(Cinco Días, 30-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La inflación se dispara al 3,3% en marzo por la subida de los combustibles

Los hogares en España ya están notando en su bolsillo las consecuencias del conflicto en Irán. En marzo, la inflación se elevó hasta el 3,3%, según el dato adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este aumento, de un punto respecto a febrero, es el mayor desde mayo de 2022 y refleja directamente el encarecimiento de los carburantes en las últimas semanas. Con ello, el índice alcanza su nivel más alto desde junio de 2024. El fuerte incremento del precio de los combustibles, impulsado por la subida del petróleo en los mercados internacionales, se combina con otros factores. Entre ellos, el llamado "efecto base" en la electricidad, ya que en marzo del año pasado los precios bajaron notablemente gracias a una mayor producción hidroeléctrica por las lluvias. Aunque el alza del crudo ha intensificado esta tendencia, el peso creciente de las energías renovables en España ha ayudado a contener el impacto, evitando que el encarecimiento del gas natural se traduzca en un repunte aún mayor de la factura eléctrica. Aun así, la energía se consolida como el principal motor del aumento de precios. De hecho, la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos frescos- se mantuvo estable en el 2,7%, lo que indica que el repunte general responde principalmente a factores energéticos. El año 2026 se preveía como un periodo de moderación de la inflación, acercándose al objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo. Sin embargo, la escalada del conflicto a finales de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta de este último, alteró completamente las previsiones. Organismos como la OCDE ya sitúan la inflación media en torno al 3% para este año, siempre que la guerra no se prolongue. Los expertos advierten de que la presión sobre los precios podría mantenerse en los próximos meses. Además, el impacto sobre las familias es aún mayor si se tiene en cuenta el aumento del euríbor, que ronda el 3%, encareciendo las hipotecas variables. Este comportamiento anticipa posibles subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo para contener la inflación y evitar una espiral de aumentos de precios y salarios. El repunte inflacionista tiene múltiples efectos: reduce la capacidad de consumo de los hogares y puede frenar el crecimiento económico. Para amortiguar el golpe, el Gobierno ha aplicado rebajas fiscales sobre la energía, que podrían suponer un ahorro medio de unos 90 euros hasta junio al repostar combustible, aunque los precios siguen condicionados por la evolución internacional. Todo ello ocurre en un contexto económico que, hasta ahora, era favorable para España, con un crecimiento sólido y una tasa de paro por debajo del 10%. No obstante, la nueva crisis introduce incertidumbre en un escenario global ya tensionado por conflictos previos. Aunque la inflación actual está lejos de los niveles cercanos al 11% alcanzados al inicio de la guerra en Ucrania, existen nuevos riesgos. Entre ellos, la posibilidad de que los trabajadores reclamen subidas salariales tras la reciente experiencia inflacionista, lo que podría alimentar un ciclo de aumentos de precios. Además, preocupa que el encarecimiento de la energía se traslade a otros sectores, generando efectos en cadena. No solo aumentan los costes de transporte, sino también los de producción en ámbitos menos evidentes. Por ejemplo, el suministro de helio -clave para la fabricación de microchips- podría verse afectado por las tensiones en el estrecho de Ormuz, encareciendo productos tecnológicos de uso cotidiano. En definitiva, el impacto económico del conflicto aún está por definirse completamente, y su evolución dependerá en gran medida de la duración e intensidad de la crisis internacional.

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(El País, 30-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco de España prevé que el PIB crezca al 2,3% este año gracias al alivio del plan anticrisis

