(Expansión, 27-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

En el entorno de Madrid, municipios como Fuenlabrada y Coslada encabezan el encarecimiento de la vivienda, mientras que en el área de Barcelona destacan Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs por sus fuertes incrementos. Si hace unos años los inversores dominaban el mercado inmobiliario y priorizaban la ubicación por encima de todo, el contexto actual ha cambiado. Hoy, con una demanda más centrada en compradores que adquieren vivienda para uso propio y con el teletrabajo como factor clave, el precio se ha convertido en el principal criterio: los compradores buscan lo mejor que puedan permitirse, aunque eso implique alejarse de su lugar de trabajo. Esto está desplazando la demanda desde las grandes ciudades hacia sus periferias, impulsando subidas de precios que en muchos casos superan a las de las capitales.

De este modo, localidades como Móstoles, Alcorcón o Getafe lideran el crecimiento en el área metropolitana madrileña, con aumentos superiores al 20% en el primer trimestre respecto al mismo periodo del año anterior. En paralelo, en el entorno de Barcelona, municipios como Badalona o L'Hospitalet de Llobregat registran incrementos incluso mayores que los de la propia capital. En contraste, zonas tradicionalmente más exclusivas, como Las Rozas de Madrid o Sant Cugat del Vallès, experimentan subidas más moderadas.

En cifras concretas, Fuenlabrada destaca con un aumento del 23,1%, seguida de Coslada (22,4%) y Móstoles (22,2%). También presentan crecimientos muy elevados Leganés, Alcobendas o San Sebastián de los Reyes. En cambio, municipios con precios más altos como Pozuelo de Alarcón o Majadahonda muestran incrementos más contenidos.

Los datos reflejan que, aunque el encarecimiento es generalizado en toda la periferia madrileña, resulta especialmente intenso en las zonas más asequibles, independientemente de su cercanía al centro. De hecho, se observa que a medida que sube el precio medio de la vivienda, el ritmo de crecimiento tiende a moderarse, aunque existen excepciones puntuales como Alcobendas o Rivas-Vaciamadrid.

En el área metropolitana de Barcelona ocurre algo similar. El precio medio ha aumentado de forma notable, con Santa Coloma de Gramenet a la cabeza (18,2%), seguida de Sant Adrià de Besòs (17,3%) y Badalona (16,5%). Otros municipios como Cornellà de Llobregat, El Prat de Llobregat o Sant Joan Despí también registran subidas destacadas. En cambio, zonas más exclusivas como Sant Just Desvern o Cerdanyola del Vallès presentan aumentos más moderados.

Al igual que en Madrid, el crecimiento es más acusado en los municipios más asequibles, mientras que las áreas con precios más elevados evolucionan con mayor moderación. Además, se aprecia que por cada incremento en el precio por metro cuadrado, el ritmo de subida tiende a desacelerarse, aunque hay excepciones como Esplugues de Llobregat, donde el aumento es significativo pese a partir de niveles altos.

Este patrón responde a un cambio estructural en la demanda: los compradores particulares han sustituido a los inversores como principales protagonistas del mercado. Mientras estos últimos priorizaban ubicaciones consolidadas dentro de las grandes ciudades, quienes compran para residir buscan viviendas que se ajusten a su presupuesto, lo que les obliga a desplazarse hacia zonas periféricas tras las fuertes subidas en las capitales. Además, valoran cada vez más aspectos como el tamaño, la luminosidad, la distribución o la eficiencia energética por encima de la ubicación.

El teletrabajo también ha contribuido a esta transformación, al permitir vivir más lejos del lugar de empleo y favorecer la búsqueda de viviendas más amplias y confortables, algo difícil y costoso dentro de las grandes urbes. A esto se suma el reciente aumento del euríbor, que previsiblemente reforzará esta tendencia al encarecer las hipotecas.

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