(Expansión, 28-04-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La Comisión Europea ha recogido la propuesta y ha anunciado que el próximo 19 de mayo dará a conocer un paquete de medidas destinado a reforzar la producción de fertilizantes dentro de Europa y disminuir la dependencia del exterior.

Aún está muy presente el impacto que pueden tener sobre la economía -y especialmente sobre los hogares y las empresas- factores como el encarecimiento de la energía, los problemas en las cadenas de suministro o la falta de materias primas clave. Ya se vio tras la crisis del Covid, cuando oferta y demanda tardaron en reajustarse; después con la invasión rusa de Ucrania, que lleva años afectando a Europa; y ahora con el conflicto en Irán.

El cierre del estrecho de Ormuz durante los últimos dos meses ha elevado notablemente los precios del petróleo y el gas, además de dificultar el paso de recursos esenciales como los fertilizantes. Esta situación no solo agrava la crisis energética, sino que también plantea riesgos para la seguridad alimentaria mundial.

A la presión inflacionaria que vuelve a asomar en la Unión Europea se suma ahora el peligro de escasez de insumos fundamentales. El ministro español de Agricultura, Luis Planas, advirtió de la incertidumbre sobre la evolución de los precios, destacando el aumento del gasóleo y de los fertilizantes, lo que preocupa a los responsables europeos del sector. Por ello, instó a Bruselas a diseñar con urgencia un plan que garantice el suministro y limite los costes.

Durante la reunión de ministros celebrada en Luxemburgo, Planas insistió en la necesidad de que la Comisión Europea supervise de cerca la evolución de los precios -que varían entre países- y establezca directrices para optimizar el uso de fertilizantes, además de impulsar fuentes alternativas. El objetivo es doble: evitar que los agricultores afronten mayores costes y reducir la dependencia de terceros países.

Tras el encuentro, el comisario europeo de Agricultura, Christoph Hansen, confirmó que la Comisión ya trabaja en medidas de apoyo para los agricultores, tanto económicas como regulatorias. Asimismo, reiteró que el plan que se presentará en mayo buscará fomentar la producción europea, reducir la dependencia de importaciones y promover alternativas más sostenibles y asequibles.

Las consecuencias del bloqueo del estrecho de Ormuz son significativas. Antes del conflicto, por esa vía transitaba el 40% de la urea y el 30% del nitrógeno -especialmente amoníaco- necesarios para la agricultura. La interrupción ha encarecido el gas natural, materia prima esencial para fabricar fertilizantes, ha elevado los costes de transporte y ha provocado retrasos en un momento clave, con la temporada de siembra ya en marcha en el hemisferio norte. Como resultado, hay menos fertilizantes disponibles y a precios más altos.

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