(El País, 27-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha dejado claro que no prevé abandonar el cargo antes de que concluya su mandato. "Mi intención es completarlo, y creo que los mercados están muy pendientes de ello", respondió a una pregunta directa de los eurodiputados durante su comparecencia ante el Parlamento Europeo. Con estas palabras, la dirigente francesa confirmó que seguirá al frente de la autoridad monetaria hasta octubre de 2027, fecha en la que finaliza su mandato.
Hace menos de una semana surgieron rumores sobre una posible dimisión anticipada después de que el diario británico Financial Times informara de que contemplaba esa opción. Desde entonces, Lagarde ha desmentido esas especulaciones en varias ocasiones. Primero lo hizo en el estadounidense The Wall Street Journal, muy influyente entre inversores, después en una entrevista en la cadena CBS y, finalmente, este jueves ante el Parlamento Europeo.
Un eurodiputado alemán vinculó la cuestión a la confianza de los mercados, a lo que Lagarde respondió con firmeza: confirmó que piensa terminar su mandato y subrayó que las decisiones del banco central corresponden al Consejo de Gobierno bajo su dirección, que continuará cumpliendo su misión.
De manera indirecta, ya había dado a entender su intención de permanecer en el cargo al referirse al proyecto del euro digital durante su intervención ante la Comisión de Economía y Finanzas. Esta iniciativa pretende crear una versión electrónica del efectivo y establecer un sistema de pagos plenamente europeo. Se espera que esté operativo entre 2028 y 2029, es decir, incluso después de que concluya su actual mandato.
Otro de los temas abordados fue la inflación. Lagarde reconoció que, aunque los datos muestran una moderación, muchas personas siguen percibiendo que los precios aumentan más deprisa. Según explicó, esta discrepancia entre la inflación real y la percibida es un fenómeno habitual en distintas épocas y países, y puede influir tanto en las decisiones económicas de los ciudadanos como en la confianza en las instituciones.
La presidenta señaló que esta percepción no es irrelevante, ya que afecta al comportamiento de consumo y ahorro, y por tanto a la actividad económica y a la propia evolución de los precios. Además, apuntó al papel de la psicología: las personas tienden a recordar más las subidas que las bajadas de precios equivalentes, lo que genera una sensación de inflación más elevada.
Para el banco central, este fenómeno es importante no solo por su impacto económico, sino también por la posible pérdida de confianza institucional. Lagarde recordó a los eurodiputados que mantener esa confianza es una responsabilidad compartida: el Parlamento debe trasladar las preocupaciones de la ciudadanía y servir de enlace con el banco central, mientras que la institución monetaria debe cumplir su mandato y explicar de forma clara qué hace, por qué lo hace y cómo lo hace.