(Expansión, 21-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco Central Europeo (BCE) busca evitar inquietar a unos mercados ya nerviosos y, por ello, intenta mostrarse lo más previsible posible. Esa actitud se refleja en el discurso pronunciado hoy por su presidenta, Christine Lagarde, durante el 75º aniversario de la Asociación de Bancos de Alemania, donde ha dejado entrever que la institución con sede en Fráncfort optará por no modificar los tipos de interés en la próxima reunión de política monetaria.

Lagarde ha explicado que la combinación de incertidumbre sobre la duración del impacto económico y el alcance de sus efectos obliga a recabar más datos antes de tomar decisiones definitivas. Aunque ha subrayado que no basta con comprender la situación, sino que también hay que actuar, ha matizado que el BCE solo dará ese paso cuando disponga de la información necesaria.

A pocos días de que comience el periodo de silencio previo a la reunión -durante el cual los miembros del BCE no pueden pronunciarse sobre política monetaria-, sus palabras sugieren que existe un amplio consenso en el Consejo de Gobierno para mantener sin cambios los tipos de interés, que previsiblemente seguirán en el 2%, nivel en el que se encuentran desde junio del año pasado.

Por ahora, la presidenta ha señalado que el encarecimiento de la energía no ha sido suficiente como para situar directamente a la economía en un escenario adverso. En este contexto, el BCE observa dos fuerzas opuestas: por un lado, el aumento de los precios energéticos podría generar una espiral inflacionista a través de salarios y precios; por otro, la incertidumbre y la pérdida de confianza de consumidores e inversores podrían frenar la demanda y el crecimiento.

Lagarde ha insistido en que la institución permanece atenta a la evolución de los acontecimientos y ha dejado abierta la posibilidad de que una subida de tipos pueda plantearse en la reunión de junio. El BCE pretende evitar actuar demasiado tarde frente a la inflación, recordando la crisis energética de 2022, pero también teme endurecer la política monetaria en exceso si el problema resulta menos persistente de lo previsto.

Actualmente, el organismo trata de determinar si la economía seguirá el escenario base proyectado en marzo -con una inflación del 2,6%- o si se impondrá un escenario más negativo, con un aumento de los precios del 3,5%. Solo en este último caso sería necesaria una respuesta monetaria más contundente, aunque aún no está claro cuál de los dos escenarios es el más probable.

La volatilidad del contexto global queda reflejada en la evolución reciente: a finales de marzo, el encarecimiento del petróleo apuntaba hacia el escenario adverso, mientras que tras el anuncio de un alto el fuego a comienzos de abril, la situación se situaba en un punto intermedio entre ambos escenarios.

Los analistas prevén entre una y tres subidas de tipos a lo largo del año, siendo junio la fecha más probable para la primera. En esa reunión, el BCE actualizará sus previsiones macroeconómicas con nuevos datos que podrían aportar mayor claridad. Lagarde ha concluido reafirmando el compromiso del BCE con la estabilidad de precios y asegurando que la institución actuará en función de las circunstancias para devolver la inflación al objetivo del 2% a medio plazo.

ARE YOU LOOKING

FOR PERSONAL OR BUSINESS ADVICE?

Make your inquiry online or come visit us