(El País, 21-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La banca española vuelve a apostar por los depósitos como herramienta para atraer ahorro. Tras varios meses de escasa oferta y menor rentabilidad en estos productos, las entidades financieras han comenzado a relanzar depósitos con intereses situados entre el 2,5% y el 3% a un año, además de reducir las exigencias de vinculación que se habían generalizado en el sector.
Este cambio supone un giro respecto a la estrategia comercial seguida hasta ahora por los bancos. Durante los últimos meses, marcados por la estabilidad de los tipos de interés y la previsión de futuras bajadas por parte del Banco Central Europeo (BCE), las entidades habían ido rebajando progresivamente la remuneración del ahorro. En su lugar, impulsaban fórmulas alternativas como cuentas remuneradas sujetas a múltiples condiciones, depósitos mixtos o productos a plazos muy cortos -incluso de apenas un mes- que ofrecían rentabilidades elevadas, entre el 3% y el 4% TAE, aunque con un atractivo real limitado por su corta duración.
Ahora, el contexto económico ha cambiado. La incertidumbre macroeconómica y las tensiones energéticas derivadas del bloqueo del estrecho de Ormuz, en plena escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, han alterado las expectativas sobre la política monetaria europea. Si hace unos meses el mercado descontaba nuevas bajadas de tipos, ahora algunos analistas contemplan posibles subidas ante el riesgo de una inflación más persistente.
En este escenario, los bancos han recuperado el interés por captar liquidez a través de depósitos a plazo, especialmente en productos de mayor duración. Entre las ofertas más agresivas destaca el neobanco alemán Trade Republic, que remunera al 3% el saldo en cuenta de nuevos clientes sin establecer límite máximo. Así, un usuario con 10.000 euros depositados podría obtener algo más de 300 euros brutos en un año.
También sobresale Renault Bank, habitual entre las entidades con mejores remuneraciones al ahorro, que ofrece un depósito al 3,03% TAE a tres años de plazo, reflejando que el sector prevé un entorno de tipos más elevados a medio plazo. Por su parte, Volkswagen Bank comercializa depósitos al 2,8% TAE a seis y doce meses sin requisitos adicionales.
Self Bank ha lanzado igualmente un depósito al 2,75% TAE a doce meses, sin condiciones de vinculación. En este caso, el importe mínimo es de 6.000 euros y el máximo de 50.000, con la ventaja añadida de que los intereses se abonan trimestralmente y no al vencimiento. A su vez, el banco italiano BFF Bank ofrece un 2,63% a través de su Cuenta Facto, también sin exigir productos adicionales.
En un nivel ligeramente inferior se sitúa Banca March, que comercializa el depósito Avantio a un año con una rentabilidad del 2,5% TAE, para importes de entre 30.000 y 300.000 euros. En paralelo, Bankinter ha elevado recientemente hasta el 2,5% TAE la remuneración de su cuenta digital destinada a nuevos clientes.
Otro caso singular es el de B100, cuya propuesta puede alcanzar hasta el 3% de rentabilidad, aunque vinculada al cumplimiento de objetivos relacionados con hábitos saludables registrados en su aplicación, como la actividad física diaria. A diferencia de otras entidades, no exige contratar productos de inversión adicionales.
En contraste, algunas entidades mantienen esquemas más complejos para acceder a las mayores remuneraciones. Deutsche Bank, por ejemplo, ofrece un depósito que puede llegar al 3,25% TAE, aunque condicionado a varios requisitos: domiciliar una nómina o pensión de al menos 2.000 euros, utilizar la tarjeta de crédito con un gasto anual mínimo y realizar inversiones en fondos seleccionados por la entidad. Sin cumplir esas condiciones, la rentabilidad inicial se queda en el 2,25%.
Los depósitos y las cuentas remuneradas siguen siendo, junto a las letras del Tesoro, los productos favoritos de los ahorradores españoles para obtener rendimiento por su dinero. Sin embargo, incluso con esta mejora de las ofertas, muchas rentabilidades continúan sin superar la inflación. Según el Banco de España, los hogares mantienen más de 1,1 billones de euros en cuentas y depósitos, mientras que la remuneración media de estos productos se situó en marzo en el 1,75%, por debajo de la inflación registrada en abril, que alcanzó el 3,2%. Esto implica que buena parte del ahorro sigue perdiendo poder adquisitivo en términos reales.