(Cinco Días, 06-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Aún es pronto para actuar, pero todo apunta a que el Banco Central Europeo está preparado para subir los tipos en junio. Esa fue la posición adoptada la semana pasada, cuando decidió mantenerlos sin cambios por séptima vez consecutiva, evitando precipitarse. No obstante, esta prudencia no significa relajación: la institución reconoce que los riesgos de inflación han aumentado y que el contexto económico es cada vez más complejo. De hecho, los mercados ya anticipan un movimiento en unas cinco semanas, lo que supondría la primera subida en dos años y medio.

En este contexto, el Tesoro ha estrenado mayo con una subasta de letras a seis y doce meses en la que ha logrado captar 6.463 millones de euros. Las previsiones de tipos más elevados y una inflación persistente se han reflejado directamente en las rentabilidades, especialmente en las letras a un año, que alcanzan niveles no vistos desde septiembre de 2024.

Más de dos meses después del inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, las perspectivas de resolución del conflicto siguen alejándose. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, continuará el riesgo de una inflación más alta y un menor crecimiento económico a nivel global.

Invertir en un entorno de estanflación resulta especialmente complicado. Aunque la deuda pública ha sido uno de los activos más afectados, los instrumentos a corto plazo siguen destacando como una alternativa atractiva. Su menor sensibilidad a las variaciones de tipos y su capacidad de adaptación rápida los convierten en una opción refugio, especialmente para pequeños inversores. Así lo demuestra la demanda: las solicitudes alcanzaron los 11.586,54 millones, de los cuales 2.397,6 millones procedían de ahorradores particulares.

La mayor parte de la emisión, 4.429,26 millones, correspondió a letras a doce meses. Con una inflación en abril del 3,2% y el encarecimiento de la energía presionando al alza, aumentan las expectativas de nuevas tensiones inflacionistas y de un entorno de tipos más altos. Esto ha impulsado los rendimientos, situando el tipo marginal en el 2,651%, su nivel más alto desde septiembre de 2024. Los inversores, en especial los minoristas, buscan aprovechar estas rentabilidades, lo que explica que las peticiones no competitivas superaran los 1.120 millones, aunque ligeramente por debajo de la subasta anterior.

Por su parte, las letras a seis meses concentraron 2.033,7 millones. En este caso, la rentabilidad apenas varió, situándose en el 2,389%, muy similar a la de abril. La demanda de los particulares incluso aumentó, alcanzando los 1.277,2 millones frente a los 1.020 millones anteriores.

Aunque estos niveles de rentabilidad resultan atractivos, todavía no generan el entusiasmo visto en 2023, cuando el fin de los tipos cero provocó un fuerte desplazamiento del ahorro hacia la deuda pública. Además, el contexto actual es diferente.

Durante la pandemia, el ahorro de los hogares se disparó debido a las restricciones, generando un colchón financiero importante. En la actualidad, aunque las familias siguen en mejor situación que los gobiernos, muy endeudados, ese margen se está reduciendo. El aumento del coste de la energía y las dificultades para acceder a la vivienda están presionando las finanzas domésticas y limitando progresivamente la capacidad de ahorro.

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