(Expansión, 01-06-2026) | Laboral

El Gobierno explora todas las vías para mejorar la gestión de los procesos de incapacidad temporal, y poner coto a las bajas laborales

El Ministerio de Seguridad Social ha impulsado recientemente una campaña dirigida a las empresas para recabar información más precisa sobre las tareas y funciones que desempeñan los trabajadores que se encuentran de baja laboral. La finalidad es que los servicios médicos dispongan de más datos a la hora de evaluar una posible reincorporación al puesto de trabajo. Con ello, se busca que los facultativos puedan emitir altas médicas más ajustadas a la realidad de cada empleo, evitando retrasos innecesarios y adecuando mejor los tratamientos. En marzo, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) envió cartas informativas a distintas patronales para que trasladaran a las compañías de sus sectores la necesidad de detallar más los partes de incapacidad temporal. Según una de esas comunicaciones, a la que ha tenido acceso EXPANSIÓN, médicos de atención primaria, facultativos de mutuas e inspectores médicos tanto de los servicios públicos de salud como del propio INSS carecen en muchos casos de información suficiente y fiable sobre las funciones concretas que realiza el trabajador. Esta falta de datos puede dificultar la gestión de las bajas y retrasar el regreso al empleo. Fuentes empresariales recuerdan que no es la primera iniciativa de este tipo puesta en marcha por el INSS. Desde enero de 2024, las compañías están obligadas a comunicar al organismo tanto el puesto de trabajo como la descripción de funciones de los empleados en situación de incapacidad temporal. Esta información debe enviarse mediante el fichero FDI o a través del servicio Incapacidad Temporal Online del sistema RED. El propósito es facilitar evaluaciones médicas más exactas y que las decisiones sobre mantener la baja o conceder el alta se adapten mejor a las características reales del puesto. Desde el ámbito empresarial consideran positiva esta insistencia de la Administración en reforzar estas prácticas, ya que entienden que un mayor conocimiento de las exigencias de cada empleo puede acelerar determinados procedimientos. Esto, añaden, también ayuda a reducir el impacto económico y organizativo que generan las ausencias prolongadas. El INSS advierte, sin embargo, de que la información aportada por muchas empresas sigue siendo insuficiente. Según el organismo, solo el 70% de los procesos de incapacidad temporal registrados el año pasado incluían cumplimentados los apartados relativos al "puesto de trabajo" y a la "descripción de funciones". Además, en numerosos casos los datos facilitados eran demasiado genéricos o carecían del detalle necesario. En las cartas remitidas, el Instituto subraya que esta información resulta clave para mejorar el control de la incapacidad temporal y facilitar un diagnóstico más preciso sobre las limitaciones reales de cada trabajador para desarrollar su actividad profesional concreta, más allá de las referencias generales de la clasificación nacional de ocupaciones o de lo que pueda indicar el propio empleado. Según el INSS, disponer de estos datos también favorece una reincorporación más adecuada y segura para la salud del trabajador. El organismo dependiente de Seguridad Social apunta asimismo que todavía hay muchas empresas que dejan esos apartados sin completar o utilizan descripciones excesivamente vagas, limitándose a expresiones como "las tareas propias de su puesto". La falta de precisión puede traducirse en bajas más largas de lo necesario. De acuerdo con datos de las mutuas de accidentes de trabajo, la duración media de los procesos de incapacidad temporal alcanzó en 2025 los 42,55 días, ligeramente por debajo del año anterior, aunque todavía por encima de los niveles de hace diez años. Esto refleja las dificultades para acortar los periodos de recuperación. A ello se suma el aumento del número de procesos. Según AMAT, en 2025 se registraron 9,16 millones de bajas laborales, un 7% más que el ejercicio anterior y un 133% más que hace una década, lo que supone más del doble.

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(Expansión, 01-06-2026) | Laboral

