(El País, 23-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo
Aunque la economía mundial continúa marcada por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas, las perspectivas para el próximo año han mejorado. Más de la mitad de los economistas jefes consultados por el Foro Económico Mundial considera que la economía global podría estabilizarse en 2027, frente al escenario mucho más pesimista que predominaba hace tres meses. Sin embargo, esta mejora convive con varios riesgos: la inflación seguirá presionando sobre los salarios reales, el margen fiscal de los Gobiernos será cada vez menor y persisten dudas sobre la evolución de la inversión y la productividad vinculadas a la inteligencia artificial.
La IA aparece como uno de los principales motivos para el optimismo. El 97% de los economistas encuestados espera que su adopción continúe aumentando durante el próximo año y alrededor de siete de cada diez prevé que genere importantes incrementos de productividad. Según las previsiones recogidas en el estudio, estas mejoras deberían extenderse progresivamente a todos los sectores durante los próximos tres años, con las tecnologías de la información y las comunicaciones digitales entre las primeras actividades en beneficiarse.
Al mismo tiempo, el desarrollo de la IA plantea importantes interrogantes. Cerca de ocho de cada diez expertos considera que la expansión de los centros de datos contribuirá al crecimiento económico mundial, pero más de la mitad no espera que estas inversiones generen una cantidad significativa de empleo. Además, existe una preocupación creciente por el impacto que tendrá su elevado consumo de electricidad y agua sobre las comunidades en las que se instalen, así como por una posible reacción social contra estos proyectos. También persisten las dudas acerca de si el actual ritmo de inversión en inteligencia artificial puede mantenerse o si existe un riesgo de sobreinversión que desemboque en una corrección significativa.
El Chief Economists' Outlook se publica con carácter trimestral a partir de las opiniones de economistas del sector público y privado. Los datos de esta edición proceden de entrevistas realizadas entre el 4 y el 20 de agosto y serán presentados durante las Reuniones sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2026 del Foro Económico Mundial, que se celebran esta semana en Nueva York.
La percepción sobre la evolución de la economía ha mejorado, pero los expertos siguen observando numerosos factores de riesgo. El 97% identifica los conflictos geopolíticos como una de las principales fuentes de incertidumbre para los próximos doce meses y el 58% anticipa posibles correcciones en los precios de los activos. A ello se suma el progresivo agotamiento de la capacidad de los Gobiernos para utilizar estímulos fiscales como herramienta frente a las crisis. Menos de un tercio de los encuestados considera que este respaldo presupuestario se mantendrá durante el próximo año.
La economía mundial afronta así un escenario condicionado por una sucesión de perturbaciones que se han acumulado durante los últimos años. A los efectos de la pandemia se añadieron la guerra de Ucrania y su impacto sobre los mercados energéticos y la inflación, las tensiones comerciales impulsadas desde Estados Unidos y la creciente confrontación geopolítica. A estos factores se han sumado posteriormente el conflicto con Irán y la carrera internacional por el liderazgo en inteligencia artificial, configurando un entorno caracterizado por una mayor fragmentación y una elevada incertidumbre.
Esta situación también se refleja en las previsiones de los economistas. La mayoría espera que continúe aumentando la fragmentación de la economía mundial y cerca de la mitad anticipa un incremento de las barreras comerciales tanto en Estados Unidos como en Europa. En materia de crecimiento, las previsiones apuntan a que Europa seguirá mostrando un comportamiento más débil que otras grandes regiones, mientras que India, el Sudeste Asiático, Asia Central y Estados Unidos presentan unas perspectivas más favorables. En el caso de China, los expertos esperan un crecimiento moderado, aunque consideran que el país podría reducir con rapidez la distancia que todavía mantiene con Estados Unidos en el desarrollo de la inteligencia artificial.
La fragmentación económica y el aumento de las barreras comerciales también tendrán consecuencias sobre los consumidores. Los economistas consultados prevén un encarecimiento de distintos componentes del coste de vida, especialmente los alimentos, la electricidad y el transporte. En la mayoría de las regiones, además, el repunte de los precios irá acompañado de una pérdida de poder adquisitivo, con la excepción de las previsiones para India y el Sudeste Asiático.
Ante esta situación, los expertos anticipan nuevas actuaciones de los Gobiernos para tratar de contener el impacto sobre los hogares. Entre las respuestas contempladas figuran principalmente las reducciones fiscales aplicadas a bienes y servicios básicos, junto con ayudas directas al consumo, medidas que concentran el 54% de las preferencias expresadas en la encuesta, así como distintas fórmulas de control o limitación de precios.