(El Confidencial, 20-01-2026) | Fiscal

La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, Cristina Herrero, ha apelado a la necesidad de dotar de mayor estabilidad y coherencia a la política fiscal y ha reclamado responsabilidad a todas las administraciones para cumplir las reglas fiscales, durante su intervención en el II Observatorio El Confidencial-Mapfre Economics. Herrero subrayó que la presión cada vez mayor sobre el gasto público obliga a establecer prioridades claras, que deben reflejarse de forma transparente a través de unos presupuestos.

Entre los principales factores que explican ese aumento del gasto citó el envejecimiento de la población y el refuerzo de la defensa, que ha ganado peso en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica y debilitamiento del multilateralismo. En este sentido, sostuvo que la incertidumbre no puede servir de justificación para no aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado y defendió que, precisamente en momentos como el actual, la política fiscal debe aportar certidumbre y compromiso. También criticó que la falta de presupuestos deje al Ministerio de Hacienda sin una hoja de ruta clara para orientar al resto de administraciones públicas.

España continúa operando con las cuentas prorrogadas de 2023, que se han ido ampliando mediante modificaciones presupuestarias sucesivas. Estas han permitido incrementar el gasto en defensa hasta acercarlo al 2% del PIB y aumentar las transferencias a la Seguridad Social para cubrir parte del coste de las pensiones.

Ante la ausencia de nuevos presupuestos y el crecimiento del gasto de las administraciones territoriales, la AIReF prevé que el gasto público avance por encima de los límites fijados en las nuevas reglas fiscales. Según Herrero, las tasas de crecimiento del gasto se sitúan más cerca del 4% que del 3% en el periodo 2025-2028. Aunque el margen existente evita, por ahora, la apertura de un procedimiento de déficit excesivo por parte de la Comisión Europea, la presidenta del organismo advirtió de que el cumplimiento será más complejo a partir de 2027 y 2028, años para los que anticipa la necesidad de adoptar medidas adicionales.

En este escenario, Herrero destacó que el crecimiento económico es tan determinante como la propia política fiscal para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas. España se ha beneficiado en los últimos años de un mayor dinamismo que otros países, con tasas de crecimiento superiores al 2% anual desde 2021, lo que ha permitido reducir en casi 25 puntos la ratio de deuda sobre el PIB desde el fuerte aumento registrado en 2020 a raíz de la pandemia.

No obstante, la deuda sigue rondando el 100% del PIB y la previsión es que su reducción se ralentice en los próximos años, hasta situarse en torno al 95% en 2030, muy lejos del objetivo del 60% marcado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Pese al contexto favorable, Herrero alertó de que persisten desafíos relevantes, especialmente el bajo avance de la productividad.

La AIReF estima que la productividad crecerá a largo plazo, hasta 2050, a un ritmo medio del 1,1%, una cifra superior al promedio histórico de la economía española, que ha sido del 0,5% en los últimos 25 años, pero aún insuficiente para sostener un crecimiento elevado del PIB si se moderan los flujos migratorios, como se prevé. Por ello, el organismo calcula que el crecimiento potencial a largo plazo se limitará al 1,3%. Herrero advirtió de que el avance de la productividad no compensará la menor llegada de población ni el envejecimiento demográfico.

Un menor crecimiento económico, añadió, implicará una reducción más lenta de la deuda pública. Aunque la economía española podría crecer un 2,4% en 2026, la AIReF prevé que el ritmo se sitúe por debajo del 2% de media hasta 2030, debido a la desaceleración del crecimiento global, del comercio internacional y de los flujos migratorios. Al mismo tiempo, el gasto seguirá presionando al alza y la deuda se reducirá con menor intensidad, a pesar de la existencia de superávits primarios y de que el déficit se mantenga por debajo del 3% del PIB durante el periodo.

Según explicó Herrero, la reducción anual de la ratio de deuda pasará de descensos del 6,4% en 2024 y de más del 5% en 2025 a una caída del 3,6% en 2030. En este sentido, advirtió de que medio punto menos de crecimiento económico puede traducirse en tres puntos menos de reducción de la deuda a medio plazo.

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