(Cinco Días, 20-01-2026) | Laboral

La reforma laboral que comenzó a aplicarse en 2022 y que ahora cumple cuatro años ha modificado de forma profunda el tipo de contratos que se firman en el mercado de trabajo. Las cifras muestran que en 2021 únicamente el 11% de las nuevas contrataciones eran indefinidas, mientras que en 2025 este porcentaje se ha elevado hasta el 41,5%. No obstante, los contratos temporales, que siguen representando alrededor del 60% de los nuevos acuerdos laborales, mantienen una duración muy reducida: cerca de un tercio no superó el mes el año pasado y uno de cada cinco duró menos de una semana.

De hecho, la duración media de los contratos no solo no ha aumentado tras la reforma, sino que se ha reducido. En 2025 fue de 45,26 días, la misma cifra que el año anterior y ocho días menos que en 2021, cuando los contratos temporales alcanzaban una media de 54,4 días. Así lo reflejan los datos de los principales organismos oficiales en materia de empleo, analizados por el sindicato USO, que también relaciona esta situación con los descensos recurrentes en la afiliación a la Seguridad Social que se registran semanalmente.

El análisis apunta a que la reforma ha provocado, en la práctica, una sustitución casi total de los antiguos contratos temporales por obra y servicio -que suponían en torno al 35% de los firmados cada año- por contratos indefinidos, cuyo peso ronda ahora el 40%. Aquellos contratos de obra y servicio eran de carácter eventual, pero sin una duración fija, ya que se extendían mientras durase la actividad para la que se contrataba al trabajador, con un límite máximo de tres años, ampliable a cuatro por convenio. Esta modalidad fue eliminada con la reforma, quedando únicamente los contratos temporales de interinidad y por circunstancias de la producción, cuyo uso también se restringió.

Según USO, muchos de los nuevos contratos indefinidos estarían siendo utilizados de forma similar a los antiguos contratos de obra, es decir, sin una fecha concreta de finalización. Los datos oficiales no ofrecen información actualizada sobre la duración media de estos nuevos contratos indefinidos, por lo que no se puede saber si superan el límite temporal que antes tenían los de obra y servicio. La única referencia disponible es la estadística de causas de baja en el Régimen General de la Seguridad Social, que muestra que las bajas de trabajadores con contrato indefinido en noviembre de 2025 aumentaron un 8,2% respecto al año anterior y un 255% en comparación con 2021. Esto indica que, aunque se firman más contratos indefinidos, también se extinguen con mayor frecuencia, lo que evidencia una elevada rotación laboral.

Especialmente llamativo es el aumento de las bajas entre los trabajadores fijos discontinuos, que se han incrementado un 536% respecto a 2021, algo que el sindicato considera lógico, dado que esta figura fue impulsada por la reforma como alternativa a otras modalidades temporales. También destacan las bajas por no superar el periodo de prueba, que crecieron un 4,2% en relación con 2024 y un 659,7% frente a 2021, cuando estas situaciones se resolvían mediante contratos de obra. Para USO, estos datos refuerzan la idea de que el contrato indefinido se está utilizando, en muchos casos, como si fuera temporal.

Las cifras oficiales también muestran que el peso de los contratos temporales no ha disminuido tras la reforma y, en algunos tramos, incluso ha aumentado. En 2025, los contratos con una duración de entre una y dos semanas representaron el 5,5% del total, frente al 4,6% de 2021, y los de entre uno y tres meses pasaron del 10,6% al 11,1%. El sindicato subraya además que el crecimiento de la contratación indefinida ha ido acompañado de un fuerte aumento de la parcialidad y de los contratos fijos discontinuos. En 2025, solo el 16% de los contratos iniciales fueron indefinidos a jornada completa y apenas el 56,3% del total de contratos firmados, tanto fijos como temporales, correspondieron a jornadas completas.

Los contratos fijos discontinuos representaron cerca del 14% de los nuevos contratos del año pasado y, si se suman a los indefinidos a tiempo parcial, que supusieron un 10,2%, el conjunto alcanza el 24% del total, muy por encima del peso de los indefinidos a jornada completa. Para USO, este incremento de la parcialidad demuestra que el aumento de la ocupación no se traduce en más empleo real, ya que las mismas horas de trabajo se reparten entre más personas. Además, esta situación implica salarios más bajos, lo que contribuye a un aumento de la pobreza laboral y del pluriempleo, hasta el punto de que un contrato indefinido ya no garantiza llegar a fin de mes.

Esta realidad se ve respaldada por los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, que muestran que la jornada media semanal al cierre del tercer trimestre de 2025 era de 31,4 horas, por debajo de las 33 horas que se trabajaban en los años previos a la crisis financiera de 2008 y 2009.

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