos, cuatro décimas por debajo del registro de diciembre y nuevamente por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción. "Las cifras decepcionantes de diciembre ya planteaban la duda de si se trataba de un episodio puntual o del inicio de una fase más prolongada de desaceleración. Los datos de enero apuntan ahora claramente hacia esta segunda opción", añade. En particular, el empeoramiento de la demanda comienza a generar una preocupación creciente. Los nuevos pedidos, tanto del mercado interno como del exterior, continuaron cayendo a pesar de partir ya de niveles contenidos, una evolución que las empresas atribuyen en gran medida a la incertidumbre internacional que afecta también a otros países de la eurozona. Esta debilidad no solo se refleja en la entrada de nuevos encargos, sino también en la cartera de pedidos pendientes, que se está reduciendo a un ritmo cada vez más rápido. La falta de tracción del mercado tiene, además, un impacto directo sobre los márgenes de beneficio. "La presión de los costes se ha intensificado debido al encarecimiento de insumos clave como el aluminio o el cobre", señala Feldhusen. Sin embargo, la fuerte competencia y la demanda limitada están restringiendo la capacidad de los fabricantes para repercutir esos mayores costes en los precios finales. "Como consecuencia, la combinación de costes al alza y menor poder de fijación de precios está frenando la contratación", concluye, lo que se ha traducido en el quinto descenso consecutivo del empleo, más acusado que en meses previos. Pese a este contexto adverso, las empresas del sector mantienen un tono relativamente optimista a medio plazo. Según el informe, muchos fabricantes confían en una recuperación progresiva de la demanda a lo largo de los próximos doce meses, lo que explica que ni el empleo ni la inversión se hayan ajustado con la misma intensidad que los pedidos, y que se mantengan en marcha numerosos proyectos de largo recorrido. No obstante, desde S&P Global advierten de que persisten riesgos relevantes, como el aumento de la competencia procedente de fuera de la Unión Europea o las tensiones geopolíticas con Estados Unidos. En el conjunto de la eurozona, aunque comienzan a apreciarse señales de estabilización en la industria, todavía no puede hablarse de una recuperación clara, lo que apunta a que la demanda externa sigue siendo débil. El PMI manufacturero de la región se situó en enero en 49,5 puntos, siete décimas por encima del dato de diciembre, pero aún por debajo del nivel que indica crecimiento. Por países, Grecia encabeza la clasificación con 54,2 puntos, seguida de Francia (51,2) y Países Bajos (50,1), mientras que Austria presenta el peor comportamiento, junto con Italia (48,1) y Alemania (49,2). "Se aprecian algunos avances en la industria manufacturera, pero a un ritmo muy lento", resume Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank y responsable del informe para Europa. En su análisis destaca mejoras puntuales en determinados países: "En Francia la expansión gana tracción, y en Alemania la fuerte contracción de diciembre ha dado paso a un retroceso mucho más moderado".

LEER MÁS

(Expansión, 03-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los dos consorcios bancarios que aglutinan a las "apps" de pagos que funcionan en Europa serán interoperables entre sí este mismo año

