(Cinco Días, 16-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El Ibex supera los 19.000 puntos por primera vez en la historia
Los mercados financieros han recibido con optimismo el acuerdo preliminar de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán, impulsando una jornada de fuerte alivio en los activos de riesgo. El Ibex 35 llegó a superar momentáneamente los 19.000 puntos, marcando un nuevo máximo histórico, mientras que el petróleo y el gas natural registraban importantes descensos al reducirse el temor a interrupciones en el suministro energético mundial. La reacción de los inversores, sin embargo, ha sido más contenida de lo que cabría esperar ante una noticia de tal magnitud. El motivo es que el posible acuerdo llevaba días descontándose en los mercados, después de múltiples anuncios y filtraciones sobre unas negociaciones que parecían próximas a culminar. A media sesión, el selectivo español moderaba sus avances hasta alrededor del 1%, tras haber llegado a subir más del doble en los primeros compases de la jornada. En paralelo, el precio del barril de Brent retrocedía cerca de un 5%, situándose en torno a los 83 dólares. Aunque sigue por encima de los niveles previos al estallido del conflicto, cuando cotizaba cerca de los 70 dólares, el mercado interpreta que el riesgo de una crisis energética global se ha reducido considerablemente. Los futuros de Wall Street también apuntaban a una apertura claramente alcista, con ganancias superiores al 1%. El acuerdo aún debe formalizarse oficialmente. La firma del memorando de entendimiento está prevista para el próximo viernes en Suiza, aunque los inversores dan prácticamente por hecho que el pacto saldrá adelante. Entre los elementos más relevantes figura la prolongación del alto el fuego, el cese de las hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz, una infraestructura estratégica para el transporte mundial de petróleo y gas. La relajación de las tensiones geopolíticas ha beneficiado especialmente a los sectores más sensibles al coste de la energía. En las bolsas europeas, las compañías ligadas al turismo, el transporte y el sector financiero lideraban las subidas. En España, IAG y Amadeus figuraban entre los valores más alcistas, mientras que los principales bancos registraban avances significativos. En sentido contrario, las empresas energéticas y petroleras acusaban la caída del crudo, con Repsol encabezando los descensos del mercado español. El optimismo también se trasladó a Asia. La bolsa de Tokio cerró con una subida superior al 5%, mientras que el mercado surcoreano avanzó más de un 5%, acercándose a niveles récord. A este impulso contribuyó igualmente el buen comportamiento reciente de Wall Street y el favorable clima para los activos de riesgo. Pese al entusiasmo inicial, numerosos analistas mantienen la cautela. Consideran que el acuerdo todavía debe concretarse y que la situación en Oriente Próximo sigue siendo delicada. Desde esta perspectiva, la reacción de los mercados responde más a la desaparición de una prima de riesgo geopolítica que a la resolución definitiva de los problemas de la región. Durante los últimos meses, el conflicto ha generado importantes alteraciones en las cadenas mundiales de suministro energético, provocando fuertes oscilaciones en los precios del petróleo y elevando las presiones inflacionistas en numerosas economías. La reapertura del estrecho de Ormuz es considerada un elemento fundamental para restablecer la normalidad en los flujos comerciales internacionales. Más allá de la geopolítica, la atención de los inversores vuelve ahora a centrarse en la evolución de la inflación y en las decisiones de los principales bancos centrales. Los mercados intentarán determinar hasta qué punto el encarecimiento de la energía durante el conflicto ha tenido efectos duraderos sobre los precios y si ello condicionará la política monetaria en los próximos meses. En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo ha valorado positivamente el acuerdo, especialmente después de que la institución endureciera recientemente su política monetaria por el impacto de los costes energéticos. En Estados Unidos, la próxima reunión de la Reserva Federal cobra una relevancia adicional en un escenario marcado por la moderación de los riesgos geopolíticos. Los mercados de deuda reflejaban esta nueva situación con descensos generalizados en las rentabilidades de los bonos soberanos. El rendimiento del bono español a diez años se situaba en torno al 3,37%, mientras que el alemán volvía a caer por debajo del 3%. En el mercado de divisas, el euro se fortalecía frente al dólar, beneficiándose de la reducción de la incertidumbre internacional. Durante el conflicto, la moneda estadounidense había actuado como activo refugio gracias a la menor vulnerabilidad energética de la economía norteamericana. Por su parte, el oro registraba fuertes ganancias, impulsado por unas expectativas de tipos de interés más moderadas y por el renovado interés inversor hacia los activos financieros.
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