(El Periódico, 29-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La inflación parece entrar en una fase de cierta estabilidad. En mayo, la tasa de incremento de los precios se mantuvo en el 3,2%, el mismo nivel que en el mes anterior, en un escenario aún condicionado por la incertidumbre energética vinculada al conflicto en Irán. El dato adelantado publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (Instituto Nacional de Estadística) refleja una situación de equilibrio temporal, tanto en el ámbito geopolítico -con negociaciones de alto el fuego aún abiertas y versiones contradictorias entre Estados Unidos e Irán- como en el terreno de las políticas públicas, donde siguen vigentes medidas de apoyo que están próximas a expirar de forma parcial.

A la espera de la estadística definitiva que se publicará en las próximas semanas, la evolución de los precios muestra fuerzas contrapuestas. Por un lado, el encarecimiento del petróleo sigue presionando al alza los costes de los carburantes, afectando directamente al consumidor. Por otro, la inflación de los alimentos y bebidas no alcohólicas se ha mantenido sin cambios, lo que sugiere que, por ahora, no se está produciendo un traslado generalizado de las tensiones de costes al conjunto de la cesta de la compra. Esta contención se ha visto acompañada por la moderación en otros componentes como el vestido y el calzado, así como por la estabilidad en el precio de la electricidad, favorecida según el Gobierno por la elevada penetración de energías renovables.

En paralelo, la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, se situó en el 2,9%, una décima por encima del registro de abril.

El dato llega además en un momento clave desde el punto de vista fiscal, ya que en los próximos días comenzará la retirada progresiva de algunas medidas de alivio. A partir del 1 de junio dejará de aplicarse la reducción del IVA de la electricidad, que había pasado del 21% al 10%, así como la rebaja del impuesto especial eléctrico y el tipo reducido del IVA para el gas natural y otros combustibles domésticos como pellets, briquetas o leña.

No obstante, otras medidas vinculadas a los carburantes seguirán vigentes, como los tipos reducidos en el impuesto sobre hidrocarburos, el IVA reducido para gasolinas y gasóleos o la devolución parcial del gasóleo profesional, al menos hasta finales de junio. También continúan activas distintas ayudas sectoriales, como las destinadas a agricultores y transportistas, además de los descuentos reforzados del bono social eléctrico.

La eliminación parcial de estos apoyos puede introducir nuevas presiones inflacionistas en los próximos meses, ya que, según estimaciones del Gobierno, estas medidas han contribuido a contener el IPC en torno a un punto porcentual, actuando como un amortiguador temporal sobre la evolución de los precios.

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