En apenas un mes, elaborar previsiones económicas se ha vuelto especialmente complejo y arriesgado. La causa principal es la guerra en Irán, que ha generado un nivel de incertidumbre tan elevado -y con tanto potencial de alterar el escenario- que resulta difícil ofrecer estimaciones firmes para lo que resta de 2026. El Banco de España calcula que la economía española crecerá un 2,3% este año y un 1,7% en 2027, lo que supone una ligera mejora respecto a sus previsiones de diciembre. Sin embargo, introduce un matiz importante: sin las medidas anticrisis aprobadas recientemente, el crecimiento habría sido del 2%, y en ausencia del conflicto alcanzaría el 2,4%. Además, advierte de que el impacto podría ser mayor si la guerra se prolonga, reduciendo el avance del PIB hasta el 2,2% o incluso el 1,9%, dependiendo de la evolución de los precios energéticos. Algo similar ocurre con la inflación. Aunque ya se esperaba cierta presión al alza por el buen comportamiento de la economía y el consumo, el encarecimiento de la energía provocado por el conflicto ha elevado las previsiones. El Banco de España sitúa ahora la inflación media en el 3% para este año -tras el 3,3% registrado en marzo-, frente al 2,7% de 2025. Sin las ayudas gubernamentales, los precios habrían sido aún más altos. Para 2027, se prevé una moderación hasta el 2,5%, aunque todavía por encima del objetivo del Banco Central Europeo. No obstante, si la situación se agrava, la inflación podría alcanzar niveles mucho más elevados, llegando incluso al 5,9%. El organismo subraya que el impacto económico del conflicto va más allá de la energía. El bloqueo del estrecho de Ormuz no solo afecta al suministro de petróleo y gas, sino también a otros productos clave como fertilizantes o semiconductores, lo que reaviva las tensiones inflacionistas y recuerda a la crisis derivada de la guerra en Ucrania. A ello se suma un contexto marcado por una gran volatilidad e incertidumbre, que dificulta aún más la elaboración de previsiones. El Banco de España tuvo que revisar rápidamente sus cálculos tras el estallido del conflicto. Antes de finales de febrero, estimaba un crecimiento del 2,4% para 2026, apoyado en la fortaleza del empleo y del consumo. Sin embargo, la guerra obligó a rebajar estas cifras, aunque posteriormente se ajustaron de nuevo tras la aprobación del paquete de ayudas del Gobierno, valorado en unos 5.000 millones de euros. Estas medidas, que incluyen rebajas fiscales en la energía y ayudas directas, han permitido amortiguar parcialmente el impacto, recuperando parte del crecimiento previsto. Así, en un escenario central -con el petróleo en torno a los 80 dólares por barril-, la economía crecería un 2,3% y la inflación se situaría en el 3%. Si los precios energéticos suben más de lo esperado -por ejemplo, con el petróleo cerca de los 119 dólares y el gas en torno a los 87 euros por megavatio hora-, el crecimiento se reduciría al 2,2% y la inflación aumentaría hasta el 3,9%. En este caso, el avance económico en 2027 sería más moderado, del 1,5%, con una inflación cercana al 2%. En el escenario más negativo, que contempla un fuerte encarecimiento del petróleo hasta los 145 dólares y del gas hasta los 106 euros por megavatio hora, el crecimiento sería aún más débil: un 1,9% en 2026 y un 1,1% en 2027. Al mismo tiempo, los precios subirían con fuerza, alcanzando un 5,9% este año y un 3,2% el siguiente. En definitiva, la evolución económica dependerá en gran medida de la duración e intensidad del conflicto, que ha introducido un elevado grado de incertidumbre en las perspectivas tanto de crecimiento como de inflación.

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(Expansión, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Sánchez sitúa la economía en el centro al elevar a Cuerpo a vicepresidente primero

