(El Periódico, 14-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Índice de Precios de Consumo (IPC) moderó su avance en abril y se situó en el 3,2% interanual, dos décimas menos que en marzo, gracias principalmente al descenso del precio de la electricidad, que compensó parcialmente el encarecimiento de los carburantes. Así lo ha confirmado este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE). En términos mensuales, los precios aumentaron un 0,4%.

La inflación se desacelera así tras el fuerte repunte registrado en marzo, cuando el IPC llegó a subir más de un punto debido al encarecimiento de los combustibles provocado por el estallido del conflicto en Oriente Medio.

Durante abril, la caída de los precios de la electricidad y del gas natural ayudó a contener la inflación. Ambas partidas registraron descensos interanuales del 4,3% y del 9,6%, respectivamente, lo que permitió amortiguar la presión alcista derivada del aumento del precio de los carburantes, todavía afectados por la tensión internacional ligada a la guerra en Irán.

Por su parte, la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos frescos por ser los componentes más volátiles- se redujo una décima, hasta el 2,8%. Mientras, el IPC armonizado (IPCA), utilizado como referencia para las comparaciones internacionales en la Unión Europea, aumentó una décima y alcanzó el 3,5%. El Gobierno calcula que las medidas incluidas en el Plan de Respuesta al conflicto bélico han contribuido a reducir la inflación de abril en casi un punto porcentual.

En una valoración oficial del dato, el Ministerio de Economía atribuye la moderación del IPC principalmente al denominado "escudo renovable" y al paquete de medidas activado por el Ejecutivo para hacer frente al impacto energético de la guerra.

El departamento dirigido por Carlos Cuerpo destaca que tanto la electricidad como el gas natural mantienen tasas interanuales negativas, lo que, según el Gobierno, demuestra la capacidad del sistema energético español para absorber perturbaciones externas gracias al desarrollo de las energías renovables y a la apuesta por la soberanía energética. Economía sostiene además que la transición energética está actuando como mecanismo de protección frente al impacto inflacionista derivado del conflicto internacional.

Pese a ello, los carburantes continúan registrando fuertes incrementos debido a la persistencia de las tensiones en los mercados internacionales por la guerra en Irán. Según el Ejecutivo, sin las medidas de apoyo aprobadas, la inflación de los combustibles habría alcanzado el 28,9% en abril. El Gobierno asegura que las actuaciones adoptadas han permitido rebajar ese impacto en más de 16 puntos porcentuales.

Dado que el incremento anual de los combustibles para vehículos particulares supera el umbral del 15% establecido en el Real Decreto-ley 7/2026, seguirán vigentes hasta el 30 de junio las medidas fiscales extraordinarias sobre carburantes. Entre ellas figuran los tipos reducidos del Impuesto sobre Hidrocarburos, el IVA rebajado al 10% para gasolinas, gasóleos y biocarburantes, así como la devolución parcial del gasóleo profesional.

En cambio, la caída de los precios de la electricidad y del gas permitirá iniciar desde el 1 de junio la retirada gradual de algunas medidas temporales relacionadas con el Impuesto Especial sobre la Electricidad y el IVA aplicado a la electricidad, el gas natural, las briquetas, los pellets y la leña. No obstante, el impuesto sobre el valor de la producción eléctrica continuará suspendido hasta el 30 de junio.

El Ejecutivo mantiene además otras medidas de apoyo sectorial, entre ellas las ayudas a agricultores y transportistas, así como los descuentos reforzados del bono social eléctrico, que alcanzan el 42,5% para consumidores vulnerables y el 57,5% para los considerados vulnerables severos.

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