(Cinco Días, 29-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La Reserva Federal ha comenzado el año optando por una pausa en la bajada de los tipos de interés, en una decisión que contrasta con los deseos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El banco central mantiene el precio del dinero en el rango comprendido entre el 3,5% y el 3,75%. Se trata de la primera vez que la Fed frena el ciclo de recortes iniciado en 2025, después de haber aplicado tres bajadas consecutivas entre septiembre y diciembre de ese año. Con esta decisión, la autoridad monetaria deja los tipos sin cambios tras haberlos reducido desde niveles superiores al 4,25%.
En un contexto normal, este movimiento debería haber servido de apoyo al dólar, al enfriar las expectativas de nuevas rebajas a corto plazo. Sin embargo, la moneda estadounidense continúa en mínimos de cuatro años frente a otras divisas, como el euro, y bajo una presión que no se disipa pese a la pausa en la política de relajación monetaria.
Pesan más otros factores, como los rumores de una posible intervención coordinada en el mercado dólar-yen, las tensiones geopolíticas derivadas de la política exterior de Estados Unidos y, sobre todo, las reiteradas presiones de la Casa Blanca sobre la Reserva Federal, que ponen en cuestión su independencia. Todo ello tiene más impacto sobre el billete verde que la decisión, ampliamente esperada, de mantener los tipos sin cambios.
En diciembre, la Fed culminó un ciclo de tres recortes de 25 puntos básicos que situaron el tipo de referencia en el 3,5%, su nivel más bajo desde septiembre de 2022. En aquel momento, el presidente del organismo, Jerome Powell, ya dejó entrever que el margen para seguir bajando tipos era limitado, al acercarse la política monetaria a una posición considerada "neutral". Esto abría la puerta a un periodo prolongado de espera, condicionado por la evolución de los datos macroeconómicos.
La reunión de enero se interpreta precisamente como el inicio de esa fase de pausa. Actualmente, el consenso del mercado solo contempla entre una y dos bajadas adicionales a lo largo de 2026, frente a las tres que se anticipaban hace unos meses. Wall Street no espera el próximo recorte antes del verano. Entonces, ¿por qué continúa la debilidad del dólar?
Según Chris Iggo, director de inversiones de AXA IM (BNP Paribas), existen riesgos que van más allá de la geopolítica: "El deterioro de la posición fiscal de Estados Unidos, la posible injerencia política en la política monetaria y la reacción de los inversores globales ante la incertidumbre podrían reducir el peso del dólar en las carteras internacionales".
A ello se suma el enfrentamiento abierto entre el presidente estadounidense y Jerome Powell. Las críticas reiteradas de Trump al máximo responsable de la Fed alimentan las dudas sobre la independencia del banco central, especialmente ante la posibilidad de que el mandatario intente forzar su salida antes de que finalice su mandato, previsto para mayo. De producirse, el impacto negativo sobre el dólar podría intensificarse.
Antes de esa fecha, aún quedan dos reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto: una a mediados de marzo y otra a finales de abril. El mercado confía en que Powell mantenga su hoja de ruta y resista las presiones políticas para acelerar los recortes, que Trump defiende como vía para estimular la economía y abaratar el coste de financiación de la elevada deuda pública estadounidense.
Precisamente, el volumen de endeudamiento juega también en contra del dólar. En el tercer trimestre de 2025, el Tesoro colocó un récord de 1,06 billones de dólares en deuda neta negociable, y para el primer trimestre de 2026 prevé nuevas emisiones por valor de 578.000 millones, según datos oficiales. Mientras tanto, la Casa Blanca parece cómoda con este escenario. La debilidad del dólar se ha intensificado en los últimos días, coincidiendo con declaraciones del propio Trump en las que celebraba abiertamente la depreciación de la moneda: "Me parece fantástico", llegó a afirmar.