(Expansión, 14-05-2026) | Mercantil, civil y administrativo

Kevin Warsh ha sido confirmado oficialmente este jueves como nuevo presidente de la Reserva Federal después de lograr el apoyo mayoritario del Senado, último paso necesario para asumir la dirección del banco central de Estados Unidos a partir del próximo 15 de mayo. Un total de 54 senadores respaldaron su nombramiento al frente de la Fed, mientras que 45 votaron en contra de su designación.

Warsh relevará en el cargo a Jerome Powell el 15 de mayo. No obstante, Powell continuará como gobernador de la institución durante un periodo todavía indefinido, aunque su mandato no podrá extenderse más allá de enero de 2028, fecha en la que concluye oficialmente su etapa dentro del organismo.

El relevo añade más tensión al proceso de transición en la Reserva Federal. Powell ha advertido recientemente de que la presión ejercida por Donald Trump sobre el banco central pone en riesgo la independencia de la institución y ha dejado entrever que no abandonará definitivamente la Fed hasta que se aclaren todas las dudas en torno a la investigación penal promovida por el presidente estadounidense contra él. Aunque la causa judicial ha sido archivada, el procedimiento administrativo sigue abierto.

La llegada de Warsh coincide además con un momento especialmente complejo para la economía estadounidense. Trump llevaba meses reclamando fuertes bajadas de tipos de interés para impulsar la actividad y reducir los costes de financiación, pero el conflicto con Irán ha modificado por completo el escenario económico. El encarecimiento de la energía ha reactivado las presiones inflacionistas y ha reducido considerablemente las opciones de que la Fed pueda recortar tipos en el corto plazo.

De hecho, los inversores prácticamente descartan ya una bajada de tipos durante 2026 y empiezan incluso a valorar posibles incrementos en 2027 si la inflación vuelve a intensificarse. Aunque ningún dirigente de la Reserva Federal ha defendido públicamente nuevas subidas, varios miembros del organismo sí han reconocido que esa posibilidad ya no puede descartarse.

Todo ello sitúa a Warsh en una posición delicada desde el inicio de su mandato. Durante su comparecencia ante el Senado, los demócratas intentaron retratarlo como un candidato alineado con las exigencias de Trump, algo que el exejecutivo de Wall Street negó en repetidas ocasiones. Sin embargo, las propias declaraciones del presidente estadounidense han limitado su margen de actuación, ya que Trump había asegurado públicamente que solo elegiría a un presidente de la Fed partidario de reducir los tipos de interés.

Antes de asumir oficialmente el cargo, Warsh se ha comprometido a desprenderse de buena parte de los más de 130 millones de dólares en activos financieros que posee. Una vez completadas esas operaciones, tomará posesión formal de la presidencia de la Reserva Federal.

Su candidatura ya había superado hace dos semanas un paso decisivo al recibir el visto bueno del comité bancario del Senado. Los 13 representantes republicanos apoyaron su nombramiento, mientras que los 11 demócratas votaron en contra. Desde entonces, ha ido superando el resto del proceso parlamentario, aunque sin alcanzar el amplio consenso político que tradicionalmente suele acompañar la elección del presidente de la Fed.

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