La patronal reclama más controles a los reincidentes

Aunque la iniciativa tiene un carácter meramente informativo, las organizaciones empresariales valoran positivamente que el Gobierno esté reforzando las actuaciones destinadas a frenar el aumento de las bajas laborales y el elevado coste económico que generan tanto para las empresas como para las cuentas públicas. En el marco de la mesa de diálogo social abierta en el Ministerio de Seguridad Social, la CEOE ha planteado distintas propuestas para atajar especialmente los casos considerados más problemáticos, los correspondientes a trabajadores con reiteradas situaciones de incapacidad temporal. En este contexto, el reciente informe de la AIReF sobre el sistema de incapacidad temporal en España puso de manifiesto que las bajas laborales se concentran cada vez más en un grupo reducido de personas. El estudio señala que el 25% de los beneficiarios acumula más de la mitad de los procesos de baja: representaban el 51% en 2017 y alcanzan ya el 55% en 2024. Asimismo, el 50% de los trabajadores concentra el 77% de los episodios registrados en 2024, cuatro puntos más que siete años antes. Estos datos evidencian que un núcleo relativamente pequeño de beneficiarios absorbe una parte creciente del total de procesos. Ante esta situación, la patronal reclama al departamento que dirige la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, que active actuaciones de la Inspección antes de que se alcance el límite de 365 días de baja, momento en el que los inspectores médicos pasan a asumir la competencia exclusiva sobre el proceso. El objetivo es reforzar los controles y aumentar la supervisión complementaria a la que ya realizan los servicios públicos de salud y las mutuas. El aumento del absentismo sigue teniendo además un fuerte impacto económico. El año pasado, el coste conjunto para empresas y Seguridad Social derivado de las prestaciones por incapacidad temporal rondó los 33.000 millones de euros. De esa cantidad, las arcas públicas asumieron más de 18.500 millones. La tendencia continúa al alza en 2026. Durante el primer trimestre del año ya se aprecia un nuevo incremento que anticipa un gasto récord al cierre del ejercicio. Según datos de AMAT, entre enero y marzo el coste directo soportado por las empresas creció un 7%, acercándose a los 2.500 millones de euros. Paralelamente, la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social refleja un aumento del 14,4% en el gasto destinado a prestaciones por incapacidad temporal, superando los 4.600 millones de euros.

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(El País, 01-06-2026) | Laboral

La patronal vuelve a la negociación para reformar la indemnización por despido e insiste en su rechazo a elevarla

El Ministerio de Trabajo mantiene como parte habitual del diálogo social que cada participante en las mesas de negociación tenga delante un portanombres identificativo. Aunque todos los asistentes se conocen, forma parte del protocolo institucional. Sin embargo, este viernes, en la segunda reunión para debatir la reforma de la indemnización por despido, solo había carteles para los representantes del ministerio y de los sindicatos, no para los de las patronales. La razón es que hasta esta misma mañana CEOE y Cepyme no habían confirmado su presencia, según indican fuentes asistentes al encuentro. De hecho, no se esperaba su participación después de que ambas organizaciones anunciaran en octubre que abandonarían estas negociaciones. Finalmente acudieron, aunque mantienen intacto su rechazo a la propuesta sindical y de Trabajo, que pretende endurecer las condiciones del despido improcedente. "No vamos a sentarnos en una mesa cuya premisa de partida es errónea", afirmó el pasado 22 de octubre el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, al justificar la negativa inicial de la patronal a participar en esta negociación. A juicio de la organización empresarial, el Tribunal Supremo ya resolvió el debate el verano pasado, por lo que consideraban innecesario abrir una discusión con el Gobierno y los sindicatos. Cepyme compartió entonces la misma postura. No obstante, siete meses después, los representantes de ambas patronales sí han acudido a la convocatoria de este viernes organizada por Trabajo. Desde la CEOE explican que su asistencia responde al "respeto hacia el resto de interlocutores", en referencia a los sindicatos. Añaden que también han querido dejar clara su oposición a cualquier modificación normativa sobre el despido, apoyándose en la interpretación realizada por el Tribunal Supremo. Ese es precisamente el principal argumento de la patronal: consideran que la sentencia del alto tribunal cerró la puerta a que los jueces españoles puedan conceder indemnizaciones adicionales basándose en la Carta Social Europea, como había ocurrido en algunos casos. Sin embargo, el Consejo de Europa ha concluido en dos ocasiones que España incumple dicho tratado en materia de despido y ha instado al país a reformar su legislación. Este posicionamiento europeo constituye el principal respaldo de la postura defendida por los sindicatos y el Ministerio de Trabajo. De hecho, las organizaciones sindicales discrepan tanto de la doctrina del Supremo que han presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional. La reunión celebrada este viernes es la segunda sobre esta cuestión. La primera tuvo lugar en octubre y en ella los sindicatos ya anunciaron que prepararían una propuesta conjunta. Tras aquella cita, en la que sí participaron CEOE y Cepyme, las patronales aseguraron que no volverían a asistir. También adelantaron que rechazarían participar en otra mesa impulsada por Trabajo para debatir la entrada de representantes sindicales en los consejos de administración de las empresas. Durante el encuentro de este viernes, los sindicatos han presentado formalmente su propuesta tanto al Gobierno como a las organizaciones empresariales. Según declaraciones difundidas por CC OO, su negociador, Javier Pacheco, defendió la necesidad de reforzar las causas que justifican un despido y establecer plazos de preaviso más amplios que garanticen una mayor protección para los trabajadores. Asimismo, reclamó indemnizaciones "suficientes y reparadoras" que sirvan para compensar y desincentivar los despidos improcedentes, además de recuperar garantías como los salarios de tramitación y el derecho de readmisión cuando no exista una causa objetiva para el cese. El Ministerio de Trabajo se ha comprometido a redactar un texto articulado que sirva de base para un futuro proyecto de ley. No obstante, la falta de apoyo de la patronal reduce considerablemente las posibilidades de que la reforma prospere. La mayoría conservadora del Congreso ya tumbó recientemente la reducción de jornada laboral, una medida que contaba con más opciones de reunir apoyos parlamentarios. Distintas fuentes conocedoras de la negociación apuntan que el rechazo a esta reforma no solo vendría de PP, Vox y Junts, sino también del PNV, como ya ocurrió con el estatuto del becario. Además, tampoco existe unanimidad dentro del propio Ejecutivo, ya que el Ministerio de Economía se opone a modificar la regulación actual. Pese a ello, PSOE y Sumar incluyeron en su acuerdo de gobierno el compromiso de adaptar la normativa española a la Carta Social Europea. Por su parte, la CEOE ha aprovechado la reunión para trasladar al Ministerio de Trabajo su "malestar" por impulsar iniciativas, a su juicio, sin el debido diálogo social, alterando acuerdos previos e interfiriendo en la negociación colectiva.

