(El Economista, 23-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La situación geopolítica actual ha vuelto a poner de relieve, entre otros aspectos, la urgencia de que Europa refuerce su competitividad. Uno de los elementos clave en este desafío es el funcionamiento de los mercados de capitales. En un momento decisivo para ámbitos estratégicos como la autonomía energética, la transición ecológica, la defensa o la inteligencia artificial, el acceso a financiación resulta fundamental. Con más de 10 billones de euros inmovilizados en depósitos, la nueva Unión de Ahorros e Inversión (SIU) pretende reactivar la participación de los inversores particulares, al tiempo que busca avanzar en la integración de los mercados nacionales y simplificar la normativa para facilitar la financiación.
En relación con este objetivo integrador, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) defendió que no basta con aproximar las normas entre países, sino que sería necesario establecer un marco regulatorio único en toda la Unión Europea para los mercados financieros. Asimismo, subrayó la conveniencia de reducir al mínimo las diferencias nacionales, apostando por un mayor uso de reglamentos en lugar de directivas, ya que estas últimas permiten una mayor adaptación a las particularidades de cada país.
El proyecto, que comenzó en 2015 como la Unión de Mercados de Capitales, ha evolucionado hacia la actual Unión de Ahorros e Inversión con metas más ambiciosas. Según explicó San Basilio, este enfoque combina dos grandes ejes: una mayor integración -ahora más profunda- y la simplificación del marco normativo para evitar una regulación excesiva. Ambos aspectos deben avanzar de forma conjunta si se quiere mejorar la competitividad de la economía europea.
En esta línea, desde la Asociación de Mercados Financieros en Europa se insiste en la necesidad de revisar tanto la normativa vigente como las futuras reformas, reforzar la transparencia, aplicar criterios de proporcionalidad de manera coherente y modernizar los procesos regulatorios. Simplificar, aclaran, no implica relajar los controles, sino diseñar reglas más claras, eficientes y adaptadas que garanticen la estabilidad sin frenar el crecimiento.
El presidente de la CNMV también puso el foco en el papel del supervisor europeo, señalando que la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) debería reforzar significativamente sus competencias para asegurar una mayor armonización en toda la UE. No obstante, reconoció que la posible centralización de la supervisión es un asunto más controvertido y recordó que la supervisión por sí sola no garantiza la integración de los mercados, como ya se ha visto en el ámbito bancario.
En los últimos años, además, se han acentuado diversos problemas en los mercados de capitales. Entre ellos, destacó el aumento de las exclusiones bursátiles frente a las nuevas salidas a bolsa, lo que está reduciendo el número de empresas cotizadas. Aunque la capitalización bursátil ha crecido, se debe principalmente al encarecimiento de las acciones existentes y no a la incorporación de nuevas compañías, lo que supone un desafío. A esto se suma una mayor fragmentación de la liquidez, que afecta especialmente a las empresas de menor tamaño, así como una menor participación de los inversores minoristas y el limitado papel de los grandes fondos de pensiones.