(El Economista, 28-07-2026) | Mercantil, civil y administrativo
La regulación europea de los criptoactivos podría experimentar un cambio relevante en los próximos años en relación con las stablecoins. La Comisión Europea ha iniciado una consulta pública dirigida al sector para revisar el marco normativo vigente y estudia la posibilidad de flexibilizar la actual prohibición de ofrecer remuneraciones a los usuarios de este tipo de activos digitales. Entre las opciones que se analizan figura un modelo similar al que se está desarrollando en Estados Unidos, basado en recompensar el uso de las stablecoins sin equipararlas a los depósitos bancarios.
El principal reto para los reguladores consiste en encontrar un equilibrio entre fomentar el uso de las monedas estables como medio de pago y evitar que se conviertan en un producto de ahorro o inversión. Con ese objetivo, la Comisión ha incluido en la consulta, compuesta por 86 preguntas, una específica sobre la conveniencia de modificar la prohibición que actualmente impide ofrecer intereses u otras formas equivalentes de remuneración a los titulares de estos activos.
Dentro de la normativa europea, las stablecoins se consideran "tokens de dinero electrónico" (EMTs), es decir, representaciones digitales de monedas oficiales como el euro o el dólar. Debido a esta doble naturaleza, están sujetas tanto al reglamento MiCA, que regula los criptoactivos, como a la directiva PSD2 sobre servicios de pago y dinero electrónico. Esta última establece que el dinero electrónico no puede generar intereses, lo que limita actualmente las posibilidades de remuneración de las stablecoins.
Diversos representantes del sector consideran que esta restricción dificulta la innovación y reduce la competitividad europea frente a otras jurisdicciones. Además de servir como medio de pago, las stablecoins tienen aplicaciones en la liquidación de operaciones, la gestión de tesorería y las finanzas descentralizadas (DeFi). La imposibilidad de ofrecer incentivos económicos disminuye su atractivo frente a soluciones disponibles fuera de la Unión Europea y favorece que muchos usuarios recurran a protocolos descentralizados donde sí existen mecanismos de recompensa.
Otro de los objetivos de la Comisión es impulsar el desarrollo de stablecoins denominadas en euros para reducir el dominio actual de las emitidas en dólares. En la actualidad, alrededor del 99,9 % del mercado mundial de monedas estables está vinculado a la divisa estadounidense, con productos como USDT, de Tether, o USDC, de Circle, mientras que las alternativas en euros continúan teniendo una presencia muy reducida.
Los especialistas del sector insisten, no obstante, en que cualquier modificación normativa debe preservar la naturaleza de las stablecoins como instrumento de pago. Por ello, consideran que las posibles recompensas deberían ser limitadas, transparentes y vinculadas al uso efectivo del activo, sin poner en riesgo el derecho de reembolso al valor nominal ni incentivar que estos productos sean adquiridos principalmente como una inversión financiera.
En Estados Unidos se está debatiendo una solución en esa línea. La propuesta que cuenta con un amplio consenso permitiría que los emisores ofrecieran incentivos a los usuarios por utilizar las stablecoins en operaciones de pago, pero no por mantenerlas simplemente en cartera como si fueran un depósito remunerado. Este enfoque es visto por parte de la industria europea como una referencia que podría adaptarse al mercado comunitario.
Las propuestas plantean que puedan autorizarse beneficios comerciales o programas de fidelización ligados al uso de las stablecoins, siempre que no impliquen una rentabilidad garantizada ni dependan de estrategias de inversión de las reservas que respaldan estos activos, preservando así su estabilidad y su función como medio de pago.
La consulta pública de la Comisión Europea permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre. Las aportaciones recibidas servirán de base para la revisión del reglamento MiCA, prevista entre 2028 y 2029, y podrían dar lugar a un marco regulatorio más flexible para las stablecoins, tanto para las empresas emisoras como para los usuarios.
Esta tendencia no es exclusiva de la Unión Europea. El Reino Unido también estudia una reforma de su regulación para favorecer la utilización de stablecoins denominadas en libras esterlinas como instrumento de pago. Su propuesta contempla igualmente la posibilidad de permitir recompensas vinculadas al uso de estos activos, manteniendo la prohibición de que se conviertan en un producto de ahorro o inversión.