El presidente ha designado al ministro de Economía, Comercio y Empresa como responsable de coordinar al resto de ministros del área económica dentro de la Comisión Delegada, situando su departamento como eje clave en la fase final de la legislatura. Pedro Sánchez volvió a reforzar el papel central de la economía en su Gobierno al nombrar vicepresidente primero a Carlos Cuerpo, titular de Economía, en sustitución de María Jesús Montero. Con este cambio, el presidente reduce el peso político en la cúpula del Ejecutivo y apuesta por un perfil más técnico -independiente y sin afiliación al PSOE- para afrontar el último tramo de una legislatura a la que le queda aproximadamente un año. Sánchez elogió a Cuerpo, al que definió como uno de los economistas y servidores públicos más destacados del país, subrayando su trayectoria como doctor en Economía y técnico comercial del Estado, con experiencia en instituciones como la Autoridad Fiscal, el Tesoro y organismos europeos. Asimismo, destacó su labor al frente del Ministerio y expresó su confianza en su desempeño como vicepresidente primero. Por su parte, María Jesús Montero dejó el Consejo de Ministros tras haber sido vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, además de número dos del PSOE, para centrarse en su candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía. Su salida se aceleró tras el anuncio del adelanto electoral en la comunidad para el 17 de mayo. En los días previos se había especulado con la posibilidad de que Cuerpo asumiera también la cartera de Hacienda, unificando ambos ministerios como en etapas pasadas. Sin embargo, Sánchez optó por mantenerlos separados y nombró a Arcadi España como nuevo ministro de Hacienda, quien hasta ahora ocupaba la Secretaría de Estado de Política Territorial. Aun así, Cuerpo asume el liderazgo económico dentro del Ejecutivo, presidiendo la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, donde se coordina la política económica del Gobierno y ante la que rendirán cuentas varios ministros clave. Además, ejercerá como sustituto de Sánchez al frente del Consejo de Ministros en caso de ausencia. Este nombramiento también le sitúa por delante de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con quien ha mantenido desacuerdos en cuestiones como el control horario o la reducción de la jornada laboral. Cuerpo asumió la cartera de Economía en diciembre de 2023 tras la salida de Nadia Calviño hacia el Banco Europeo de Inversiones, aunque no fue entonces nombrado vicepresidente. Ahora, Sánchez recupera la fórmula de apoyarse en un perfil técnico para la vicepresidencia económica. De momento, el presidente limita los cambios en el Gobierno a estos nombramientos, con la intención de afrontar el camino hacia las elecciones de 2027 poniendo la economía en el centro, especialmente tras resultados adversos en recientes elecciones autonómicas. El estilo discreto de Cuerpo busca poner en valor la evolución económica del país, que ha liderado el crecimiento en Europa con un aumento del PIB del 2,8% el pasado año y previsiones superiores al 2% para el actual. No obstante, deberá gestionar la desaceleración económica sin perder de vista el objetivo de alcanzar el pleno empleo. Entre sus retos inmediatos se encuentran la gestión de la crisis energética e inflacionaria derivada de tensiones internacionales, así como la ejecución de los fondos europeos Next Generation antes de que finalice el plazo en agosto. Posteriormente, deberá evitar el impacto negativo que podría suponer el fin de estas ayudas para la economía.

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(Cinco Días, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La perspectiva de más inflación lleva el tipo de interés de la deuda española al nivel más alto desde 2023

La creciente incertidumbre sobre la posibilidad de un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, que podría aliviar la tensión en los mercados energéticos, ha provocado este jueves una nueva subida del precio del petróleo y caídas en las Bolsas. Tres días después de que Washington calificara como "productivas" sus conversaciones con Teherán, la respuesta iraní sigue siendo negativa. El país ha rechazado abiertamente la propuesta estadounidense de 15 puntos, transmitida a través de Pakistán, y ha insistido en su reivindicación de soberanía sobre el estrecho de Ormuz. Aunque no descarta futuras negociaciones, su postura inicial es firme. Con el control de este paso estratégico, Irán mantiene en vilo a la economía mundial casi un mes después del inicio de la ofensiva conjunta con Israel, que aspiraba a ser breve. En los mercados bursátiles predomina la cautela más que el pánico, aunque persiste el riesgo de episodios de volatilidad como el vivido a comienzos de semana. El Ibex 35 caía en torno a un 1,25% a mediodía, menos que en la jornada anterior, mientras que el precio del petróleo se sitúa cerca de los 108 dólares, unos 10 por debajo del nivel previo al anuncio de tregua de Donald Trump, aunque con una subida cercana al 5% en el día. Por su parte, los futuros de Wall Street anticipan descensos próximos al 1%. La preocupación es mayor en los mercados de deuda pública, donde la perspectiva de un conflicto prolongado está generando fuertes tensiones. La rentabilidad del bono español a diez años sube hasta el 3,57%, su nivel más alto desde 2023, tras avanzar 10 puntos básicos. En Alemania, el interés supera el 3%, alcanzando máximos desde 2011, mientras que en Estados Unidos se sitúa en el 4,38%, niveles similares a los del pasado verano. El temor a una mayor inflación, junto con la expectativa de subidas de tipos, está llevando a los inversores a exigir mayores rendimientos. Desde el banco suizo Julius Baer, el responsable de inversiones Yves Monzon recuerda que "para detener una guerra hacen falta dos partes" y advierte de que Estados Unidos no puede poner fin al conflicto de forma unilateral. Además, considera que cada día sin una escalada militar refuerza la posición negociadora de Irán. La entidad apunta que los recientes ataques a infraestructuras energéticas marcan un punto de inflexión y adopta una postura neutral respecto a la renta variable, con tendencia a volverse más prudente. En este contexto, recomienda aprovechar las subidas para vender en lugar de comprar en las caídas. El temor a un repunte de la inflación por el encarecimiento de la energía ha llevado a los mercados a descartar bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal este año, lo que ha impulsado al dólar. Aunque en un primer momento se contemplaron posibles subidas adicionales de tipos en Estados Unidos, estas expectativas se han moderado. En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, dejó abierta la puerta a nuevas subidas de tipos si el conflicto eleva de forma sostenida la inflación en la eurozona. Según explicó, si el impacto supone una desviación significativa respecto al objetivo, podría ser necesario un ajuste de la política monetaria. Por su parte, los analistas de ING señalan que, aunque el mercado valora positivamente los intentos de Estados Unidos por alcanzar un acuerdo, la falta de avances concretos mantiene intactas las previsiones de dos o tres subidas de tipos por parte del BCE este año. Incluso para abril, estiman una probabilidad del 60% de un incremento. En este escenario, el factor determinante sigue siendo el precio del petróleo, que apenas ha variado desde principios de semana. Aunque las noticias generan cierta volatilidad, los inversores evitan reaccionar a cada rumor, conscientes de la fragilidad de la situación y del riesgo de una nueva escalada, especialmente ante la firmeza mostrada por Irán.

