(El País, 04-03-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La inflación en la eurozona aumentó ligeramente en febrero hasta el 1,9%, dos décimas por encima del dato de enero, según las cifras difundidas por Eurostat, la oficina estadística comunitaria. Aun así, el nivel de precios se mantenía contenido hasta el cierre del mes. Sin embargo, el panorama dio un giro brusco el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra Irán y este respondió, avivando la tensión en una zona estratégica para el suministro energético mundial. Del golfo Pérsico procede aproximadamente el 20% del petróleo y del gas natural licuado que se consume en el planeta.
En los últimos años, la moderación de la inflación en la zona euro ha estado muy vinculada al abaratamiento de la energía. De hecho, en febrero los precios energéticos restaron un 3,2% al índice general. No obstante, la escalada bélica ha alterado por completo ese contexto: el estrecho de Ormuz, paso esencial para la salida del crudo y el gas de Oriente Próximo, ha quedado bloqueado por el conflicto, disparando las cotizaciones. El GNL, que el viernes se negociaba en torno a 32 euros por megavatio hora, superaba este martes los 56 euros. El barril de Brent, referencia europea, también ha repuntado con fuerza, pasando de unos 70 dólares a cerca de 83 en pocos días.
El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, ha advertido de que el efecto sobre la inflación dependerá de la duración y la intensidad de la crisis en el golfo Pérsico. Según explicó en una entrevista concedida al Financial Times, un encarecimiento de la energía presiona al alza los precios a corto plazo y perjudica la actividad económica, aunque el impacto a medio plazo variará en función de cómo evolucione el conflicto. Como es habitual, el BCE ha señalado que sigue la situación con atención, dando a entender que aún es prematuro adoptar decisiones.
En la misma línea, Bert Colijn, economista de ING Research, apunta que si la crisis se limita a unas semanas, la inflación podría situarse alrededor del 2%. En cambio, si la interrupción del suministro energético se prolonga, el efecto sería mayor y reabriría la incertidumbre sobre la estabilidad de los precios, que hasta ahora se mantenía cercana al objetivo del BCE.
Mientras se evalúan estas posibles consecuencias, los datos de febrero muestran un leve repunte respecto al mínimo del 1,7% registrado en enero. También la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos frescos- avanzó una décima, hasta el 2,4%. Este comportamiento, unido a una actividad económica algo más dinámica de lo previsto a comienzos de 2025 pese a las tensiones comerciales anunciadas, llevó al BCE a considerar que la situación estaba bajo control.
Por países, el repunte se explica sobre todo por Francia, cuya inflación armonizada pasó del 0,4% al 1,1% en un mes. Italia también registró un incremento significativo, del 1% al 1,6%. En España, el alza fue más moderada, de una décima, hasta el 2,5%. Alemania, en cambio, contribuyó a compensar estas subidas al reducir su tasa del 2,1% al 2%.