Los dos grandes bloques que concentran los sistemas de pagos instantáneos en Europa comenzaron a colaborar el año pasado con el objetivo de hacer compatibles sus plataformas. Por un lado está EuroPA, que agrupa soluciones como la española Bizum, junto a los sistemas de Italia y Portugal, entre otros. Por otro, EPI, impulsora de Wero, muy extendido en Francia, Alemania y Bélgica. En ambos casos se trata de iniciativas promovidas por el sector bancario. Este martes se confirmó oficialmente que esa interoperabilidad será una realidad a lo largo de este mismo año. En la práctica, esto permitirá que un usuario en España pueda enviar o recibir dinero de forma inmediata desde Bizum a un destinatario en Francia o Alemania, y viceversa. El avance es significativo. Hasta ahora, Bizum solo permitía transferencias dentro del territorio nacional, aunque recientemente había alcanzado acuerdos con sistemas de pago de Italia, Portugal, Andorra y algunos países nórdicos que operan con la aplicación Vipps. Gracias a la conexión entre plataformas, unos 130 millones de ciudadanos de trece países podrán realizar pagos transfronterizos directamente desde sus aplicaciones habituales, como Bizum u otras equivalentes, utilizando únicamente el teléfono móvil. El alcance del sistema cubrirá aproximadamente al 72% de la población de la Unión Europea y Noruega, con la posibilidad de incorporar en el futuro a Suiza y a otros países fuera del ámbito comunitario. Las entidades que respaldan este amplio ecosistema de aplicaciones nacionales -una por cada país- tienen previsto constituir una nueva sociedad para culminar este proyecto, con el objetivo de que el sistema esté plenamente operativo en 2026. La interoperabilidad no se limitará a los envíos de dinero entre particulares. A partir de 2027, también se integrarán los pagos en comercios físicos y en el comercio electrónico. En este contexto, Bizum, que ya cuenta con 30 millones de usuarios, trabaja en el lanzamiento de Bizum Pay. Ese será el gran desafío del proyecto: competir con el dominio histórico de Visa y Mastercard. Bizum Pay aspira a ofrecer comisiones más reducidas para los comercios que las redes internacionales de tarjetas y, además, una ventaja clave: la liquidación de pagos y cobros se realizará en el mismo día. Con la alianza anunciada esta semana, los pagos internacionales dentro de Europa pasarán a ser una realidad sin apenas cambios para el usuario final. Los clientes de Bizum continuarán utilizando la aplicación de la misma forma que hasta ahora, sin necesidad de instalar nuevas apps en sus dispositivos. No obstante, esta experiencia podría evolucionar en el futuro. Los promotores del proyecto contemplan la creación de una nueva marca común que coexistirá con las soluciones nacionales actuales. "Europa dispone de la infraestructura, la escala y la ambición necesarias para construir una alternativa europea, soberana y fiable en el ámbito de los pagos. EuroPA ya opera desde marzo en cuatro países -España, Italia, Portugal y Andorra- y demuestra que las soluciones existentes son eficaces y rápidamente adoptadas. Con este acuerdo, ampliamos el acceso de ciudadanos y comercios europeos a medios de pago seguros que protegen los datos, algo que solo puede lograrse mediante un esfuerzo colectivo", señala Ángel Nigorra, director general de Bizum. En la misma línea, Martina Weimert, consejera delegada de EPI, subraya que "este acuerdo confirma que la soberanía europea en pagos no es solo una aspiración, sino una realidad en construcción. Estamos sentando las bases de un auténtico ecosistema de pagos paneuropeo".

LEER MÁS

(El Confidencial, 03-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La UE dispara las sanciones a las auditoras hasta su nivel más alto en cinco años

