(El País, 05-02-2026) | Laboral
El incremento de la Incapacidad Temporal en los últimos años se ha convertido en una de las principales preocupaciones tanto para empresarios como para sindicatos y el propio Gobierno. De acuerdo con las estimaciones publicadas este martes por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), la frecuencia de las bajas laborales creció alrededor de un 60 % entre 2017 y 2024, mientras que la duración media aumentó en torno a un 15 %. No obstante, ni la intensidad del fenómeno ni su evolución han sido homogéneas entre los distintos colectivos de trabajadores. Para analizar estas diferencias, el organismo presidido por Cristina Herrero ha elaborado una herramienta, basada en datos de la Seguridad Social, que permite desagregar el impacto de las bajas por grupos poblacionales.
Una de las conclusiones más relevantes se observa en función de la edad. Los trabajadores jóvenes registran un mayor número de bajas por enfermedad que los de mayor edad, y esta diferencia se ha ido ampliando con el paso del tiempo. La incidencia de la incapacidad temporal por contingencias comunes alcanza los 41,1 casos por cada 1.000 afiliados en el tramo de 25 a 35 años, frente a los 29,7 en el grupo de 55 a 65 años. Aunque la probabilidad de sufrir problemas de salud aumenta con la edad, numerosos expertos vienen señalando que los trabajadores sénior muestran una mayor reticencia a acogerse a este derecho, una actitud menos frecuente entre los jóvenes, tal como reflejan los datos de la Airef.
A medida que aumenta la edad, la incidencia de las bajas laborales disminuye: en el grupo de 35 a 45 años se sitúa en 34,4 casos por cada 1.000 trabajadores, y en el de 45 a 55 años baja hasta 28,7. Además, la distancia entre los distintos grupos etarios se ha ensanchado en los últimos años. Desde 2017, el índice de incapacidad temporal ha aumentado un 66 % entre los trabajadores de 25 a 35 años, mientras que en el tramo de 55 a 65 años el crecimiento ha sido del 43 %. Estas cifras no están condicionadas por el aumento del número de afiliados, ya que se trata de ratios relativas.
Pese a que los trabajadores jóvenes acumulan más procesos de baja, las ausencias de los empleados de mayor edad tienden a prolongarse durante más tiempo. Según la Airef, esta circunstancia se explica porque los trabajadores de mayor edad suelen recurrir a la incapacidad temporal en casos de patologías más graves, que requieren periodos de recuperación más largos. En consecuencia, la duración media de las bajas por contingencias comunes alcanza los 79 días en el grupo de 55 a 65 años, frente a los 46 días en el colectivo más joven analizado.
Un patrón similar se aprecia al comparar trabajadores por cuenta propia y asalariados. Los autónomos registran una incidencia mucho menor de bajas -10,3 por cada 1.000 afiliados- en comparación con los asalariados, que alcanzan los 38,3. Sin embargo, cuando se produce la baja, su duración es considerablemente mayor entre los autónomos, con una media de 112 días, frente a los 42 días de los trabajadores por cuenta ajena. Además, mientras la frecuencia de las bajas entre los autónomos apenas ha variado, entre los asalariados se ha incrementado de forma notable.
El análisis también pone de relieve diferencias por sexo. Las mujeres presentan una mayor incidencia de incapacidad temporal que los hombres, aunque el crecimiento acumulado de las bajas a lo largo del periodo analizado es similar en ambos casos, según señala la Airef.
Asimismo, el organismo presidido por Cristina Herrero observa que la probabilidad de registrar una baja es mayor entre los trabajadores de grandes empresas -un 81 % más que en las microempresas-, entre quienes perciben salarios medios -un 52 % más que en el primer cuartil salarial-, en el sector público -un 14 % más- y entre los trabajadores con contrato indefinido -un 12 % más que los fijos discontinuos-. Estos datos refuerzan una de las conclusiones recurrentes de la Airef: cuanto mayor es la estabilidad laboral, mayor es la incidencia de la incapacidad temporal.
Por último, el análisis territorial muestra patrones similares. Algunas de las comunidades autónomas con economías más desarrolladas registran los niveles más elevados de incidencia de la incapacidad temporal, como Navarra, con 56,4 casos por cada 1.000 afiliados, Cataluña, con 51,9, y el País Vasco, con 45,9.