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(El País, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La OCDE calcula que la inflación en España subirá al 3% en 2026 por la guerra en Irán

El conflicto en Irán ya está pasando factura a las previsiones económicas de España. La OCDE, en sus últimas Perspectivas Económicas Provisionales, estima que el PIB español crecerá un 2,1% en 2026, una décima menos de lo previsto en diciembre. Asimismo, revisa al alza la inflación, que alcanzaría una media del 3%, siete décimas más. De cara a 2027, el crecimiento también se reduce ligeramente hasta el 1,7%, mientras que la inflación bajaría al 2,2%, cerca del objetivo del Banco Central Europeo, aunque aún cuatro décimas por encima de la previsión anterior. Por el momento, el organismo no contempla un impacto tan severo como el provocado por la guerra de Ucrania, cuando los precios se dispararon con mayor intensidad. En comparación con otras economías europeas, España presenta una evolución más favorable: el recorte de una décima en su crecimiento para 2026 contrasta con las dos décimas que perderán países como Alemania, Francia e Italia, ninguno de los cuales superará el 1% de crecimiento. En conjunto, la zona euro crecerá un 0,8%, cuatro décimas menos de lo estimado previamente, debido principalmente al encarecimiento de la energía. Para 2027, el avance será del 1,2%, impulsado en parte por el aumento del gasto en defensa. A escala global, la OCDE mantiene sus previsiones de crecimiento en el 2,9%, con un leve descenso hasta el 3% en 2027. El mayor impacto del conflicto se concentra en la inflación: en las economías avanzadas alcanzará el 4%, 1,2 puntos más que en cálculos anteriores, y se moderará al 2,7% en 2027. Esto sugiere que el organismo considera el efecto como transitorio, aunque advierte de que un conflicto prolongado podría empeorar significativamente el escenario. De hecho, alerta de que interrupciones persistentes en las exportaciones de Oriente Próximo podrían elevar aún más los precios energéticos, agravar la escasez de materias primas y frenar el crecimiento. En este contexto, Estados Unidos resulta relativamente beneficiado, con una revisión al alza de tres décimas en su crecimiento hasta el 2%, gracias a su papel como gran exportador de petróleo y gas. Las previsiones de la OCDE dependen de que los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes comiencen a moderarse a partir de mediados de 2026, algo que todavía genera incertidumbre. Desde la última actualización, el barril de Brent ha subido alrededor de un 40% y el gas europeo de referencia (TTF) un 60%. Además, la institución advierte de posibles tensiones adicionales en el suministro, agravadas por los bajos niveles de reservas de gas en Europa. El encarecimiento energético está vinculado, en gran medida, al bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que ha alterado los flujos de crudo, derivados y gas natural licuado a escala global. Ante este escenario, la OCDE señala que los bancos centrales deberán mantenerse vigilantes y no descarta ajustes en la política monetaria si aumentan las presiones inflacionistas o se deteriora el mercado laboral. En esta línea, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha asegurado que la institución está preparada para subir los tipos de interés en cualquier momento si fuera necesario. Para mitigar el impacto económico, el organismo recomienda aplicar medidas selectivas dirigidas a los hogares más vulnerables y a empresas viables, recordando que el margen fiscal es limitado y que debe preservarse la sostenibilidad de la deuda pública. Finalmente, la OCDE advierte de otros riesgos adicionales, como una posible menor rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial, que podría provocar una reevaluación del riesgo en los mercados financieros y afectar negativamente a la demanda privada, dado el creciente peso de estas compañías en la inversión global.

