(Expansión, 30-07-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La Reserva Federal cumplió este miércoles con las expectativas del mercado y decidió mantener los tipos de interés en el rango del 3,5% al 3,75%, pese al creciente debate interno sobre la conveniencia de endurecer la política monetaria para contener las presiones inflacionistas derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán. La segunda reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) bajo la presidencia de Kevin Warsh, nombrado para el cargo por Donald Trump, aplaza así cualquier posible subida de tipos, al menos, hasta después del verano.
No obstante, la división dentro del banco central estadounidense se hace cada vez más evidente. Si en la primera reunión presidida por Warsh la decisión de mantener los tipos fue unánime, en esta ocasión el resultado fue de nueve votos a favor y tres en contra. Los gobernadores Beth M. Hammack, de la Reserva Federal de Cleveland; Neel Kashkari, de Minneapolis; y Lorie K. Logan, de Dallas, defendieron un incremento inmediato de un cuarto de punto en los tipos de interés.
La mayoría del Comité justificó su decisión señalando que la economía estadounidense continúa creciendo con solidez pese a la incertidumbre provocada por la situación en Oriente Medio. La Fed destacó el buen comportamiento de la inversión empresarial, el avance de la productividad y la fortaleza del mercado laboral, razones por las que optó por mantener sin cambios el precio del dinero por quinta reunión consecutiva este año.
Aun así, la institución reconoció que la inflación sigue situándose por encima del objetivo del 2%, una circunstancia que atribuye parcialmente a los problemas de oferta y al encarecimiento de algunos sectores, especialmente el energético. En su comunicado, el organismo reiteró únicamente su compromiso de preservar la estabilidad de precios, sin ofrecer señales claras sobre futuras decisiones.
Durante la rueda de prensa posterior, Kevin Warsh defendió la prudencia del banco central y aseguró que la elevada inflación acumulada durante más de cinco años no puede corregirse en apenas unas semanas. También afirmó que la Reserva Federal actuará cuando lo considere necesario y recordó que el objetivo de inflación sigue siendo exclusivamente del 2%, sin margen para modificar esa referencia.
El presidente de la Fed explicó además que vigilará de cerca la evolución de la rentabilidad de la deuda del Tesoro estadounidense, cuyo comportamiento calificó como uno de los más relevantes de las dos últimas décadas. Al mismo tiempo, destacó la fortaleza de la inversión empresarial, especialmente en los sectores tecnológico y de inteligencia artificial, donde el gasto en capital ha aumentado alrededor de un 20% en el último año, sentando las bases para un mayor crecimiento económico.
Aunque la mayoría de los analistas daba por descontado que la Reserva Federal mantendría los tipos sin cambios, en los últimos días había cobrado fuerza la posibilidad de una subida inmediata debido al repunte de las tensiones geopolíticas y su impacto sobre los precios de la energía. Quienes defendían la continuidad de la política monetaria destacaban la resistencia del empleo y la moderación de la inflación en junio, cuando el IPC descendió hasta el 3,5% desde el 4,2% registrado en mayo, coincidiendo con el alto el fuego alcanzado entre Washington y Teherán.
Sin embargo, cerca de un tercio de los expertos contemplaba la posibilidad de una subida de tipos como respuesta a una inflación que lleva cinco años por encima del objetivo de la Reserva Federal. Esa expectativa se apoyaba también en las recientes declaraciones de Warsh ante el Congreso, donde aseguró que el banco central no permitirá que la inflación elevada se convierta en permanente. Las presiones para endurecer la política monetaria se intensificaron tras el recrudecimiento del conflicto en torno al estrecho de Ormuz y los ataques hutíes contra petroleros saudíes en el mar Rojo, factores que impulsaron nuevamente el precio del petróleo y elevaron el coste de la gasolina por encima de los cuatro dólares por galón.
La incertidumbre que rodeó esta reunión también estuvo condicionada por el cambio de estrategia comunicativa impulsado por Warsh desde su llegada al cargo. El nuevo presidente ha eliminado la denominada orientación prospectiva o forward guidance, con la que la Reserva Federal anticipaba al mercado sus futuros movimientos sobre los tipos de interés. Con esta decisión pretende reducir la influencia que esas previsiones ejercían sobre empresas e inversores.
La combinación de esa nueva estrategia de comunicación y el aumento de las tensiones geopolíticas, tras los recientes ataques iraníes contra intereses estadounidenses en Oriente Próximo, provocó que Wall Street afrontara la jornada con pérdidas antes de conocerse la decisión de la Reserva Federal.