(Expansión, 10-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo
España consolida su posición como uno de los destinos más atractivos para el capital que busca rentabilidad en el mercado inmobiliario. Impulsado por un crecimiento económico superior al promedio europeo, el aumento de la población y la buena evolución de los distintos tipos de activos, el sector ha alcanzado un nuevo récord de inversión. Durante los seis primeros meses del año se han superado los 10.000 millones de euros invertidos, un 50% más que en el mismo periodo de 2025.
Entre los inversores más activos de 2026 destacan fondos canadienses como Brookfield, Hoopp y Omers, junto a gestoras, Socimis y compañías españolas como Azora, Criteria, Calena Partners o Atrea Real Estate, la nueva firma impulsada por Luis López de Herrera-Oria.
A falta de concluir el semestre, la inversión en adquisición de inmuebles asciende a 10.052 millones de euros, por encima del anterior máximo registrado en 2022, cuando se alcanzaron 10.017 millones, según estimaciones preliminares de JLL. Esta cifra aún podría incrementarse al no incluir algunas operaciones recientes, como la compra por parte de Nuveen y King Street de la cartera de residencias Bravo en España por 330 millones de euros.
Entre las mayores transacciones del semestre sobresale la adquisición por Brookfield de una cartera de 5.000 viviendas a Blackstone por 1.050 millones de euros. También destaca la entrada del fondo de pensiones sanitario canadiense Hoopp en el mercado residencial español mediante la compra de una cartera a Ares por 630 millones. Otras operaciones relevantes han sido la compra del edificio de oficinas Estel, en Barcelona, por Criteria por 385 millones; la adquisición por Azora de una cartera residencial de Patrizia por 350 millones; y la incorporación del centro comercial Islazul, en Madrid, a la cartera de Castellana Properties por 340 millones.
Según Juan Manuel Pardo, responsable de Capital Markets de JLL en España, factores como el crecimiento demográfico, la existencia de nuevas oportunidades de liquidez en el mercado residencial y la estabilidad geopolítica relativa del país han reforzado el atractivo de España para los inversores, amortiguando parte de los riesgos asociados a la tensión internacional derivada del conflicto con Irán.
El segmento residencial ha sido el principal motor de la inversión. Sumando vivienda en alquiler, residencias de estudiantes, centros para mayores y apartamentos flexibles, la inversión alcanzó 4.375 millones de euros en el primer semestre, casi cuatro veces más que un año antes. Solo en el mercado del alquiler se han cerrado ocho operaciones superiores a los 100 millones de euros, muchas de ellas vinculadas a la compra de grandes carteras de viviendas destinadas posteriormente a su venta individualizada.
La inversión en oficinas también mantiene una trayectoria positiva. Entre enero y junio alcanzó los 1.792 millones de euros, un 5% más que en el mismo periodo del año anterior. Además de la operación del edificio Estel, sobresale la compra del complejo Los Cubos, en Madrid, por parte de Atrea Real Estate a Henderson Park por 91 millones de euros.
En el ámbito comercial, la inversión en activos de retail sumó 1.675 millones de euros, un 11% más que hace un año. Los centros comerciales continúan siendo el activo preferido, concentrando más de la mitad de la inversión total del sector. Además de Islazul, Castellana Properties adquirió también el centro comercial Berceo, en Logroño, por 108 millones de euros.
El mercado logístico conserva igualmente un elevado dinamismo. La inversión alcanzó los 779 millones de euros, un 21% más en términos interanuales, impulsada por operaciones como la compra de 13 activos logísticos por parte de Oxford Properties, Omers y AustralianSuper por 181 millones.
Por el contrario, el sector hotelero muestra una cierta desaceleración. Se prevé que cierre el primer semestre con una inversión superior a los 1.400 millones de euros, lo que supondría una caída aproximada del 14% respecto al mismo periodo de 2025. A pesar de ello, los hoteles siguen representando alrededor del 14% de toda la inversión inmobiliaria realizada en España.
Entre las operaciones hoteleras más destacadas figura la compra por Calena Partners de una cartera de tres establecimientos vacacionales en Mallorca y Gran Canaria, con cerca de 900 habitaciones, por unos 200 millones de euros. También sobresalen la adquisición del hotel Corso de Ibiza por Blasson, la compra por la familia Matutes del 75% de dos hoteles ibicencos a Azora y la venta del hotel Jumeirah Port Sóller, en Mallorca, a Dubai Holding.