(El Economista, 08-05-2026) | Fiscal

El Gobierno confía en obtener un fuerte aumento de la recaudación gracias al endurecimiento de la tributación del ahorro en el IRPF para las rentas más elevadas. Según el Informe de Progreso Anual 2026 remitido por el Ejecutivo a Bruselas a finales del pasado mes, los ingresos adicionales derivados de esta subida fiscal pasarán de 222 millones de euros en 2025 a cerca de 500 millones durante este año.

Las previsiones del Ministerio de Hacienda contemplan que esta recaudación extra se mantenga estable hasta 2029. Sin embargo, expertos fiscalistas consultados por elEconomista.es consideran probable que la cifra final sea incluso superior en los próximos años, ya que el Gobierno suele manejar estimaciones prudentes ante la Comisión Europea. A ello se suma el impacto de la inflación y el hecho de que el Ejecutivo no prevé deflactar los tramos del IRPF durante el resto de la legislatura.

La reforma del impuesto ha elevado hasta el 30% el tipo máximo aplicado a las rentas del capital mobiliario y a las ganancias patrimoniales, situando a España entre los países de la OCDE con una mayor presión fiscal sobre el ahorro.

El incremento se introdujo de manera progresiva. En una primera fase, el tipo aplicable a las rentas del ahorro superiores a 200.000 euros aumentó un punto, hasta el 27%. Posteriormente, se creó un nuevo tramo para bases superiores a 300.000 euros, gravado inicialmente al 28%.

Más adelante, y tras la presión ejercida por Sumar dentro del Gobierno de coalición formado después de las elecciones de julio de 2023, el PSOE aceptó elevar dos puntos más ese gravamen, situándolo finalmente en el 30% para los contribuyentes con rendimientos del ahorro superiores a 300.000 euros. Este porcentaje supera en doce puntos la media aplicada a las grandes rentas del ahorro en las economías desarrolladas.

Dentro de la Unión Europea, únicamente otros dos países han incrementado recientemente la fiscalidad sobre las ganancias de capital. Países Bajos elevó el pasado año el tipo del 33% al 36%, mientras que Letonia lo aumentó ocho puntos, hasta el 28%.

Con esta subida, España se equipara a Suecia y ambas economías pasan a ocupar la séptima posición entre los países que más gravan el ahorro. Por delante se sitúan Irlanda, con un 33%; Países Bajos, con un 36%; Finlandia y Francia, con un 34%; y Dinamarca, que mantiene el tipo más elevado, del 42%. En el sistema español, la tributación del ahorro arranca con un tipo del 19% para los primeros 6.000 euros. A continuación, el gravamen asciende al 21% hasta los 44.000 euros y posteriormente al 23%. A partir de los 150.000 euros se aplican tipos superiores, llegando al 27% entre 200.000 y 300.000 euros y alcanzando el 30% para cantidades superiores.

La documentación enviada a Bruselas refleja que la tributación del ahorro en el IRPF será una de las medidas fiscales con mejor evolución recaudatoria en los próximos años. En cambio, otros tributos muestran un comportamiento más estable o incluso descendente. Es el caso del Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas, cuya recaudación se mantendrá en 623 millones de euros anuales entre 2025 y 2029.

También se prevé una reducción de ingresos ligada a la recuperación de los límites a las deducciones por pérdidas en el Impuesto de Sociedades. Tras aportar 6.255 millones adicionales en 2025, esta cifra caerá hasta 2.629 millones ya durante el presente ejercicio.

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