(El País, 16-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La expansión de las energías renovables en España durante los últimos años se ha convertido en uno de los principales factores de protección frente a las turbulencias energéticas internacionales. Tras el fuerte impulso registrado desde 2022, especialmente en la instalación de parques solares fotovoltaicos y, en menor medida, eólicos, el sistema eléctrico español ha reducido notablemente su dependencia del gas natural para fijar el precio de la electricidad.

Según un análisis elaborado por Ember, organización especializada en energía y políticas climáticas, esta transformación está permitiendo amortiguar los efectos de la reciente crisis derivada del conflicto en Oriente Próximo y de las tensiones sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. El informe calcula que un hogar medio español se ha ahorrado alrededor de 10 euros mensuales en su factura eléctrica gracias al creciente peso de la energía solar y eólica en el sistema.

La clave de esta protección reside en la menor influencia de las centrales de ciclo combinado alimentadas por gas. Mientras que en los primeros cinco meses de 2021 estas instalaciones determinaron el precio de la electricidad en el 52% de las horas, en el mismo periodo de 2026 su participación se ha reducido al 9%.

Este cambio responde al importante aumento de la generación renovable registrado en los últimos años. Entre 2021 y 2025, la producción conjunta de energía solar y eólica creció un 37%, permitiendo desplazar una parte significativa de la generación basada en combustibles fósiles. A ello se suma el avance de los sistemas de almacenamiento energético, cada vez más relevantes para aprovechar la producción renovable durante las horas sin sol o con menor generación.

Los analistas estiman que, si la relación entre el precio de la electricidad y el coste del gas continuara siendo tan estrecha como en 2021, los consumidores acogidos a la tarifa regulada habrían soportado un incremento cercano al 19% en sus recibos desde marzo de este año. Sin embargo, la creciente penetración de las energías renovables ha limitado considerablemente este impacto.

La diferencia resulta especialmente visible al comparar España con otros países europeos más dependientes del gas. Mientras que el mercado eléctrico español ha mantenido precios relativamente bajos durante los primeros meses de 2026, en países como Italia los costes de la electricidad han alcanzado niveles muy superiores debido a su mayor exposición a las variaciones del mercado gasista.

Esta evolución ha convertido a España en uno de los ejemplos más citados a nivel internacional sobre los beneficios económicos de la transición energética. Diversos organismos y expertos han destacado cómo la apuesta por las renovables no sólo contribuye a la reducción de emisiones, sino que también fortalece la seguridad energética y reduce la vulnerabilidad ante crisis geopolíticas.

El contexto meteorológico también ha jugado a favor. La llegada del conflicto en Oriente Próximo coincidió con una primavera especialmente favorable para la producción eólica, solar e hidroeléctrica. Además, los embalses presentaban elevados niveles de almacenamiento tras varios meses de abundantes precipitaciones, lo que reforzó aún más la capacidad de generación renovable.

La situación contrasta con la crisis energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania en 2022. Entonces, el conflicto estalló en pleno invierno, con una elevada demanda de calefacción y una fuerte dependencia del gas natural, circunstancias que provocaron máximos históricos tanto en los precios mayoristas como en las facturas domésticas.

De hecho, el comportamiento del mercado eléctrico durante los últimos meses ha resultado más favorable de lo previsto. A pesar de las tensiones geopolíticas y del incremento registrado en el precio internacional del gas, la combinación de una elevada producción renovable, una menor dependencia de los combustibles fósiles y las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno ha evitado una nueva escalada de precios como la vivida hace cuatro años.

Como resultado, numerosos hogares españoles llegaron a pagar en abril y mayo facturas eléctricas inferiores a las registradas en los meses precedentes, una circunstancia que pone de manifiesto el creciente papel de las energías renovables como factor de estabilidad económica y energética.

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