(Cinco Días, 14-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El ejercicio ha comenzado con un clima de nerviosismo en los mercados financieros. Las recientes advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el equilibrio internacional y las dudas en torno a la autonomía de la Reserva Federal han incrementado la incertidumbre, aunque sin llegar a paralizar la actividad de emisión. El Tesoro español se mantiene activo y continúa desarrollando su programa de financiación. Mientras prepara el encargo a la banca para la habitual emisión sindicada de comienzos de año, el organismo presidido por Paula Conthe avanza conforme a lo previsto en su calendario. Tras abrir el año con una subasta de deuda a medio y largo plazo, este martes le ha tocado el turno a las letras del Tesoro.
La reciente relajación de los tipos de interés ha reducido el atractivo de estos instrumentos frente a los niveles alcanzados en el momento más intenso del endurecimiento monetario, aunque las rentabilidades siguen situándose alrededor del 2%. En esta subasta, el Tesoro ha adjudicado 6.077,2 millones de euros en letras a seis y doce meses, superando el objetivo inicial, que se situaba entre los 5.000 y los 6.000 millones. El respaldo del mercado ha vuelto a ponerse de manifiesto en la elevada demanda: pese al notable volumen de emisiones registrado en los últimos días, las solicitudes alcanzaron los 10.203,8 millones de euros.
La mayor parte de la colocación, cerca de 4.129 millones, correspondió a letras con vencimiento a doce meses. El mercado descuenta una política monetaria relativamente estable en la eurozona a lo largo de 2026, lo que favorece la continuidad de las rentabilidades en los distintos tramos de la curva de deuda.
En línea con subastas anteriores, los rendimientos apenas mostraron cambios significativos. En el caso de las letras a doce meses, la rentabilidad marginal avanzó ligeramente, desde el 2,004% hasta el 2,048%. Este escenario sigue respaldando el interés de los inversores particulares, cuyas peticiones no competitivas -principalmente de pequeños ahorradores- sumaron 864,98 millones de euros, en niveles similares a los observados en años previos.
La participación minorista presenta, además, un claro patrón estacional. En los periodos de mayor gasto familiar, los inversores tienden a mantener liquidez para afrontar compromisos próximos, mientras que en etapas de consumo más moderado aumenta la capacidad de ahorro. Así, tanto el verano como el final del año y el inicio del siguiente suelen registrar volúmenes más contenidos. A ello se añade que las rentabilidades actuales están lejos de los máximos alcanzados hace aproximadamente dos años y medio, cuando rozaron el 4%. Los 1.948,1 millones de euros restantes se adjudicaron en letras a seis meses. En este tramo, la rentabilidad marginal se mantuvo en el 2% y la demanda procedente de inversores particulares alcanzó los 743,4 millones de euros.
España no fue el único país en acudir al mercado este martes. Bélgica colocó 2.940 millones de euros en letras a tres y doce meses, con rendimientos cercanos al 2%, mientras que Alemania emitió 4.597 millones en bonos a cinco años con una rentabilidad del 2,47%. Tras la emisión sindicada de Italia de 15.000 millones en deuda a siete años la semana pasada, Francia ha encargado a la banca la colocación de bonos a 20 años. España será la siguiente en sumarse a este tipo de operaciones en los próximos días.
Enero suele ser un mes favorable para este tipo de emisiones, y el Tesoro español pretende aprovecharlo con su primera colocación sindicada del año, centrada en deuda a diez años. En 2025 se llevaron a cabo tres operaciones de este tipo: una en enero, por 15.000 millones de euros; otra en febrero, con 7.000 millones en bonos a 15 años; y una tercera a finales de mayo, con 13.000 millones adicionales en deuda a diez años.