(Cinco Días, 27-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El sector de los fondos de inversión se prepara para afrontar una transformación operativa de gran relevancia. Una nueva regulación europea obligará a las gestoras a liquidar las operaciones en un plazo de un solo día hábil, frente a los dos días actuales. Aunque el cambio pueda parecer técnico, implica profundas adaptaciones tecnológicas y organizativas para toda la industria de gestión de activos. Ante este escenario, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio, ha pedido a las gestoras españolas que aceleren su preparación y ha advertido de que quienes no se adapten podrían quedar fuera del mercado al no poder operar con el resto de entidades.

La modificación gira en torno al denominado modelo T+1. Bajo este sistema, una operación de compra o venta ejecutada, por ejemplo, un martes, debe quedar liquidada al siguiente día hábil, es decir, el miércoles. Actualmente, el plazo estándar en Europa es T+2. La transición está siendo impulsada por Autoridad Europea de Valores y Mercados y su implantación definitiva está prevista para octubre de 2027. Desde la CNMV reconocen cierta inquietud porque no todas las entidades están avanzando al mismo ritmo en la adaptación.

La adopción del nuevo modelo obligará a gestoras, depositarios y plataformas de distribución a modernizar sus sistemas para agilizar la tramitación de suscripciones, reembolsos y movimientos de efectivo. Esto requerirá mayores niveles de automatización y una coordinación mucho más estrecha entre mercados y participantes financieros.

El nuevo sistema también busca reducir riesgos operativos y de contraparte, ya que disminuye el tiempo en el que las operaciones permanecen pendientes de liquidación. Para los inversores, la principal consecuencia será una mayor rapidez en la disponibilidad de los fondos y en la ejecución de operaciones, especialmente en productos vinculados a mercados internacionales o activos cotizados.

Actualmente, al depender de calendarios de días hábiles distintos según el mercado, la venta de fondos puede demorarse más de lo esperado. En carteras con inversiones repartidas entre plazas como Nueva York, Tokio o Europa, los diferentes festivos pueden retrasar el abono del dinero hasta cuatro o cinco días después de realizar la operación.

Wall Street ya implantó el sistema T+1 hace dos años, aunque históricamente la Bolsa estadounidense había trabajado con ese modelo décadas atrás antes de ampliar los plazos de liquidación. Reducir el tiempo entre la ejecución y la liquidación disminuye el riesgo de incidencias que puedan afectar al valor de la operación o a alguna de las partes implicadas.

Durante un foro financiero organizado por KPMG y El Confidencial, San Basilio insistió en que las gestoras deben acelerar sus planes de adaptación e incluso apoyarse en socios tecnológicos especializados si fuera necesario. El encuentro contó con directivos de entidades como CaixaBank, Banco Santander y Kutxabank, además de representantes de firmas internacionales como BlackRock y Amundi.

El presidente de la CNMV también abordó el proyecto europeo de creación de una unión de ahorro e inversiones, conocida como Savings and Investments Union (SIU), con la que Comisión Europea pretende avanzar hacia una mayor integración de los mercados de capitales. Entre las medidas que se estudian figura un refuerzo de las competencias supervisoras de la ESMA, que podría llegar a asumir funciones actualmente en manos de los reguladores nacionales en determinados casos, una propuesta que genera reticencias en países como Irlanda y Luxemburgo.

Asimismo, el plan contempla simplificar algunas exigencias regulatorias, especialmente las relacionadas con información de sostenibilidad, y promover medidas que incentiven a los pequeños ahorradores a trasladar parte de su dinero desde depósitos y cuentas bancarias hacia los mercados de capitales europeos.

Otra de las iniciativas prevé reforzar la supervisión europea sobre infraestructuras clave del mercado, incluidas Bolsas, cámaras de compensación y plataformas vinculadas a criptoactivos. Según explicó San Basilio, esta posibilidad genera resistencia entre algunos grandes operadores europeos, como Deutsche Börse, que rechazan quedar bajo la supervisión directa de un organismo centralizado con sede en París.

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