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(El País, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El INE confirma que la economía española creció un 2,8% en 2025, el doble que la zona euro

La economía española mantuvo en 2025 un crecimiento muy superior al de la mayoría de países europeos. El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que el PIB aumentó un 2,8%, el doble que en la zona euro, impulsado principalmente por el consumo y la inversión, que siguen siendo los motores clave de la actividad. Aunque esta cifra es inferior al 3,5% registrado en 2024, consolida a España como la economía avanzada con mayor crecimiento en los dos últimos años. El final del ejercicio fue especialmente dinámico. En el cuarto trimestre, el PIB avanzó un 0,8%, el mejor dato del año, gracias sobre todo al empuje de la demanda interna, que aportó nueve décimas, mientras que el sector exterior restó una. A lo largo del año, el ritmo fue ganando intensidad con ciertos altibajos: crecimiento del 0,5% en el primer trimestre, 0,7% en el segundo y 0,6% en el tercero. En conjunto, el buen comportamiento de la demanda nacional compensó con creces la debilidad del sector exterior, especialmente gracias al consumo de los hogares, que creció un 3,3% apoyado en la creación de más de medio millón de empleos. Según Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, este patrón contrasta con el estancamiento de otras economías europeas y responde a características propias del modelo español. Destaca el peso del consumo y de la inversión en construcción, clave también para afrontar la crisis de vivienda, frente a un sector exterior que resta crecimiento por el escaso avance de las exportaciones y el aumento de las importaciones. En este sentido, España está absorbiendo parte de las exportaciones de países como China que antes se dirigían a Estados Unidos, lo que ha contribuido a que el déficit comercial aumente más de un 40% en 2025. Pese a ello, el crecimiento registrado proporciona una base sólida para 2026. El Ministerio de Economía sitúa el punto de partida en un avance del 1,1%, con previsiones iniciales por encima del 2%. Sin embargo, la guerra en Irán ha introducido un elevado grado de incertidumbre que podría alterar estas estimaciones, especialmente por el impacto del encarecimiento energético. Las economías europeas, muy dependientes del gas y el petróleo, ya han visto revisadas a la baja sus previsiones. España podría verse parcialmente protegida gracias a su mayor peso de las energías renovables, aunque no queda al margen del aumento del precio del crudo. En cuanto al balance de 2025, destacan los buenos resultados de la inversión en bienes de equipo, que creció un 7,4%, y de la construcción, con un aumento del 5,2%, en un contexto de dificultades de acceso a la vivienda. Además, el sector exterior ha ganado diversificación: las exportaciones de servicios no turísticos -como informática, consultoría, ingeniería o telecomunicaciones- aumentaron un 11,1%, reflejando una progresiva modernización del tejido productivo. El mercado laboral también mostró una evolución positiva. La tasa de paro descendió por debajo del 10% por primera vez en 17 años, dejando de ser España el país con mayor desempleo de la Unión Europea. A ello se sumó un incremento de la productividad por hora trabajada del 0,7%. Desde la caída provocada por la pandemia en 2020, la economía española encadena cinco años de crecimiento sólido, con aumentos del PIB superiores al 2% en cada ejercicio. Antes del estallido del conflicto en Oriente Próximo, se esperaba mantener esta tendencia en 2026. A finales de abril, el INE publicará el avance del primer trimestre, que permitirá evaluar el impacto inicial de la actual crisis energética sobre la actividad.

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(El Economista, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Los "Bizum europeos" eligen Madrid para establecer su sede corporativa

