(Cinco Días, 16-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El Tesoro coloca 5.857 millones y sube al 4% la rentabilidad del bono a 50 años
La urgencia por colocar el exceso de liquidez está pesando más que las tensiones geopolíticas. Aunque la renta variable comienza a reflejar cierta inquietud, los mercados de deuda mantienen un elevado dinamismo. El Tesoro observa con atención el comportamiento de los inversores y, mientras decide el momento adecuado para lanzar la habitual emisión sindicada de comienzos de año, continúa desarrollando su calendario de financiación. Apenas dos días después de emitir 6.077 millones de euros en letras a seis y doce meses, con rentabilidades cercanas al 2%, este jueves ha salido al mercado con bonos a tres, 15 y 50 años. La entidad presidida por Paula Conthe ha colocado 5.856,7 millones de euros y ha elevado el rendimiento del bono a 50 años hasta el 4%. El mercado está mostrando una notable capacidad para absorber el fuerte volumen de emisiones propio del inicio de ejercicio. En un contexto de creciente inestabilidad geopolítica y dudas sobre la evolución económica, la deuda pública se percibe como un refugio relativamente seguro, especialmente en el ámbito del euro. En un escenario global que incluso el presidente estadounidense, Donald Trump, ha calificado de "caótico", las expectativas de crecimiento más moderadas y unos tipos de interés previsiblemente contenidos en la eurozona aportan cierta certidumbre. Este entorno explica el interés por la deuda española, cuya demanda para las tres referencias ha alcanzado los 11.804 millones de euros, el doble de la cantidad finalmente adjudicada. En el tramo a tres años, el Tesoro ha captado 3.250,95 millones de euros, con una rentabilidad que sube ligeramente desde el 2,217% de la subasta de septiembre hasta el 2,348% actual. En los bonos a 15 años se han colocado 1.400,8 millones con un rendimiento del 3,67%, frente al 3,261% previo. La operación se completa con 1.100 millones en deuda con vencimiento en 2071, que, pese a recibir peticiones superiores a 3.857 millones, ha visto elevarse su rentabilidad hasta el 4%. Al igual que ocurre con los emisores privados, los Estados están acelerando sus colocaciones de deuda ante el riesgo de que el entorno se deteriore aún más. Tras la histórica emisión sindicada de Italia de la semana pasada -20.000 millones de euros en bonos a siete años junto con la reapertura de su bono verde-, Francia ha acaparado ahora la atención. El país ha logrado captar 10.000 millones de euros mediante un bono a 20 años y, a pesar de la debilidad de sus finanzas públicas y de las dificultades para sacar adelante los presupuestos, ha recibido un respaldo significativo por parte de los inversores. La demanda alcanzó los 106.000 millones de euros, aunque sin llegar a los niveles récord vistos recientemente en Italia o Portugal. La persistente inestabilidad política en Francia complica la aprobación de las reformas que reclama el mercado y los desequilibrios fiscales continúan ampliándose en lugar de corregirse. El ministro de Finanzas, Roland Lescure, ha alertado de que el déficit podría elevarse hasta el 5,4% del PIB si no se aprueban las cuentas públicas, muy por encima del límite del 3% fijado por la normativa europea. En el mercado secundario, la presión sobre la deuda francesa se ha moderado y su prima de riesgo ronda los 67 puntos básicos, todavía lejos de los 39 puntos de la española, aunque por debajo de los 86 puntos alcanzados el pasado octubre, cuando la continuidad del segundo Gobierno de Sébastine Lecornu estaba en entredicho.
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