La Unión Europea terminó 2024 con el nivel más alto de sanciones a auditores y sociedades de auditoría registrado en los últimos cinco años. Las autoridades nacionales de control dictaron 1.517 sanciones y actuaciones administrativas, un máximo histórico que evidencia el aumento gradual de la supervisión sobre el sector. Así lo recoge el último informe del Comité de Organismos Europeos de Supervisión de la Auditoría, que agrupa a los reguladores de los Estados miembros y de varios países del Espacio Económico Europeo. En este escenario, España se sitúa entre los países más activos en materia sancionadora, aunque no ocupa el primer puesto en cifras totales. Estos datos se producen justo antes del cambio de rumbo en Estados Unidos con la llegada de la Administración Trump, que ha cesado a la anterior cúpula del organismo supervisor de la auditoría (PCAOB) y plantea su integración en la SEC. El sector prevé un entorno de inspecciones menos exigente, un giro que ha despertado la preocupación de los supervisores europeos. Desde el CEAOB se advierte de que desmantelar este modelo de referencia debilitaría la confianza en los mercados y bloquearía durante años la cooperación internacional, al dejar sin efecto los actuales acuerdos de intercambio de información, una posición que también respalda el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas. El informe pone de relieve una elevada concentración geográfica de las sanciones. En número de expedientes, Hungría, Rumanía, Alemania y Polonia lideraron la actividad sancionadora en 2024, concentrando una parte muy relevante del total, en muchos casos como consecuencia de revisiones generalizadas de calidad y del fortalecimiento de las facultades de sus autoridades supervisoras. Si se atiende al importe económico, las sanciones más elevadas se localizaron en pocos países. Alemania impuso la multa individual más alta a un auditor, por valor de 300.000 euros, mientras que Noruega encabezó las sanciones a firmas de auditoría por trabajos vinculados a entidades de interés público, con penalizaciones que alcanzaron los 500.000 euros. España también destacó en este apartado, con multas a firmas que superaron los 230.000 euros en auditorías de grandes entidades. El documento diferencia entre sanciones relacionadas con entidades de interés público y aquellas correspondientes a auditorías de entidades que no tienen esa consideración. Las primeras incluyen bancos, aseguradoras, empresas cotizadas, fondos de pensiones, instituciones de inversión colectiva y otras organizaciones con especial relevancia económica o social, sometidas a un régimen de control más estricto. Durante 2024 se contabilizaron 79 sanciones económicas vinculadas a auditorías de entidades de interés público, una cifra muy similar a la de años anteriores, lo que sugiere una evolución estable en este ámbito. En cambio, las sanciones asociadas a auditorías de empresas no consideradas de interés público aumentaron con fuerza, hasta 443, lo que supone un incremento del 38% respecto a 2023. Este repunte explica en gran medida el récord europeo y está relacionado con auditorías de menor tamaño y con incumplimientos de otras obligaciones profesionales, como formación, comunicación de información o colaboración con los supervisores. El presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, Santiago Durán, atribuye esta tendencia al fortalecimiento progresivo del marco de supervisión europeo tras la reforma de la Directiva de Auditoría. Recuerda que dicha directiva se modificó en 2014, con un plazo de dos años para su transposición, y que introdujo criterios más estrictos de independencia y transparencia para las autoridades nacionales encargadas de vigilar la actividad auditora. Durán señala también que este refuerzo no ha avanzado de forma homogénea en todos los países. Explica que el sistema español de supervisión pública es uno de los más veteranos de Europa, creado en 1988, mientras que en otros Estados miembros la vigilancia ha evolucionado desde modelos de autorregulación entre auditores hacia sistemas públicos progresivamente más independientes del propio sector. A su juicio, esta convergencia tardía ayuda a entender el aumento actual de sanciones. Considera que la implantación reciente de sistemas públicos de supervisión en varios países, junto con una mayor dotación de medios y competencias, ha permitido ampliar el alcance de las inspecciones y someter a control un número creciente de trabajos de auditoría.

LEER MÁS

(Expansión, 02-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Producto Interior Bruto creció en 2025 un 2,8% gracias al tirón del consumo y la inversión

Así lo refleja el avance de la Contabilidad Nacional difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que pone de manifiesto una desaceleración del crecimiento económico en 2025. La economía española avanzó siete décimas menos que el año anterior, cuando el PIB creció un 3,5%. En términos nominales, el producto interior bruto alcanzó en 2025 los 1.685.783 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,7% respecto a 2024. El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, subrayó que se trata de un crecimiento "robusto, apoyado en el consumo y la inversión". "Hemos cerrado el año con un crecimiento del 2,8%, a la cabeza de las economías avanzadas y prácticamente duplicando el ritmo de la zona euro", señaló en un vídeo difundido por su departamento. Aunque el avance del PIB se moderó en el conjunto del año, la actividad económica cobró impulso en el último trimestre, con un crecimiento del 0,8%, dos décimas más que en el trimestre anterior. Este repunte estuvo impulsado por la demanda interna, que contribuyó con un punto al crecimiento trimestral, mientras que el sector exterior tuvo un efecto negativo de dos décimas en el tramo final del año. Desde el punto de vista de la demanda, el consumo final de los hogares aumentó un 1% y el de las Administraciones Públicas un 0,1%. La formación bruta de capital creció un 1,7%. Las exportaciones de bienes y servicios avanzaron un 0,8% intertrimestral, lo que supone un incremento de 1,5 puntos respecto al tercer trimestre, mientras que las importaciones aumentaron un 1,4%, una décima más que en el trimestre precedente. Por el lado de la oferta, todos los grandes sectores registraron crecimientos. La industria avanzó un 0,3% entre octubre y diciembre; la construcción se incrementó un 2,1%, cuatro décimas más que en el trimestre anterior; y los servicios mantuvieron un ritmo similar al previo, con un crecimiento del 0,8%. La agricultura, por su parte, aumentó un 0,2%, un punto más que en el trimestre anterior. En términos interanuales, el PIB creció un 2,6% en el cuarto trimestre, una décima menos que en el trimestre previo y la tasa más baja en dos años, concretamente desde finales de 2023. La demanda interna aportó 3,6 puntos al crecimiento interanual, mientras que la demanda externa restó un punto. El consumo final aumentó un 2,9% interanual, una décima más que en el trimestre anterior: el gasto de los hogares se aceleró hasta el 3,3% y el de las Administraciones Públicas alcanzó el 1,7%. La formación bruta de capital creció un 6,5%, aunque con una desaceleración de 1,7 puntos respecto al trimestre previo. Las exportaciones de bienes y servicios avanzaron un 3,5% interanual, siete décimas más que en el tercer trimestre, mientras que las importaciones aumentaron un 6,9%, dos décimas por encima del periodo anterior. Por sectores de actividad, la industria registró un crecimiento del 2,8%, la construcción del 7,2%, los servicios del 2,8% y la agricultura del 1,3%.

