(Expansión, 07-07-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La Sareb deberá transferir de forma progresiva cerca de 40.000 viviendas y unos 2.400 suelos a Casa 47, la nueva Entidad Estatal de Vivienda y Suelo impulsada por el Gobierno para reforzar el parque público de vivienda asequible. Este traspaso, que se realizará sin contraprestación económica, responde al mandato del Ejecutivo y supone un importante desafío para la sociedad, que mantiene una deuda de 27.500 millones de euros y verá limitada su capacidad para reducir ese pasivo. Además, el Gobierno prevé culminar la liquidación de Sareb en noviembre de 2027.
Las plataformas inmobiliarias Aliseda-Anticipa y Servihabitat, adjudicatarias del último contrato de gestión de Sareb, serán las encargadas de preparar los inmuebles antes de su cesión a Casa 47. Entre sus principales cometidos figura recuperar alrededor de 3.000 viviendas ocupadas ilegalmente, priorizando acuerdos extrajudiciales para evitar procesos en los tribunales, donde los desalojos pueden prolongarse durante varios años, especialmente cuando afectan a edificios completos.
Además de gestionar la desocupación de los inmuebles, ambas compañías recibirán una compensación por las obras de acondicionamiento necesarias para que las viviendas puedan ser habitadas una vez pasen a manos de Casa 47, ya que muchas de ellas presentan un notable deterioro tras años de abandono.
Los dos servicers también percibirán comisiones por la comercialización de los activos que permanecerán dentro del patrimonio de Sareb. Se estima que la sociedad conservará unas 5.800 viviendas, la mayoría situadas en municipios de menos de 5.000 habitantes, a las que se suman unas 12.000 más vinculadas a préstamos impagados y cuya recuperación dependerá de los procedimientos judiciales en curso.
Desde su creación hace trece años, Sareb ha acumulado pérdidas por valor de 12.766 millones de euros, unos resultados negativos que desde 2022 computan como déficit público. Aunque el objetivo es liquidar la sociedad en 2027, podrá seguir operando mientras mantenga activos pendientes de vender o de ceder a las administraciones públicas. Entre ellos figuran miles de suelos, naves industriales y locales comerciales repartidos por distintos puntos del país.
Cuando se constituyó la entidad, su primera presidenta, Belén Romana, defendió que el proyecto generaría una rentabilidad anual cercana al 14% para los accionistas. Sin embargo, esa previsión nunca llegó a cumplirse y bancos y aseguradoras, principales inversores, han provisionado completamente su participación al considerar perdida la inversión.
En estos trece años, Sareb ha vendido cerca de 71.000 viviendas procedentes de las antiguas cajas de ahorro rescatadas con fondos públicos. El precio medio de las operaciones se sitúa en torno a los 105.000 euros por inmueble y la comercialización se realiza principalmente a través de portales inmobiliarios especializados.