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(El País, 01-06-2026) | Laboral

En España se teletrabaja poco en comparación con otros países europeos

Según los datos más recientes de Eurostat, el 15,7% de los trabajadores ocupados en España desarrolla su actividad total o parcialmente desde casa, una cifra todavía alejada de la media de la Unión Europea, situada en el 23%, y muy por debajo de los países con mayor implantación del teletrabajo, como Países Bajos (52%), Suecia (45%) o Luxemburgo (43%). En el extremo opuesto se encuentran Grecia (6,7%), Bulgaria (4%) y Rumanía (3,6%). La diferencia refleja, en buena medida, el distinto nivel de desarrollo y especialización de las economías europeas. Esa misma brecha también se reproduce dentro de España, donde comunidades como Madrid y Cataluña concentran más teletrabajadores, mientras que Canarias se sitúa entre las regiones con menor implantación de esta modalidad. Precisamente estas tres comunidades serán escenario de la visita de León XIV a España entre el 6 y el 12 de junio, un acontecimiento que tendrá importantes repercusiones sobre la movilidad y que ha llevado tanto a administraciones públicas como a organizaciones empresariales a recomendar el teletrabajo para reducir desplazamientos. Madrid, la comunidad con mayor porcentaje de teletrabajadores del país, encabeza estas recomendaciones. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, el 24,7% de los ocupados madrileños trabajaba en remoto en 2025. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, anunció el pasado 21 de mayo que los empleados municipales teletrabajarían entre el 3 y el 9 de junio y pidió además a las empresas que faciliten esta opción siempre que sea posible. Días después, la patronal madrileña CEIM respaldó la propuesta mediante un comunicado en el que defendía el teletrabajo como una herramienta eficaz para reducir los desplazamientos en jornadas de elevada presión sobre la movilidad. Sin embargo, los sindicatos madrileños han cuestionado el planteamiento del Ayuntamiento al considerar insuficientes las medidas previstas para reforzar el transporte público ante los cortes de tráfico y las previsibles aglomeraciones. Desde UGT Madrid reclaman más flexibilidad horaria, permisos específicos y garantías para que los trabajadores no sean sancionados en caso de retrasos derivados de la situación, recordando además que gran parte de los empleados no tiene posibilidad de teletrabajar. La situación es distinta en Barcelona, segunda parada del Pontífice en su viaje por España. Ni el Ayuntamiento, ni la Delegación del Gobierno, ni la Generalitat, ni tampoco la patronal Foment del Treball han emitido recomendaciones generales para fomentar el trabajo remoto. Las autoridades municipales defienden que se ha diseñado un dispositivo especial para reforzar el metro, reorganizar las líneas de autobús afectadas y ofrecer información suficiente para facilitar los desplazamientos de la ciudadanía. Cataluña es actualmente la segunda comunidad autónoma con mayor porcentaje de teletrabajo, con un 19,5% de ocupados trabajando a distancia en 2025. Muy diferente es el caso de Canarias, una de las regiones donde menos extendido está el teletrabajo, con apenas un 10,5% de trabajadores en esta modalidad. Aun así, tanto la Delegación del Gobierno como el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife sí han recomendado el trabajo remoto para los empleados que puedan acogerse a él, con el objetivo de aliviar los problemas de movilidad previstos durante la visita papal. Desde Comisiones Obreras en Canarias respaldan esta fórmula, aunque insisten en que debe aplicarse siempre bajo criterios de voluntariedad, negociación y garantía de derechos laborales. Los especialistas atribuyen las diferencias regionales en la implantación del teletrabajo al tipo de tejido productivo predominante en cada territorio. El presidente de la patronal madrileña, Miguel Garrido, señala que Madrid registra niveles superiores a la media nacional debido al peso de las actividades de oficina, las grandes empresas tecnológicas, las sedes corporativas de multinacionales y la concentración de organismos de la Administración pública, ámbitos todos ellos que facilitan el desarrollo del trabajo a distancia.