LEER MÁS

(El País, 02-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Diferentes estudios muestran que hasta ahora las empresas americanas absorben el alza de costes

Los aranceles suelen ser descritos por muchos economistas críticos como un impuesto que un país acaba imponiéndose a sí mismo, con efectos similares a los de la inflación. La ofensiva arancelaria impulsada por Donald Trump en abril de 2025, el denominado "Día de la Liberación", ha confirmado en buena medida esa idea. Diversos estudios sobre su impacto a lo largo de 2025, así como los análisis del Fondo Monetario Internacional, coinciden en que el coste de los gravámenes sobre las importaciones ha recaído mayoritariamente en Estados Unidos, ya sea a través de una reducción de los márgenes de las empresas que comercializan esos productos o mediante un encarecimiento de los precios finales para los consumidores. No obstante, los efectos indirectos o a medio plazo todavía podrían manifestarse. En aquel anuncio solemne desde la Casa Blanca, Trump proclamó que el 2 de abril de 2025 pasaría a la historia como el día en que la industria estadounidense renacía y el país recuperaba su destino económico. Sin embargo, gran parte de esas promesas no se materializaron. Las tarifas anunciadas, exhibidas en dos grandes paneles, terminaron siendo rebajadas o directamente suspendidas, en buena medida por la reacción negativa de los mercados financieros. La venta masiva de deuda pública estadounidense elevó los rendimientos de los bonos y encareció la financiación de una deuda ya muy abultada. Este factor explica en parte por qué el impacto de los aranceles estadounidenses -que aun así alcanzaron niveles no vistos desde 1932- no provocó el terremoto económico global que muchos anticipaban. En aquel momento, Trump anunció un arancel mínimo del 10%, con incrementos para los países con los que Estados Unidos mantenía mayores déficits comerciales. Para la Unión Europea, por ejemplo, la tasa prevista era del 20%. Tras meses de negociaciones, Washington y Bruselas cerraron en verano un acuerdo que fijó un arancel del 15% para la mayoría de productos europeos, dejando fuera sectores como el aeronáutico y determinados productos químicos y agrícolas. A ello se sumó la capacidad de adaptación de las empresas, que ajustaron sus cadenas de suministro para reducir el impacto. Un estudio del Center for Economic Policy Research publicado en enero muestra que entre abril y agosto se aceleró el desvío del comercio exterior estadounidense hacia otros socios, especialmente México y Canadá, según los datos de importaciones del US Census Bureau. Este reajuste del comercio internacional coincide con la evaluación del FMI. El arancel medio efectivo terminó situándose en el 18,5%, por debajo de las previsiones iniciales, mientras que el sector privado reconfiguró sus cadenas de suministro y el comercio mundial continuó mostrando fortaleza. El economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, señaló recientemente que los datos evidencian que el coste de los aranceles lo ha asumido Estados Unidos y que, en la práctica, funcionan como un impuesto interno. Otros estudios refuerzan esta conclusión. El instituto alemán Kiel Institute estima que los importadores estadounidenses absorbieron el 96% del coste de los aranceles, frente al 4% asumido por los exportadores extranjeros. Este análisis se basa en el seguimiento de 25 millones de operaciones comerciales por valor de cuatro billones de dólares entre abril y agosto, y calcula que los ingresos aduaneros aumentaron en unos 200.000 millones de dólares en 2025, sufragados casi íntegramente por agentes estadounidenses. Un trabajo elaborado por economistas de Harvard y de la Universidad de Chicago subraya la diferencia entre los aranceles anunciados y los finalmente aplicados, en gran parte debido a las exenciones introducidas por Washington, como en el caso de los semiconductores. El estudio concluye que alrededor del 94% del coste de los aranceles recayó sobre empresas estadounidenses, un porcentaje superior al observado durante la guerra comercial con China en 2018 y 2019, cuando fue del 80%. China ilustra bien la reorientación del comercio: su peso en las exportaciones estadounidenses pasó del 22% a finales de 2017 al 12% en 2024 y al 8% en septiembre de 2025. Pese a las distorsiones comerciales, la economía mundial ha seguido avanzando. Políticas fiscales y monetarias claramente expansivas, junto con la inversión tecnológica, han permitido mantener un crecimiento global cercano al 3%. Estados Unidos, impulsado especialmente por el auge de la inteligencia artificial, se perfila además como una de las economías más dinámicas de cara a 2026. Miguel Otero, investigador principal de Economía Política Internacional del Real Instituto Elcano, advierte de que los efectos de este tipo de medidas tardan en trasladarse plenamente a la economía real. Señala que a corto plazo el impacto puede ser limitado, como ocurrió con el Brexit, pero que las consecuencias sobre la inversión y la confianza son evidentes, en un contexto de elevada incertidumbre y sin que se haya producido la reindustrialización prometida. El desenlace de esta política arancelaria aún no está cerrado. Las tarifas se encuentran ahora bajo revisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que debe decidir si la Administración Trump podía ampararse en la Ley de Emergencia de 1977 para imponerlas. Se trata de una decisión de gran calado para la economía del país. A corto plazo, la reacción de los mercados ya es conocida, pero el consenso entre los economistas llama a la cautela: los aranceles han supuesto un freno que ha sido compensado por otros factores y cuyos efectos a medio plazo todavía están por materializarse.

