(El Periódico, 30-09-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La inflación se ha acelerado hasta el 4,9% en septiembre, según el dato adelantado publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La tasa interanual aumenta seis décimas respecto a agosto y alcanza su nivel más elevado desde febrero de 2023. La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos frescos y permite observar con mayor estabilidad la evolución de los precios, también repunta, aunque de forma más moderada, hasta el 3,1%, dos décimas más que el mes anterior.

El encarecimiento de los carburantes aparece como el principal factor detrás de este repunte, en un contexto marcado por las consecuencias del conflicto en Irán y las tensiones en los mercados energéticos. El Ministerio de Economía señala además el efecto base provocado por el descenso de los carburantes registrado en septiembre del año pasado. El INE apunta también a los paquetes turísticos como otro de los componentes que han contribuido al incremento de los precios. Los alimentos no elaborados elevaron su tasa anual hasta el 5,8%, frente al 4,5% de agosto, mientras que los productos energéticos aumentaron un 21,6%, pese a la entrada en vigor de las bonificaciones al gasóleo durante este mes.

Los servicios presentan una evolución más estable y, aunque mantienen un ritmo elevado de crecimiento, registraron una subida del 3,9%, en línea con las tasas observadas desde mayo. Este comportamiento resulta especialmente relevante porque permite valorar hasta qué punto el encarecimiento de la energía se está trasladando al conjunto de la economía. Según el análisis de CaixaBank Research, parte de esta evolución estaría relacionada con los servicios turísticos, especialmente sensibles a los costes energéticos durante los meses de verano.

Ante el repunte de los precios, el Gobierno aprobará este martes nuevas medidas para tratar de limitar el impacto del encarecimiento energético sobre los hogares y las empresas. Entre ellas figura el establecimiento de un límite a las subidas de la tarifa regulada del gas y del precio del butano. El margen presupuestario del Ejecutivo, sin embargo, es reducido después de los paquetes de apoyo aprobados en marzo y julio. La previsión inicial de que los precios energéticos se moderarían después del verano no se ha cumplido debido a las dificultades de suministro de gas, la situación en el estrecho de Ormuz y la tensión en el mercado del diésel.

El Gobierno sostiene que las medidas adoptadas hasta ahora han permitido amortiguar parte del impacto sobre los consumidores y contener los denominados efectos de segunda ronda, derivados del traslado del mayor coste energético a otros bienes y servicios. No obstante, la evolución de la inflación en los próximos meses dependerá principalmente de la trayectoria de los precios del petróleo y del gas y de la intensidad con la que su encarecimiento termine repercutiendo sobre el resto de la economía.

Las previsiones apuntan a que las presiones inflacionistas podrían mantenerse durante los próximos meses. Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research para España, señala que, si los precios del petróleo y del gas permanecen en niveles similares a los actuales y sin considerar nuevas actuaciones del Gobierno, la inflación podría mantenerse por encima del 4% hasta finales de año.

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