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(El País, 01-06-2026) | Laboral

La Airef pide al Gobierno reformar la regla de gasto en pensiones para garantizar que sean sostenibles

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha reafirmado este viernes su valoración sobre el sistema público de pensiones: aunque las últimas reformas impulsadas por el Gobierno permiten cumplir con la regla de gasto y evitan, por ahora, nuevos cambios legislativos, eso no asegura la viabilidad futura del sistema. El organismo advierte de que siguen existiendo "riesgos para la sostenibilidad fiscal a largo plazo" y apunta además a posibles incumplimientos de las normas fiscales europeas. Por ello, la presidenta de la Airef, Inés Olóndriz, ha reclamado al Ejecutivo una modificación "explícita" de la actual regla de gasto en dos frentes. Por un lado, plantea que el coste del sistema de pensiones esté vinculado a la sostenibilidad general de las finanzas públicas, por ejemplo mediante indicadores como la deuda pública. Por otro, considera necesario adaptar esta regla al marco fiscal europeo, ya que, según ha señalado, "la regla española no encaja" con las exigencias comunitarias. El informe presentado responde a la solicitud del Gobierno de actualizar el análisis elaborado en 2025. Entonces, la Airef ya advirtió de que el sistema apenas cumplía el límite establecido. El gasto en pensiones descontando las medidas de ingresos -el criterio que utiliza Bruselas- representaba de media el 13,2% del PIB entre 2022 y 2050, muy cerca del máximo legal fijado en el 13,3%. Con los nuevos datos, la previsión mejora hasta el 13% del PIB, principalmente gracias al aumento de ingresos derivado del nuevo sistema de cotización de autónomos basado en ingresos reales. Aun así, la Airef insiste en que el cumplimiento "formal" de la regla de gasto no elimina las dudas sobre la salud futura de las cuentas públicas. El organismo detecta varios "problemas de diseño" en la norma y propone revisarla. Entre sus críticas, señala que la regla ofrece una visión incompleta de la sostenibilidad, ya que solo contempla el gasto en pensiones y deja fuera otros costes asociados al envejecimiento de la población, como la sanidad o la dependencia. También cuestiona la falta de precisión en la definición de las medidas de ingresos. En consecuencia, la institución concluye que los parámetros actuales no reflejan realmente la sostenibilidad financiera del Estado, algo que, según indica, queda patente en el hecho de que el cumplimiento de la regla es compatible con un aumento de la deuda pública en las próximas décadas. De hecho, la Airef calcula que la deuda podría alcanzar el 123% del PIB en 2050, impulsada sobre todo por el incremento del gasto vinculado al envejecimiento demográfico. El estudio incorpora además una primera estimación sobre el impacto económico de la nueva regularización de inmigrantes. A partir de una previsión de 950.000 personas regularizadas, de las cuales unas 337.000 pasarían a estar ocupadas, la Airef calcula que el efecto en el primer año superará los 1.000 millones de euros. En concreto, estima que las cotizaciones a la Seguridad Social aumentarán en unos 1.074 millones, aunque Olóndriz ha calificado este impacto de "muy moderado", equivalente al 0,067% del PIB. La presidenta de la Airef añadió que, a medida que estos trabajadores se consoliden en el mercado laboral, su aportación al sistema crecerá hasta alcanzar un máximo de 0,11 puntos del PIB alrededor de 2030, momento a partir del cual dicho efecto tenderá a estabilizarse.

