(El País, 26-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El peso de la vivienda en la economía doméstica de los hogares españoles continúa aumentando y se consolida como el principal gasto familiar. Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística confirman una tendencia que muchas familias ya perciben en su día a día: disponer de una vivienda y asumir sus costes asociados consume una parte cada vez mayor del presupuesto anual.

Según la Encuesta de Presupuestos Familiares de 2025, los gastos relacionados con la vivienda -incluyendo alquiler o hipoteca, suministros energéticos, agua y mantenimiento- representan ya el 33,2% del gasto total medio de los hogares. Esto supone un desembolso anual de 11.665 euros, 636 euros más que el año anterior, lo que equivale a un incremento del 5,8%, el mayor aumento entre todas las partidas de gasto tanto en términos absolutos como relativos.

La presión de la vivienda no es un fenómeno reciente. Desde 2016, el gasto medio en esta partida ha pasado de 8.737 a 11.665 euros anuales, lo que supone un incremento acumulado del 33,5%. Este aumento supera incluso la inflación acumulada en el mismo periodo, señal de que el encarecimiento de la vivienda y de sus costes fijos avanza a un ritmo superior al de otros bienes y servicios.

Si se excluyen los años marcados por la pandemia, cuando el gasto en ocio y restauración cayó de forma extraordinaria y alteró las proporciones del presupuesto familiar, el peso actual de la vivienda es el más elevado de toda la serie histórica. Ni siquiera durante la burbuja inmobiliaria alcanzó una proporción tan alta dentro del gasto total de los hogares.

El impacto es especialmente severo en las familias con menores ingresos. Para el 20% de los hogares con menos renta, los costes de vivienda absorben el 41,9% del presupuesto, muy por encima del umbral del 35% que el Banco de España considera límite de esfuerzo financiero razonable y también por encima del 30% que la legislación de vivienda identifica como nivel de asequibilidad. En contraste, el 20% con mayores ingresos destina a la vivienda un 28,9%, casi trece puntos menos.

Tras la vivienda, las partidas que más recursos consumen son alimentación y bebidas no alcohólicas, con un 16% del gasto, y transporte, con un 11,5%. En conjunto, estos tres grandes capítulos absorben más del 60% del presupuesto medio familiar, lo que reduce la capacidad de ahorro y limita el gasto en otras actividades.

En los hogares económicamente más vulnerables, esta presión resulta aún mayor: vivienda, alimentación y transporte llegan a representar el 68% de sus ingresos. Esto deja un margen mucho menor para gastos relacionados con ocio, cultura o deporte, así como para restauración y turismo, partidas donde las diferencias entre rentas altas y bajas son especialmente visibles.

En términos globales, el gasto medio por hogar en España alcanzó los 35.101 euros en 2025, un 3,1% más que el año anterior. Por persona, el desembolso medio se situó en 14.066 euros anuales, aproximadamente 1.172 euros al mes. Por comunidades autónomas, los mayores niveles de gasto por habitante se registraron en el País Vasco y la Comunidad de Madrid, mientras que Andalucía, Extremadura y Región de Murcia registraron los niveles más bajos.

La encuesta también refleja cambios en los hábitos de consumo. El gasto en bebidas alcohólicas y tabaco cayó un 3,4%, el mayor descenso entre todas las categorías, en línea con cambios generacionales hacia hábitos más saludables. También retrocedió el gasto en restaurantes y alojamiento, con una caída del 2,7%, en un contexto de fuerte encarecimiento de la hostelería y de los precios hoteleros, lo que parece estar afectando especialmente al consumidor nacional.

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