El proyecto para crear un gran sistema europeo de pagos entra en una etapa clave tras los avances logrados en la interoperabilidad entre distintas soluciones nacionales. La sociedad que actuará como núcleo de los futuros "Bizum europeos" y liderará este desarrollo tendrá su sede en Madrid, un paso relevante que sitúa a España en una posición central dentro de una de las iniciativas más estratégicas del sector financiero en Europa y refuerza su papel en el ámbito de los pagos digitales. La elección de la capital española no es casual. Entre los sistemas nacionales existentes, Bizum lidera en número de usuarios, con más de 31 millones de clientes, lo que representa cerca de una quinta parte del total. Según explicó Fernando Rodríguez, responsable de expansión internacional de la plataforma, esta decisión supone el primer gran acuerdo entre los socios del proyecto y marca el punto de partida para su construcción conjunta. Desde Bizum señalan, no obstante, que el proceso aún está en una fase inicial y que quedan por cerrar importantes aspectos legales y acuerdos entre las partes, lo que hace prever un desarrollo largo y complejo. Aun así, destacan que España reúne condiciones favorables para albergar la sede, tanto por la madurez de su mercado como por cuestiones de eficiencia de costes. La creación de esta nueva entidad, que comenzará a operar en los próximos meses, es el resultado de un trabajo previo centrado en conectar diferentes plataformas nacionales. El origen de esta colaboración se encuentra en la alianza EuroPA, que integró inicialmente a España, Andorra, Italia y Portugal, y a la que posteriormente se sumaron sistemas de Polonia, Eslovaquia y países nórdicos. Paralelamente, otras iniciativas como Wero han ido desarrollándose en distintos países europeos. Esta primera fase permitió demostrar que es posible realizar pagos entre usuarios de diferentes redes, aunque también evidenció las limitaciones de un modelo basado en acuerdos bilaterales. Por ello, los impulsores del proyecto decidieron avanzar hacia una estructura más integrada que garantice la autonomía europea en pagos y reduzca la dependencia de grandes operadores internacionales. El objetivo ahora es construir una infraestructura común que funcione como un "puente" entre todas las plataformas, facilitando su conexión y permitiendo una interoperabilidad completa. La nueva compañía será la encargada de coordinar este desarrollo, integrar a los distintos países participantes -ya son 12 de la UE más Noruega- y asegurar una evolución coherente del sistema. Actualmente, los socios trabajan en el acuerdo que regulará la relación entre accionistas, un documento clave para definir la gobernanza, la propiedad y la toma de decisiones. Además, uno de los próximos pasos será designar al equipo directivo, especialmente al consejero delegado que liderará el proyecto y se encargará de convertir su estrategia en una realidad operativa. Esta iniciativa cuenta con un amplio respaldo del sector bancario europeo, que la considera fundamental para reducir la fragmentación del mercado y fortalecer la autonomía estratégica frente a competidores globales. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas y rápidos cambios tecnológicos, los pagos se han convertido en un elemento clave para el posicionamiento de Europa. En cuanto a su desarrollo, el plan contempla comenzar con los servicios más sencillos, como los pagos entre particulares, y posteriormente ampliar su alcance a ámbitos más complejos como el comercio electrónico o los pagos en comercios físicos, que podrían estar plenamente operativos entre finales de 2027 y comienzos de 2028.

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(El Periódico, 27-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El indicador adelantado del IPC sitúa su variación anual en el 3,3% en marzo, un punto por encima de la registrada en febrero

La inflación anual estimada del IPC en marzo de 2026 es del 3,3%, de acuerdo con el indicador adelantado elaborado por el INE. Este indicador proporciona un avance del IPC que, en caso de confirmarse, supondría que la tasa anual aumenta un punto, ya que en el mes de febrero esta variación fue del 2,3%. Esta evolución es debida, principalmente, a la subida de los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos personales. También influye, aunque en menor medida, el descenso de la electricidad, menor que el del año pasado, y el aumento de los precios del gasóleo para calefacción, que bajaron en marzo de 2025. La tasa de variación anual estimada de la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) se mantiene en el 2,7%. Los precios de consumo registran en marzo una tasa del 1,0% respecto al mes de febrero, según el indicador adelantado del IPC. En el mes de marzo la tasa de variación anual estimada del IPCA aumenta ocho décimas y se sitúa en el 3,3%. La tasa anual estimada de la inflación subyacente del IPCA se sitúa en el 2,8%. Por su parte, la variación mensual estimada del IPCA es del 1,5%.

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(Cinco Días, 26-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Ibex sube con fuerza y el petróleo cae un 6% ante la esperanza de un alto el fuego en Irán