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(El Economista, 01-06-2026) | Laboral

La AIReF cifra en 900.000 los empleos que no se crearon en 2024 por la subida del SMI

Las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) durante la pasada legislatura y la actual se han convertido en uno de los principales ejes de la política económica del Gobierno de coalición. El salario mínimo ha pasado de los 735 euros mensuales en 2018 a los 1.221 euros previstos para 2026, un incremento que está siendo analizado por distintos centros de estudio para evaluar su impacto en el mercado laboral. Según estas evaluaciones, las mejoras han reforzado el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos, aunque también han tenido efectos en la dinámica de creación de empleo, de acuerdo con el último informe de la AIReF. El organismo que preside Inés Olóndriz ha examinado la subida del 5% aplicada en 2024 y señala que su impacto sobre el empleo ha sido mayor que el de los incrementos de 2023 (8%) y 2019 (22,3%), pese a que este último fue más elevado. En concreto, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal estima que como consecuencia de la subida más reciente se habrían dejado de generar entre 78.000 y 90.000 puestos de trabajo. En su análisis, la AIReF describe este efecto como negativo, aunque de intensidad moderada. El informe apunta como factor clave el aumento del número de trabajadores afectados por el salario mínimo. Si en 2019 el SMI alcanzaba aproximadamente al 6% de los afiliados a la Seguridad Social, en 2024 la cifra ya ascendía al 9,2%, lo que equivale a cerca de dos millones de personas. Este mayor alcance, unido a la compresión de las escalas salariales, explicaría que el impacto sobre la creación de empleo haya crecido de forma significativa, casi duplicándose en comparación con 2019, cuando la estimación de empleo no creado se situaba en torno a 54.000 puestos. La AIReF también analiza la proporción de trabajadores cuyos salarios se sitúan hasta un 25% por encima del SMI, un indicador que permite anticipar la sensibilidad del mercado laboral a futuras subidas. En 2024, este grupo representaba ya el 27% del total, reflejando una elevada concentración de salarios en la parte baja de la distribución. En 2019, el porcentaje era del 19%, mientras que en el último ejercicio analizado se acercaba al 30%, lo que sugiere que nuevas subidas del salario mínimo podrían tener un impacto más acusado en el empleo. Distintos estudios coinciden en que el incremento del SMI ha contribuido a mejorar la capacidad adquisitiva de los trabajadores con salarios más bajos, siendo este el único colectivo que ha experimentado una mejora clara en los últimos años. Sin embargo, este avance se ha traducido también en un aumento de los costes laborales para las empresas, lo que condiciona sus decisiones de contratación. La patronal ha expresado en varias ocasiones su rechazo a las últimas subidas, especialmente en sectores como la agricultura, donde consideran que el nivel salarial resulta difícil de asumir para muchas pequeñas empresas. El Gobierno, por su parte, plantea integrar determinados complementos salariales dentro del SMI, lo que, según estimaciones de CEOE, podría elevar el coste laboral en algunos sectores hasta un 25%, aumentando la presión sobre las empresas. Aun así, el mercado laboral mantuvo un comportamiento positivo en 2024, con la creación de casi medio millón de empleos. En el ámbito de los ingresos públicos, la AIReF señala que el impacto de estas subidas sobre las cotizaciones es limitado, aunque positivo. Calcula que las aportaciones procedentes del 9% de trabajadores que cotizan por la base mínima incrementarán los ingresos en torno a un 0,1% del PIB entre 2022 y 2050, una contribución inferior a la de otras medidas como el aumento de las bases máximas o el Mecanismo de Equidad Intergeneracional. En conjunto, el SMI contribuye a reforzar el sistema de pensiones, aunque con un peso menor respecto a otras reformas estructurales aplicadas en los últimos años.

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(El Economista, 01-06-2026) | Laboral

