(El Periódico, 12-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La presión inflacionista en España sigue sin acelerar con fuerza, aunque los próximos meses podrían cambiar el panorama. Las medidas del Gobierno para contener los precios de la energía, especialmente mediante rebajas fiscales, han contribuido a estabilizar la inflación, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) cerró mayo con un incremento interanual del 3,2%, el mismo ritmo que en abril.
Sin embargo, esta aparente estabilidad podría ser temporal. Las bonificaciones fiscales sobre la electricidad y el gas natural dejaron de aplicarse el 1 de junio, lo que ya está empezando a reflejarse en el coste de la energía para hogares y empresas. A ello se suma que los descuentos sobre los carburantes finalizarán el 30 de junio, un factor que podría intensificar la presión sobre los precios durante el verano. Algunos analistas prevén que la inflación podría acercarse de nuevo al 4%, niveles que no se registraban desde hace más de tres años.
En el mes de mayo, cuyos datos han sido confirmados por el INE tras el avance publicado a finales de mes, la estabilidad de los precios se explicó principalmente por la contención en electricidad, gas y alimentos, que compensó el encarecimiento de los carburantes. El último tramo de vigencia del plan del Ejecutivo para amortiguar el impacto de la guerra en Irán ha tenido un papel relevante en este comportamiento. Según estimaciones del Ministerio de Economía, sin estas medidas fiscales la inflación habría superado el 4% y el encarecimiento de los carburantes sería notablemente mayor.
Dentro de la cesta de la compra, los alimentos y bebidas no alcohólicas moderaron su subida hasta el 2,2%, cuatro décimas menos que en abril, gracias a la evolución favorable de productos como frutas, hortalizas, legumbres y patatas. El Gobierno interpreta este dato como un alivio para los hogares, al evitarse de momento un traslado significativo del aumento de costes energéticos a los precios de los alimentos, algo que sí ocurrió en episodios inflacionistas anteriores.
Por su parte, la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, se situó en el 3%, dos décimas por encima del mes anterior, lo que indica que las presiones de fondo sobre los precios siguen presentes. En conjunto, el escenario apunta a una inflación todavía contenida, pero vulnerable a un repunte en los próximos meses por el fin de las ayudas energéticas y la evolución del mercado de combustibles.