(El Economista, 19-10-2026) | Laboral
La evolución del empleo constituye uno de los indicadores clave para medir la situación económica de un país. En España, donde las pequeñas y medianas empresas representan aproximadamente el 99,8% del tejido empresarial, con cerca de tres millones de negocios, sus perspectivas de contratación permiten tomar el pulso al mercado laboral.
Sin embargo, las previsiones de las pymes apuntan a una actitud de cautela en materia de empleo. Según el III Informe de Pymes y Autónomos de España, elaborado por Hiscox, solo el 15,6% de las empresas con entre uno y 249 trabajadores espera ampliar sus plantillas. De este porcentaje, un 1,5% confía en que la evolución del empleo mejorará considerablemente, mientras que un 14,1% prevé una mejora más moderada.
La mayoría de los pequeños negocios, un 66,7%, espera mantener estable el número de trabajadores. En cambio, un 7,1% anticipa un deterioro moderado del empleo y un 6,1% prevé una caída más pronunciada. Otro 4,5% de las empresas todavía no tiene claro cómo evolucionará su plantilla. Esta prudencia contrasta con las expectativas de crecimiento de la actividad. El 40,9% de las pymes prevé aumentar su facturación durante 2026. Aunque el porcentaje es inferior al 42,8% registrado en 2025, supera los niveles de 2022, cuando se situó en el 34,7%; de 2023, con un 31,7%, y de 2024, con un 32,5%.
Las previsiones sobre los resultados económicos también muestran una evolución positiva. El 36,5% de las pequeñas y medianas empresas espera mejorar sus beneficios y márgenes comerciales durante este año, el porcentaje más elevado de la serie analizada. La cifra supera los registros de 2022, cuando alcanzó el 27,6%; de 2023, con un 27,9%; de 2024, con un 25,7%, y de 2025, con un 34,3%. Por otro lado, el 36,3% de las empresas calcula que sus márgenes permanecerán estables. Frente a estas perspectivas, un 15,5% anticipa un empeoramiento moderado y un 9,4% prevé una reducción más intensa de su rentabilidad.
Pese a estas expectativas de crecimiento, las pymes siguen afrontando importantes dificultades derivadas del encarecimiento de su actividad y de la incertidumbre económica. El informe de Hiscox señala que el 76% de las empresas ha experimentado un incremento de sus costes operativos durante los doce meses anteriores a la encuesta.
La inestabilidad económica constituye, además, el principal riesgo para el tejido empresarial: afecta mucho o bastante al 59,2% de las compañías consultadas. Esta situación condiciona especialmente a los negocios de menor tamaño, que disponen de menos recursos para absorber aumentos de costes, afrontar imprevistos financieros o adaptar rápidamente sus operaciones a los cambios del mercado.
En este contexto, el informe advierte de que la incertidumbre geopolítica no debe considerarse únicamente un riesgo puntual, sino un factor que influye directamente en las decisiones empresariales y en las posibilidades de crecimiento. La evolución de los costes, la demanda y las condiciones económicas seguirá siendo determinante para que las pymes conviertan sus expectativas de mayor facturación en nuevas contrataciones.
A estas dificultades se suman los cambios en las políticas arancelarias, que representan una fuente adicional de incertidumbre, especialmente para las pequeñas empresas con actividad internacional. Las modificaciones en las condiciones del comercio exterior pueden afectar a sus costes, a sus ventas y a su capacidad para competir en otros mercados.