Trabajo bloquea la reforma para dar más autonomía al SEPE que aprobó en 2023

El Congreso de los Diputados aprobó a comienzos de 2023 la Ley de Empleo, una norma concebida para redefinir las políticas activas de empleo y transformar el actual Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en la Agencia Española de Empleo. Sin embargo, este proyecto continúa sin desarrollarse pese a que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, había planteado su puesta en marcha hace tres años. Tanto agentes sociales como empresas del sector de recursos humanos y responsables del propio organismo reclaman su activación y critican la falta de impulso político por parte del departamento que dirige Sumar. La ley, impulsada por el Ejecutivo en 2022 y respaldada por el Parlamento un año después, no establecía un plazo concreto para la aprobación del real decreto necesario para materializar la reforma. El Ministerio de Trabajo se desmarcó además del horizonte de seis meses que había mencionado inicialmente la ministra en cuanto se convocaron las elecciones generales de 2023. Desde entonces, la creación de la Agencia Española de Empleo como entidad independiente del ministerio ha quedado en suspenso. Fuentes del departamento consultadas por elEconomista.es consideran que su puesta en marcha no se producirá en el corto plazo, a pesar de que diversas carencias del SEPE señaladas por organizaciones empresariales, sindicatos y centros de estudios siguen pendientes de solución. Según estas mismas fuentes, el proyecto no llegará a concretarse durante lo que resta de legislatura. La Ley de Empleo contemplaba esta transformación como una vía para dotar al servicio público de empleo de un marco jurídico más adecuado a sus retos organizativos, tecnológicos y de gestión. En la práctica, ello implicaba reducir la dependencia de los ministerios de Hacienda y Función Pública, mejorar la eficiencia en la atención a los demandantes de empleo y reforzar la coordinación con los servicios autonómicos, evitando una recentralización del sistema. Mientras el cambio estructural permanece paralizado, el Ministerio de Trabajo sí ha aplicado algunas medidas incluidas en la norma, como la incorporación de herramientas de inteligencia artificial para orientar a los usuarios en la búsqueda de empleo o la obligación de elaborar perfiles e itinerarios personalizados para los inscritos como demandantes. No obstante, la cooperación con el sector privado continúa prácticamente estancada. En su planteamiento inicial, el departamento de Trabajo quería que todas las empresas comunicaran a la futura Agencia Nacional de Empleo sus vacantes disponibles. Esta medida fue finalmente descartada en el texto remitido al Congreso y se limitó la obligación a aquellas compañías que utilizan el SEPE. El objetivo era mejorar el seguimiento de las ofertas de empleo en un contexto en el que muchas empresas aseguran tener dificultades para cubrir puestos, pese a la persistencia de una tasa de paro elevada en comparación con la media europea. Distintas fuentes apuntan a que la falta de avances podría deberse, entre otros factores, a reticencias dentro del Ministerio de Hacienda, que habría actuado como principal freno en etapas anteriores. También se ha especulado con que cambios internos en este departamento podrían haber reactivado el debate sobre el proyecto, aunque sin resultados concretos hasta el momento. A ello se suman diferencias internas en el propio Ministerio de Trabajo entre el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, y el director general del SEPE, Gerardo Gutiérrez Ardoy, en relación con la orientación del organismo. Estas discrepancias, según las mismas fuentes, reflejarían también la división política entre Sumar y el PSOE dentro del Ejecutivo. Esta tensión habría derivado en la decisión de relevar a Gutiérrez Ardoy al frente del SEPE, un movimiento que, según distintas informaciones, se formalizará en el Boletín Oficial del Estado en los próximos días. Su ausencia en una reciente reunión del Consejo General del Sistema Nacional de Empleo ya había generado sorpresa entre patronal y sindicatos, en un encuentro en el que se aprobaron el Plan Anual de Fomento del Empleo Digno y la distribución de fondos para las comunidades autónomas destinados a políticas activas de empleo.

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(Expansión, 29-05-2026) | Laboral

El sueldo medio en España roza los 30.000 euros al año tras crecer casi el doble que el IPC

Las diferencias salariales en España siguen siendo muy marcadas tanto entre comunidades autónomas como entre sectores de actividad. Según la última Encuesta de Estructura Salarial del INE, con datos de 2024, la distancia entre los sueldos medios anuales alcanza el 40% según la región y llega hasta el 228% dependiendo del trabajo desempeñado. Además, la diferencia entre un directivo y un trabajador no cualificado del sector servicios puede alcanzar el 297%, casi cuatro veces más. El salario bruto medio anual, repartido en doce pagas, se situó en 29.540,26 euros en 2024, un 5,3% más que el año anterior. Esta subida prácticamente duplicó la inflación media del ejercicio, que fue del 2,8%, y superó ampliamente la recomendación salarial cercana al 3% pactada por patronal y sindicatos en el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). Pese a ello, los datos reflejan una gran desigualdad según el territorio, el sector económico y el puesto ocupado dentro de las empresas. El salario más habitual, que concentró al 3,8% de los asalariados, fue de 16.520 euros anuales. Además, el tramo salarial de entre 16.000 y 17.000 euros se convirtió en el más frecuente en 2024 debido al aumento de trabajadores con bajos ingresos en esa franja. En total, el 29,5% de los asalariados ganó entre 16.000 y 23.000 euros al año, mientras que el 41% percibió menos de 21.000 euros. Por comunidades autónomas, la diferencia salarial alcanza el 40% entre el País Vasco, donde el sueldo medio anual asciende a 35.170 euros, y Extremadura, que registra el más bajo con 24.979 euros. Entre las regiones con salarios superiores a 30.000 euros destacan País Vasco, Comunidad de Madrid, Navarra y Cataluña. En un nivel intermedio, con remuneraciones de entre 27.000 y 30.000 euros anuales, figuran Baleares, Asturias, Aragón, La Rioja y Cantabria. Por debajo de los 27.000 euros se sitúan Comunidad Valenciana, Galicia, Murcia, Castilla y León, Andalucía, Castilla-La Mancha, Canarias y Extremadura. Las mayores diferencias aparecen al analizar los sectores de actividad. Los trabajadores del suministro energético son los mejor remunerados, con un salario medio de 57.931 euros anuales, frente a los empleados de la hostelería, que apenas alcanzan los 17.653 euros. La diferencia entre ambos supera el 228%. Por encima de los 40.000 euros anuales también se encuentran las actividades financieras, el sector de la información y las comunicaciones y las industrias extractivas. Entre los sectores con salarios de entre 30.000 y 40.000 euros figuran la Administración Pública, las actividades profesionales y científicas, la industria manufacturera, el suministro de agua, la sanidad y la educación. En la parte baja de la clasificación aparecen transporte y almacenamiento, actividades inmobiliarias, construcción y comercio. Los salarios más reducidos corresponden a actividades administrativas, otros servicios, actividades artísticas y, especialmente, la hostelería.

