(El País, 20-01-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Fondo Monetario Internacional (FMI) vuelve a reforzar su confianza en la economía española tras revisar al alza sus previsiones. En su última actualización, los expertos del organismo incrementan en tres décimas la estimación de crecimiento para 2026, hasta el 2,3%, frente al 2% que calculaban en octubre, y elevan en otras dos décimas la proyección correspondiente a 2027. Esta cifra supera en una décima la previsión realizada por el Gobierno a finales del pasado año (2,2%) y sitúa de nuevo a España como el motor de la zona euro. No obstante, dentro del grupo de economías avanzadas destaca ahora Estados Unidos como el país con mayor dinamismo, con un crecimiento previsto del 2,4% tras una revisión al alza de tres décimas, lo que le permite arrebatar a España el liderazgo que había mantenido durante los dos últimos ejercicios.

Según el FMI, la cuarta mayor economía del euro mantiene niveles sólidos de consumo y de inversión privada, que seguirán respaldando la expansión en 2026 y 2027. Este comportamiento se explica, en gran medida, por el aumento de la población activa gracias a la inmigración, así como por una mayor tasa de participación laboral y por el empuje de los servicios vinculados al turismo.

Las nuevas estimaciones se dieron a conocer este lunes en Bruselas, en un contexto marcado por la tensión comercial y geopolítica generada por Estados Unidos. Las amenazas arancelarias y las actuaciones militares de Washington están cuestionando el orden económico internacional vigente desde hace ocho décadas, un marco en cuya creación participó el propio FMI tras la Segunda Guerra Mundial, en el seno de los acuerdos de Bretton Woods. De hecho, pocas horas antes de la comparecencia del Fondo, la Unión Europea había anunciado represalias comerciales ante las advertencias del expresidente Donald Trump relacionadas con Groenlandia.

El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, instó a buscar una "salida amistosa" al conflicto que permita preservar los intercambios comerciales. Fiel a su defensa del libre comercio, el organismo evitó posicionarse de forma directa, pero alertó del serio peligro que entraña una escalada entre dos grandes potencias económicas. Gourinchas advirtió de que una dinámica de represalias mutuas tendría consecuencias negativas para la actividad mundial, subrayando que el aumento de aranceles perjudica a todas las partes implicadas y recordando que las guerras comerciales no producen vencedores.

Aunque el informe de enero no menciona expresamente al presidente estadounidense, su influencia está presente de manera implícita, especialmente cuando se subraya la necesidad de proteger la independencia de los bancos centrales frente a presiones políticas. El FMI recalca que la autonomía de estas instituciones es esencial para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento, una afirmación que llega tras conocerse la apertura de una investigación contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, interpretada como un intento de interferencia política. En este sentido, Gourinchas señaló que las amenazas a la credibilidad de los bancos centrales van en aumento y advirtió de que un repunte de las expectativas de inflación podría reducir el crecimiento global en 2026 en torno a un 0,3%.

El organismo también analizó el impacto de la subida de aranceles sobre la economía mundial, que considera menos dañino de lo que se temía inicialmente tras los primeros anuncios de la Casa Blanca en abril. Gracias a un cierre de 2025 mejor de lo previsto, el FMI revisa al alza en dos décimas la previsión de crecimiento global para este año.

Así, la economía mundial crecerá un 3,3% en 2026, frente al 3,1% estimado hace tres meses, y un 3,2% en 2027, sin cambios respecto a las proyecciones anteriores. El impulso de las inversiones ligadas a la inteligencia artificial, junto con unas políticas fiscales y monetarias claramente orientadas a estimular la actividad, están compensando los efectos de la incertidumbre y de las tensiones comerciales.

El PIB global avanzó un 2,4% de forma anualizada en el tercer trimestre del año, gracias en buena medida al acelerón de Estados Unidos -cuya economía se expandió el 4,3% espoleada por la tecnología-, y alguna sorpresa positiva en la zona euro, como la mejora de ventas del sector aeroespacial de Francia, que elevó su crecimiento al 2,2%. Por contra, la debilidad de las exportaciones volvió a condenar a Alemania al estancamiento en ese mismo periodo. El FMI destaca también que España y el Reino Unido se vieron beneficiadas por el aumento de inversiones tecnológicas, si bien no en la misma medida que Estados Unidos.

La primera potencia se ha beneficiado del fin del cierre de la Administración por las discrepancias políticas y un buen arranque de año, que, sumado a las rebajas fiscales para las empresas, han cambiado los vaticinios de los economistas. Para la zona euro, sin embargo, el panorama sigue muy parecido, con un crecimiento previsto del 1,3% este año y un 1,4% en 2027, una leve aceleración que asume un efecto positivo del plan de recuperación alemán y que sigue el fuelle de España e Irlanda. China también ha visto revisada al alza su previsión de 2025 en dos décimas, del 4,8% al 5%, gracias a los programas de estímulos, y la de 2026 en tres, hasta el 4,5%.

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