(La Vanguardia, 12-06-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido elevar los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales, situándolos en el 2,25%, una medida que coincide con las previsiones del mercado. Se trata de la primera subida desde hace casi tres años, cuando la institución consideró controlada la escalada inflacionista originada tras la invasión rusa de Ucrania.

La entidad monetaria justifica esta decisión por el repunte de las presiones inflacionistas derivadas del conflicto en Oriente Próximo. Según los últimos datos disponibles, la inflación en la zona euro ha alcanzado el 3,2%, el nivel más elevado registrado en los últimos dos años y medio.

En el comunicado que acompaña la decisión, el BCE señala que el actual contexto geopolítico está generando nuevas tensiones sobre los precios, por lo que considera apropiado endurecer nuevamente la política monetaria. La institución sostiene que este incremento de los tipos resulta adecuado bajo los distintos escenarios que maneja sobre la evolución del conflicto y sus posibles efectos sobre la economía europea a medio plazo.

Junto a la decisión sobre los tipos, el organismo ha revisado al alza sus previsiones de inflación. Para este año espera ahora una tasa media del 3%, frente al 2,6% que estimaba anteriormente. Asimismo, ha elevado su previsión para 2027 hasta el 2,3%, lo que refleja que el retorno estable al objetivo del 2% podría retrasarse más de lo previsto inicialmente.

Al mismo tiempo, el BCE ha rebajado sus expectativas de crecimiento económico para la eurozona. Si hace apenas unos meses proyectaba una expansión del 0,9% para este año, ahora calcula que el avance será del 0,8%. También ha reducido ligeramente la previsión para 2027, que pasa del 1,3% al 1,2%. La institución atribuye este deterioro de las perspectivas económicas al impacto más intenso de la guerra sobre los mercados de materias primas, la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y el deterioro de la confianza de consumidores y empresas.

Las nuevas proyecciones del BCE se aproximan, además, a los escenarios más pesimistas que la propia entidad había elaborado al comienzo de la crisis en Oriente Próximo, reflejando una mayor preocupación por los efectos que el conflicto puede tener sobre la actividad económica y la estabilidad de precios en la zona euro. La autoridad monetaria vaticina un escenario base con una inflación del 3% en 2026, del 2,3% en 2027 y del 2% en 2028. La revisión al alza respecto a los cálculos realizados en la cumbre de marzo es de cuatro décimas para el año actual, y tres décimas para el próximo, aunque se reduce en una décima la inflación esperada en 2028. Tras escalar al 3% en abril, Lagarde ha anticipado que la inflación seguirá subiendo durante el verano y no regresará al objetivo del 2% hasta la segunda mitad del próximo año.

Con su alza, el BCE se convierte en el primer gran banco central de entre las economías del G7 que acomete una subida de los tipos de interés por los efectos derivados de la guerra de Irán. El cierre del estrecho de Ormuz ha impactado de lleno en los precios de la energía y la autoridad monetaria europea teme que esa presión acabe calando de forma más amplia en la economía.

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