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(El Economista, 29-05-2026) | Laboral

El Estado inyecta 9.815 millones hasta marzo para pagar pensiones, un 12% más

Durante el primer trimestre del año, la Seguridad Social recibió del Estado una transferencia de 9.815 millones de euros, un 11,85% más que en el mismo periodo del año anterior. Esta cantidad representa el 25,7% del total previsto para todo 2026. De acuerdo con los datos de Ejecución Presupuestaria, que continúan prorrogados ante la ausencia de nuevos Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno contempla transferir este año un total de 38.688,51 millones de euros al sistema. Además de estas aportaciones estatales, la Seguridad Social ingresó otros recursos procedentes de fondos propios, comunidades autónomas y empresas privadas, que elevaron el total recibido en los tres primeros meses hasta los 11.037,91 millones de euros, un 10,51% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. Estas transferencias extraordinarias responden a la Recomendación Primera del Pacto de Toledo, que plantea financiar parte del gasto en pensiones mediante impuestos y no únicamente con cotizaciones sociales. La necesidad de estas aportaciones se explica por el continuo aumento del gasto en pensiones. En el primer trimestre de 2026, las pensiones contributivas de jubilación supusieron un desembolso de 30.139,85 millones de euros, un 5,77% más que un año antes. Por su parte, las pensiones no contributivas de jubilación alcanzaron los 530,40 millones, tras incrementarse un 14,61%. El incremento del gasto responde tanto al envejecimiento progresivo de la población como a la revalorización anual de las pensiones ligada al IPC. Así, el departamento dirigido por Elma Saiz destinó más de 30.139 millones de euros al pago de las prestaciones contributivas en los tres primeros meses del año. Aunque los ingresos por cotizaciones sociales continúan siendo la principal fuente de financiación del sistema, no bastan para cubrir todo el gasto previsto en pensiones contributivas. Estas cotizaciones incluyen las aportaciones del régimen general, autónomos, regímenes especiales, accidentes de trabajo, desempleo, cese de actividad y también el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Entre enero y marzo, la Seguridad Social recaudó 46.049,27 millones de euros por cotizaciones sociales, es decir, unos 15.909 millones más de lo destinado en ese periodo al pago de pensiones contributivas. Sin embargo, las previsiones para el conjunto del año reflejan un importante desequilibrio. El gasto total en pensiones contributivas se estima en 159.526,47 millones de euros, incluyendo jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad, prestaciones familiares y las derivadas de la DANA. A ello se suman otros 10.056,18 millones correspondientes a pensiones no contributivas. Frente a ello, los ingresos previstos por cotizaciones sociales ascenderán a 152.075,01 millones. Para reforzar la sostenibilidad del sistema se pusieron en marcha mecanismos adicionales como la cuota de solidaridad y el Mecanismo de Equidad Intergeneracional. La cotización extra aplicada a los salarios más altos se destina al pago de las pensiones actuales, mientras que el MEI tiene como objetivo alimentar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, conocido como la "hucha de las pensiones". La finalidad es que el sistema pueda disponer de esos recursos en los años de mayor tensión financiera. No obstante, el uso del Fondo de Reserva dependerá de lo que establezcan los Presupuestos Generales del Estado y de los límites fijados en la normativa vigente. En el primer trimestre del año, el MEI permitió recaudar 1.417 millones de euros. Por otro lado, los últimos datos consolidados de la cuota de solidaridad corresponden a 2025, ejercicio en el que la Seguridad Social obtuvo 422,41 millones de euros gracias a las aportaciones adicionales de los salarios más elevados.