LEER MÁS

(El Economista, 02-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los beneficiarios del bono social eléctrico pagarán hasta un 46% más en su factura de la luz

A finales de diciembre, cerca de 1,7 millones de hogares en situación de vulnerabilidad recibieron con alivio la aprobación en el Consejo de Ministros del real decreto-ley que prorrogaba durante todo 2026 las medidas del denominado escudo social. En el ámbito energético, la norma aseguraba el suministro de electricidad y agua y mantenía los descuentos vigentes del bono social eléctrico, del 42,5% para los consumidores vulnerables y del 57,5% para los vulnerables severos. Sin embargo, el rechazo del Pleno del Congreso el pasado martes, con los votos contrarios de PP, Vox y Junts, ha devuelto a estas familias al escenario previo, marcado por una mayor incertidumbre y un notable encarecimiento de sus recibos. El aumento de la factura se explica porque, al no prorrogarse los descuentos actuales, estos regresan a los niveles establecidos tras el fin de la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania: un 35% para los consumidores vulnerables y un 50% para los vulnerables severos. Esto supone una reducción de 7,5 y 15 puntos porcentuales, respectivamente, frente a lo que contemplaba la propuesta que finalmente no salió adelante. De acuerdo con las estimaciones de Papernest, esta rebaja en las ayudas se traducirá, para un hogar tipo -con una potencia contratada de 4 kW y un consumo mensual de 290 kWh-, en un incremento del recibo de la luz del 30% en el caso de los vulnerables y del 46% para los vulnerables severos. Aunque la prórroga decayó en el Congreso junto al resto del decreto ómnibus, el Ejecutivo aún dispone de margen para recuperarla si opta por separar esta medida del conjunto y logra los apoyos parlamentarios necesarios para sacarla adelante. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el año 2025 cerró con 1.752.902 beneficiarios del bono social eléctrico. De ellos, el 47% correspondía a consumidores vulnerables (813.442), el 52% a vulnerables severos (904.700) y el 0,45% a hogares en riesgo de exclusión social (7.760). En los últimos años, los descuentos asociados al bono social han experimentado importantes cambios en función del contexto económico. Inicialmente fijados en el 25% y el 40%, se elevaron hasta el 65% y el 80% como parte de la respuesta del Gobierno a la crisis energética, junto a medidas como la llamada Excepción Ibérica. En el verano de 2024 se inició un retorno gradual a niveles más habituales, situándolos en el 35% y el 40%. No obstante, durante las Navidades de ese mismo año se decidió ampliar temporalmente la protección: el descuento para los consumidores vulnerables se estableció en el 50% durante el primer semestre, en el 42,5% en la segunda mitad del año y en el 35% a partir de 2026. Un esquema similar se aplicó a los vulnerables severos, que disfrutaron de rebajas del 65% en el primer semestre, del 57,5% en el segundo y del 50% desde 2026.

