(El Economista, 14-10-2026) | Mercantil, civil y administrativo
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte de que el elevado endeudamiento público y la persistencia de los déficits presupuestarios están aumentando la vulnerabilidad de los mercados financieros internacionales ante posibles subidas de los tipos de interés. El organismo ya anticipó en su Monitor Fiscal de abril que la deuda pública mundial alcanzaría el 100% del PIB en 2030, un nivel que no se registra desde los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Además, prevé que el déficit global se sitúe en el 3,3% del PIB este año.
En su último informe sobre estabilidad financiera, el FMI alerta de que el endeudamiento acumulado, las presiones inflacionistas y las crecientes necesidades de financiación de los gobiernos pueden desencadenar episodios de inestabilidad en los mercados de deuda soberana. La situación resulta especialmente delicada porque los Estados disponen de un margen fiscal limitado y las políticas monetarias tienen menos capacidad de respuesta que en crisis anteriores. Según el organismo, los riesgos asociados a la elevada deuda y a su refinanciación siguen sin resolverse, lo que aumenta la posibilidad de que las rentabilidades de los bonos experimenten subidas bruscas.
Los expertos del FMI Era Dabla-Norris y Rodrigo Valdés explican que, cuando el endeudamiento público ya es elevado, el aumento de los tipos de interés agrava tanto el déficit presupuestario como el volumen de deuda. Entre los factores que están impulsando al alza los rendimientos de los bonos de las economías avanzadas figuran el encarecimiento del petróleo, la persistencia de la inflación, las mayores necesidades de inversión y las expectativas de crecimiento futuro relacionadas con la inteligencia artificial.
Esta presión ya se refleja en los mercados. Entre febrero y septiembre, la rentabilidad media de los bonos públicos a diez años de los países del G7 aumentó más de un punto porcentual, hasta alcanzar su nivel más elevado en dos décadas. El encarecimiento de la financiación coincide con un periodo en el que los gobiernos deben hacer frente a importantes obligaciones acumuladas. El FMI calcula que el coste medio de financiación de los países de renta alta pasará del 2,3% registrado en 2021 al 3,7% en 2031.
El aumento de los intereses de la deuda supone una carga cada vez mayor para las cuentas públicas y reduce los recursos disponibles para otras políticas. Según los expertos del organismo, esta situación limita la capacidad de los gobiernos para financiar inversiones públicas y mantener el gasto social, al tener que destinar una proporción creciente de sus ingresos al pago de los compromisos financieros.
El FMI también alerta de que la evolución del déficit mundial no es compatible con la estabilización de la deuda. Aunque prevé que se sitúe en el 3,3% del PIB global este año, considera que debería reducirse al 2,6% para estabilizar la ratio de endeudamiento. La diferencia entre ambas cifras es de siete décimas del PIB mundial. Además, dado que la deuda continuará aumentando, el organismo considera necesario aplicar ajustes adicionales de magnitud similar en los próximos ejercicios.
La consolidación fiscal, sin embargo, deberá llevarse a cabo en un contexto de crecientes necesidades de gasto. Los gobiernos afrontan presiones para incrementar la inversión en defensa y seguridad energética, además de asumir los costes derivados del envejecimiento de la población y el aumento de los pagos por intereses. Esta combinación dificulta la reducción de los déficits y obliga a establecer prioridades presupuestarias.
Ante este escenario, el FMI insta a los países a mejorar su saldo primario -la diferencia entre ingresos y gastos públicos antes del pago de intereses- para contener el crecimiento de la deuda y evitar que alcance niveles insostenibles. El organismo también advierte de que aplazar las medidas de ajuste puede agravar las dificultades futuras y obligar a aplicar correcciones más severas.