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(El Economista, 29-05-2026) | Laboral

La inspección de Trabajo dejará de entrar a oficinas de directivos y zonas con archivos sin aurotización judicial

La Inspección de Trabajo dejará de acceder sin autorización judicial a despachos de directivos, salas del consejo de administración y espacios que contengan documentación confidencial. La Dirección del Organismo Estatal de Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha emitido una nueva instrucción interna, a la que ha tenido acceso elEconomista.es, para orientar la actuación de los inspectores tras la sentencia dictada por el Tribunal Supremo el pasado 14 de abril, que modificó de forma significativa los criterios sobre entradas y registros en las empresas. El Alto Tribunal determinó que la Inspección no puede acceder al domicilio social de una empresa sin autorización judicial. En consecuencia, cuando el domicilio social y el centro de trabajo compartan ubicación será necesario contar previamente con el permiso de un juez. El Supremo únicamente contempla una posible excepción cuando exista una separación física claramente diferenciada entre las oficinas del domicilio social y las zonas destinadas al trabajo, y siempre que los inspectores indiquen expresamente que solo pretenden acceder a estas últimas. A partir de esta precisión, la Inspección de Trabajo interpreta que no será necesaria autorización judicial cuando exista una diferenciación entre el domicilio social y el centro de trabajo. Según la instrucción, la coincidencia de ambos espacios no impide realizar la visita inspectora, aunque establece límites concretos. En los establecimientos abiertos al público, como tiendas o comercios, los inspectores podrán acceder libremente salvo a las zonas reservadas a la dirección. En los centros no abiertos al público también podrán entrar en cualquier área, independientemente de su distribución, excepto en aquellas vinculadas al ejercicio de funciones directivas, como despachos de administradores o altos cargos, salas del consejo de administración o áreas de archivo. La nueva directriz va más allá de lo señalado por el Supremo, que únicamente hablaba de una "separación física apreciable", y concreta de forma unilateral qué espacios pueden ser inspeccionados y cuáles quedan protegidos y requieren autorización judicial. Además, la instrucción obliga a los inspectores a comunicar expresamente al empresario o a su representante que la visita se limitará exclusivamente a las zonas correspondientes al centro de trabajo. Si el responsable de la empresa se opone alegando que se trata del domicilio social, deberá delimitar las áreas donde se desarrolla la actividad directiva para que la inspección continúe en el resto de dependencias. El documento advierte de que impedir el acceso a zonas no protegidas constitucionalmente puede considerarse una obstrucción a la labor inspectora y derivar en una sanción. No obstante, si el responsable mantiene su negativa, los inspectores deberán evitar el acceso incluso aunque puedan existir indicios de infracción. Trabajo también aclara que, ante cualquier duda sobre si un espacio pertenece al centro de trabajo o al domicilio protegido, los inspectores no deberán entrar. El acceso al domicilio social solo podrá producirse con autorización judicial o con el consentimiento del propietario o representante de la empresa. El socio del área laboral de Augusta Abogados, Omar Molina García, considera que esta nueva situación obliga a las compañías a diseñar protocolos internos de actuación ante una inspección. Entre otras medidas, recomienda identificar previamente las zonas protegidas y las de libre acceso, así como designar a una persona encargada de acompañar al inspector durante la visita. Entre los espacios protegidos deberían figurar los despachos de dirección, las salas del consejo de administración y los lugares donde se almacene documentación confidencial. Por el contrario, las áreas de producción, montaje o espacios comunes podrían considerarse accesibles. El abogado también aconseja elaborar planos internos diferenciando las zonas restringidas y las abiertas al acceso inspector. Asimismo, recuerda que impedir el acceso al centro de trabajo puede dar lugar a sanciones por obstrucción, por lo que considera más adecuado delimitar claramente los espacios protegidos e informar de ello a los inspectores. Por su parte, la Inspección de Trabajo ha mostrado su desacuerdo con la sentencia del Supremo al considerar que limitar las visitas inspectoras puede afectar a la protección de los derechos laborales. El organismo recuerda que el Convenio 81 de la Organización Internacional del Trabajo permite acceder libremente y sin previo aviso a cualquier establecimiento sujeto a inspección. Además, el Ministerio de Trabajo ya ha avanzado que estudia solicitar amparo ante el Tribunal Constitucional.

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