(El Economista, 22-05-2026) | Laboral

El actual contexto de creciente digitalización empresarial está permitiendo a las compañías recopilar cada vez más información precisa y objetiva sobre el rendimiento y la productividad de sus empleados. Sin embargo, este avance tecnológico no siempre se traduce en una mejora para los trabajadores con mejor desempeño. Según un estudio de Adecco, únicamente el 20% de los directivos en España utiliza los llamados "datos de talento" para decidir promociones internas, lo que sitúa al país en posiciones rezagadas en términos de meritocracia profesional.

El informe, basado en una encuesta a 2.000 altos directivos de empresas de 13 países, muestra que solo Italia presenta un porcentaje inferior (19%). España queda así muy por detrás de países como Suiza (42%), Canadá (41%) o Bélgica (40%), que lideran el uso de estos criterios basados en datos. Adecco define los "datos de talento" como la información que las empresas ya poseen o pueden medir sobre sus equipos para identificar competencias, detectar potencial de crecimiento, planificar necesidades formativas y abrir oportunidades de promoción interna.

El estudio pone de manifiesto una paradoja: aunque los datos son uno de los pilares de la transformación digital de las empresas -un proceso que la inteligencia artificial está acelerando-, gran parte de esa información se genera a partir del trabajo de los propios empleados y se utiliza para organizar tareas, pero no siempre para reconocer o recompensar su desempeño. Esta "algoritmización" del empleo, que según la OCDE afecta al 78% de las empresas españolas, no se traduce necesariamente en mejoras en la gestión del talento.

Esta falta de aprovechamiento de los datos ayuda a explicar la distancia entre empresas y trabajadores. Solo el 26% de las compañías en España considera que sus empleados entienden cómo su trabajo contribuye a los resultados del negocio, una cifra 18 puntos inferior a la media global y la más baja entre los países analizados. En contraste, Canadá alcanza el 64%, mientras que Australia y Estados Unidos se sitúan en el 54%.

Para la consultora, estos resultados evidencian la necesidad de reforzar la comunicación interna en las empresas españolas. Sin una base sólida de transparencia, advierte el informe, la tecnología avanza más rápido que la capacidad de adaptación de las plantillas, lo que puede convertirse en un obstáculo en la adopción de la inteligencia artificial.

En esta línea, solo el 26% de los directivos españoles prevé que estas herramientas se integren en los procesos de trabajo en el corto plazo, frente al 30% de los empleados que lo espera. En ambos casos, España se sitúa entre los países con peores registros, lejos de economías como Reino Unido, Estados Unidos o Canadá.

Además, únicamente el 24% de las empresas explica con claridad a sus trabajadores cómo les afectará la inteligencia artificial, una cifra 12 puntos inferior a la media mundial. España se sitúa en este indicador junto a países como Países Bajos, Suecia o Italia, mientras que Australia (52%), Suiza (46%) y Estados Unidos lideran la clasificación.

Por último, solo el 18% de los directivos considera que su organización está preparando adecuadamente a sus empleados para convivir con la inteligencia artificial, cuatro puntos por debajo del promedio global. España se mantiene en la parte baja del ranking, solo por delante de Suiza e Italia, y lejos de países como Bélgica, Australia o Japón.

En conjunto, el estudio refleja que las empresas españolas aún no están aprovechando plenamente el potencial de las nuevas tecnologías en la gestión de personas. La falta de comunicación y transparencia interna limita el uso efectivo de herramientas como los algoritmos o la inteligencia artificial, lo que no solo amplía la distancia entre dirección y plantilla, sino que también reduce la competitividad en un entorno global cada vez más marcado por la digitalización.

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