(El País, 05-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La gran banca española ha superado el examen del Banco Central Europeo (BCE) centrado en el riesgo geopolítico. El supervisor comunitario ha sometido este año a las entidades de la zona euro a pruebas de resistencia específicas para evaluar su exposición a tensiones internacionales y ya dispone de los resultados. Según fuentes del sector, los bancos españoles analizados -Santander, BBVA, Caixabank, Banco Sabadell, Bankinter y Unicaja- han mostrado una notable capacidad de resistencia ante este tipo de escenarios, así como ante otras observaciones del BCE consideradas de menor relevancia por las entidades. El contexto de incertidumbre global, marcado por la guerra en Ucrania y las tensiones en Oriente Próximo, ha sido un elemento central del análisis.

En los últimos años, el BCE ha desarrollado sus propios test de estrés, complementarios a los que realiza habitualmente la Autoridad Bancaria Europea (EBA). Mientras la EBA se centra en escenarios macroeconómicos generales como recesiones o caídas de actividad, el supervisor europeo dirigido por Christine Lagarde ha optado por pruebas más temáticas, como el impacto del cambio climático en ejercicios anteriores o, en este caso, el efecto de los riesgos geopolíticos en 2026.

El ejercicio se inició a comienzos de año, cuando el BCE pidió a 110 bancos de la zona euro que evaluaran escenarios en los que podrían llegar a perder hasta 300 puntos básicos de capital, es decir, el colchón que las entidades deben mantener para absorber pérdidas en situaciones de crisis. Se trata de los denominados test de estrés inversos, en los que son los propios bancos quienes identifican los riesgos, aplicando sus modelos internos para estimar su impacto. Posteriormente, el supervisor revisa esos análisis y formula recomendaciones sobre la gestión del riesgo, teniendo también en cuenta la liquidez y el acceso a los mercados.

Las entidades enviaron sus informes al BCE durante el primer trimestre del año. En abril recibieron un borrador con las conclusiones preliminares, al que pudieron presentar alegaciones, posteriormente evaluadas por el supervisor. La versión definitiva ha sido remitida en las últimas semanas, aunque el BCE tiene previsto publicar los resultados de forma agregada a finales de julio, sin detallar datos banco por banco.

A diferencia de los test de la EBA, que permiten comparar entidades mediante tablas públicas con resultados individuales, estos ejercicios del BCE no asignan una "nota" ni establecen rankings explícitos. En su lugar, se centran en valoraciones cualitativas sobre la forma en que cada banco gestiona el riesgo, diseña escenarios y estructura su gobernanza interna.

En el caso de la banca española, las conclusiones son, en términos generales, favorables. Las entidades destacan por su solidez, apoyadas en años de elevada rentabilidad, y por una exposición geográfica menos sensible a las zonas de conflicto. La excepción parcial es el BBVA por su presencia en Turquía, aunque su negocio principal se concentra en España y México. Santander y BBVA, además, tienen una mayor diversificación hacia América Latina, una región menos afectada por las tensiones de Ucrania o Irán.

Algunas decisiones estratégicas recientes también han jugado a favor del sector, como la desinversión del Santander en Polonia, un país fronterizo con Rusia, en paralelo a su refuerzo en mercados como Reino Unido y Estados Unidos. Aunque estos ejercicios no implican automáticamente mayores exigencias de capital, el BCE utilizará las conclusiones para orientar su supervisión futura. Las debilidades detectadas podrán influir en revisiones posteriores de requisitos y en el diálogo supervisor con cada entidad, aunque el objetivo principal es mejorar la gestión del riesgo y la capacidad de respuesta ante escenarios de tensión internacional.

Estos resultados se compararán con los del test de estrés de la EBA del verano pasado, que también incorporó el componente geopolítico. En aquel ejercicio, la banca española volvió a situarse entre las más resistentes de Europa. Bajo un escenario adverso de recesión, aumento del desempleo, caída de la vivienda y alta volatilidad financiera, las entidades españolas consumieron una media de 180 puntos básicos de capital, por debajo de los 304 de la media de la zona euro y mejor posicionadas que bancos franceses o alemanes, con solo Italia mostrando un comportamiento ligeramente superior entre las grandes economías. Por entidades, Bankinter fue la que mejor resistiría el impacto, con una reducción de capital de 55 puntos básicos, seguida por Caixabank (162) y Santander (173). En el extremo opuesto se situarían Banco Sabadell (281), Unicaja (259) y BBVA (186).

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