(El Periódico, 30-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La inflación se moderó en abril hasta el 3,2% en tasa interanual, dos décimas menos que en marzo, en un contexto influido por las tensiones energéticas vinculadas a la guerra en Irán. El dato adelantado por el Instituto Nacional de Estadística refleja, según el Ministerio de Economía, el efecto conjunto del llamado "escudo renovable" y de las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno para contener el impacto del conflicto en los precios.
Esta ligera desaceleración se debe en gran parte a la bajada del precio de la electricidad, que ha actuado como principal elemento de contención. Al mismo tiempo, la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, también descendió levemente hasta el 2,8%, lo que sugiere cierta estabilidad en las presiones internas.
El comportamiento del índice rompe parcialmente con las previsiones de muchos analistas. Tras el repunte de marzo hasta el 3,4%, se esperaba una nueva subida en abril, impulsada por el encarecimiento del petróleo tras el inicio del conflicto. El barril de brent, que supera los 110 dólares, ha subido más de un 50% desde finales de febrero, lo que ya está empezando a trasladarse a los precios a través de los combustibles y el transporte.
Más allá de la energía, el aumento del coste de materias primas amenaza con extenderse progresivamente al conjunto de bienes y servicios, en un entorno que ha obligado a revisar las previsiones económicas. El Gobierno, en su último informe remitido a Bruselas, ha elevado la previsión media de inflación anual al 3,1%, alejándose del objetivo del 2% del Banco Central Europeo, ante la expectativa de precios energéticos elevados durante más tiempo y posibles efectos indirectos.
La incertidumbre sigue siendo elevada. La experiencia de 2022 ya mostró que, cuando la energía impulsa la inflación, las previsiones se vuelven menos fiables. De hecho, entidades como BBVA Research o Funcas anticipaban tasas cercanas al 3,7% para abril. Sin embargo, algunos análisis, como el del Instituto Complutense de Análisis Económico, acertaron al prever el 3,2%, atribuyéndolo a factores puntuales más que a un cambio estructural.
Entre estos factores destacan las medidas fiscales aplicadas a la energía, como la reducción del IVA al 10% en carburantes, electricidad y gas, o la suspensión temporal de determinados impuestos eléctricos, que han tenido un impacto directo en abril. También han influido elementos del propio mercado energético: la electricidad cayó un 16,3% y los carburantes un 6,5%, según estimaciones académicas.
Asimismo, el mayor peso de las energías renovables ha reducido costes en el sistema eléctrico, y el nuevo sistema de cálculo de la tarifa regulada -con mayor protagonismo de los mercados a plazo- ha amortiguado la volatilidad. A esto se suma un efecto calendario derivado de la Semana Santa, que al caer parcialmente en marzo ha reducido la presión habitual sobre los precios turísticos en abril.
Pese a este respiro, los expertos anticipan un posible repunte en mayo. Desde BBVA Research advierten de que, si el petróleo se mantiene en niveles actuales, la inflación podría superar el 4%. También preocupa que las empresas comiencen a trasladar el aumento de los costes de transporte a los precios finales, algo que todavía no se ha observado de forma significativa, pero que podría intensificarse si el encarecimiento se percibe como duradero.
Por su parte, desde Funcas señalan una evolución dispar: mientras el dato general ha sido mejor de lo esperado, el índice armonizado con Europa muestra una mayor presión inflacionista, con una tasa del 3,5% y una subyacente del 3,1%. Esta diferencia sugiere que las tensiones sobre los precios en España siguen siendo relativamente altas en comparación con otros países europeos.
En conjunto, el alivio registrado en abril podría ser temporal. A partir de mayo, el efecto de las medidas fiscales perderá fuerza en la comparación anual, lo que limitará su impacto a la baja, aunque sigan actuando otros mecanismos como el impulso de las energías renovables o los ajustes en el mercado eléctrico.