(Expansión, 23-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Las empresas españolas mantienen el pulso de su actividad exterior pese al contexto de incertidumbre comercial y geopolítica provocado por el conflicto en Irán y las dificultades en el estrecho de Ormuz. Entre enero y julio, las exportaciones alcanzaron los 236.587,4 millones de euros, la cifra más elevada registrada hasta ahora en este periodo y un 2,2% superior a la del mismo intervalo del año anterior.

Los datos proceden del último informe de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, que también refleja un notable incremento del déficit comercial. En los siete primeros meses del año, el saldo negativo de la balanza comercial aumentó un 30,5% interanual y superó los 38.000 millones de euros, un nivel que solo encuentra un precedente cercano en 2022, cuando el déficit se aproximó a los 42.000 millones. El aumento responde en buena medida al avance de las importaciones, que crecieron un 5,3%, hasta situarse por encima de los 274.590 millones de euros.

El encarecimiento de la energía derivado de la situación en Oriente Próximo está detrás de buena parte de este deterioro. Entre enero y julio, las importaciones de productos energéticos aumentaron un 13,6% respecto al mismo periodo del año anterior, de manera que ya representan el 13,5% del conjunto de las compras españolas en el exterior, un punto porcentual más que un año antes. El incremento del coste energético está ampliando así la diferencia entre lo que España vende y lo que necesita adquirir fuera.

Las exportaciones energéticas también registraron un fuerte crecimiento, del 28% en los siete primeros meses del año. No obstante, su peso dentro del conjunto de las ventas exteriores es mucho menor que el de las importaciones de energía, por lo que este avance no permite compensar el incremento de la factura energética.

Las materias primas también experimentaron una evolución positiva en las exportaciones, aunque los principales sectores exportadores presentaron resultados menos favorables. Las ventas exteriores de alimentación, bebidas y tabaco retrocedieron un 1,9%, mientras que las correspondientes a productos químicos descendieron un 8,7% durante el periodo.

Por mercados de destino, Estados Unidos y China registraron incrementos similares y fueron los grandes mercados que más aumentaron sus compras a España, con avances del 14,6% y del 14%, respectivamente. Pese a ello, la Unión Europea continúa concentrando la mayor parte de las exportaciones españolas. Entre enero y julio recibió productos por valor de 147.674,6 millones de euros, el 62,4% del total.

Dentro de la Unión Europea destaca especialmente Portugal, cuyas compras a empresas españolas aumentaron un 9,1% en el periodo y superaron los 21.360 millones de euros. En sentido contrario, las exportaciones dirigidas a Reino Unido disminuyeron un 4,2%. En el apartado de las importaciones destaca especialmente China. Las compras españolas procedentes del gigante asiático se aproximaron a los 31.500 millones de euros entre enero y julio, pese al complejo escenario internacional generado por el conflicto en Oriente Próximo.

Precisamente esta región ha experimentado uno de los mayores retrocesos en los intercambios comerciales con España desde el inicio de la guerra a finales de febrero. Las exportaciones españolas hacia Oriente Próximo disminuyeron un 14,8% en los siete primeros meses del año, con una caída especialmente significativa de las ventas dirigidas a Emiratos Árabes Unidos.

Las importaciones procedentes de la región también se redujeron, aunque en menor medida, un 9,3%. El aumento de las compras a Arabia Saudí, que crecieron un 18,8%, contribuyó a modificar el saldo comercial de España con el conjunto de Oriente Próximo. El superávit se situó en 162,5 millones de euros hasta julio, frente a los 504 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.

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