LEER MÁS

(Cinco Días, 30-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El capital privado se abre a trabajar con el fondo soberano de España: “Es una magnífica idea para el país”

La captación de nuevos fondos se ha convertido en uno de los principales retos para el capital privado a escala global, hasta el punto de que 2025 se perfila como el peor año desde el inicio de la pandemia en 2020. Sin embargo, España ha seguido una trayectoria distinta. En el mercado nacional, la recaudación alcanzó cerca de 4.200 millones de euros, el mejor dato de la serie histórica, pese a registrar un descenso del 8% respecto a 2024. Al mismo tiempo, la inversión se mantuvo prácticamente estable, en torno a los 6.400 millones de euros, según las cifras presentadas este jueves por SpainCap. En este contexto, el director general de la asociación, José Zudaire, ha mostrado su disposición a colaborar con el fondo soberano anunciado por el Gobierno. El capital privado continúa ganando peso en la economía española. Durante el último ejercicio se contabilizaron 828 operaciones y una capacidad inversora próxima a los 8.000 millones de euros, según se expuso en la rueda de prensa de SpainCap. La presidenta de la entidad, Elena Rico, destacó que el sector se ha consolidado en España con un volumen estable, a diferencia de otros mercados más maduros que han sufrido un mayor deterioro. A su juicio, el ecosistema español ha demostrado una notable resistencia. En 2025, la inversión total del capital privado en España ascendió a 6.403 millones de euros, lo que supone un ligero incremento del 1,8% respecto al año anterior. De esa cifra, 4.672 millones correspondieron a operaciones de private equity -dirigidas a empresas ya consolidadas, independientemente de su tamaño-, mientras que 1.731 millones se destinaron a venture capital, enfocado en compañías en fases iniciales de desarrollo. Por su parte, las desinversiones alcanzaron los 3.740 millones de euros, un 2% más que el año anterior. La principal vía de salida fue la venta a inversores industriales, que concentró el 56,4% de las operaciones, seguida por la venta a otros fondos de capital privado, con un 20%. Aunque a nivel internacional se observa una mayor dificultad para cerrar operaciones de salida, desde SpainCap subrayan que en el mercado español la situación ha sido más favorable. En relación con el fondo soberano anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el director general de la asociación lo calificó como "una excelente iniciativa para el país" y expresó la disposición del sector a colaborar. Este vehículo contará inicialmente con 10.500 millones de euros, con la previsión de alcanzar los 120.000 millones una vez incorpore capital privado. Desde SpainCap reiteraron su apoyo a este tipo de proyectos basados en la colaboración público-privada. "Respaldamos todas las iniciativas que apuestan por este modelo, porque es la mejor forma de construir un sector sólido y sostenible", señaló Zudaire, aunque también advirtió de que será necesario analizar en detalle cómo se articula el fondo y de qué manera se canalizarán los recursos.

LEER MÁS

¿ESTAS BUSCANDO

ASESORÍA PERSONAL O EMPRESARIAL?

Realiza tu consulta online o ven a visitarnos