Las expectativas de un posible acercamiento diplomático en Oriente Próximo, pese a los desmentidos de Irán y a los mensajes poco coherentes procedentes de Washington, están presionando a la baja el precio del petróleo y dando cierto impulso a las Bolsas. El Brent, referencia en Europa, cae alrededor de un 6% y se sitúa por debajo de los 100 dólares por barril. Este clima de optimismo contenido empuja a los principales índices europeos a avances cercanos al 1,5%, mientras que los futuros de Wall Street suben en torno al 1%. Aun así, la falta de claridad impide hablar de un escenario plenamente favorable. Desde la Casa Blanca, el presidente estadounidense Donald Trump señaló que ha decidido suspender temporalmente su anterior amenaza de atacar infraestructuras energéticas iraníes "porque estamos negociando". Según indicó, existen conversaciones en curso y, a su juicio, el tono es razonable. Previamente se había conocido que Estados Unidos habría trasladado a Teherán, a través de intermediarios, un plan de paz con quince puntos, cuyos detalles no han trascendido. Sin embargo, como viene ocurriendo desde el inicio del conflicto, los mensajes conciliadores conviven con movimientos en sentido contrario: el Pentágono ha anunciado el envío de cerca de 3.000 efectivos de élite a la región. Mientras tanto, Irán niega cualquier contacto con Trump y advierte de que los precios del petróleo seguirán elevados. Durante la noche, además, se registraron nuevos ataques iraníes contra Israel. Aunque el crudo muestra hoy cierta moderación, sigue en niveles que generan preocupación, en torno a los 100 dólares, lo que alimenta las tensiones inflacionistas. El conflicto, que ya se prolonga cerca de un mes, más de lo previsto inicialmente, aumenta el riesgo de que los precios sigan al alza incluso si se alcanzara un alto el fuego. En este contexto, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha advertido que la institución está preparada para subir los tipos de interés en cualquier reunión con el objetivo de contener la inflación, en un entorno que califica de "profundamente incierto". Tras estas declaraciones, el euro se mantiene estable frente al dólar en torno a 1,16. Los mercados descuentan endurecimientos monetarios en Europa, Reino Unido, Japón y Australia, y no anticipan recortes en Estados Unidos. En renta variable, el Ibex 35 avanza un 1,6%, en línea con otros índices europeos: el CAC 40 de París sube un 1,5%, el FTSE 100 de Londres un 1% y el DAX alemán un 1,8%. Según Kerry Craig, estratega global de JP Morgan Asset Management, el mercado está reaccionando principalmente a los titulares, lo que explica el tono positivo actual, aunque persisten dudas sobre la evolución del conflicto y la posibilidad real de un alto el fuego. En una línea similar, Jasmine Duan, de RBC Wealth Management, señala que existe una inclinación a pensar que la guerra podría terminar pronto, aunque no haya certezas, lo que genera un alivio de riesgo a corto plazo. No obstante, la incertidumbre sobre la reanudación de las exportaciones de petróleo desde el Golfo Pérsico, incluso en caso de tregua, y el impacto económico de la subida del crudo -que acumula un alza del 35% desde el inicio de la guerra- han moderado el entusiasmo de los mercados. En el mercado español, Grifols lidera las subidas del Ibex con un avance del 8% tras anunciar la salida a Bolsa de su negocio de Biopharma en Estados Unidos. BBVA, Santander y Bankinter registran alzas cercanas al 2,5%, mientras que Acciona, Acerinox y Sacyr también superan el 2%. Por el contrario, Puig retrocede un 1,5% tras las fuertes subidas de la sesión anterior, en un contexto de negociaciones de fusión con Estée Lauder. Rebecca Babin, operadora sénior de energía en CIBC Private Wealth Group, destaca que el petróleo continúa siendo el principal motor del mercado en un entorno dominado por las noticias. La posibilidad de un alto el fuego temporal de 30 días estaría reduciendo los escenarios más negativos y la prima de riesgo, al tiempo que alivia las preocupaciones sobre la demanda. Desde el estallido del conflicto a finales de febrero, los mercados han mostrado una elevada volatilidad. Los movimientos de Estados Unidos reflejan la creciente presión por encontrar una salida al conflicto ante su impacto económico. Aun así, los detalles del plan de paz siguen siendo difusos. Trump ha señalado que cualquier acuerdo debería impedir que Irán desarrolle armas nucleares o enriquezca material radiactivo, aunque algunos inversores, como Qian Su de Indosuez Wealth Management, muestran escepticismo respecto a la credibilidad de estas propuestas.

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(Cinco Días, 26-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El mercado del petróleo tardará entre tres y cinco meses en recuperar la normalidad tras un eventual alto el fuego

