(El País, 17-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El euro y los activos financieros ligados a la moneda única han ganado protagonismo en los mercados desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, y la Unión Europea pretende consolidar esta tendencia. Las instituciones comunitarias y los Estados miembros consideran que reforzar el peso internacional del euro es clave para aumentar la seguridad económica en un contexto geopolítico incierto. El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, subrayó tras la reunión del Eurogrupo que una mayor relevancia global de la divisa europea ayudaría a reducir riesgos y a sostener la estabilidad financiera. Antes de ese encuentro, los ministros de Finanzas de las principales economías del euro -junto con el de Polonia- ya habían señalado este objetivo como prioritario.
A esta estrategia se suma el Banco Central Europeo (BCE). Su presidenta, Christine Lagarde, anunció días antes en Múnich nuevas líneas de liquidez en euros accesibles a bancos centrales de todo el mundo, una medida destinada a prevenir tensiones financieras que pudieran afectar a la moneda única.
El presidente del Eurogrupo, Kiriakos Pierrakakis, advirtió de que la inestabilidad geopolítica puede convertir el sistema monetario internacional en un instrumento político, por lo que preservar el papel global del euro resulta esencial para la soberanía económica europea. Las líneas de liquidez del BCE buscan precisamente que, si escasean los euros en los mercados, otras autoridades monetarias puedan obtenerlos sin necesidad de vender masivamente activos denominados en esa moneda, lo que provocaría inestabilidad.
Entre las medidas para fortalecer la divisa, varios países defienden avanzar en un euro digital y en un sistema de pagos plenamente europeo, una propuesta respaldada, entre otros, por el ministro alemán Lars Klingbeil y considerada uno de los puntos con mayor consenso. Más divisivo resulta el debate sobre la emisión de deuda conjunta o eurobonos, que potenciarían el atractivo internacional del euro, pero chocan con la oposición habitual de Alemania y otros socios, como ya se evidenció en la reciente reunión de líderes sobre competitividad, donde países como España y Francia -junto al propio BCE- apoyaban abrir esa discusión.
Ante la falta de unanimidad, los Estados miembros exploran vías alternativas para profundizar en el mercado europeo de capitales. En este marco se sitúan propuestas como la impulsada por España para crear una plataforma de titulización que facilite la emisión de deuda corporativa. La idea es que grupos de países avancen en áreas concretas de la Unión de Ahorros y Capitales y, si fuera necesario, formalicen esa cooperación mediante mecanismos reforzados. Klingbeil señaló que el ritmo actual de las decisiones europeas resulta insuficiente para afrontar los desafíos económicos.
Esta aproximación coincide con la defendida por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien ha planteado avanzar mediante una "Europa a varias velocidades" cuando no exista consenso entre los 27. Su objetivo es impulsar de forma prioritaria, a partir de 2026, la integración del mercado de capitales. Un mercado financiero más integrado -hoy fragmentado, al igual que el bancario- reforzaría el papel del euro como alternativa al dólar. En los últimos meses, la volatilidad de la política económica estadounidense ha restado atractivo a la divisa norteamericana, mientras el euro se ha apreciado en torno a un 14% o 15%. Mantener ese impulso es visto como esencial para la autonomía económica europea.
Lagarde advirtió en Múnich que el aumento de las tensiones geopolíticas, las políticas industriales más intervencionistas y las disrupciones en las cadenas de suministro podrían provocar episodios recurrentes de estrés financiero. En ese escenario, resulta crucial evitar ventas masivas de activos en euros que dificulten la transmisión de la política monetaria. Por ello, el BCE quiere garantizar a los socios internacionales que siempre dispondrán de liquidez en euros si la necesitan, reforzando así la confianza en la moneda única.