(El País, 20-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La economía de las naciones más avanzadas terminó 2025 con resultados mixtos, en un contexto internacional marcado por conflictos comerciales y dudas políticas. Según los datos preliminares difundidos por la OCDE, el producto interior bruto (PIB) conjunto de sus 38 países miembros aumentó un 1,7% a lo largo del año, aunque el crecimiento se moderó hasta el 0,3% en el último trimestre, una décima menos que en el periodo previo.
El avance anual mejora claramente el 1,2% registrado en 2024 y el 1,1% de 2023, reflejando una recuperación moderada tras varios años de escaso dinamismo. Sin embargo, este progreso se produce en un escenario global donde la economía mundial también muestra señales de agotamiento. Las previsiones semestrales del organismo sitúan el crecimiento global en torno al 3,2% en 2025, tras sucesivas revisiones a la baja motivadas por la persistencia de obstáculos comerciales -acentuados por la guerra arancelaria impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump- y por unas condiciones financieras más exigentes que han limitado la inversión y el comercio.
El contexto internacional estuvo condicionado por disputas comerciales prolongadas, reajustes en las cadenas de suministro y políticas monetarias prudentes. En varios países desarrollados, la actividad empresarial siguió mostrando debilidad, con niveles de inversión inferiores a los de ciclos anteriores, algo que la OCDE considera un riesgo para el crecimiento a medio plazo. Por ello, el organismo ha insistido en la necesidad de preservar mercados abiertos y mantener los intercambios internacionales.
Estas dificultades se hicieron más visibles en la recta final del año. De los 24 países con datos disponibles para el cuarto trimestre, solo diez aceleraron su ritmo de crecimiento respecto al periodo anterior, cinco entraron en terreno negativo y siete experimentaron una desaceleración. No obstante, a diferencia de 2024 -cuando siete economías terminaron el año con caídas-, en 2025 todas las economías de la OCDE con información disponible cerraron con crecimiento positivo, lo que indica que la desaceleración global fue menos intensa de lo previsto.
En Europa, tanto la Unión Europea como la zona euro registraron un crecimiento del 0,3% en el último trimestre, mostrando trayectorias convergentes. Para el conjunto de la Unión, este dato supone una ligera pérdida de impulso frente al 0,4% del trimestre anterior, mientras que la zona euro mantuvo estable su expansión. En términos anuales, el balance es positivo: la economía de la eurozona creció un 1,5% respecto a 2024 y la de toda la Unión un 1,6%.
España desempeñó un papel destacado en este comportamiento, con un aumento del PIB del 0,8% en el último trimestre impulsado por el consumo y la inversión. Gracias a ello, la economía española cerró 2025 con un crecimiento interanual del 2,8%, según el Instituto Nacional de Estadística.
Entre las grandes economías del G-7, la evolución fue dispar. Alemania e Italia destacaron al final del año con un crecimiento trimestral del 0,3%, impulsado principalmente por el consumo interno, tanto privado como público, y en el caso italiano también por la inversión empresarial. En cambio, Francia redujo su ritmo hasta el 0,2%, en parte porque muchas empresas optaron por vender existencias acumuladas en lugar de aumentar la producción. Canadá fue la economía con peor resultado entre las potencias, al registrar una contracción del 0,1% tras un trimestre anterior favorable.
Japón volvió a crecer ligeramente (0,1%) gracias al impulso de la inversión tras una caída previa, mientras que Reino Unido apenas avanzó un 0,1% por segundo trimestre consecutivo. Los datos definitivos de Estados Unidos aún no estaban completos al cierre del informe, aunque distintos analistas prevén una desaceleración en el último tramo del año que, pese a todo, mostraría resiliencia frente a las barreras arancelarias.