(El País, 23-09-2026) | Laboral

Las bajas laborales continúan aumentando en España, aunque lo hacen a un ritmo más moderado que en los últimos años. Los datos de la Seguridad Social correspondientes al primer semestre de 2026 sitúan la prevalencia media de la incapacidad temporal por contingencias comunes en 55,18 procesos por cada 1.000 trabajadores asalariados. Es el registro más elevado de la serie histórica, pero el incremento interanual se ha ralentizado: en los seis primeros meses de 2025 la cifra era de 54,13 procesos y en el mismo periodo de 2024, de 50,46.

La evolución es distinta entre los trabajadores por cuenta propia. En este colectivo, la prevalencia de las bajas se ha reducido por segundo año consecutivo, desde los 37,87 procesos por cada 1.000 autónomos registrados en el primer semestre de 2025 hasta los 36,56 de este año. También ha disminuido la incidencia, que mide la aparición de nuevos procesos de incapacidad temporal. Entre los asalariados pasó de 39,47 procesos por cada 1.000 trabajadores en los seis primeros meses de 2025 a 36,58 en 2026, regresando a niveles similares a los de 2023.

El menor ritmo de crecimiento se produce mientras sigue pendiente la reforma de la incapacidad temporal que el Gobierno lleva cerca de dos años negociando con los agentes sociales. Tampoco se ha generalizado en las comunidades autónomas la principal medida acordada hasta ahora: ampliar la participación de las mutuas en el seguimiento y tratamiento de determinadas bajas, especialmente las relacionadas con problemas musculoesqueléticos.

La prevalencia de las bajas entre los asalariados se encuentra actualmente muy por encima de los niveles registrados hace una década. En 2012, en plena crisis económica, se situaba en 19,1 procesos por cada 1.000 trabajadores, menos de la mitad que en la actualidad. Desde entonces comenzó una trayectoria ascendente que llevó el indicador hasta los 35,74 procesos a finales de 2019. La pandemia provocó posteriormente un fuerte aumento y, desde 2023, la Seguridad Social permite observar con mayor detalle la evolución semestral.

Los especialistas en salud laboral apuntan que la relación entre empleo y bajas médicas también debe interpretarse teniendo en cuenta el contexto económico. En periodos de mayor inseguridad laboral, algunos trabajadores pueden continuar trabajando pese a encontrarse enfermos, por temor a perder su empleo. De este modo, una menor prevalencia en etapas de crisis no necesariamente implica que existan menos problemas de salud, sino que puede reflejar una menor utilización de la incapacidad temporal.

La situación de los autónomos presenta algunas particularidades. Además de registrar una prevalencia menor, las bajas tienen una duración considerablemente superior. Durante el primer semestre de 2026, los procesos de incapacidad temporal tuvieron una duración media de 110 días entre los trabajadores por cuenta propia, frente a los 43 días de los asalariados. Los especialistas relacionan esta diferencia con el mayor coste económico que supone para un autónomo dejar de trabajar, lo que puede hacer que solo recurra a una baja cuando la enfermedad reviste mayor gravedad.

Los últimos datos disponibles de otras entidades apuntan también hacia una moderación. La profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universitat de les Illes Balears Maria del Mar Crespí, autora de una tesis doctoral sobre incapacidad temporal y absentismo laboral, señala que los registros de la Seguridad Social son coherentes con la evolución observada por la mutua Fremap, que hasta agosto contabilizó un descenso de la incidencia de las bajas respecto al mismo periodo del año anterior.

Crespí considera todavía prematuro determinar las causas de este cambio, aunque plantea como hipótesis que el sistema pueda estar entrando en una fase de estabilización después de varios años de fuertes incrementos. A su juicio, la ausencia de modificaciones normativas o de cambios significativos en el contexto que expliquen por sí mismos el giro apunta a que los aumentos podrían moderarse en las próximas revisiones.

Precisamente, un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) publicado en febrero identificó varios factores detrás del aumento de las bajas registrado entre 2017 y 2024. Entre ellos situó las deficiencias en la supervisión y seguimiento de los procesos, la evolución de la normativa hacia una mayor protección del trabajador, el crecimiento económico, el incremento de la demanda de atención primaria y el aumento de las listas de espera sanitarias.

La situación de la sanidad pública es uno de los elementos que más destacan los sindicatos y que también ha comenzado a señalar con mayor frecuencia la patronal. El envejecimiento de la población trabajadora constituye otro de los factores relevantes. Desde CEOE se ha reclamado un refuerzo de los servicios sanitarios, una mayor colaboración de las mutuas y más recursos de atención psicológica. Al mismo tiempo, la patronal sostiene que existe un componente de fraude en determinadas bajas y reclama medidas para combatir los casos en los que trabajadores que no están enfermos dejan de acudir a su puesto de trabajo.

En conjunto, los datos del primer semestre muestran que las bajas siguen alcanzando máximos entre los asalariados, pero con un crecimiento menos intenso que en ejercicios anteriores. La caída simultánea de la incidencia y de la prevalencia entre los autónomos refuerza la idea de que puede estar produciéndose una moderación en la evolución de la incapacidad temporal, aunque todavía habrá que esperar a los próximos datos para determinar si se trata de un cambio consolidado o de una estabilización temporal.

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