El estrecho de Ormuz no funciona como una puerta que se abre y se cierra sin dificultad. Más bien, este enclave clave -hoy en el centro de la tensión energética global- se comporta como un conducto que, una vez bloqueado, resulta muy complejo de volver a poner en marcha con normalidad. El tránsito marítimo se detuvo de forma inmediata tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, cuando navieras y aseguradoras anticiparon el riesgo incluso antes de posibles represalias iraníes. Sin embargo, su reapertura será progresiva y complicada, incluso en los escenarios más favorables. Aunque el conflicto finalizara de forma inmediata, el restablecimiento del suministro petrolero a niveles mínimos de normalidad requerirá meses. Reactivar las instalaciones detenidas, reparar aquellas dañadas y reorganizar el tráfico de cerca de 2.000 buques retenidos en el golfo Pérsico no será un proceso rápido. Además, el precio del petróleo y del gas seguirá incorporando una prima de riesgo derivada de un shock sin precedentes recientes. La recuperación completa del sector no se medirá en meses, sino en años. De hecho, Qatar ya ha invocado causa de fuerza mayor para incumplir contratos de suministro a largo plazo con países como China, Corea del Sur, Italia y Bélgica durante un periodo de cinco años. Según explica Jorge León, de Rystad Energy, incluso si el estrecho reabriera de inmediato, serían necesarios entre tres y cinco meses para recuperar cierta estabilidad en la oferta de crudo. La Agencia Internacional de la Energía ha calificado esta situación como la mayor amenaza registrada para la seguridad energética global. En apenas tres semanas, el precio del Brent ha subido un 45% y el del gas natural un 70%. La reapertura de Ormuz es, por tanto, una prioridad para la economía mundial, especialmente para Estados Unidos, donde el encarecimiento de los combustibles ya impacta directamente en el consumo y en el contexto político interno. El proceso de normalización presenta múltiples obstáculos. Primero, será necesario reactivar la producción en instalaciones paralizadas; después, reparar infraestructuras dañadas, como la planta de gas de Ras Laffan en Qatar; y, finalmente, descongestionar el tráfico marítimo acumulado. La magnitud del daño es considerable: más de 40 infraestructuras energéticas en nueve países han sufrido deterioros graves. Solo la afectación de Ras Laffan implica una pérdida equivalente a 12,8 millones de toneladas anuales, cerca del 17% de su capacidad exportadora y alrededor del 3% de la producción mundial. Además, el impacto a largo plazo ya es evidente, y la consultora Vortexa advierte de que se ha pasado de un problema logístico a una pérdida estructural de suministro que se prolongará durante años. A esto se suma el retraso en proyectos de expansión, que reducirá el crecimiento previsto de la capacidad global de gas natural licuado en 2028. En el caso del petróleo, la actividad en el estrecho se ha reducido prácticamente a mínimos, con apenas dos petroleros diarios en la última semana. El flujo de crudo ha caído un 98%, mientras que países productores como Arabia Saudí, Kuwait, Irak o Emiratos Árabes han visto limitada su capacidad al quedarse sin almacenamiento disponible. Goldman Sachs señala que el volumen de petróleo acumulado en buques retenidos ha aumentado en 74 millones de barriles desde finales de febrero, lo que sugiere que se está alcanzando el límite de almacenamiento flotante. Cuando el estrecho vuelva a operar, el petróleo ya cargado en estos buques será el primero en salir al mercado, mientras se reactivan las cadenas de producción. Cada petrolero de gran capacidad puede transportar entre dos y cuatro millones de barriles, con un valor aproximado de hasta 400 millones de dólares. Sin embargo, la salida no será inmediata, ya que el tráfico acumulado provocará importantes congestiones. Actualmente, unos 2.000 barcos y alrededor de 20.000 marineros permanecen bloqueados en la zona. La reanudación del tránsito exigirá una coordinación precisa del tráfico marítimo, similar a la que existe en el transporte aéreo. En el caso de Ormuz, esta gestión corresponde a Irán y Omán. La complejidad es elevada si se compara con otros puntos estratégicos como el estrecho de Gibraltar, donde circulan unos 300 barcos diarios bajo sistemas de control coordinados por España y Marruecos. Incluso tras el fin del conflicto, la normalización de la producción energética podría tardar entre uno y dos meses adicionales, según Edmond de Rothschild AM, lo que apunta a perturbaciones prolongadas en la oferta. Aunque la producción se recupere gradualmente, los daños estructurales y la incertidumbre geopolítica impedirán un retorno inmediato a los niveles de precios previos. El petróleo seguirá incorporando una prima de riesgo que, aunque se modere con el tiempo, no desaparecerá completamente. Esta crisis, considerada ya la mayor interrupción de suministro de petróleo registrada, ha puesto de manifiesto la fragilidad de las infraestructuras energéticas en Oriente Próximo y la elevada dependencia global de esta región. En este contexto, se espera que las autoridades refuercen las reservas estratégicas y que los mercados integren de forma permanente un componente de seguridad en los precios energéticos a largo plazo.

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