(Expansión, 24-07-2026) | Mercantil, civil y administrativo

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 2,25%, el mismo nivel fijado en junio, al considerar que, por el momento, no es necesario endurecer la política monetaria pese al repunte de la incertidumbre provocado por el conflicto en Oriente Próximo. Con esta decisión, la institución confirma que no ha iniciado un nuevo ciclo de fuertes incrementos del precio del dinero como el registrado entre 2022 y 2023, cuando los tipos alcanzaron el 4% para contener una inflación que llegó a superar el 10%.

El Consejo de Gobierno del BCE ha reiterado que continuará adoptando sus decisiones reunión a reunión, en función de la evolución de los datos económicos y de la situación internacional. La institución considera que este enfoque le permite responder con flexibilidad a un entorno marcado por la incertidumbre derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y sus posibles efectos sobre la inflación y el crecimiento económico.

No obstante, la pausa podría ser temporal. Durante la rueda de prensa posterior a la reunión, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconoció que algunos miembros del Consejo llegaron a plantear la posibilidad de elevar los tipos en esta reunión, aunque finalmente la decisión de mantenerlos fue unánime. La autoridad monetaria utilizará los próximos meses para analizar si el encarecimiento de la energía termina trasladándose de forma más persistente a la inflación antes de decidir un posible ajuste en septiembre.

Lagarde explicó que el BCE sigue vigilando especialmente la aparición de efectos de segunda vuelta, es decir, un traslado generalizado del aumento de los costes energéticos al resto de precios y salarios. Sin embargo, señaló que, por el momento, esos efectos no se están observando. De cara a la próxima reunión, el organismo dispondrá de nuevas proyecciones macroeconómicas, datos de inflación y crecimiento, indicadores de actividad y encuestas empresariales que permitirán evaluar con mayor precisión la evolución de la economía.

El escenario central del BCE continúa contemplando la posibilidad de una nueva subida de los tipos si la inflación mantiene una trayectoria más persistente de lo previsto y no regresa al objetivo del 2% hasta finales de 2027. En este sentido, Lagarde admitió que el análisis de riesgos vuelve a situarse en una posición similar a la existente antes del recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, abandonando la visión de unos riesgos más equilibrados que la institución había expresado anteriormente.

Aun así, el contexto sigue condicionado por la evolución geopolítica. Una mejora de la situación internacional podría favorecer un escenario económico más positivo, aunque la presidenta del BCE reconoció que esa posibilidad resulta actualmente poco probable debido al elevado nivel de incertidumbre. Incluso si se alcanzaran nuevos acuerdos diplomáticos, advirtió, su impacto sobre los mercados podría ser menor que en ocasiones anteriores.

En cualquier caso, tanto los analistas como los mercados descartan, por ahora, un endurecimiento monetario comparable al de años anteriores. Las previsiones apuntan a que, en caso de producirse nuevas subidas, los tipos de interés se moverían en un rango de entre el 2,5% y el 3%, niveles próximos al denominado tipo de interés neutral, que se considera compatible con una economía que no recibe ni estímulos ni restricciones adicionales por parte de la política monetaria.

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