(Expansión, 15-10-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El principal objetivo del Consejo Europeo pierde fuerza. Los 27 Estados miembros de la Unión Europea comienzan a asumir que será complicado cerrar un acuerdo sobre el presupuesto comunitario para el periodo 2028-2034 antes de que finalice el año. Las diferencias entre los países son demasiado profundas para resolverlas en los pocos meses que quedan, pese a los esfuerzos de Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, por organizar hasta cuatro cumbres con el propósito de acercar posiciones.

El grupo de los países frugales, integrado por Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia, reclama reducir los dos billones de euros planteados por la Comisión Europea. En el extremo opuesto, los Amigos de la Cohesión, entre los que se encuentran España y otros 16 Estados miembros, defienden un presupuesto ambicioso que permita afrontar los principales desafíos de la UE, como recuperar la competitividad y reforzar las capacidades de defensa del bloque.

La posibilidad de introducir nuevos impuestos europeos para reducir las aportaciones nacionales al presupuesto común tampoco ha servido para acercar posturas. Según fuentes diplomáticas, las conversaciones sobre estos nuevos recursos propios están todavía en una fase muy inicial y las propuestas necesitan una revisión más profunda, por lo que apenas ocuparán espacio en la próxima reunión.

Las dificultades para cumplir el calendario previsto se reflejan en el borrador de las conclusiones de la cumbre del Consejo Europeo que se celebrará mañana y pasado en Bruselas, con la participación de los líderes de los Veintisiete. Según el documento al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, ahora se considera conveniente alcanzar un pacto antes de que termine el año, con el fin de disponer del tiempo necesario para desarrollar los aspectos técnicos que permitirán ponerlo en práctica. En versiones anteriores del texto, diciembre figuraba expresamente como el plazo objetivo para cerrar las negociaciones.

La presidenta italiana, Giorgia Meloni, expresó ayer una posición compartida por otros dirigentes europeos al advertir de que su país no respaldará un acuerdo que no resulte favorable. A su juicio, el calendario no debe anteponerse al contenido del pacto. La necesidad de aprobar los presupuestos por unanimidad añade complejidad a las negociaciones y obliga a los Estados miembros a buscar un delicado equilibrio entre sus intereses.

Aunque los líderes no parecen dispuestos a sacrificar sus posiciones por cumplir una fecha concreta, existe preocupación por las consecuencias de un posible retraso. Las próximas elecciones en Francia figuran entre los principales motivos de inquietud, especialmente ante la posibilidad de una victoria de Marine Le Pen. La dirigente francesa ha defendido, a diferencia de Emmanuel Macron, una reducción significativa de las contribuciones de su país al presupuesto comunitario, con prioridad para los intereses nacionales frente a los objetivos de modernización de la Unión Europea. Un cambio de Gobierno en París podría complicar aún más unas negociaciones que ya avanzan con grandes dificultades.

ARE YOU LOOKING

FOR PERSONAL OR BUSINESS ADVICE?

Make your inquiry online or come visit us