(El País, 20-02-2026) | Mercantil, civil y administrativo

La balanza comercial de España registró el año pasado su mayor déficit desde 2022, cuando la guerra en Ucrania elevó drásticamente los precios energéticos y encareció las importaciones de gas y petróleo. En 2025, la diferencia negativa entre exportaciones e importaciones de bienes alcanzó los 57.054 millones de euros, un 41,6% más que en el ejercicio anterior (40.276 millones), lo que supone el tercer peor dato desde 2008. Buena parte de este deterioro se explica por el desequilibrio comercial con China, que aumentó un 12% y representa aproximadamente tres cuartas partes del déficit total.

Según Ya-Lan Liu, analista de Arcano Research, el país asiático ha redirigido hacia otros mercados la producción que antes destinaba a Estados Unidos debido a las barreras comerciales. Entre los destinos que están absorbiendo ese exceso de oferta -que el consumo interno chino no logra asumir- se encuentra España. No obstante, la experta señala que, aunque las ventas chinas a Europa han crecido, el aumento ha sido aún mayor hacia otras regiones de Asia y África, por lo que el impacto no ha sido tan masivo como se temía.

Esta evolución no afecta solo a España. El conjunto de la Unión Europea también vio ampliarse su déficit con China un 15% en 2025. Sin embargo, a diferencia del bloque comunitario, España no ha compensado ese desbalance con mayores exportaciones a otros mercados. Las ventas al exterior apenas crecieron un 0,7% (hasta 387.092 millones, segundo mejor dato histórico), mientras que las importaciones aumentaron un 4,6%, alcanzando los 444.146 millones.

El principal factor de esta brecha es el fuerte incremento del déficit no energético, que casi se triplicó al pasar de 9.833 a 27.763 millones de euros. Este fenómeno se relaciona en parte con el sólido crecimiento económico del país -un 2,8%-, que elevó los beneficios empresariales y, con ellos, la inversión en bienes de equipo: maquinaria industrial, equipos de oficina y telecomunicaciones, material de transporte o aparatos eléctricos.

También influyeron el dinamismo de la demanda interna -impulsada por un notable aumento de población- y el encarecimiento de numerosos productos. Destacan el incremento del 27% en las compras de carne (cerca de 5.000 millones) y del 25% en azúcar, café y cacao (unos 7.000 millones). Asimismo, el envejecimiento demográfico y el auge de los tratamientos para adelgazar contribuyeron a que las importaciones de medicamentos crecieran casi un 16%, hasta 26.579 millones. En cambio, el déficit energético se mantuvo contenido e incluso descendió ligeramente, de 30.442 a 29.292 millones, gracias a un ahorro cercano a 3.000 millones en la factura petrolera.

Estos datos se refieren únicamente al comercio de mercancías. Si se incluyen los servicios, el panorama cambia notablemente, según el economista Javier Santacruz. Desde comienzos de la década pasada, España ha logrado mantener superávits por cuenta corriente, principalmente gracias al peso de sectores como el turismo.

Por áreas geográficas, las exportaciones crecieron hacia mercados emergentes como África (6,2%) y Asia (3,4%), mientras que apenas avanzaron hacia la UE (0,6%) y retrocedieron en América Latina (-6%) y especialmente en Estados Unidos (-8%). En este último caso influyeron los aranceles impulsados por Donald Trump, cuyo impacto máximo se produjo en agosto, cuando las exportaciones españolas al mercado estadounidense cayeron más de un 30%.

Como consecuencia, Estados Unidos ha perdido peso en el comercio exterior español y representa ya solo el 4,3% de las ventas totales, un punto menos que el año anterior. Ante esta situación, el Gobierno busca nuevos destinos. El presidente Pedro Sánchez se encuentra estos días en India para reforzar las relaciones comerciales con un mercado de enorme potencial, especialmente para productos como el aceite de oliva o el sector del automóvil, favorecidos por el reciente acuerdo entre Bruselas y Nueva Delhi. Actualmente, las exportaciones españolas a India -algo más de 2.000 millones- equivalen a solo una cuarta parte de las destinadas a China.

En cuanto a los saldos bilaterales, los mayores superávits se obtuvieron con Portugal (17.380 millones) y Francia (17.341 millones), seguidos por Reino Unido (14.165 millones). Por el contrario, los déficits más elevados correspondieron a China (-42.278 millones), Estados Unidos (-13.458 millones) y Alemania (-10.954 millones).

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